Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

28 marzo 2017

Ángelus del 26/03/2017 HD

Para el tiempo de cuaresma, el Papa Francisco exhortó a redescubrir la
“luz” del bautismo y adoptar “un cambio radical de mentalidad”. Lo hizo
previamente al rezo del Ángelus de este 26 de marzo. Ante unas 25,000
personas reunidas en la Plaza de San Pedro, el Pontífice previno contra
la tentación de confiar “en las pequeñas luces” que hacen tantear en la
oscuridad, en particular las “falsas luces” de los prejuicios que
“deforman la realidad” y el interés personal que evalúa según la propia
conveniencia. El papa inició su alocución meditando sobre el Evangelio
del día que cuenta el relato de la curación del ciego de nacimiento. El
ciego “representa a cada uno de nosotros”, explicó, ciegos por el
pecado.

26 marzo 2017

El matrimonio, una suerte de amistad

Marido y mujer tienen que gozar de una amistad especial: gozar de una
película, de una afición común, divertirse juntos... Nuevo vídeo de la
serie "El matrimonio, un camino divino en la tierra".
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Madre Teresa: la caridad necesaria para vivir

(Cfr. www.almudi.org)


 
¿Pero qué serían el progreso y la lucha por la justicia sin la práctica de la caridad?
Las innumerables obras presentes en todo el mundo, en el surco trazado por la Madre Teresa, siguen permitiendo a millones de personas afrontar la existencia y también la muerte con un respeto total a su dignidad humana.

Esta reflexión, oportunamente formulada por el presidente de la Fundación para la Subsidiariedad, da cuenta de la actualidad de la figura de Santa Teresa de Calcuta −canonizada por el Papa Francisco el 4 de septiembre pasado, en Plaza San Pedro−, en un contexto cultural contemporáneo que mediáticamente se contrapone a su inolvidable y asombrosa figura. 

La reciente canonización de la Madre Teresa, lejos de ser un hecho que solo interese a los creyentes, representa por el contrario, si nos fijamos atentamente, un desafío a muchos de los lugares comunes típicos de la mentalidad dominante a nivel global. Lo hemos visto las semanas pasadas, por lo que vale la pena hacer ciertas reflexiones al respecto. En medio de un gran consenso y de la asombrada admiración de los que hemos sido testigos de su vida, medios influyentes en distintas partes del mundo han sacado material de sus archivos para publicar artículos y supuestas investigaciones, todos ellos con un denominador común: denunciar que la Madre Teresa “no era precisamente una santa”.

Ha vuelto a la primera plana el libro del desaparecido Christopher Hitchens, “The missionary position”, publicado originalmente en 1995, donde entre otras cosas afirma que esta monja solía utilizar el dinero obtenido con fines de beneficencia, para abrir conventos en vez de hospitales, propagando el «no al aborto», a las relaciones prematrimoniales y al uso de los preservativos, moviéndose así como un instrumento al servicio del poder político y teológico de la Iglesia Católica.
Otros artículos denuncian la precariedad de sus estructuras, su falta de condiciones higiénicas y médicas fundamentales, en una perspectiva según la cual se habría exaltado el sufrimiento en lugar de combatirlo.

Lo primero que habría que decir, ante esta obcecación en no entender el significado real de la misión de la Madre Teresa, es la actualidad que cobran las palabras de Benedicto XVI en la encíclica Deus caritas est, es decir, que “la caridad siempre será necesaria”. Frase que contrasta frontalmente con aquella que tanto gustaba a las ideologías de los siglos XIX y XX, al liberalismo y al comunismo: “No hace falta caridad, sino justicia”.

Por un lado, se despreciaba la caridad que estaba en la raíz del magisterio de la Iglesia, porque se afirmaba que solo el progreso económico podía emancipar a la humanidad del hambre, de la enfermedad y el subdesarrollo. Por otro, se consideraba hipócrita o incluso dañino ayudar a los hombres en sus necesidades inmediatas, porque distraía del intento de construir estructuras más justas y duraderas para todos.

