Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

17 octubre 2017

La cruz nos salva de la mundanidad: El Papa Francisco en Casa Santa Mart...

Sólo Cristo crucificado nos salvará de los demonios que nos hacen
resbalar lentamente hacia la mundanidad, salvándonos también de la
necedad, de la que habla San Pablo a los Gálatas, y de la seducción. Lo
dijo el Papa Francisco en la homilía de este 13 de octubre en Santa
Martha, reflexionando sobre el Evangelio de Lucas en que Jesús dice: “Si
yo expulso a los demonios con el dedo de Dios, entonces ha llegado a
ustedes el Reino de Dios”. El Pontífice exhortó después al examen de
conciencia, a las obras de caridad, “esas que cuestan” pero que nos
llevarán a estar más atentos y vigilantes para que no entren personajes
“inteligentes”, o sea demonios.

15 octubre 2017

VOCES POR EL DERECHO A LA ALIMENTACIÓN-PARAGUAY-Hebe Gonzalez ALTER VIDA

Mira este VIDEO y escucha la VOZ de Hebe González, de ALTER VIDA Ella,
representando a su organización, socia local de Manos Unidas en
PARAGUAY, nos explica el trabajo que se realiza en este país a través de
proyectos, programas y procesos de cooperación para el desarrollo que
luchan contra el hambre y por el derecho a la alimentación.

Esta entrevista ha sido realizada durante el primer encuentro
internacional “El Derecho a la Alimentación en América Latina”
organizado por Manos Unidas (8-11/11/2016) en Lima y en el que
participan 13 representantes de ONG Socias Locales de Manos Unidas en 11
países de América Latina (Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia,
Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Brasil, Haití y República Dominicana).

COLABORA CON MANOS UNIDAS para apoyarnos también en nuestro trabajo por
el Derecho a la Alimentación en América Latina, aquí te dejamos un link http://bit.ly/vocesporelderechoalaali...

13 octubre 2017

LIBRO DE LA SEMANA (13 Oct): George Orwell 1984

(Cfr. www.criteriaclub.es)

 
  1984

1984


«Desde El proceso de Kafka ninguna obra fantástica ha alcanzado el horror lógico de 1984.»

ArthurKoestler

PRECIO

7,95 €

PELICULA DE LA SEMANA (13 Oct): Una guerra (A war)

(Cfr. www.almudi.org)

  
Una guerra (A War)

  • Valoración moral: Adecuada
  • Año: 2015
  • País: Dinamarca
  • Dirección: Tobias Lindholm
 
Contenidos: Imágenes (varias V)

Reseña: 

La historia de Claus M. Pedersen (Pilou Asbæk) un comandante de una compañía danesa estacionada en Afganistán. En Dinamarca, su mujer sobrelleva el día a día intentando educar a sus tres hijos con un marido ausente en una zona de guerra. Durante una misión de rutina, los soldados se ven atrapados en un fuerte fuego cruzado y con el fin de salvar a sus hombres, Claus toma una decisión que tendrá graves consecuencias para él y su família.
Tobias Lindholm ofrece una rica y amplia mirada a los dilemas morales que surgen en los conflictos bélicos. Con intensidad y esfuerzo por ser objetivo, y dejando a un lado las sensiblerías, evita juzgar los comportamientos de los personajes, centrándose en hacerlos humanos, con sus virtudes y flaquezas. El resultado quizá sea un tanto frío, pero a cambio sortea con habilidad las simplificaciones, huele a algo parecido al mundo real.
Lindholm sabe jugar bien con los conceptos de lejanía y cercanía, a la hora de evaluar las tomas de decisiones, que pueden tener consecuencias terribles. Por supuesto que el derecho y la legalidad deben prevalecer y ser defendidos, ¿pero una familia debería quedar destrozada por unas órdenes de consecuencias imprevistas? ¿Es lícito mentir en estos casos, sirve cualquier artimaña para salir airoso de unas acusaciones donde es difìciles que se tengan en cuenta los matices? ¿Qué le dices a tu hijo si te pregunta si de verdad ordenó bombardear una casa ocupada por niños? Son interrogantes que el espectador, como el protagonista, interpretado con contención por Pilou Asbæk, no puede eludir. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ

Vivir en Internet

(Cfr. www.almudi.org)

 
 
 
Una necesaria reflexión educativa para humanizar a los nativos digitales
La presencia de Internet en el mundo actual es una de las claves que definen nuestra vida cotidiana. Para entender la situación y las repercusiones del mundo digital que nos rodea resulta de especial interés el libro Vivir en Internet, recomendado tanto para padres como para educadores. En esta obra se da una interesante visión acerca de las ventajas y dificultades de la red como parte del proceso educativo, poniendo como eje central la necesidad de una educación centrada en una auténtica orientación humanística.
Sus autores son los profesores Juan Luis Fuentes (Universidad Complutense de Madrid), Francisco Esteban (Universidad de Barcelona) y Carmen Caro (Universidad Internacional de la Rioja), quienes sostienen que “las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) han cambiado nuestras vidas” y por tanto vivimos en un momento lleno de novedades en el que “ya no hay marcha atrás”.

Una reivindicación acerca de la importancia de vivir en las TIC y sobre cómo prestar atención a los peligros que conlleva
La obra se compone de cinco capítulos que abarcan temas de gran trascendencia como el significado de vivir en las TIC, cuestiones positivas y esperanzadoras de Internet así como los riesgos y amenazas a los que pueden enfrentarse los adolescentes. En este libro los autores explican los procesos de cambio y las bases de los problemas actuales con relación al uso de Internet.
Concretamente, en el primer capítulo se realiza una reflexión sobre temas de interés que describen la vida cotidiana de los jóvenes en Internet y en las redes sociales. Los temas que se tratan se centran en la adicción a la red, la noción de intimidad relacionada con la pérdida de vida privada a gran escala así como la relación entre Internet y los procesos de enseñanza y aprendizaje y cómo ésta puede contribuir, o no, al avance académico.
El segundo capítulo recoge los resultados de un estudio realizado a nivel nacional con adolescentes de diferentes comunidades autónomas por el grupo de investigación “El quehacer educativo como acción” de la Universidad Internacional de la Rioja durante el curso académico 2012/2013. Los resultados obtenidos son útiles para conocer la realidad y para un uso de cara al diseño y gestión de acciones concretas sobre a la educación de los jóvenes.
El tercer capítulo analiza las bondades de vivir en Internet en el que los autores sostienen que, en relación con el acceso a la red y el avance académico, se puede apuntar a una serie de cuestiones que apuntan al optimismo ya que “nuestros jóvenes aún mantienen cierto nivel de responsabilidad y compromiso al respecto”. El mensaje que se lanza es que la red, además de facilitar la comunicación, les otorga una nueva dimensión y que por tanto hay que hacer un uso responsable de los medios y no negarse a ellos.
En la parte final del libro Fuentes, Esteban y Caro abogan también por un análisis realista y reflexionan sobre las desventajas de vivir en Internet, tomando como referencia los datos más preocupantes del estudio pero sin caer en la desesperanza, ya que éstos afirman que la red también puede suponer un medio lleno de oportunidades y de buenas prácticas susceptible de conducir a un óptimo desarrollo personal. Los autores dedican la parte final también al análisis de las vías al optimismo que puede conllevar un buen uso de los medios digitales y el aprovechamiento de sus ventajas.

Oportunidades y retos de una educación encaminada a la convivencia con Internet
El libro refleja fielmente cómo la red está cambiando la vida de nuestros jóvenes y, tal y como sostienen sus autores, está mostrando caminos que generaciones anteriores no podían ni imaginar que existiesen y, además, “Internet ha venido a formar parte esencial de la misión educativa” dentro de ese proceso en el que “sus nuevos retos y usos se van a multiplicar y acrecentar de muchas maneras. Es interesante el mensaje que lanzan acerca de que tanto las familias como los educadores deben potenciar el tránsito de las nuevas generaciones por estas nuevas maneras de vivir, abogando por la necesidad de realizar un discernimiento ponderado para ver si es bueno.
El libro Vivir en Internet presenta principios y criterios precisos para una educación humana, humanística, en el manejo de internet en sus distintas manifestaciones (redes sociales, información, ocio, educación). La obra va a la base de los problemas, como es la cuestión de la veracidad o aquellos relativos a la seguridad en la red.
El libro está escrito desde el conocimiento de la tecnología y sus usos, y desde la reflexión sobre estos, con realismo, por tanto, sin apelar al miedo sino invitando a pensar y a formarse para adentrarse en el mundo tecnológico. Los autores no se limitan a la constatación de los desafíos y los problemas que se plantean a todos con los usos de las nuevas tecnologías de la comunicación, sino que los ponen en relación con las virtudes asociadas a ellos y, por tanto, mostrando las vías para su humanización.

