Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

19 mayo 2018

El corazón del trabajo: la visión de san Josemaría

Con fragmentos de la predicación de san Josemaría, fundador del Opus
Dei, este vídeo ilustra las diferentes dimensiones que comprende la
santificación del trabajo, mostrando así qué significa encontrar a Dios
en la vida ordinaria.
Más info http://opusdei.es/es-es/tag/trabajo/

17 mayo 2018

Santa Misa del jueves 17 de mayo de 2018, 7ª semana de Pascua

17 de mayo de 2018.- (13 TV / CaminoCatólico.com) Celebración de la
Santa Misa del jueves de la 7ª semana de Pascua, presidida por el P.
Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de
Madrid.

http://www.13tv.es

http://caminocatolico.com/

11 mayo 2018

LIBRO DE LA SEMANA (11 May):

(Cfr. www.criteriaclub.es)


 La brújula amarillaLa 

Otra visión del Camino de Santiago
Muchos hacen el Camino de Santiago, pero... ¿Cuántos saben sus entresijos, sus leyendas, sus mitos, su historia, sus etapas más emblemáticas? ¿Cuántos comienzan sin saber ni su trazado, ni haberse entrenado correctamente?
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Muchos, en estos tiempos, hacen el Camino de Santiago. Pero ¿Cuántos saben sus entresijos, sus leyendas, sus mitos, su historia, sus etapas más emblemáticas? ¿Cuántos comienzan sin saber ni su trazado, ni haberse entrenado correctamente? ¿Turismo barato, deporte, cultura o experiencia espiritual? Este libro no es una guía. Ni pretende serlo. Es una aproximación amena y entretenida del Camino más famoso de Europa. Para los que se decidan a realizarlo o para aquellos que ya lo han hecho, como recuerdo a sus esfuerzos. El lector se adentrará en los orígenes del mismo, sus etapas históricas, sus trazados más importantes, las míticas etapas. La picaresca de ayer y hoy. Las enfermedades que dieron sentido a la leyenda compostelana. Como son algunos peregrinos, los albergues, los hospitaleros. Cuánto hay de mito y la verdadera realidad del trayecto hasta Compostela. Un libro necesario para peregrinos expertos y novatos que no dejará indiferente a nadie.

PELICULA DE LA SEMANA (11 May):

(Cfr. www.almudi.org)

  
Roman J. Israel, Esq.


Reseña:
El lado oculto del saturado sistema penal de Los Ángeles. Denzel Washington interpreta a un abogado defensor idealista y con vocación, cuya vida cambia drásticamente cuando su mentor, un ícono de los derechos civiles, muere. Cuando es contratado por una empresa dirigida por uno de los antiguos estudiantes del legendario hombre, el ambicioso abogado Geoge Pierce (Colin Farrel), y comienza una amistad con una joven luchadora por la igualdad de derechos (Carmen Ejogo) una turbulenta serie de eventos desafían el activismo que siempre ha definido la carrera de Roman.
La cinta tiene como protagonista a un idealista, que parece un pez fuera del agua en tiempos en que la vida ofrece a diario la tentación de escoger el camino del dinero, para evitarse problemas, olvidándose de las propias convicciones.
El personaje central está muy bien retratado sobre el papel; se le presenta como un tipo que conoce el sistema legal en teoría, pues se ha pasado demasiado tiempo en el despacho; ignora por ejemplo que en el mundo real, un juez podría tomar una decisión discutible, pero que no conviene enfrentarse a él, bajo riesgo de ser acusado de desacato. Lo eleva a otra dimensión, la interpretación del gran Denzel Washington, en uno de los mejores trabajos de su carrera, por lo que no sorprende su octava candidatura al Oscar. Quizás choca la resolución de la cinta, un tanto apresurada y algo obvia, pero que no empaña sus indudables méritos. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ

La regeneración

(Cfr. www.almudi.org)







En la audiencia general, el Santo Padre explicó que en el Bautismo, el agua evoca la muerte y la vida: “el hombre viejo se sepulta para que renazca una criatura nueva”
De esta forma, “la Iglesia, en el Bautismo, nos regenera a la vida eterna, haciéndonos hijos de Dios para siempre”.

