Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

05 marzo 2021

LIBRO DE LA SEMANA (5 Mar): Llévame a casa

 (Cfr. www.todostuslibros.com)

 

Llévame a casa

Juan ha conseguido independizarse lejos de su país cuando se ve obligado a regresar a su pequeño pueblo natal debido a la muerte de su padre. Su intención, tras el entierro, es ret...
Editorial:
Seix Barral
Colección:
Biblioteca Breve
Encuadernación:
Tapa blanda o Bolsillo
País de publicación :
España
Idioma de publicación :
Español
Idioma original :
Español
 
 
Sinopsis

Sinopsis de: "Llévame a casa"

Juan ha conseguido independizarse lejos de su país cuando se ve obligado a regresar a su pequeño pueblo natal debido a la muerte de su padre. Su intención, tras el entierro, es retomar su vida en Edimburgo cuanto antes, pero su hermana le da una noticia que cambia sus planes para siempre. Así, sin proponérselo, se verá en el mismo lugar del que decidió escapar, al cuidado de una madre a la que apenas conoce y con la que siente que solo tiene una cosa en común: el viejo Renault 4 de la familia. «De todas las responsabilidades que asume el ser humano, la de tener hijos es, probablemente, la mayor y más decisiva. Darle a alguien la vida y hacer que esta prospere es algo que involucra al ser humano en su totalidad. En cambio, rara vez se habla de la responsabilidad de ser hijos. Llévame a casa trata de esa responsabilidad y de las consecuencias de asumirla», Jesús Carrasco. Esta es una novela familiar que refleja de forma brillante el conflicto de dos generaciones, la que luchó por salir adelante para transmitir un legado y la de sus hijos, que necesitan alejarse en busca de su propio lugar en el mundo. En esta emotiva historia de aprendizaje, Jesús Carrasco traza una vez más personajes formidables sometidos a decisiones fundamentales cuando la vida los pone contra las cuerdas.

Recomendado en: Las librerías recomiendan

Los Libros de Marzo de 2021

Escrito por: Las Librerías Recomiendan

Fuente

2021 ha comenzado con una fuerza editorial alucinante. Se nos acumulan ya los libros que tenemos que leer, la calidad nos atropella, no hay tiempo para tanto. Son muchos más de diez los libros recientes que merecen ser leídos, que disfrutaríamos, pero los elegidos de esta lista son aquellos que, en opinión de las librerías, son los menos prescindibles, los más inevitables, los que tienen más garantías de satisfacer. Y, un mes más, hay de todo, con la particularidad, no muy habitual, de que los nueve libros más votados son de autores/as vivas/os. No sólo la publicación de estos libros es reciente, sino también su escritura: un dato, sin duda, esperanzador, positivo, venturoso. Pero dejad de leer esta entradilla, que hay que leer todos esos libros... y muchos, muchos más.

PELICULA DE LA SEMANA (5 Mar)

 (Cfr. ww.almudi.org)

 

Y llovieron pájaros


Reseña: 

Tres viejos ermitaños viven recluidos en el bosque. Al tiempo que un gran incendio amenaza la región, su día a día se verá sacudido por la muerte del mayor, Boychuck, y la llegada de una octogenaria internada injustamente toda su vida en un psiquiátrico. Una fotógrafa encargada de entrevistar a los supervivientes de los incendios más devastadores de la región encuentra su escondite. Las dos mujeres descubrirán cientos de pinturas de Boychuck que relatan su trágico pasado en dichos incendios.