Fuente: familyandmedia.eu

Meditación Domingo 28 t.o. (13 Oct):

(Cfr. www.almudi.org)

 
 
 
Los invitados al banquete

«Jesús les habló de nuevo en parábolas diciendo: El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró las bodas de su hijo, y envió a sus criados a llamar a los invitados a las bodas; pero éstos no querían acudir. Nuevamente envió a otros criados ordenándoles: Decid a los invitados: mirad que tengo preparado ya mi banquete, se ha hecho la matanza de mis terneros y reses cebadas, y todo está a punto; venid a las bodas. Pero ellos, sin hacer caso, se marcharon uno a sus campos, otro a sus negocios; los demás echaron mano a los siervos, los maltrataron y dieron muerte. El rey se encolerizó y enviando a sus tropas, acabó con aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad. Luego dijo a sus criados: Las bodas están preparadas pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y llamad a las bodas a cuantos encontréis. Los criados, saliendo a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos; y se llenó de comensales la sala de bodas. Entró el rey para ver a los comensales, y se fijó en un hombre que no vestía traje de boda; y le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin llevar traje de boda? Pero él se calló. Entonces dijo el rey a sus servidores: Atadlo de pies y manos y echadlo a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos.» (Mateo 22, 1-14)

I. La liturgia de este domingo presenta la salvación como un banquete real, símbolo de todos los bienes, al que Dios nos invita. Preparará el Señor de los ejércitos para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos... Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos... Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todas las gentes... Desde antiguo, y mediante símbolos fácilmente comprensibles, los Profetas habían anunciado el Cielo como destino definitivo de la humanidad. El mismo Dios nos habría de conducir hasta ese monte santo. Así lo expresa el Salmo responsorial: El Señor es mi pastor... me conduce hacia fuentes tranquilas. Me guía por el sendero justo... Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan... Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor, por años sin término.
Jesús es nuestro Pastor y de mil maneras nos invita a seguirle, pero no quiere obligarnos a ir contra nuestra voluntad. Y aquí está el misterio del mal: los hombres podemos rehusar este ofrecimiento. El Evangelio de la Misa nos habla de este rechazo. El Reino de los cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Y, según la costumbre, el rey envió a sus siervos para recordar a los invitados que ya estaba todo preparado y que se les esperaba. Ante la sorpresa del rey, los convidados no quisieron ir. Y el Señor, queriendo expresar la solicitud de Dios con sus hijos, relata en la parábola que el soberano volvió a enviar de nuevo a sus servidores: Nuevamente envió a otros criados ordenándoles: Decid a los invitados: mirad que tengo ya preparado mi banquete... La bondad de Dios se expresa en esta divina insistencia y en la exuberancia de los bienes: he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. A pesar de todo, los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otros a sus negocios, los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. En otras parábolas (la de los viñadores, por ejemplo) se exigía algo debido, el fruto de lo que se había dejado para administrarlo; aquí, en cambio, nada se exige, se ofrece todo. ¡Y es rechazado! El Señor ofrece bienes inimaginables, y los hombres en muchas ocasiones no los valoramos. Con mucha pena debió Jesús relatar esta parábola. Es la repulsa al amor de Dios a través de los siglos.
Los convidados pueden estar representados hoy, entre otros, por esos hombres que, sumergidos en sus asuntos y negocios terrenos, parecen no necesitar para nada de Dios. Y cuando son avisados de que el Cielo les espera, reaccionan con violencia, como en la parábola. A pesar de todo, tenemos la obligación santa de acercarnos a los que nos rodean, «de sacudirles de su modorra, de abrir horizontes diferentes y amplios a su existencia aburguesada y egoísta, de complicarles santamente la vida, de hacer que se olviden de sí mismos y que comprendan los problemas de los demás. Si no, no eres buen hermano de tus hermanos los hombres, que están necesitados de ese "gaudium cum pace" ‑de esta alegría y esta paz, que quizá no conocen o han olvidado». Muchos responderán y llegarán a tiempo al banquete.