Texto de la catequesis del Papa en español

Queridos hermanos y hermanas:
Hoy fijamos nuestra atención en el rito central del Bautismo: el lavacro santo acompañado de la invocación a la Santísima Trinidad, momento en el que somos bautizados y participamos en el Misterio pascual de Cristo: el hombre viejo se sepulta para que renazca una criatura nueva. Morimos y nacemos en el mismo instante, pues la fuente bautismal se convierte en sepulcro y en madre. Estas dos imágenes manifiestan la grandeza de lo que sucede por medio de los gestos sencillos del Bautismo.
Nuestros padres nos generaron a la vida terrena; la Iglesia, en el Bautismo, nos regenera a la vida eterna, haciéndonos hijos de Dios para siempre. Por eso, también sobre cada uno de nosotros, renacidos del agua y del Espíritu Santo, el Padre dice amorosamente: «Tú eres mi hijo amado» (cf. Mt 3,17). El bautismo no se repite porque imprime un sello sacramental indeleble que el pecado no puede borrar, pero sí impedir que dé frutos de salvación.
Luego, la unción crismal, nos conforma a Cristo “Sacerdote, Profeta y Rey”. Por eso, todo el Pueblo de Dios, animado por el Espíritu Santo, participa de esas funciones, y tiene la responsabilidad de misión y servicio que de ellas deriva.

