Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

29 octubre 2021

LIBRO DE LA SEMANA (29 Oct): La cuenta atrás para el verano

 

La cuenta atrás para el verano

LA VIDA SON RECUERDOS Y LOS MÍOS TIENEN NOMBRES DE PERSONA ¿Sabrías decir cuántas personas han formado parte de tu vida y cuántas han sido capaces de cambiarla? Las últimas son la...
Editorial:
Libros Cúpula
Colección:
Novela
Encuadernación:
Tapa blanda o Bolsillo
País de publicación :
España
Idioma de publicación :
Castellano
Idioma original :
Castellano
ISBN:
978-84-480-2883-1
EAN:
9788448028831
Dimensiones:
230 x 150 mm.
Peso:
696 gramos
Nº páginas:
416
Fecha publicación :
06-10-202
 
 
Sinopsis

Sinopsis de: "La cuenta atrás para el verano"

LA VIDA SON RECUERDOS Y LOS MÍOS TIENEN NOMBRES DE PERSONA ¿Sabrías decir cuántas personas han formado parte de tu vida y cuántas han sido capaces de cambiarla? Las últimas son las que realmente importan. Lauri, la primera y más responsable amiga de la infancia y Nacho, mi primer amor de la adolescencia. La malhumorada y siempre sincera Lucía, la calmada Sara y el sarcástico Pol. También Álex, el que siempre vuelve, y la única mujer capaz de susurrar gritando, Laura. Y por supuesto, MI PADRE, en mayúsculas. La cuenta atrás para el verano entrelaza en el tiempo, la vida de una rubia, que soy yo, y la de las personas que han supuesto el aprendizaje más útil que atesoro, porque en el fondo, conocer a las personas más importantes de tu vida es conocerte a ti misma. Nombres propios que me ayudaron a dar el salto desde la adolescencia a la madurez, despeinándome en el camino el pelazo, pero construyendo un cerebro debajo. Esta novela está basada en ilusiones reales que me he inventado algunas veces. Reconocer cuáles es algo que estará dentro de cada una de nosotras.

Más sobre

La Vecina Rubia

La Vecina Rubia es probablemente el perfil anónimo más conocido de las redes sociales. Detrás se encuentra una escritora novel que acaba de completar su primer acercamiento al mundo de la literatura a través de su primera novela: La cuenta atrás para el verano. Aficionada a la lectura, devoradora de libros, siempre ha mantenido esa inquietud tan inherente al ser humano de contar historias creando un sello tan propio, cercano y emocional, que no dejará indiferente a nadie.

El fruto del Espíritu


 

 




 

En su catequesis sobre la Carta de San Pablo a los gálatas el Papa ha abordado hoy el tema de “El fruto del Espíritu”. Antes de que el Papa ofreciera sus palabras, se leyó, a modo de introducción, un pasaje de esta Carta (Gal 5, 22-24)

Catequesis del Santo Padre en español

Texto completo de la catequesis del Santo Padre traducida al español

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La predicación de san Pablo gira en torno a Jesús y su Misterio Pascual. El Apóstol, de hecho, se presenta como heraldo de Cristo, y de Cristo crucificado (cf. 1 Cor 2,2). A los gálatas, tentados de basar su religiosidad en la observancia de preceptos y tradiciones, les recuerda el centro de la salvación y de la fe: la muerte y la resurrección del Señor. Lo hace poniendo ante ellos el realismo de la cruz de Jesús. Escribe así: «¿Quién os fascinó a vosotros, a cuyos ojos fue presentado Jesucristo crucificado?» (Gál 3,1). ¿Quién os ha fascinado para alejaros de Cristo Crucificado? Es un momento feo de los Gálatas…

Incluso hoy en día, muchos buscan la certeza religiosa antes que al Dios vivo y verdadero, centrándose en rituales y preceptos en lugar de abrazar al Dios del amor con todo su ser. Y esta es la tentación de los nuevos fundamentalistas, de aquellos a quienes les parece que el camino a recorrer dé miedo y no van hacia adelante sino hacia atrás porque se sienten más seguros: buscan la seguridad de Dios y no al Dios de la seguridad. Por eso Pablo pide a los gálatas que vuelvan a lo esencial, a Dios que nos da la vida en Cristo crucificado. Da testimonio de ello en primera persona: «Con Cristo estoy crucificado: y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Gál 2, 20). Y hacia el final de la Carta, afirma: «En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo!» (6,14).