II. La imagen del banquete es considerada en otros lugares de la Sagrada Escritura como símbolo de intimidad y de salvación. He aquí que estoy a la puerta y llamo: si alguno escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo. Y se repite una y otra vez la solicitud de Dios, el afán divino por una intimidad mayor, que tendrá su culminación en el encuentro definitivo con Él en el Cielo, dentro de un tiempo, quizá no muy largo. ¡Abreme, hermana mía, amada mía...! Que está mi cabeza cubierta de rocío y mis cabellos de escarcha de la noche, dice Dios al alma de tantas maneras. ¿Cómo es nuestra correspondencia a las mil llamadas que nos hace llegar el Señor? ¿Cómo es nuestra oración, que nos adentra en la intimidad con Dios, pues el Cielo comienza ya aquí en la tierra? ¿Nos excusamos fácilmente ante un compromiso de un mayor amor, de una más honda correspondencia? ¿Nos sentimos responsables de que llegue a muchos la invitación divina? ¿Nos interesa y preocupa la salvación de todos aquellos que conocemos?
Es muy grave rechazar la invitación divina, vivir como si Dios no fuera importante y el encuentro definitivo con Él estuviera tan lejano que no mereciera la pena prepararse para él. Ante la salvación, bien absoluto, no hay ninguna excusa que sea razonable: ni campos, ni negocios, ni salud, ni bienestar... Hoy los pretextos que algunos aducen para no acudir a las amables invitaciones del Señor son iguales a los que leemos en la parábola: sus preocupaciones terrenas, como si lo de aquí abajo fuera lo definitivo; otros varían, «pero el hecho sigue siendo el mismo: no aceptan la salvación de Dios y se excluyen voluntariamente por preferir otra cosa. Se quedan con lo que eligen, pierden lo que rechazan». ¡Qué pena tan grande nos debe producir el comprobar cómo muchos ‑por unas razones u otras‑ parecen rechazar la intimidad con Dios y ponen en peligro su salvación eterna!
Pero el Señor quiere que se llene su casa, su actitud es siempre salvadora: Id, pues, a los cruces de los caminos y llamad a las bodas a todos los que encontréis. Los criados, saliendo a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. Nadie queda excluido de la intimidad divina. Sólo aquel que se aparta a sí mismo, que resiste la amable invitación del Señor, repetida una y otra vez.
«Ayúdanos, Señor ‑exclamaba San Agustín‑, a dejarnos de malas y vanas excusas y a ir a esa cena... No sea la soberbia impedimento para ir al festín, alzándonos con jactancia, ni nos apegue a la tierra una curiosidad mala, distanciándonos de Dios, ni nos estorbe la sensualidad las delicias del corazón. Haz que acudamos... ¿Quiénes vinieron a la cena, sino los mendigos, los enfermos, los cojos, los ciegos? (...). Vendremos como pobres, pues nos invita quien, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecer con su pobreza a los pobres. Vendremos como enfermos, porque no han menester médico los sanos sino los que andan mal de salud. Vendremos como lisiados y te diremos: Endereza mis pasos conforme a tu palabra (Sal 118, 113). Vendremos como ciegos y te pediremos: Ilumina mis ojos para que jamás duerma en la muerte (Sal 12, 4)».
III. Id, pues, a los cruces de los caminos y llamad a las bodas... Son palabras dirigidas a nosotros, a todos los cristianos, pues la voluntad salvadora de Dios es universal: abarca a todos los hombres de todas las épocas. Cristo, en su Amor por los hombres, busca la conversión de cada alma con infinita paciencia, hasta el extremo de morir en la Cruz. Cada hombre puede decir de Jesús: me amó y se entregó a Sí mismo por mí. De esta actitud salvadora del Maestro participamos quienes queremos ser sus discípulos. Los criados, saliendo a los caminos, reunieron a todos los que encontraron... Como a Jesús, nos ha de interesar la salvación de todas almas. El portero que nos indica la puerta del ascensor, el médico que nos acaba de extender una receta, la señora que sube al autobús en la parada siguiente a la nuestra, los niños que salen del colegio, el profesor que anuncia el día del examen... todos son objeto del desvelo divino y, por eso mismo, parte importante de nuestro afán apostólico. «Fíjate bien: hay muchos hombres y mujeres en el mundo, y ni a uno solo de ellos deja de llamar el Maestro. Les llama a una vida cristiana, a una vida de santidad, a una vida de elección, a una vida eterna».
Nos urge a los cristianos llevar a las almas, una a una, hasta el Señor. La misma solicitud con que Cristo nos anima, nos conforta, hemos de tener nosotros con quienes tratamos todos los días, siguiendo el consejo: «lleva a todos sobre ti, como a ti te lleva el Señor». Hemos de abrir nuevos horizontes a su existencia, a veces encerrada en unas aspiraciones solamente terrenas, cortas; descubrirles la necesidad de tratar cada día a Dios con confianza; animarles a ofrecer sus trabajos; ayudarles a que encuentren la raíz de muchas de sus vacilaciones, del vacío interior que a veces experimentan... Nadie puede pasar a nuestro lado sin que nuestras palabras y nuestras obras le hayan hablado de Dios. El pensamiento de su salvación eterna y de su felicidad temporal, que no alcanzarán fuera de Dios, nos empujará a buscar la ocasión oportuna o a crearla para que, con paciencia, les llegue la llamada del Señor. Tiene que dolernos su ignorancia religiosa, su visión pobre y terrena de las cosas.
Nuestra Madre Santa María nos enseñará tratar a cada persona con el interés y el aprecio con que la mira su Hijo.
 
