Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

23 enero 2019

Ángelus del 20/01/2019 HD

En el Ángelus de este 20 de enero el Papa Francisco, retomando al
evangelista Juan en el pasaje de las Bodas de Caná, muestra cómo se
estipula una Nueva Alianza y a los servidores del Señor, o sea a toda la
Iglesia, se les confía la nueva misión: “Hagan lo que Él les diga”. Al
finalizar la oración mariana, el Pontífice recordó, los dos dolores que
hay en su corazón: Colombia y las 170 víctimas del Mediterráneo. Tuvo
presentes a las víctimas del atentado a la Escuela de Policía en
Colombia, así como a las víctimas de un naufragio en el Mediterráneo y
pidió hacer oración por todos.

18 enero 2019

LIBRO DE LA SEMANA (11 Ene): BDF(Bienestar Digital Familiar)

(Cfr. www.criteriaclub.es)


Bienestar Digital Familiar

Cómo evitar que tus hijos se conviertan en pornonativos digitales, y armar a tu familia para vencer en la batalla de la colonización digital.

PRECIO
20,00 €

PELICULA DE LA SEMANA (11 Ene): Atardecer

(Cfr. www.almudi.org)

 
Atardecer


Reseña:
1913 en Budapest, el corazón de Europa. Después de pasar su infancia en un orfanato, Irisz Leiter llega a la capital húngara con 20 años y la esperanza de trabajar de sombrerera en la antigua tienda de sombreros de sus padres biológicos. Pero Oszkar, el nuevo propietario, la rechaza. A su vez, se tendrá que enfrentarse a su pasado cuando descubre un hermano que nunca supo que tenía. Su misión de encontrarlo la lleva a descubrir oscuros secretos mientras el país se prepara para el caos de la guerra.
El estilo impresionista del director, en que la escasa información se entrega de un modo casi casual a lo largo de la narración, hace que haya muchos interrogantes sin respuesta. Por ello el conjunto resulta bastante críptico.
Juli Jakab, a la que ya vimos en El hijo de Saúl, hace un gran trabajo actoral, muy meritorio porque a ella le toca sostener la narración, y lo hace muy bien, componiendo un personaje fuerte, con personalidad, pero que se encuentra solo y en tal sentido es frágil, sujeta a las embestidas de la historia.
La cinta cae en excesivo metraje, en diálogos innecesarios que no aportan al filme. La trama, que, en un inicio cautiva, poco a poco desorienta al espectador, tanto como lo está la protagonista del filme. Probablemente es esto lo que pretende el director, y a fe que lo consigue. La aventura de Irisz Leiter puede convertirse en un gran enigma, en un viaje de exploración o en el tormento inacabado e incomprendido, dependerá de las gafas con las que se mire y de quien las lleve puestas. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ

La Carta que algunos hombres leyeron y MUCHOS NO

(Cfr. www.almudi.org)

 

 
 
Juan Pablo II fue sin duda un pionero de la defensa de los derechos humanos de la mujer, y sus cartas son esas que todo hombre debiera leer
Una carta a las mujeres, también para los hombres
Un jefe de estado envió una carta a cada mujer del mundo, a cada una y a todas. Sin embargo, el destinatario último también era el hombre, ya que su petición urgente sólo era posible con su colaboración. Hoy podemos preguntarnos ¿qué dijo y qué pasó con aquella carta escrita en 1995?
Una carta muy especial para cada mujer, y también, para cada hombre.

1. Porque ves al hombre…

A cada una de vosotras dirijo esta carta con objeto de compartir y manifestar gratitud…
A ti que quizás, más aún que el hombre, ves al hombre, lo ves con el corazón. 
Lo ves independientemente de los diversos sistemas ideológicos y políticos. 
Lo ves en su grandeza y en sus límites, y tratas de acercarte a él y serle de ayuda. 