Entendámonos. No es que reclamar progreso y justicia social sea un error. Pensemos tan solo en la encíclica Populorum progressio de Pablo VI: “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”; o en los continuos llamados de los pontífices, sobre todo del Papa Francisco, para que las estructuras económicas, sociales y políticas no opriman al pobre, al débil, al enfermo, al marginado. ¿Pero qué serían el progreso y la lucha por la justicia sin la práctica de la caridad? Las innumerables obras presentes en todo el mundo, en el surco trazado por la Madre Teresa, siguen permitiendo a millones de personas afrontar la existencia y también la muerte con un respeto total a su dignidad humana.

Si los hubieran dejado donde estaban, esperando el progreso y la justicia social, estas personas habrían vivido y muerto como animales. Nunca existirá un régimen político capaz de eliminar del todo la pobreza, siempre habrá entre nosotros gente a la que ayudar. Del mismo modo, la Madre Teresa nunca pretendió resolver todos los males del mundo y era bien consciente de sus propias limitaciones. Pero no por ello se quedó mirando, fue personalmente hasta allí, a las calles, en medio de los moribundos, ofreciéndose a cuidar a niños que de otro modo habrían sido abortados. En una palabra, compartía el dolor de cualquiera, acogiendo y promoviendo la vida. La caridad abate así todas las doctrinas económicas y políticas, porque es en sí misma un gesto real e inmediato.

Si no se vive la caridad, si no se siente y atiende a la gente en torno, el pregón del progreso termina siendo una trampa mortal. Tenemos ante nuestros ojos, aunque finjamos no ver, las consecuencias del neocolonialismo económico que desata la “tercera guerra mundial por etapas”: muros para mantener lejos a los que huyen de la violencia y de la pobreza, élites de unos pocos ricos cada vez más ricos, fracaso estrepitoso de utopías como la que ha convertido a Venezuela, antaño una de las naciones más ricas de América del Sur, en un país devastado por el hambre y la pobreza.
Sin caridad, todo proyecto político acaba volviéndose contra la gente, no a favor de la gente.
El ejemplo de la Madre Teresa representa por último otro desafío aún más radical. Hay una mentalidad, sufragada también por un cierto moralismo católico, que cree que ocuparse de los demás es un problema ético: tenemos que hacer el bien porque es justo ser buenos. Pero eso no basta para explicar el compromiso heroico de las hermanas de la Madre Teresa, un compromiso capaz de tratar a los últimos de los últimos con un afecto absoluto. ¿Cómo se puede amar así?
Hace unos años, un conocido periodista, después de asistir a un encuentro público con la Madre 
Teresa, impresionado por lo que acababa de escuchar, se le acercó y le preguntó a contrapelo: “¿Pero qué le llevó a poner en pie todo lo que ha hecho?” Cuenta el periodista que la pequeña monja le miró un poco molesta y respondió, señalando a la gente que estaba allí presente: “Para mí, todas las personas son la sombra de Jesús”. Una respuesta no solo comprensible para los católicos y cristianos de otras confesiones, sino también para los musulmanes, los hindúes, los ateos. El otro es un bien para mí: es un Misterio siempre grande, siempre hermoso, sea cual sea el cuerpo que lo porte, sea cual sea la incoherencia con la que vivamos. Porque es reflejo de ese Infinito del que todos los hombres de todos los tiempos y de todas las culturas tienen necesidad para poder vivir, amar y ser felices. La caridad ayuda a vivir esa correspondencia con el corazón que todos deseamos. En un momento histórico en que se teoriza la imposibilidad de una convivencia entre culturas y religiones diferentes, la Madre Teresa nos reta a vivir la caridad como única posibilidad de una verdadera convivencia y por tanto de paz, porque la caridad no es una doctrina, sino el inicio de una nueva civilización.

Giorgio Vittadini
Fuente: humanitas.cl (publicado originalmente por ilsussidiario.net).