Texto completo de la catequesis del Papa traducida al español

La catequesis sobre el sacramento del Bautismo nos lleva a hablar hoy del santo lavatorio acompañado de la invocación de la Santísima Trinidad, o sea el rito central que propiamente “bautiza” −es decir, sumerge− en el Misterio pascual de Cristo (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 1239). El sentido de este gesto lo recuerda san Pablo a los cristianos de Roma, primero preguntando: «¿No sabéis que cuantos hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados para unirnos a su muerte?», y luego respondiendo: «Pues fuimos sepultados juntamente con él mediante el bautismo para unirnos a su muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en una vida nueva» (Rm 6,3-4). El Bautismo nos abre la puerta a una vida de resurrección, no a una vida mundana. Una vida según Jesús.
¡La fuente bautismal es el lugar donde se hace Pascua con Cristo! Se sepulta el hombre viejo, con sus pasiones engañosas (cfr. Ef 4,22), para que renazca una nueva criatura; en verdad lo viejo pasó, y ha nacido lo nuevo (cfr. 2Cor 5,17). En las “Catequesis” atribuidas a San Cirilo de Jerusalén se explica así a los recién bautizados lo que les ha sucedido en el agua del Bautismo. Es bonita esta explicación de San Cirilo: «En el mismo momento habéis muerto y habéis nacido, y aquella agua llegó a ser para vosotros sepulcro y madre» (n. 20, Mistagógica 2,4: PG 33, 1079-1082). El renacer del nuevo hombre exige que sea reducido a polvo el hombre corrompido por el pecado. Las imágenes de la tumba y del seno materno referidas a la fuente, son bastante incisivas para expresar lo mucho que sucede mediante los simples gestos del Bautismo. Me gusta citar la inscripción que se encuentra en el antiguo Baptisterio romano del Laterano, donde se lee, en latín, esta expresión atribuida al Papa Sixto III: «Virgineo fetu genitrix Ecclesia natos quos spirante Deo concipit amne parit. Caelorum regnum sperate hoc fonte renati»La Madre Iglesia da a luz virginalmente mediante el agua a los hijos que concibe por el soplo de Dios. Cuantos habéis renacido de esa fuente, esperad el reino de los cielos. Es bonito: la Iglesia que nos hace nacer, la Iglesia que es seno, es madre nuestra por medio del Bautismo.
Si nuestros padres nos han generado a la vida terrena, la Iglesia nos ha regenerado a la vida eterna en el Bautismo. Hemos sido hechos hijos en su Hijo Jesús (cfr. Rm 8, 15; Gal 4,5-7). También sobre cada uno de nosotros, renacidos del agua y del Espíritu Santo, el Padre celeste hace sonar con infinito amor su voz que dice: «Tú eres mi hijo amado» (cfr. Mt 3,17). Esa voz paterna, imperceptible al oído, pero bien audible por el corazón de quien cree, nos acompaña toda la vida, sin abandonarnos nunca. Durante toda la vida el Padre nos dice: “Tú eres mi hijo amado, tú eres mi hija amada”. Dios nos quiere mucho, como un Padre, y no nos deja solos. Esto desde el momento del Bautismo. ¡Renacidos como hijos de Dios, lo somos para siempre! El Bautismo de hecho no se repite, porque imprime un sello espiritual indeleble: «Este sello no es borrado por ningún pecado, aunque el pecado impida al Bautismo dar frutos de salvación» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1272). ¡El sello del Bautismo nunca se pierde! “Padre, pero si una persona se convierte en bandido, de esos tan famosos, que mata gente, que hace injusticias, ¿el sello se va?” No. Para su propia vergüenza, el hijo de Dios que es ese hombre hace esas cosas, pero el sello no se va. Y sigue siendo hijo de Dios, que va contra Dios, pero Dios nunca reniega de sus hijos. ¿Habéis entendido esto último? Dios jamás reniega de sus hijos. ¿Lo repetimos todos juntos? “Dios nunca reniega de sus hijos”. Un poco más fuerte, que yo o soy sordo o no lo entiendo: [repiten más fuerte] “Dios nunca reniega de sus hijos”. Bueno, así mejor.
Incorporados a Cristo por el Bautismo, los bautizados son pues conformados a Él, «el primogénito entre muchos hermanos» (Rm 8,29). Mediante la acción del Espíritu Santo, el Bautismo purifica, santifica, justifica, para formar en Cristo, de muchos, un solo cuerpo (cfr. 1Cor 6,11; 12,13). Lo expresa la unción crismal, «por la que se significan el sacerdocio real del bautizado y su agregación al pueblo de Dios» (Rito del Bautismo de Niños, n. 73 c). Por tanto, el sacerdote unge con el santo crisma la cabeza de cada bautizado, tras haber pronunciado estas palabras que explican su significado: «Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que os ha liberado del pecado y dado nueva vida por el agua y el Espíritu Santo, os consagre con el Crisma de la salvación para que entréis a formar parte de su pueblo y seáis para siempre miembros de Cristo, sacerdote, profeta y rey» (ibíd., n. 129).
Hermanos y hermanas, la vocación cristiana está toda aquí: vivir unidos a Cristo en la santa Iglesia, partícipes de la misma consagración para realizar la misma misión, en este mundo, dando frutos que duran para siempre. Animado por el único Espíritu, todo el Pueblo de Dios participa de las funciones de Jesucristo, “Sacerdote, Rey y Profeta”, y comporta las responsabilidades de misión y servicio que se derivan (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 783-786). ¿Qué significa participar del sacerdocio real y profético de Cristo? Significa hacer de sí una ofrenda agradable a Dios (cfr. Rm 12,1), dándole testimonio por medio de una vida de fe y de caridad (cfr. Lumen gentium, 12), poniéndola al servicio de los demás, según el ejemplo del Señor Jesús (cfr. Mt 20,25-28; Jn 13,13-17). Gracias.

Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua francesa, en particular a los fieles venidos de Canadá y de Francia. Hermanos y hermanas, recordemos cada día nuestra vocación bautismal haciendo de nuestra vida un ofrecimiento agradable a Dios y poniéndola al servicio de los demás. ¡Dios os bendiga!
Saludo a los peregrinos de lengua inglesa presentes en la Audiencia de hoy, especialmente a los provenientes de Inglaterra, Finlandia, Indonesia, Filipinas, Canadá y Estados Unidos de América. Dirijo un saludo particular a los “pequeños agricultores” venidos a Italia desde varios países, con agradecimiento por su contribución a la nutrición de todos en nuestro mundo. Con la alegría de Cristo Resucitado, invoco sobre vosotros y vuestras familias el amor misericordioso de Dios nuestro Padre. ¡El Señor os bendiga!
Me alegra recibir a los peregrinos de lengua alemana. Saludo en particular a los Caballeros del Santo Sepulcro de la Sección Santa Hildegarda y a las Hermanas del Divino Redentor que celebran 25 años de profesión religiosa. Como bautizados hemos sido regenerados a una vida nueva en Cristo y llamados a continuar su misión, llevando su amor y su Evangelio a nuestros vecinos. De corazón os bendigo a todos.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. En este tiempo pascual, los invito a considerar la grandeza de la vocación cristiana que recibimos en el bautismo, y vivirla unidos a Cristo en la Iglesia, de modo que pueda dar frutos abundantes en una vida de fe y de caridad, al servicio de los hermanos. Muchas gracias.
Queridísimos peregrinos de lengua portuguesa, bienvenidos. Saludo cordialmente a los varios grupos parroquiales, a los Misioneros Redentoristas y la Familia Franciscana de Brasil, así como a los miembros del «Instituto para o Desenvolvimento Social», de Lisboa. Que esta peregrinación pueda reforzar en vuestros corazones el sentir y el vivir con la Iglesia, perseverando en el rezo diario del Rosario. Así podréis encontraros cada día con la Virgen Madre, Aprendiendo de Ella a cooperar plenamente en los planes de salvación que Dios tiene para cada uno. ¡El Señor os bendiga a vosotros y a vuestros seres queridos!
Dirijo una cordial bienvenida a los peregrinos de lengua árabe, en particular a los provenientes del Medio Oriente. Queridos hermanos y hermanas, el mes de mayo está dedicado a la Virgen; os invito a cultivar la devoción a la Madre de Dios con el rezo diario del Rosario, rezando en concreto por la paz en Siria y en el mundo entero. ¡El Señor os bendiga!
Saludo cordialmente a los peregrinos polacos. Queridos hermanos y hermanas, ayer la Iglesia en Polonia celebró la solemnidad de vuestro patrono San Estanislao Obispo y Mártir. Él dio su vida como defensor del Evangelio, de los valores morales y de la dignidad de cada hombre. Su heroico ejemplo sea para todos vosotros guía en vuestra vida diaria, en la vida personal, familiar y social. Que su intercesión os sostenga en el camino por las sendas de la verdad y del amor. ¡Dios os bendiga!
Doy una cordial bienvenida a los peregrinos de lengua italiana. Me alegra recibir a los participantes en los Capítulos Generales de las Hermanas de Nuestra Señora de la Merced; de las Misioneras Hijas del Calvario; de las Hermanas Franciscanas Misioneras del Niño Jesús y de las Hermanas Franciscanas Siervas de María. Animo a todas a ser fieles a Cristo para que, siguiendo el ejemplo de María Santísima, podáis hacer brillar la alegría del Evangelio. Saludo a la Comunidad de Borgo Ragazzi Don Bosco de Roma, a las parroquias, en concreto a las de Salerno y de Preturo de Montoro; a la Asociación Laicos Amor misericordioso; a los jóvenes de Civitanova Marche y a los grupos de estudiantes, particularmente a los de Florencia y de Gioia del Colle.
Un pensamiento especial dirijo a los jóvenes, a los ancianos, a los enfermos y a los recién casados. Estamos en el mes de mayo, tiempo dedicado a la Virgen María. Cultivad la devoción a la Virgen, con el rezo diario del Rosario para que, como la Madre de Dios, acogiendo los misterios de Cristo en vuestra vida, podáis ser cada vez más un don de amor para todos.
Traducción de Luis Montoya.

Meditación 7º Domingo Pascua (B) Ascensión

(Cfr. www.almufi.org)


 
Jesús sube al cielo para que donde Él está vayamos también nosotros… mientras, nos regala el Espíritu Santo y su fuerza
En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien».
Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban (Mc 16,15-20)