Si nosotros perdemos el hilo de la vida espiritual, si mil problemas y pensamientos nos acosan, hagamos nuestros los consejos de Pablo: pongámonos ante Cristo Crucificado, partamos de nuevo de Él. Tomemos el Crucifijo entre las manos, apretémoslo sobre el corazón. O detengámonos en adoración ante la Eucaristía, donde Jesús es el Pan partido por nosotros, el Crucificado resucitado, el poder de Dios que derrama su amor en nuestros corazones.

Y ahora, de nuevo guiados por san Pablo, demos un paso más. Preguntémonos: ¿Qué ocurre cuando nos encontramos con Jesús Crucificado en la oración? Lo que sucede es lo que ocurrió bajo la Cruz: Jesús entrega el Espíritu (cf. Jn 19,30), es decir, da su propia vida. Y el Espíritu, que brota de la Pascua de Jesús, es el principio de la vida espiritual. Es Él quien cambia el corazón: no nuestras obras. Es Él el que cambia el corazón, no las cosas que nosotros hacemos, sino que la acción del Espíritu Santo en nosotros cambia el corazón. Es Él quien guía a la Iglesia, y nosotros estamos llamados a obedecer su acción, que extiende dónde y cómo quiere. Además, fue precisamente la constatación de que el Espíritu Santo descendía sobre todos y que su gracia actuaba sin exclusión lo que convenció, incluso a los más reacios, de que el Evangelio de Jesús estaba destinado a todos y no a unos pocos privilegiados. Y aquellos que buscan la seguridad, el pequeño grupo, las cosas claras como entonces, se alejan del Espíritu, no dejan que la libertad del Espíritu entre en ellos. Así, la vida de la comunidad se regenera en el Espíritu Santo; y es siempre gracias a Él que alimentamos nuestra vida cristiana y llevamos adelante nuestra lucha espiritual.

Precisamente el combate espiritual es otra gran enseñanza de la Carta a los Gálatas. El Apóstol presenta dos frentes opuestos: por un lado las «obras de la carne», por otro el «fruto del Espíritu». ¿Qué son las obras de la carne? Son comportamientos contrarios al Espíritu de Dios. El Apóstol las llama obras de la carne no porque haya algo malo o incorrecto en nuestra carne humana; por el contrario, hemos visto cómo insiste en el realismo de la carne humana llevada por Cristo en la cruz. Carne es una palabra que indica al hombre en su dimensión terrenal, cerrado en sí mismo, en una vida horizontal, donde se siguen los instintos mundanos y se cierra la puerta al Espíritu, que nos eleva y nos abre a Dios y a los demás. Pero la carne también nos recuerda que todo esto envejece, que todo esto pasa, se pudre, mientras que el Espíritu da vida. Pablo enumera, por lo tanto, las obras de la carne, que se refieren al uso egoísta de la sexualidad, a las prácticas mágicas que son idolatría y a lo que socava las relaciones interpersonales, como «discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias…» (cf. Gál 5,19-21). Todo esto es el fruto −digámoslo así− de la carne, de un comportamiento solamente humano, “enfermizamente” humano. Porque lo humano tiene sus valores, pero todo esto es “enfermizamente” humano.

El fruto del Espíritu es «amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad,
bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí» (Gál 5,22):

El fruto del Espíritu, en cambio, es «amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí» (Gál 5,22): así lo dice Pablo. Los cristianos, que en el bautismo se han «revestido de Cristo» (Gál 3,27), están llamados a vivir así. Puede ser un buen ejercicio espiritual, por ejemplo, leer la lista de san Pablo y mirar la propia conducta, para ver si se corresponde, si nuestra vida es realmente según el Espíritu Santo, si lleva estos frutos. ¿Mi vida produce estos frutos de amor, alegría, paz, magnanimidad, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí? Por ejemplo, los tres primeros enumerados son el amor, la paz y la alegría: aquí se reconoce a una persona habitada por el Espíritu Santo. Una persona que está en paz, que está alegre y que ama: con estas tres pistas se ve la acción del Espíritu.