LIBRO DE LA SEMANA (24Mar): Economía fácil

(Cfr. www.criteraclub.es)


Nuevo Economia facil


PRECIO
14,90 €

El libro que puede tener en sus manos, trata de explicar doce Áreas de Economía, de una forma sencilla, para que sean comprendidas por cualquier persona, a través de una serie de preguntas que formuladas por un profesor de esta materia en Bachiller, Juan José Caro Oliver. Acostumbrado a enseñar a jóvenes sin ningún conocimiento previo y respondidas por Josu Imanol Delgado y Ugarte, un gran economista de este país, y es seguro que le arrojarán luz para poder comprender, perfectamente la manera en la que se desarrollan estás Áreas, que son fundamentales dentro de esta Ciencia. Y que, sin duda, afectan en estos momentos y además en el futuro, realmente, a su propia Vida y también, a la de sus seres queridos.

PELICULA DE LA SEMANA (24Mar): La Bella y la Bestia

(Cfr. www.almudi.org)



La Bella y la Bestia 2017

  • Público apropiado: Jóvenes
  • Valoración moral: Con pocos inconvenientes
  • Año: 2017





Reseña: 
La factura general es buena, pero que a la vez no regala apenas momentos memorables y algunos de los que a priori deberían serlo –el baile entre los protagonistas, la batalla contra la turba que asalta el castillo– saben a poco.
Los mejores momentos del film son los que tienen lugar en el castillo y sus alrededores, pues el tono misterioso y romántico atrapa, y casa a la perfección con la fotografía oscura y nevada.
Capítulo aparte merece la música, porque La bella y la bestia es también un musical y la presencia de las canciones es constante, sobre todo en los dos primeros tercios del film. La inolvidable partitura original de Alan Menken brilla aquí en todo su esplendor, con una magnífica y a veces apabullante orquestación.
Sin embargo, el conjunto se alarga en exceso –el prólogo y el epílogo son insustanciales– y baja muchos enteros en todas las secuencias protagonizadas por Gastón, pues domina en ellas un humor tosco y enrarecido con una boba subtrama homosexual, que también enturbia el mágico clasicismo del baile final.
En fin, esta nueva revisión del cuento clásico, aunque vistosa, solo entretiene y fascina a ratos, y se queda muy lejos tanto de la magistral versión íntegramente animada de 1991 como de la excelente versión en imagen real de El libro de la selva, que Disney nos regaló el año pasado. (Almudí  JD). Decine21: AQUÍ

Meditación Domingo 4 Cuaresma (A)

(Cfr. www.almudi.org)


Jesús es el buen pastor que nos lleva hacia la salvación; la luz que nos abre los ojos curándonos de nuestra ceguera