1. Jesús, nos cuentas hoy tu despedida: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”.Decías a tus apóstoles: “¡No tengáis miedo!” Yo a veces tengo miedo, haz que deje mis miedos, quiero estar contigo sin miedo, Jesús: estos días quiero de verdad no tener miedo, ser amigo tuyo, y amigo de los demás. Ayúdame a creer más, que eres Tú que estás en la Eucaristía.
También decías a los apóstoles: “¡Mar adentro!” Dame esperanza, para ir contigo mar adentro. A veces me veo como cuando San Pedro dijo “soy un pecador” y Tú le transformaste de pecador a pescador. También yo quiero sentir tu voz, haz que lleve esperanza a todos, que los ayude, que los haga felices y así será el mejor momento de mi vida. Ir mar adentro es que estos días te acompañaré en mi trabajo, en estudiar en los exámenes de final de curso. Quiero esforzarme en luchar por ser santo, mejorar con esfuerzo en portarme bien, no quejarme cuando algo me cuesta o no me gusta lo que hemos de hacer. Ir mar adentro es que voy a buscarte en mi corazón, para decirte que te quiero, ayúdame a quererte más y mejor, no pensar en mí sino en los demás. Quiero ser tu amigo para siempre, te doy las gracias porque has venido a mi alma, has sufrido y muerto en la cruz porque me amas, y has resucitado también por mí, para hacerme hijo de Dios, y me has perdonado en la confesión. 
Sigo leyendo del Evangelio: “después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos”.Hablar contigo, Jesús, es muy fácil porque te vas pero te quedas: es como conectar con un amigo por teléfono. También me sirve mirar una imagen de la Virgen para animarme.  A ti te basta que te quiera, Jesús, y aunque no te veo ni te oigo sé que me estás mirando y que me oyes. Te necesito, para aguantar el esfuerzo sin desánimos, hacer las paces y no ser violento, no buscar lo que me gusta sino lo que va a ayudar a los demás…
Me llegó esta oración, que nos puede ayudar a ambientarnos en esta vida del Espíritu Santo en nuestra alma y el mundo:
    Cuando el olvido y la indiferencia nos alejan del hermano: ¡Ven Espíritu de Amor, Bondad y Ternura!
    Cuando la incomprensión nos aísla: ¡Ven Espíritu de Sabiduría y Unión!
    Cuando la mentira nos envuelve: ¡Ven Espíritu de Verdad!
    Cuando las tinieblas nos encubren y envuelven la realidad: ¡Ven Espíritu de claridad y transparencia!
    Cuando el egoísmo nos puede: ¡Ven Espíritu de Jesús, ayúdanos a ser paro los demás!
    Cuando la pereza nos paraliza: ¡Ven y sacúdenos, Espíritu de servicio!
    Cuando la incredulidad nos ciega: ¡Ven, Espíritu Santo, y danos sabiduría!
    Cuando el desánimo nos domina: ¡Ven con tu Esperanza, Espíritu Santo!
    Cuando la debilidad nos puede: ¡Ven, Espíritu de Fortaleza!
    Cuando la mediocridad es nuestro pan de cada día: ¡Ven Espíritu de Jesús, y empújanos a una Entrega Total!
    Cuando la tristeza nos amenaza: ¡Ven, Espíritu de Alegría y fiesta cristiana!
    Cuando la exigencia del Reino nos llama: ¡Ven, Espíritu Santo, y camina con nosotros!

2. Los Hechos cuentan de esa presencia del Espíritu de Dios, cómo “Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo”. Se les apareció resucitado durante cuarenta días, y les habló del reino de Dios… y les dijo: -“Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo”. Luego, subió al cielo. Enhorabuena, Señor, por tu triunfo. / Has ascendido y eres / lo más alto que existe. / Has batido el record absoluto / de amor a la humanidad. // También a mí me gusta el triunfo, / el hacer carrera y el éxito, / pero soy muy diferente a Ti. // Cuando yo gano, otros pierden. / Cuando ganas Tú, ganamos todos. / Lo mío suele ser un éxito / frente a otros jóvenes. / Lo tuyo es una victoria / para todos los hombres. // Enséñame, Señor, a no subir / a costa de los demás. / Enséñame a servir a todos / deportivamente.
Terminan los 40 días desde la Resurrección, pero la Pascua continúa estos 10 días hasta Pentecostés, pero en realidad, Jesús, sé que la Pascua continúa con tu presencia entre nosotros, especialmente en el domingo, pues nos dices que no te vas: "Yo estaré siempre con vosotros hasta la consumación de los siglos". Lástima, que te has hecho invisible. S. Pablo dice que has subido “a los cielos para llenarlo todo con su presencia". Ahora, nos toca a nosotros, es la misión de la Iglesia. Por eso los ángeles nos invitan a no quedarnos “mirando al cielo”, pues hay mucho que hacer en la tierra.