2. Tu aportación es indispensable

Te doy gracias, mujer-trabajadora que participas en todos los ámbitos de la vida…
Tu aportación es indispensable para la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas en humanidad.
Elaboras una cultura capaz de integrar razón y sentimiento.
Tu concepción de la vida está abierta al misterio.
No dejes de destacar por tu competencia, profesionalidad, capacidad intelectual y sensibilidad.
Es bueno conseguir la efectiva igualdad de tus derechos como persona, tu salario y desarrollo profesional, sin olvidarse de tus derechos en la familia…”

3. El mundo necesita el valor de la feminidad

“Ciertamente, aún queda mucho por hacer para que el ser mujer y madre no comporte una discriminación. Es urgente alcanzar en todas partes:
− la efectiva igualdad de los derechos de la persona.
− igualdad de salario respecto a igualdad de trabajo.
− tutela de la trabajadora-madre, 
− justas promociones en la carrera,
− igualdad de los esposos en el derecho de familia,
− reconocimiento de todo lo que va unido a los derechos y deberes del ciudadano.

4. Será precisa una mayor presencia social de la mujer

“Se trata de un acto de justicia, pero también de una necesidad… será precisa una mayor presencia social de la mujer:
  • denunciará las contradicciones de una sociedad organizada sobre puros criterios de eficiencia y productividad.
  • obligará a replantear sistemas en favor de la humanización que configuran la «civilización del amor.

5. Es hora de condenar con determinación los abusos a la mujer

“Mirando también uno de los aspectos más delicados de la situación femenina en el mundo, cómo no recordar la larga y humillante historia −a menudo «subterránea»− de abusos cometidos contra las mujeres en el campo de la sexualidad? A las puertas del tercer milenio no podemos permanecer impasibles y resignados ante este fenómeno. Es hora de condenar con determinación, empleando los medios legislativos apropiados de defensa, las formas de violencia sexual que con frecuencia tienen por objeto a las mujeres”.

6. El camino: concienciar

“….El camino del pleno respeto de la identidad femenina no está solamente en la denuncia, … sino también y sobre todo en un eficaz e ilustrado proyecto de promoción, que contemple todos los ámbitos de la vida femenina, a partir de una renovada y universal toma de conciencia de la dignidad de la mujer.

San Juan Pablo II: el jefe de estado autor de esta carta

Juan Pablo II fue sin duda un pionero de la defensa de los derechos humanos de la mujer, y sus cartas son esas que todo hombre debiera leer.
Su deseo fue satisfacer una deuda, la del reconocimiento del valor de la feminidad y su necesidad para el mundo. “Juan Pablo II reconoce abiertamente que la Iglesia ha empezado muy tarde a desvelar su tesoro” (Juan Pablo II y la vocación de la mujer. Jutta Burggraf 2011).

Carta a las mujeres. Juan Pablo II 1995.

Fuente: arguments.es.

Meditación Domingo 2º t.o. (C)

(Cfr. www.almudi.org)

 
El primer milagro de Jesús

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: "No les queda vino."
Jesús le contestó: "Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora."
Su madre dijo a los sirvientes: "Haced lo que él diga."
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo: "Llenad las tinajas de agua."
Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les mandó: "Sacad ahora y llevádselo al mayordomo."
Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: "Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora."
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él” (Juan 2, 1-11).

I. En Caná tiene lugar una boda. Esta ciudad está a poca distancia de Nazaret, donde vive la Virgen. Por amistad o relaciones familiares se encuentra Ella presente en la pequeña fiesta. También Jesús ha sido invitado a la boda con sus primeros discípulos.

Era costumbre que las mujeres amigas de la familia preparasen todo lo necesario. Comenzó la fiesta y, por falta de previsión o por una inesperada afluencia de invitados, faltó el vino. La Virgen, que presta su ayuda, se da cuenta de que el vino escasea. Allí está Jesús, su Hijo y su Dios; acaba de inaugurarse públicamente la predicación y el ministerio del Mesías. Ella lo sabe mejor que ninguna otra persona. Y tiene lugar este diálogo lleno de ternura y sencillez entre la Madre y el Hijo, que nos presenta el Evangelio de la Misa de hoy: La Madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Pide sin pedir, expone una necesidad: no tienen vino. Nos enseña a rogar.