Esta enseñanza del Apóstol supone también un gran reto para nuestras comunidades. A veces, quienes se acercan a la Iglesia tienen la impresión de encontrarse ante una densa masa de mandatos y preceptos: pero no, esto no es la Iglesia. Esto puede ser cualquier asociación. Pero, en realidad, no se puede captar la belleza de la fe en Jesucristo partiendo de demasiados mandamientos y de una visión moral que, desarrollándose en muchas corrientes, puede hacernos olvidar la fecundidad original del amor, nutrido de oración que da la paz y de testimonio alegre. Del mismo modo, la vida del Espíritu expresada en los sacramentos no puede ser sofocada por una burocracia que impida el acceso a la gracia del Espíritu, autor de la conversión del corazón. Y cuántas veces, nosotros mismos, sacerdotes u obispos, ponemos tanta burocracia para dar un Sacramento, para acoger a la gente, que en consecuencia dice: “No, esto no me gusta” y se va, y no ve en nosotros, muchas veces, la fuerza del Espíritu que regenera, que nos hace nuevos. Por lo tanto, tenemos la gran responsabilidad de anunciar a Cristo crucificado y resucitado, animados por el soplo del Espíritu de amor. Porque sólo este Amor tiene el poder de atraer y cambiar el corazón del hombre.

Fuente: vatican.va / romereports.com

 

PELICULA DE LA SEMANA (29 Oct): Aquellos que desean mi muerte

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  películas

Aquellos que desean mi muerte


Reseña: 

Hannah, la responsable de una torre de vigilancia antiincendios, sigue arrastrando el trauma de la pérdida de tres vidas que no pudo salvar en un incendio. Y ahora se encuentra con un niño de 12 años, traumatizado y que no tiene nadie a quien pedir ayuda.

La cinta se articula con la idea de la redención de la bombera que no pudo salvar a esos chicos de un incendio, pero tal vez pueda hacer algo por el chaval del que tiene que ganarse la confianza. Sheridan sabe crear la atmósfera de amenaza creciente, y el diseño de producción es muy potente, pero los dos matones hermanos son un poco de tebeo.  Finn Little lo hace bien como el adolescente asustado que debe reunir un poco de valor “en el nombre del padre”, y hay química con Jolie. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ

28 octubre 2021

Meditación Domingo 31º t.o. (B)

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Amar con obras

«Se acercó uno de los escribas, que había oído la discusión y al ver lo bien que les había respondido, le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?». Jesús respondió: «El primero es: Escucha, Israel, el Señor Dios nuestro es el único Señor, y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos». Y le dijo el escriba: «¡Bien Maestro!, con verdad has dicho que Dios es uno solo y no hay otro fuera de El; y amarle con todo el corazón y con toda la inteligencia y con toda la fuerza, y amar al prójimo como a si mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios». Viendo Jesús que le había respondido con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios». Y ninguno se atrevía ya a hacerle preguntas» (Marcos 12,28-34).

I. En el Evangelio leemos cómo un doctor de la ley le hace una pregunta llena de rectitud al Señor: ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos? Y Jesús se detiene ante este hombre que quiere conocer la verdad y le contesta: Escucha, Israel: El Señor Dios nuestro es el único Señor; y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón (Marcos 12, 28-34). Éste es el primero de los mandamientos, resumen y culminación de todos los demás. ¿En que consiste este amor? El Cardenal Luciani –que más tarde sería Juan Pablo I-, comentando a San Francisco de Sales, escribía que “quien ama a Dios debe embarcarse en su nave, resuelto a seguir la ruta señalada por sus mandamientos, por las directrices de quien lo representa y por las situaciones y circunstancias de la vida que Él permite”. “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: sólo Dios basta” (Santa Teresa, Poesías)