«Y al pasar vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: Rabbí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego? Respondió Jesús: Ni pecó éste ni sus padres, sino que aso ha ocurrido para que las obras de Dios se manifiesten en él. Es necesario que nosotros hagamos las obras del que me ha enviado mientras es de día, pues llega la noche cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo soy luz del mundo. Dicho esto, escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, aplicó el lodo en sus ojos y le dijo: Anda, lávate en la piscina de Siloé, que significa enviado. Fue, pues, se lavó y volvió con vista. Los vecinos y los que le habían visto antes cuando era mendigo decían: ¿No es éste el que estaba sentado y pedía limosna? Unos decían: Es él. Otros en cambio: De ningún modo, sino que se le parece. El decía: Soy yo. Entonces le preguntaban: ¿Cómo se te abrieron los ojos? El respondió: Ese hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos y me dijo: Ve a Siloé y lávate. Entonces fui, me lavé y comencé a ver. Le dijeron: ¿Dónde está ése? El respondió: No lo sé. Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos. Y le preguntaban de nuevo los fariseos cómo había comenzado a ver. El les respondió: Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo. Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no es de Dios, ya que no guarda el sábado. Pero otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales prodigios? Y había división entre ellos. Dijeron, pues, otra vez al ciego: ¿Tú qué dices de él, puesto que te ha abierto los ojos? Respondió: Que es un profeta. No creyeron los judíos que aquel hombre habiendo sido ciego hubiera llegado a ver, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, y les preguntaron: ¿Es éste vuestro hijo del que decís que ha nacido ciego? ¿Entonces cómo es que ahora ve? Respondió sus padres: Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo es que ahora ve, no lo sabemos; o quién le abrió los ojos, nosotros no lo sabemos. Preguntadle a él, que edad tiene, él dará razón de sí mismo. Sus padres dijeron esto pues temían a los judíos, porque ya habían acordado que si alguien confesaba que él era el Cristo fuese expulsado de la sinagoga. Por eso sus padres dijeron: Edad tiene, preguntadle a él. Llamaron, pues, por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es un pecador. El les contestó: Si es un pecador yo no lo sé. Sólo sé una cosa, que siendo ciego, ahora veo. Entonces le dijeron: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Les respondió: Y a os lo dije y no lo escuchasteis, ¿por qué lo queréis oír de nuevo? ¿Es que también vosotros queréis haceros discípulos suyos? Ellos le insultaron y le dijeron: Tú serás discípulo suyo; nosotros somos discípulos de Moisés. Sabemos que Dios habló a Moisés, pero ése no sabemos de dónde es. Aquel hombre les respondió: Esto es precisamente lo admirable, que vosotros no sepáis de dónde es y que me abriera los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino que si uno honra a Dios y hace su voluntad, a éste le escucha. Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si ése no fuera de Dios no hubiera podido hacer nada. Ellos respondieron: Has nacido empecatado y ¿nos vas a enseñar tú a nosotros? Y lo echaron fuera. Oyó Jesús que lo había echado fuera, y encontrándose con él le dijo: ¿Crees tú en el Hijo del Hombre? El respondió: ¿Y quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Lo has visto; el que habla contigo, ése es. Y él exclamó: Creo, Señor. Y se postró ante él. Dijo Jesús: Yo he venido a este mundo para un juicio, para que los que no ven vean, y los que ven se vuelvan ciegos. Oyeron esto algunos de los fariseos que estaban con él y dijeron: ¿Acaso nosotros también somos ciegos? Les dijo Jesús: si fuerais ciegos no tendríais pecado, pero ahora decís: Vemos; por eso vuestro pecado permanece.» (Jn 9, 1-41) 
1. Este domingo “Laetare" –comienza con “Alégrate, Jerusalén…”- nos tomamos un momento de respiro en el tono penitencial, para ver ya cercana la Semana Santa. Es segundo domingo de escrutinios en el catecumenado, tiempo de hacer experiencia de examen interior, renovación –para cada uno, en solidaridad con los llamados al bautismo-, domingo "luminoso" sobretodo en este Evangelio; algunos preparan hoy el Cirio pascual.
Esta doctrina se condensa en en el prefacio, centrado en el misterio de la encarnación (lo hemos celebrado en fecha no muy lejana, el 25 de marzo), y la luz: “Cristo se dignó hacerse hombre para conducir al género humano, peregrino en tinieblas, al esplendor de la fe; y a los que nacieron esclavos del pecado, los hizo renacer por el bautismo, transformándolos en hijos adoptivos del Padre”.
Jesús da vista a "este hombre" con barro, recuerdo del Génesis: el divino alfarero trabaja el barro del hombre "terrenal", iluminado-recreado por el Enviado, en el bautismo. Cristo-luz continúa conduciéndonos de las tinieblas a la luz, por medio del baño de regeneración, por el que somos "hijos de adopción".
San Ireneo habla de que el lodo que hace Jesús representa la "arcilla" con la que Dios creó al hombre, de tal manera que Jesús estaría "recreando" al hombre nuevo, al hombre salvado por su presencia.
San Agustín, nos dice que el agua de Siloé es el agua del bautismo, que habría introducido al ciego a la nueva vida de la fe.
El ciego va a ir avanzando en su confesión de Dios: progresión en la fe:
-Al preguntarle por primera vez, ¿quién lo había sanado? Él responde: "el hombre que se llama Jesús".
-Después ante los escribas y fariseos, el que era ciego proclamará: "es un profeta".
-Posteriormente al encontrarse con Jesús, el que era ciego se referirá a Jesús como: "Señor".
-Y por último, vuelve Jesús a escena para preguntarle, ¿crees tú en el Hijo del hombre? A lo que el ciego responderá: «creo, Señor". Y se postró ante él».
El curado de ceguera es expulsado de la sinagoga… pero ha entrado en un mundo nuevo: el de ver con los ojos carnales, y con los ojos de la fe, como dice san Pablo: "Vivamos, por lo tanto, como hijos de la luz".
También nos indica Jesús que las desgracias no son por los pecados, sino para que se manifiesta la gloria de Dios. No podemos pensar que los éxitos de tipo material son un premio y las desgracias un castigo.
Es una pena la actitud cerril de los fariseos. Creen tener la verdad, y rechazan la Verdad que está ante ellos.