 Textos basados en ideas de Hablar con Dios de F. Fernández Carvajal.

Homilía Domingo 28 t.o. (A)

(Cfr. www.almudi.org)

 

(Is 25,6-10a) "El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros"
(Fil 4,12-14.19-20) "Todo lo puedo en aquel que me conforta"
(Mt 22,1-14) "Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos"


 Homilía a cargo de D. Justo Luis Rodríguez Sánchez de Alva
 
Con la expresiva imagen de un gran banquete de “manjares suculentos, un festín de vinos de solera”, la Iglesia nos recuerda que la llamada del Señor a seguirle de cerca da una cumplida respuesta a los anhelos más genuinos del corazón humano: “aniquilará la muerte para siempre. El Señor enjugará las lágrimas de todos los ojos” (1ª Lect).
La imagen del banquete de bodas alude a la intimidad que Dios desea establecer con cada uno de nosotros en este mundo y que tendrá su culminación en el Cielo.”He aquí que estoy a la puerta y llamo: si alguno escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo” (Ap 3,20). Dios nos llama: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”. Dios nos llama. Esta Celebración Eucarística es otro intento más del Señor, porque este Banquete Dominical es un anticipo del Eterno, el Cielo comienza ya aquí en la tierra. “Hemos sido establecidos en la Tierra para entrar en comunión con Dios mismo” (San Josemaría Escrivá).
¡No puedo, estoy muy ocupado! ¡No tengo tiempo, imposible! ¡Lo siento! Los jóvenes no tienen tiempo porque están labrándose el porvenir: los exámenes, las oposiciones, la novia, el novio... Más tarde, cuando son padres o madres de familia, han de ocuparse del futuro del hogar y, naturalmente, no tienen tiempo. Todos nos vemos asediados por esta tentación: dispensarnos de acudir a la llamada divina llevando una vida de oración y frecuencia de Sacramentos, de servicio generoso a los demás, de formación doctrinal y de lucha contra nuestros instintos, por estar absorbidos por el trabajo de cada día.
“El rey montó en cólera”. La irritación divina nos invita a este sencillo y grave razonamiento: las excusas son buenas, los modales corteses aunque también hay malos tratos a los enviados de Dios, pero existe un desorden: lo principal, la vida eterna con Dios, ha sido suplantado por lo secundario: los intereses terrenos.
Con el autor de Camino, habría que concluir: veo que tienes razones −y razones poderosas−, pero no tienes razón. (Cfr n 993).
Cada uno debería examinarse para ver si su felicidad para siempre no la está descuidando por perseguir febrilmente metas como el dinero, el placer, el brillo social, el poder. Deberíamos aprender a realizar esa síntesis de todas nuestras obligaciones que el mismo Jesús nos sugiere con aquellas palabras: buscad primero el Reino de Dios, que lo demás vendrá por añadidura (Cfr Lc 12,31). “Ayúdanos, Señor, a dejarnos de malas y vanas excusas e ir a esa cena... Que no sea la soberbia impedimento para ir al festín, alzándonos con jactancia, ni nos apegue a la tierra una curiosidad mala, distanciándonos de Dios, ni nos estorbe la sensualidad las delicias del corazón. Haz que acudamos... ¿Quiénes vinieron a