II. Lo determinante de nuestra vida, lo que aparta todas las tinieblas y tristezas es el hecho de que Dios nos ama. Esta realidad llena el corazón de esperanza y de consuelo. La Encarnación es la revelación suprema del amor de Dios por cada uno de sus hijos. ¿Cómo no vamos a corresponder a un amor tan grande? El Señor nos pide que le amemos con obras y afectos de nuestro corazón. El amor pide obras: confianza de hijos, especialmente cuando nos sintamos más necesitados; agradecimiento alegre por tanto don que recibimos; fidelidad de hijos, allí donde nos encontremos. Dios nos quiere felices, pues en toda circunstancia podemos ser fieles al Señor. ¡Tantas veces necesitaremos decirle: “Señor, te amo..., pero enséñame a amarte!

III. Amamos al Señor cumpliendo los mandamientos y nuestros deberes en medio del mundo, evitando toda ocasión de pecado, ejerciendo la caridad en mil detalles..., y también en esos gestos que pueden parecer pequeños pero que van llenos de delicadeza y cariño para el Señor: una genuflexión bien hecha ante el Sagrario, la puntualidad en nuestras normas de piedad, una mirada a una imagen de Nuestra Señora. Todo lo que hacemos por el Señor es sólo una pequeñez ante la iniciativa divina. Jesús se dirige a cada uno de nosotros para preguntarnos como a Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Es la hora de responder: ¡“Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo!”, añadiendo con humildad: ¡Ayúdame a amarte más, auméntame el amor!” (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Forja)

Textos basados en ideas de Hablar con Dios de F. Fernández Carvajal.

 

Homilía Domingo 31º t.o. (B)

 (Cfr. www.almudi.org)

 

 


(Dt 6,2-6) "El Señor, nuestro Dios, es solamente uno"
(Hb 7,23-28) "La Ley hace a los hombres sumos sacerdotes llenos de debilidades"
(Mc 12,28b-34) "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón"

Homilía a cargo de D. Justo Luis Rodríguez Sánchez de Alva

El amor a Dios con todo el corazón y al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los sacrificios. Esta afirmación del letrado que había preguntado a Jesús cuál era el mandamiento principal, mereció la alabanza de Cristo y le aseguró que no estaba lejos del Reino de Dios.

Amar a Dios es cumplir sus mandamientos, su Voluntad. Jesús ha asegurado que el que hace la Voluntad del Padre que está en los cielos es su hermano, su hermana y su Madre. Esto es, alguien tan querido como su propia Madre.

El amor a Dios es inseparable del amor al prójimo: “Si alguno dice: sí, yo amo a Dios, al paso que aborrece a su hermano, es un mentiroso”. Análogamente tampoco sería verdad que amamos a nuestro Padre-Dios, si no quisiéramos también a nuestros hermanos, sin excepción. Toda apelación al amor puede parecer lírica y vaporosa, idealista y poco práctica frente a la sólida realidad de los conflictos familiares, laborales, académicos, políticos..., porque la vida significa luchar, competir, devolver golpe por golpe si no quieres que te marginen. Por otra parte, no somos iguales y los conflictos son inevitables. Esto es verdad, pero también es cierto que esos conflictos no se solucionan con enfrentamientos. Es más importante tener unión que tener razón.

“No es posible –enseña Newman- encontrar a dos personas, por muy íntimas que sean, por mucho que congenien en sus gustos y apreciaciones, por mucha afinidad de sentimientos espirituales que existan entre las mismas, que no se vean obligadas a renunciar, en beneficio mutuo, de muchos de sus gustos y deseos si quieren vivir juntas felizmente”. Quien no ama se autoexcluye de quienes le tratan y tampoco será amado por Dios.

No habrá armonía entre nosotros si no existe una reserva de renuncia y comunión que sacrifique nuestras opiniones y gustos en aras de la unidad. No se ama a Dios si no se está dispuesto a que nuestra voluntad se subordine a la de Dios; y no hay amor a los demás si, en cuestiones opinables, nos empecinamos en que sea nuestra voluntad la que se imponga. Por decirlo con acento andaluz: es preferible tener armonía que salirme siempre con la mía.