2. Samuel va a Jesé, de Belén, para ungir el nuevo rey. En casa de Eliab  ve a los siete hijos de Jesé pero no son, y pregunta por si queda alguno: -“”Todavía falta el más pequeño, que está guardando el rebaño. Dijo entonces Samuel a Jesé: -Manda, que lo traigan, porque no comeremos hasta que haya venido. Mandó, pues, que lo trajeran; era rubio, de bellos ojos y hermosa presencia. Dijo el Señor: -Levántate y úngelo, porque éste es. Tomó Samuel el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos”. El Señor escoge según su corazón, no según piensan los hombres…
Me gusta el salmo del buen pastor, es como el recorrido de la vida. En la primera estrofa, es cuando todo va bien: “El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis 'fuerzas”.
Luego veo cuando las cosas van mal, que la confianza en Él nos da paz: “Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan”. H. Bergson decía: "Los centenares de libros que yo he leído no me han procurado tanta luz ni tanto consuelo como el verso de este salmo 22: "El Señor es mi pastor, nada me falta... aunque camine por cañadas oscuras nada temo porque tú vas conmigo".
La tercera estrofa me recuerda la Misa, participar de la mesa del Señor: “Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa”. J. Green nos dirá: "Estas frases sencillas, estas frases de niño se quedaron sin dificultad en mi memoria. Yo veía el pastor, el valle de la sombra de la muerte, yo veía la mesa preparada. Era el evangelio en pequeño. Cuántas veces, en las horas de angustia, me he acordado del cayado reconfortante que ahuyenta el peligro. Cada día recitaba este pequeño poema profético cuyas riquezas yo nunca agotaría".
Y en la última veo el cielo: “Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término”.
Recuerdo alguna persona en el momento de la muerte, me ha pedido recitar juntos este salmo, y en el contexto de alguien que está diciendo las últimas palabras adquiere un valor especial, un sentido más profundo, pues se ve que el salmo refleja los sentimientos-resumen de una vida de esperanza, que expresa en germen el sermón de la montaña, condensado en la imagen poética que es única manera de expresar lo inexpresable, y al recitarlo un santo que se está muriendo, se ven que esas palabras expresan el fruto maduro de una fe inquebrantable, la confianza, serenidad, optimismo. Cuando las recita alguien curtido por las luchas de la vida, por situaciones angustiosas, por pruebas de todo tipo, adquieren una viveza pues se vuelven como el testamento de quien por encima de todo, el alma entonces se ve como oveja que es conocida por su pastor. Su rara brevedad es lógica: no hacen falta más que sus 6 versículos, pues está todo dicho ahí.
San Gregorio Nisa escribe: "En el salmo, David invita a ser oveja cuyo Pastor sea Cristo, y que no te falte bien alguno a ti para quien el Buen Pastor se convierte a la vez en pasto, en agua de reposo, en  alimento, en tregua en la fatiga, en camino y guía, distribuyendo sus gracias según tus  necesidades. Así enseña a la Iglesia que cada uno debe hacerse oveja de este Buen  Pastor que conduce, mediante la catequesis de salvación, a los prados y a las fuentes de la  sagrada doctrina".

3. “En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz (toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz) buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien poniéndolas en evidencia”. Las "tinieblas" del pecado y la ignorancia dejan paso a la "luz" de la presencia de Dios en Cristo, "la luz del mundo". “Pues hasta ahora da vergüenza mencionar las cosas que ellos hacen a escondidas. Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz. Por eso dice: «Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz.»” Somos “hijos de Dios. —Portadores de la única llama capaz de iluminar los caminos terrenos de las almas, del único fulgor, en el que nunca podrán darse oscuridades, penumbras ni sombras.
—El Señor se sirve de nosotros como antorchas, para que esa luz ilumine… De nosotros depende que muchos no permanezcan en tinieblas, sino que anden por senderos que llevan hasta la vida eterna” (J. Escrivá). Es lo que pedimos por intercesión de santa María.