la cena, sino los mendigos, los enfermos, los cojos, los ciegos? Vendremos como pobres, pues nos invita quien, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecer con su pobreza a los pobres. Vendremos como enfermos, porque no han de menester médico los sanos sino los que andan mal de salud. Vendremos como lisiados y te diremos: Endereza mis pasos conforme a tu palabra (S. 118,113). Vendremos como ciegos y te pediremos: Ilumina mis ojos para que jamás duerma en la muerte (S. 12,4)” (S. Agustín, Serm. 112).
Tomémonos en serio la invitación de Dios. Todo está preparado. Se trata de una fiesta que no puede compararse, por su magnificencia, a cualquier alegría de este mundo. ¡También yo estoy invitado! ¡Yo!, que tengo a veces la sensación de no ser más que un número en el registro civil o en el listín telefónico. Abandonemos esa idolatría del trabajo que no encuentra tiempo para Dios, que desoye las continuas llamadas del Padre del Cielo. Dios es demasiado grande para que le demos sólo una parte de nuestro corazón, de nuestro tiempo, de nuestro esfuerzo. Él, que es nuestro Pastor, “nos hará recostar en verdes praderas, y, como sigue rezando el Salmo nada nos faltará.

Curso de Informática Fundación Madrina. Proyecto E+E+100

El proyecto E+E+100. “Empleo + Emprendimiento +100% de éxito” esta
mejorando la empleabilidad, el acceso y la permanencia en el empleo y/o
auto- empleo de las mujeres madres solas o pertenecientes a familias
desestructuradas a través de medios tecnológicos que fomenten la
optimización de una formación innovadora a distancia para el empleo, así
como la creación de espacios de encuentro entre empresarios y las
madres, a través de Concilia Fácil. El uso de estos recursos
tecnológicos, la existencia de materiales formativos grabados y el
contacto entre empresarios y usuarias del proyecto es la garantía de la
sostenibilidad y el impacto de este proyecto. Más información en
www.madrina.org

Catequesis en español del Papa Francisco 11/10/2017 HD

Jesús quiere que nuestra existencia sea laboriosa, que no nos
“acomodemos”, porque este mundo exige nuestra responsabilidad, y
nosotros, los cristianos, la asumimos totalmente con amor: fue en
síntesis el concepto desarrollado por el Papa Francisco en su catequesis
del miércoles 11 de octubre, al reflexionar sobre el pasaje del
Evangelio de Mateo en que Jesús advierte a sus discípulos estar
preparados para recibir al Señor. El pontífice centró su meditación en
la esperanza vigilante que debemos tener los cristianos.

09 octubre 2017

Ángelus del 08/10/2017 HD

En el Ángelus de este 8 de octubre, el Papa Francisco arrojó luz sobre
la parábola del viñador invitando a no tener la actitud de los
viñadores, sino a servir a los demás rechazando así la arrogancia y
recordó que lo que nos hace cristianos es el amor de Dios. “Hay un solo
impedimento frente a la voluntad tenaz y tierna de Dios: nuestra
arrogancia y la nuestra presunción, que se convierte a veces en
violencia”. “Los viñadores asumen una actitud posesiva: no se consideran
simples gestores, sino propietarios, y rechazan entregar lo que han
recogido”, explicó.