27 octubre 2021

LIBRO DE LA SEMANA (22 Oct): Dónde estás, mundo bello

(Cfr. www.todostuslibros.com)

 

 

Dónde estás, mundo bello

La historia de dos amigas que buscan el amor y la belleza ante un mundo incierto. La nueva novela de la aclamada autora de Gente normal. «El fenómeno literario de la década.»The G...
Editorial:
LITERATURA RANDOM HOUSE
Traductor:
PELLISA DÍAZ, INGA
Colección:
Literatura Random House
Encuadernación:
Tapa blanda o Bolsillo
País de publicación :
España
Idioma de publicación :
Castellano
Idioma original :
Inglés
ISBN:
978-84-397-3923-4
EAN:
9788439739234
Dimensiones:
230 x 137 mm.
Peso:
428 gramos
Nº páginas:
328
Fecha publicación :
09-09-2021
 
 
Sinopsis

Sinopsis de: "Dónde estás, mundo bello"

La historia de dos amigas que buscan el amor y la belleza ante un mundo incierto. La nueva novela de la aclamada autora de Gente normal. «El fenómeno literario de la década.»The Guardian «La mejor novela publicada este año.»The Times «Literatura en mayúsculas.»El País Dos amigas se acercan a la treintena en ciudades distintas y tras mucho tiempo sin verse. Alice, novelista, conoce a Felix, que trabaja en un almacén, y le pide que la acompañe a Roma para promocionar su último libro. En Dublín, su mejor amiga, Eileen, está superando una ruptura y empieza a flirtear con Simon, un chico al que conoce desde que eran niños. Mientras el verano se acerca, las dos chicas se envían correos electrónicos en los que se ponen al día. Hablan de su amistad, de sus relaciones, de arte, literatura y de un futuro cada vez más incierto. Dicen que quieren verse pronto, pero ¿qué pasará cuando lo hagan? Alice, Felix, Eileen y Simon todavía son jóvenes, pero pronto dejarán de serlo. Se juntan y se separan, se desean y se mienten. Tienen sexo, sufren por amor, por sus amistades y por el mundo en el que viven. ¿Están en la última sala iluminada antes de la oscuridad? ¿Encontrarán una manera de creer en un mundo bello? Rooney despliega de nuevo su capacidad para analizar el comportamiento humano y vuelve a demostrar por qué es una de las autoras más importantes del momento en una novela que busca la belleza en los claroscuros de la amistad y en el porvenir incierto de nuestro planeta. Sobre Gente normal:«Los mejores diálogos que hayamos leído nunca.»The New Yorker «Una historia de amor cercana, honesta y pura.»Isabel Coixet «Una novela preciosa sobre las innumerables formas en que hombres y mujeres intentan entenderse y cómo fracasan constantemente.»The Guardian «Mi escritora favorita.»Lena Dunham

Más sobre

Rooney, Sally

Sally Rooney (County Mayo, Irlanda, 1991) va estudiar anglès al Trinity College de Dublín i té un màster de literatura nord-americana. Els seus textos s’han publicat a Granta, The New Yorker, The Dublin Review, Winter Pages i The Stinging Fly. Rooney va ser escollida l’any 2017 per The Observer (The Guardian) com un dels talents més prometedors del moment. Gent normal, la seva segona novel·la, va ser el llibre més elogiat de l’any per la crítica del Regne Unit segons The Bookseller, i el 2018 va obtenir el premi a millor novel·la irlandesa del 2018 i el Costa Book Award 2018.
 

Estatua de Cristo Redentor (Corcovado)

(Cfr. www.almudi.org)

 


Cristo se representa como símbolo de redención, símbolo de perdón y símbolo de protección

 En Río de Janeiro, ciudad emblemática del Brasil, se encuentra la estatua del Cristo Redentor, conocida también como Cristo del Corcovado. Su importante valor simbólico ha promovido las peregrinaciones de los católicos más devotos, pero también ha atraído la visita de los turistas deseosos de develar los misterios de una de las siete maravillas del mundo moderno.