Jesús le respondió: Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí? Todavía no ha llegado mi hora.
Parece como si Jesús fuera a negarle a María lo que le pide: no ha llegado mi hora, le dice. Pero la Virgen, que conoce bien el corazón de su Hijo, actúa como si hubiera accedido a su petición inmediatamente: haced lo que Él os diga, dice a los sirvientes.

María es la Madre atentísima a todas nuestras necesidades, como no lo ha estado ni lo estará ninguna madre sobre la tierra. El milagro tendrá lugar porque la Virgen ha intercedido; sólo por esa petición.
«¿Por qué tendrán tanta eficacia los ruegos de María ante Dios? Las oraciones de los santos son oraciones de siervos, en tanto que las de María son oraciones de Madre, de donde procede su eficacia y carácter de autoridad; y como Jesús ama inmensamente a su Madre, no puede rogar sin ser atendida (...). Nadie pide a la Santísima Virgen que interceda ante su Hijo en favor de los consternados esposos. Con todo, el corazón de María, que no puede menos que compadecer a los desgraciados (...), la impulsó a encargarse por sí misma del oficio de intercesora y pedir al Hijo el milagro, a pesar de que nadie se lo pidiera (...). Si la Señora obró así sin que se lo pidieran, ¿qué hubiera sido si le rogaran?». ¿Qué no hará cuando -¡tantas veces a lo largo del día!- le decimos «ruega por nosotros»? ¿Qué no conseguiremos si nos empeñamos en acudir a Ella una y otra vez?

Omnipotencia suplicante. Así ha llamado la piedad cristiana a nuestra Madre Santa María, porque su Hijo es Dios y nada puede negarle. Ella está siempre pendiente de nuestras necesidades espirituales y materiales; desea, incluso más que nosotros mismos, que no cesemos de implorar su intervención ante Dios en favor nuestro. Y nosotros, ¡tan necesitados y tan remisos en pedir!, ¡tan desconfiados y tan poco pacientes cuando lo que pedimos parece que tarda en llegar!

¿No tendríamos que acudir con más frecuencia a Nuestra Señora? ¿No deberíamos poner más confianza en la petición, sabiendo que Ella nos alcanzará lo que nos es más necesario? Si consiguió de su Hijo el vino, que no era absolutamente necesario, ¿no va a remediar tantas necesidades urgentes como tenemos? «Quiero, Señor, abandonar el cuidado de todo lo mío en tus manos generosas. Nuestra Madre -¡tu Madre!- a estas horas, como en Caná, ha hecho sonar en tus oídos: ¡no tienen!... Yo creo en Ti, espero en Ti, Te amo, Jesús: para mí, nada; para ellos».

II. Dos veces llama San Juan Madre de Jesús a la Virgen. La siguiente ocasión será en el Calvario. Entre los dos acontecimientos -Caná y el Calvario- hay diversas analogías. Uno está situado al comienzo y el otro al final de la vida pública de Jesús, como para indicar que toda la obra del Señor está acompañada por la presencia de María. Ambos episodios señalan la especial solicitud de Santa María hacia los hombres; en Caná intercede cuando todavía no ha llegado la hora; en el Calvario ofrece al Padre la muerte redentora de su Hijo, y acepta la misión que Jesús le confiere de ser Madre de todos los creyentes.

«En Caná de Galilea se muestra sólo un aspecto concreto de la indigencia humana, aparentemente pequeño y de poca importancia: "No tienen vino. Pero esto tiene un valor simbólico. El ir al encuentro de las necesidades del hombre significa, al mismo tiempo, su introducción en el radio de acción de la misión mesiánica y del poder salvífico de Cristo. Por consiguiente, se da una mediación: María se pone entre su Hijo y los hombres en la realidad de sus privaciones, indigencias y sufrimientos. Se pone "en medio", o sea, hace de mediadora no como una persona extraña, sino en su papel de madre, consciente de que como tal puede -más bien "tiene el derecho de"- hacer presente al Hijo las necesidades de los hombres».

Dijo su Madre a los sirvientes: Haced lo que Él os diga. Y los sirvientes obedecieron con prontitud y eficacia: llenaron seis tinajas de piedra preparadas para las purificaciones, como les dijo el Señor. San Juan indica que las llenaron hasta arriba.