Llucià Pou Sabaté

Homillía Domingo 4 Cuaresma (A)

Cfr. www.almudi.org)




(Sam 16,1.6-7.10-13) "El hombre ve lo que aparece, pero Dios ve el corazón"
(Ef 5,8-14) "Andad como hijos de la luz"
(Jn 9,1-41) "Se lavó, y volvió con vista"


Alguien ha dicho que para quien quiere creer hay muchos argumentos, pero para el que no quiere no existe ninguno. Es lo que se aprecia en el cariz casi grotesco del comportamiento de los fariseos ante la prodigiosa curación del ciego de nacimiento.
Una curación demasiado evidente, inaudita, a la que Jesús añadía, para confusión de los doctores, haberla realizado en sábado. Los fariseos hicieron todo lo posible para negar la evidencia. Casi resulta cómica la minuciosa investigación a que someten al ciego que se permite incluso la ironía de preguntarles si quieren ellos hacerse discípulos de Jesús. Es más, cansado de tanta pregunta y viendo que no le creen y le exigen que dé gloria a Dios porque "ese hombre es un pecador", les contesta que "Dios no escucha a los pecadores... Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder". Esto irrita aún más a estos investigadores que terminan ofendiéndole: "Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?" El racionalismo está retratado aquí.
Jesús curó a muchos ciegos físicos, pero es importante saber que el Evangelio apunta a la ceguera interior, esa inmensa noche que envuelve al racionalista, que se niega a aceptar una intervención sobrenatural. El ciego puede arreglarse sin la visión exterior. Casi todos conocemos ciegos que tienen una gran riqueza interior; pero el mundo se reduce y, a veces hasta se corrompe, cuando el hombre carece o rechaza la luz que viene de Dios. Es una oscuridad del corazón que limita dramáticamente el horizonte humano y convierte el universo interior en una lóbrega y fría noche.
La curación del ciego de nacimiento revela el poder de Jesús contra esa tragedia que invade nuestra historia: la indiferencia por lo eterno, un eclipse de lo divino y una mirada enceguecida por lo inmediato, lo que funciona, lo que da dinero, prestigio, votos..., y hace pasablemente dichosa esta vida. Pidamos al Señor que abra nuestros ojos a las realidades sobrenaturales, porque ellas amplían nuestro horizonte, absorbido en exceso por lo inmediato. Que nos abra los ojos para no olvidar que, con su ayuda, podemos remediar tantas cosas que hay en nosotros y a nuestro alrededor que se nos antojan sin remedio

23 marzo 2017

24 horas para el Señor: “Quiero misericordia”

+Info http://www.opusdei.es/es-es/article/2...
Los
días 24 y 25 de marzo el Papa Francisco ha convocado la jornada "24
horas para el Señor", con el deseo de que muchas personas se acerquen al
sacramento de la Reconciliación, entre ellas muchos jóvenes "quienes en
una experiencia semejante suelen reencontrar el camino para volver al
Señor, para vivir un momento de intensa oración y redescubrir el sentido
de la propia vida".

22 marzo 2017

Catequesis en español del Papa Francisco 22/03/2017 HD

"Quien experimenta en la propia vida el amor fiel de Dios y su consuelo,
es capaz, es más, tiene el deber de estar cerca de los hermanos más
débiles y de hacerse cargo de sus fragilidades". Pero esto ha de hacerse
sin "auto complacerse", sino sintiéndose simples "canales" que
transmiten los dones del Señor, tal fuera la indicación del Papa
Francisco en el miércoles 22 de marzo, al impartir su catequesis sobre
la esperanza cristiana.

19 marzo 2017

Voluntarios de "La Caixa" en el Banco del Bebé de Fundación Madrina

Gracias al Programa de Voluntarios de "la Caixa" en el mes de Febrero
estuvieron con nosotros empleados, jubilados, familiares y amigos de "la
Caixa" que actuaron de manera solidaria en el Banco del Bebé de
Fundacion Madrina