La imagen de Jesucristo corona la cima del monte Corcovado, ubicado en el Parque Nacional de la Tijuca. El monte alcanza unos 710 metros sobre el nivel del mar. Allí, un pedestal de 8 metros soporta al Cristo Redentor con sus 30,1 metros de altura y un peso de 1200 toneladas. Desde allí, el Cristo vigila la ciudad de Río de Janeiro y contempla el monte de Pão de Açúcar.

Características

La obra Cristo Redentor está concebida como una escultura monumental de estilo art déco. Este fue un estilo artístico internacional ecléctico surgido en el período de entreguerras, es decir, entre 1920 y 1939 aproximadamente, si bien no tuvo nombre hasta la década de 1960. Ejerció gran influencia en las bellas artes, pero especialmente en la arquitectura y las artes aplicadas.

Como tendencia, el art déco se caracterizaba por el refinamiento elegante y sensual; el lenguaje eclecticista e historicista; el empleo de la línea recta; el uso del zig-zag y elementos geométricos, en particular el hexágono, el octágono y el cuadrado. Eventualmente se aplicaban curvas y espirales, siempre que estuvieran sometidas al sentido geométrico y no a la asociación con las formas de la naturaleza.

En este contexto estilístico, se enmarca la estatua del Cristo redentor.

La obra, cuya armazón estructural es de hormigón armado, está cubierta por esteatita, una piedra llamada también roca de jabón debido a la maleabilidad de su materia. Con esteatita se hicieron millones de teselas triangulares que se combinaron sobre la superficie de la estatua para crear un revestimiento.

Iconográficamente, la obra se describe como una representación de Jesucristo con los brazos abiertos. En sus manos, son visibles las llagas de la crucifixión, de manera que se trata de Cristo resucitado, esperanza del creyente. Sobre su cabeza, una pequeña corona se deja entrever.

Cristo aparece ataviado con una túnica o vestido hasta los pies, sin llegar a taparlos. La túnica es recubierta por un manto cuya superficie y diagonal contrasta con los canales verticales formados en la base de la misma.

Corazón del Cristo Redentor por dentro de la escultura.

El pecho de Jesús está ligeramente al descubierto, pues ni el manto ni la túnica llegan a cerrarse alrededor del cuello. Este detalles es aprovechado para exhibir el corazón de Jesús en todo el centro del pecho, como un corazón que se desborda de tanto amar.

Este corazón puede verse también por dentro, e igualmente está recubierto con las teselas de esteatita. El corazón tiene una dimensión de 1,30 metros.

Se dice que dentro del corazón, un frasco de vidrio alberga un pergamino con los árboles genealógico de Heitor Levy, el maestro de obras, y Pedro Fernandes, ingeniero fiscal.

Uno de los brazos tiene 40 centímetros menos que el otro para garantizar, al igual que las velas de un barco, que pueda resistir vientos de 150 km/hora.

Historia

La idea de hacer un monumento en la cima del cerro Corcovado había nacido en el año 1859 del sacerdote Pierre-Marie Boss. Este monumento sería, para él, un homenaje a la hija del emperador Pedro II, la princesa Isabel. Sin embargo, pasaría mucho tiempo antes de que esa idea pudiera concretarse.

En efecto, será solo en la década de 1920 cuando el Círculo Católico de Río de Janeiro se disponga a dar cumplimiento al sueño de construir un monumento en el Corcovado. La excusa será la celebración del primer centenario de la independencia de Brasil.

En 1921 la Iglesia Católica convocó un concurso del que resultaría ganador el arquitecto Heitor da Silva Costa inspirado en la obra del artista multifacético Carlos Oswald.

Para llevar a cabo el proyecto, se realizaron actividades de recaudación de fondos y se recibieron donaciones gracias al espíritu emprendedor del cardenal Sebastião Leme, de la arquidiócesis de Río de Janeiro.