Sacad ahora, les dice el Señor, y llevádselo al mayordomo. Y el vino es el mejor que cualquiera de los que han bebido los hombres.

Como el agua, también nuestras vidas eran insípidas y sin sentido, hasta que Jesús ha llegado a nosotros. Él transforma nuestro trabajo, nuestras alegrías y nuestras penas; hasta la muerte es distinta junto a Cristo. El Señor sólo espera que realicemos nuestros deberes usque ad summum, hasta arriba, acabadamente, para que Él realice el milagro. Si quienes trabajan en la Universidad, y en los hospitales, y en las tareas del hogar, y en las finanzas, y en las fábricas..., lo hicieran con perfección humana y con espíritu cristiano, mañana nos levantaríamos en un mundo distinto. El Señor convierte en vino riquísimo nuestras labores y trabajos, que de otra manera permanecen sobrenaturalmente estériles. El mundo sería entonces una fiesta de bodas, un lugar más habitable y digno del hombre, en el que la presencia de Jesús y de María imprimen un gozo especial.

Llenad de agua las tinajas, nos dice el Señor. No dejemos que la rutina, la impaciencia, la pereza, dejen a medio realizar nuestros deberes diarios. Lo nuestro es poca cosa; pero el Señor quiere disponer de ello. Pudo Jesús realizar igualmente el milagro con las tinajas vacías, pero quiso que los hombres cooperaran con su esfuerzo y con los medios a su alcance. Luego Él hizo el prodigio, por petición de su Madre.

¡Qué alegría la de aquellos servidores obedientes y eficaces cuando vieron el agua transformada en vino! Son testigos silenciosos del milagro, como los discípulos del Maestro, cuya fe en Jesús quedó confirmada. ¡Qué alegría la nuestra cuando, por la misericordia divina, contemplemos en el Cielo todos nuestros quehaceres convertidos en gloria!

III. Jesús no nos niega nada; y de modo particular nos concede lo que solicitemos a través de su Madre. Ella se encarga de enderezar nuestros ruegos si iban algo torcidos, como hacen las madres. Siempre nos concede más, mucho más de lo que pedimos, como ocurre en aquella boda de Caná de Galilea. Hubiera bastado un vino normal, incluso peor del que se había ya servido, y muy probablemente hubiera sido suficiente una cantidad mucho menor.

San Juan tiene especial interés en subrayar que se trataba de seis tinajas de piedra con capacidad de dos o tres metretas cada una, para poner de manifiesto la abundancia del don, como hará igualmente cuando narre el milagro de la multiplicación de los panes, pues una de las señales de la llegada del Mesías era la abundancia.

Los comentaristas calculan que el Señor convirtió en vino una cantidad que oscila entre 480 y 720 litros, según la capacidad de estas grandes vasijas judías. ¡Y del mejor vino! Así también en nuestra vida. El Señor nos da más de lo que merecemos y mejor.

También concurren aquí dos imágenes fundamentales, con las que había sido descrito el tiempo del Mesías: el banquete y los desposorios. Serás como corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios, nos dice el profeta Isaías en una imagen bellísima, recogida en la Primera lectura de la Misa. Ya no te llamarán «abandonada», ni a tu tierra «devastada»; a ti te llamarán «mi favorita», y a tu tierra «desposada»; porque el Señor te prefiere a ti y tu tierra tendrá marido. Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó; la alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo. Es la alegría y la intimidad que Dios desea tener con todos nosotros.

Aquellos primeros discípulos, entre los que se encuentra San Juan, están asombrados. El milagro sirvió para que dieran un paso adelante en su fe primeriza. Jesús los confirmó en la fe, como hace con quienes le han seguido.
Haced lo que Él os diga. Son las últimas palabras de Nuestra Señora en el Evangelio. No podían haber sido mejores.

Textos basados en ideas de Hablar con Dios de F. Fernández Carvajal.