3. El Salmo canta con alegría, mientras los judíos subían desde el río hasta lo alto del templo, a este Jesús que es reclamado por Dios: “sube tú y el arca de tu alianza”, dirá el salmo, anunciando que también la Virgen subirá, y allí donde Él está, también tenemos un lugar, nos introduce en Dios, por eso lo aclamamos con más ganas: “pueblos todos, batid palmas… Dios asciende entre aclamaciones… Dios es el rey del mundo… se sienta en su trono sagrado”. Es Cristo resucitado que sube a la derecha del Padre, y a nosotros nos ha escogido como su heredad. Su triunfo es, pues, nuestro triunfo.

4. Nos desea San Pablo este “Espíritu de sabiduría” de Dios “según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos”, y ese poder ahora actúa en nosotros como una fuerza interior. Leí hace poco de un niño al que le encantaban los circos, y lo que más le gustaba eran los elefantes. En una función había uno que deslumbraba por su poderío, su tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación el enorme animal quedaba atado por una de las patas con una sencilla cadena sujeta a una pequeña estaca clavada en el suelo: no era más que un pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra; se preguntaba cómo un animal con fuerza capaz de arrancar árboles no arrancaba la estaca. ¿Qué le impedía liberarse? El niño preguntó por ese misterio a su padre, quien le explicó que no se escapaba porque “estaba amaestrado”. Pero el misterio seguía: si estaba amaestrado, ¿para qué la cadena?... Con el tiempo descubrió que el elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño. Podemos imaginarnos al pequeño elefante intentando liberarse de la estaca, demasiado fuerte para su edad. Probaría un día y otro, hasta que el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Como tiene memoria de elefante, ese animal enorme y poderoso no escapa porque se acuerda de que no podía, y piensa que no puede. El recuerdo de la impotencia que siente desde pequeño, le acompaña toda la vida. Y lo peor es que jamás se ha planteado de nuevo la posibilidad de vencer. Señor, que aprenda de esta bonita imagen de los límites que tantas veces nos aprisionan en la vida, sin conocer que podemos mucho más de lo que encierran esas limitaciones. Señor, hazme ver como hay campeones que no se hunden ante las dificultades, que no cesan hasta romper las estacas a las que se atan… Dame tu fortaleza, esa superación, el esfuerzo, que me libere de muchas “estacas” que me aprisionan, que sepa tener paciencia para pasar por encima de los muros que me dificultan, o por debajo, o que simplemente los ignore... ¿Qué estacas tengo atadas que me quitan libertad? Quizá probamos una y otra vez algo y ya pensamos que no podemos conseguirlo, grabamos en nuestra memoria un "no puedo... no puedo y nunca podré", perdiendo la confianza. “Sabemos” que no podemos pero no consideramos que la única manera de “saber”, es “intentar de nuevo” poniendo todo el corazón, todo nuestro esfuerzo: levantarnos puntuales, estudiar, atender en clase o en lo que toca.
Jesús se queda con su espíritu de fortaleza, hace realidad ese afán del amor: una madre que dice a su hijo “te comería a besos”… de alguna manera eso dice Él: “toma, cómeme”, se nos da y queremos acabar, por intercesión de Santa María: Madre mía, ayúdame a dar gracias a mi Jesús porque se has quedado en la Comunión, que está dentro de mí y dentro de todos los que le hemos recibido. Ayúdame para que no desaproveche estos momentos tan bonitos en los que estás conmigo, y recibirle como tú en Nazaret, o en las misas con san Juan. Que sepa abrirme como tú al Espíritu Santo, el mejor regalo que recibimos, para que sea mi amigo inseparable, que por muy bajito que me hable, le escuche, Él que está dentro de mí y me dará fuerza en la lucha de la vida, y me ayudará en mis problemas, a superar esos muros, y seré más bueno, alegre y estudioso y sano, y todos estarán contentos de mí: viviré alegre para hacer felices a los demás. Ésta es la perla preciosa que he encontrado, que quiero mimar y ayudar a crecer, no perderla, mirándome en el espejo que es Jesús, que estos días de Pascua he acogido como mejor he podido en mi corazón.
Llucià Pou Sabaté