La obra no fue trabajada “in situ” sino que sus partes fueron encargadas a diferentes artistas, algunos de los cuales ni siquiera llegaron a visitar nunca el monumento.

De este modo, cada parte de la escultura fue encargada a diferentes artistas. Es el caso de la cabeza y las manos, encargadas al rumano Gheorghe Leonida y a Paul Landowski, artista polaco-francés.

Los cálculos de la estructura fueron hechos por el especialista en concreto armado, el ingeniero Albert Caquot. Junto a Heitor da Silva Costa, supervisor de todo el proyecto, también se destacó Heitor Levy, su mano derecha, en el trabajo de maestro de obras.

Tras cinco años de construcción, el Cristo Redentor o Cristo del Corcovado fue inaugurado el 12 de octubre del año 1931. En el año 2007 fue elegido como una de las Siete Maravillas Modernas.

Significado

El Cristo Redentor es una obra cuya significación se relaciona con el imaginario religioso de Brasil. Para este país, fuertemente influenciado por el catolicismo, Cristo se representa como símbolo de redención, símbolo de perdón y símbolo de protección.

Así, la actitud corporal del Cristo de la estatua refleja el espíritu de acogida que se le atribuye a la figura de Jesús como puente entre Dios y la humanidad, como mesías. Pero también es una señal de protección. Cristo protege bajo sus brazos al pueblo carioca, como un ave que bajo sus alas recoge a sus pollitos.

Al mismo tiempo, la estatua parece recibir al visitante de la ciudad, en un gesto doble de dar la bienvenida y mostrar el paisaje carioca.

La disposición del Cristo redentor ante la ciudad nos hace pensar, finalmente, en la idea de un pueblo oferente que se postra ante los pies de su único salvador. El Cristo redentor es, pues, la ofrenda que sella un pacto entre el pueblo y su Dios.

Pararrayos del Cristo Redentor

La ubicación del monumento y sus características lo convierten en un blanco de los rayos cuando se desatan las tormentas tropicales. Por ello, para cuidar y proteger el monumento, se han instalado una serie de pararrayos en los puntos más expuestos de la estatua, como la cabeza y los brazos.

Si bien es cierto que esto no impide los daños, minimiza el impacto. Por ello, quienes custodian el monumento tienen una reserva de roca esteatita para recomponer los sectores afectados durante las tormentas eléctricas.

Curiosidades sobre el Cristo Redentor

Antes de llamarse monte Corcovado, el cerro fue llamado por los portugueses del siglo XVI "Pico de la Tentación", en alusión al pasaje de las tentaciones del desierto de Jesús.

Antes de su construcción, el monte Corcovado ya tenía un mirador en la cima. Por eso, el tren que sube a los visitantes existía desde 1884, lo que facilitó el proceso de los traslados durante el período de construcción.

La cabeza está formada por 50 piezas diferentes, todas ellas hechas en Francia.

Se comenzó a ensamblar desde la cabeza.

Ningún obrero murió durante la construcción del monumento, un fenómeno llamativo en la época.

La estructura es hueca por dentro. Sin embargo, entrar es muy difícil. Es necesario pedir la autorización de la Curia Metropolitana de Río de Janeiro.

Andrea Imaginario, en culturagenial.com/es/

PELICULA DE LA SEMANA (22 Oct): Sin tiempo para morir

 (Cfr. www.almudi.org)

 


Sin tiempo para morir

Reseña: 

Bond ha dejado el servicio activo y disfruta de una vida tranquila en Jamaica, que se ve interrumpida de repente cuando aparece su antiguo amigo de la CIA Felix Leiter para pedirle ayuda. La misión de rescatar a un científico secuestrado resulta ser mucho más peligrosa de lo esperado, y conduce a Bond tras la pista de un misterioso villano armado con una nueva tecnología muy peligrosa.

El film tiene todos los ingredientes para arrasar en las pantallas, por su ritmo trepidante, su tono crepuscular, la fuerza de la historia de amor, y la buscada sensación de fin de ciclo.

Daniel Craig se despide del personaje de James Bond con una película entretenida que profundiza aún más en la psicología del famoso espía. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