Homilía Domingo 2º t.o. (C)

(Cfr. www.almudi.org)



 Homilía basada en el Catecismo de la Iglesia Católica
La Familia, Iglesia Doméstica
 

I. LA PALABRA DE DIOS

Is 62, 1-5: El marido se alegrará con su esposa
Sal 95, 1-3.7-8a.9-10a y c: Contad las maravillas del Señor a todas las naciones
1 Co 12, 4-11: El mismo y único Espíritu reparte a cada uno, como a él le parece
Jn 2,1-11: En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos


II. LA FE DE LA IGLESIA

«El Reino de los cielos ha sido inaugurado en la tierra por Cristo. Se manifiesta a los hombres en las palabras, en las obras y en la presencia de Cristo. La Iglesia es el germen y el comienzo de este reino. Sus llaves son confiadas a Pedro» (567).
«El sacramento del Matrimonio significa la unión de Cristo con la Iglesia. Da a los esposos la gracia de amarse con el amor con que Cristo amó a su Iglesia; la gracia del sacramento perfecciona así el amor humano de los esposos, reafirma su unidad indisoluble y los santifica en el camino de la vida eterna» (1661).


III. TESTIMONIO CRISTIANO

«!Qué matrimonio el de dos cristianos... Los dos hijos de un mismo Padre, servidores de un mismo Señor; nada los separa, ni en el espíritu ni en la carne; al contrario, son verdaderamente dos en una sola carne. Donde la carne es una, también es uno el espíritu» (Tertuliano) (1642).
«La casa familiar es llamada justamente "Iglesia doméstica", comunidad de gracia y de oración, escuela de virtudes humanas y de caridad cristiana» (1666).


IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA

A. Apunte bíblico-litúrgico

En las bodas de Caná comenzó el Señor «sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en El». Comienza así la liturgia del TIEMPO ORDINARIO en este ciclo el recorrido de la vida pública de Jesús.
Isaías profetiza lo que el Evangelio manifestará. La venida del Mesías será como la de un novio regio que alegrará y elevará a su esposa a su pueblo.
La segunda lectura presenta la primera carta del Apóstol S. Pablo a los Corintios que seguirá durante seis domingos. Es un texto importante para conocer la naturaleza de la Iglesia y la obra del Espíritu Santo.


B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica

La fe:

Los signos del Reino de Dios: 547-550.
El Sacramento del Matrimonio: 1601-1617.

– El matrimonio en el plan de Dios.
– Los efectos del Sacramento: 1638-1642.

Papa reza con líderes cristianos: Aunque nos separen las diferencias, so...

Papa reza con líderes cristianos: Aunque nos separen las diferencias, somos del mismo pueblo

17 enero 2019

Catequesis en español del Papa Francisco 16/01/2019 HD

Esta mañana en el Aula Pablo VI tuvo lugar como cada miércoles, la
Audiencia General en la que miles de fieles y peregrinos se reunieron
con el Obispo de Roma para escuchar su catequesis. Siguiendo el ciclo
sobre el “Padre Nuestro”, el Papa Francisco impartió este 16 de enero su
quinta catequesis en torno a esta oración, de la cual destacó que se
centra en la palabra: “Abbà, Padre”. “Esta expresión es tan importante
para los cristianos que se ha conservado en su forma original,
escuchando en ella la voz misma de Jesús”, explicó. “El cristiano que ha
conocido a Dios y ha escuchado su palabra no lo considera como un
tirano al que debe temer, sino que siente confianza y afecto hacia Él,
como un niño en los brazos de su papá”, aclaró el Pontífice.

Ángelus del 13/01/2019 HD

Concluida en la Capilla Sixtina la celebración de la Santa Misa en la
Fiesta del Bautismo del Señor con el rito del bautismo de 27 niños, el
Santo Padre Francisco salió a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano
para recitar el Ángelus con los fieles y peregrinos en la Plaza de San
Pedro. El Papa Francisco animó a los presentes a averiguar la fecha del
propio bautismo para no olvidarla nunca, porque en ella está la raíz
para la vida eterna, después de subrayar cómo Jesús al bautizarse en el
Jordán, se sumergió en la multitud pero también en la oración y la
comunión con su Padre.