Homilía Domingo 7º Pascua (B) Ascencisón

(Cfr. www.almudi.org)



(Hch 1,1-11) "Galileos, ¿qué hacéis mirando al cielo?"
(Ef 1,17-23) "Y todo lo puso bajo sus pies"
(Mc 16,15-20)"Id al mundo entero y proclamad el Evangelio"

 Homilía II: a cargo de D. Justo Luis Rodríguez Sánchez de Alva
 
El cuerpo de Cristo, glorificado desde el instante de la Resurrección, asciende ahora al cielo y se sienta a la diestra de Dios. “Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre” (Jn 3,13). “Dejada a sus fuerzas naturales, la humanidad no tiene acceso a la Casa del Padre (Jn 14,2), a la vida y a la felicidad de Dios. Sólo Cristo ha podido abrir este acceso al hombre, ha querido precedernos como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su Reino (MR, Prefacio)” (C.E.C., 661).
Antes de marcharse dijo Jesús: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”. Hay que recoger este encargo del Señor con agradecimiento y con sentido de responsabilidad. Es un orgullo santo poder colaborar con Dios en la propagación de la Buena Nueva por lo que supone de confianza en nosotros, rechazando la tentación del emboscamiento que se justifica tras ese y yo, ¿por qué me voy a meter en la vida de los demás? Hasta qué punto no estaré invadiendo la intimidad de los demás, sus conciencias?
¡No son los demás, son mis familiares y mis buenos amigos! El apostolado no debe hacerse con el estilo del representante de un laboratorio o una editorial, pongamos por caso, que va de casa en casa ofreciendo su producto. Es a través de la amistad y la confianza que ella genera con ocasión de los continuos contactos profesionales y sociales, como influiremos cristianamente en la sociedad de un modo natural, sin rarezas ni impertinentes intromisiones. Sí, pero vivimos en un mundo plural y hay que respetar las creencias de los demás. Ciertamente. Pero una cosa es el respeto a las personas y otra el respeto humano, la vergüenza para abordar ciertos temas. El respeto humano hunde sus raíces en el temor a que la verdad que voy a recordar no va a ser bien acogida, con lo que se ofende a la verdad, y a la buena disposición de los demás. Cuando hay confianza y amor a la libertad y a la verdad, entre amigos, no hay secretos, se habla de todo. En cualquier caso no se trata de imponer nada a nadie, ni de hablar de lo que no se desea. Se trata de hacer partícipe a familiares y amigos de inquietudes y esperanzas que interesan a todos.
Vivir esta preocupación no es fanatismo ni beatería. Fanatismo es obligar por la fuerza a los demás a que adopten nuestros puntos de vista. No es fanatismo, por ejemplo, ser vegetariano y convencer a los demás de las ventajas de las hortalizas sobre las carnes y pescados. Fanatismo sería poner bombas para destruir los mataderos e impedir el transporte de animales para ser sacrificados. Si estamos llamados a amar a los enemigos y a rezar por ellos, nada más opuesto al cristianismo que el fanatismo o cualquier forma de exclusivismo. Fanatismo no; pero irenismo, entreguismo o inhibición tampoco.
“Id al mundo entero y proclamad el Evangelio...”. Para llevar a cabo este mandato del Señor, no siempre cómodo ni fácil, contamos con su ayuda: “Estad seguros de que Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”

09 mayo 2018

Catequesis en español del Papa Francisco 09/05/2018 HD

La Iglesia, en el Bautismo, nos regenera a la vida eterna, haciéndonos
hijos de Dios para siempre, indicó el Papa Francisco. El Santo Padre
impartió la mañana de este 9 de mayo, la 5ª catequesis sobre el Bautismo
en la Audiencia General, celebrada con la participación de miles de
peregrinos en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano. El Papa señaló que
“el hombre viejo se sepulta para que renazca una criatura nueva” por
medio de los gestos sencillos del Bautismo. Al saludar a los peregrinos
de habla española presentes en la Audiencia, en especial a los
procedentes de España y Latinoamérica, el Papa los invitó a considerar
la grandeza de la vocación cristiana que recibimos en el Bautismo.