El ritmo de la narración es impecable, con su punto de intriga alrededor de la tragedia, que se puede afrontar de muchas maneras,. Y sabe desarrollar muy bien a sus personajes, aunque al fondo haya mucho dolor, muerte, hartazgo de la vida, que sólo puede ayudar a sobrellevar el amor, la retirada del mundo o la dedicación al arte. Archambault sabe mostrar las heridas, profundas, de los personajes, con sus distintas formas de intentar restañarlas. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ

 

 (Cfr. www.almudi.org)



Para cambiar el mundo hay que comenzar por las cosas pequeñas, las que nos parecen triviales y superfluas, pero sobre todo hay que comenzar por nosotros mismos

No es el consejo de un padre harto del caos de su hijo, ni la recomendación de un maníaco del orden… ¡es el primer consejo que un ex soldado del cuerpo militar de élite de la Marina de los EEUU, los míticos SEALS da a los jóvenes universitarios!

Pero observemos que hay detrás: ¿Qué tienen en común un ex soldado, un grupo de universitarios y 10 consejos para cambiar el mundo?

El protagonista de esta historia es William H. McRaven, ex soldado SEAL, un Almirante con cuatro estrellas de la Marina de los EE.UU. y actualmente rector de quince universidades en Texas.

En su discurso a los recién graduados de la Universidad de Texas en 2014, hizo un repaso de su carrera y su vida, dando consejos prácticos para "cambiar el mundo", el primero de los cuales fue… "¡hazte la cama!"

El Almirante supo reflejar en un breve discurso las "lecciones" que aprendió durante su formación militar, a lo largo de su carrera y de su vida, y decidió compartirlas con las "generaciones futuras".

El discurso, que ha tenido millones de visualizaciones en YouTube, se ha convertido después en el libro Hazte la cama – Y otros pequeños hábitos que cambiarán tu vida y el mundo, un best seller mundial ya traducido a 24 idiomas.

Aprende a hacerte la cama cada mañana: para cambiar
el mundo debes empezar por ti mismo

Odio hacerme la cama, y siempre he pensado que la vida militar no era para mí. Compré el libro movida sólo por la curiosidad: ¿Por qué hacerme la cama todas las mañanas me debería ayudar a cambiar el mundo?

Al Almirante no le interesa el nivel de orden que hay en mi habitación. Ya desde las primeras páginas del primer capítulo se puede apreciar el sentido que quiere dar a este pequeño gesto: para cambiar el mundo hay que comenzar por las cosas pequeñas, las que nos parecen triviales y superfluas, pero sobre todo hay que comenzar por nosotros mismos.

Un libro muy concreto y adecuado para todos, desde los más jóvenes, porque en las palabras y anécdotas de la vida de McRaven podemos descubrir consejos concretos para abordar el futuro, hasta los más mayores, quienes pueden encontrar en su historia pistas para la reflexión sobre el presente. Todos, a través de su lectura, podemos aprender a mirar nuestro vivir de forma crítica y con optimismo.

Es una lectura introspectiva, que te ayuda a entenderte a ti mismo y a los demás. Cualquier persona, al final del libro, se reconocerá en las experiencias de la vida y en las palabras del Almirante, aunque esté totalmente alejada de la vida militar y a años luz de las estrictas reglas que se aplican durante el entrenamiento militar de los SEALS.

Quien más y quien menos, todos sentimos la necesidad de escuchar un consejo en momentos de incerteza o inseguridad, y acudimos a la persona que consideramos más sabia y fiable que nuestro propio juicio. Otras veces, lo damos el consejo. Bien venga, entonces, el conjunto de sabios consejos del Almirante de los SEALS.

De hecho, este libro es simplemente una mano tendida para ayudarnos. La mano de quien ha vivido sus experiencias y quiere compartirlas. Es el libro de alguien que ha entendido que podemos marcar la diferencia cada día, a partir de lo que inconscientemente etiquetamos como "banal".

"Si quieres cambiar el mundo, empieza por hacerte la cama. Si quieres cambiar el mundo, debes saber que no puedes hacerlo solo y que tendrás que juzgar a las personas por el tamaño de sus corazones. Si realmente quieres cambiar este mundo, da lo mejor de ti en los momentos más oscuros. La vida no siempre será justa, pero si quieres cambiar el mundo, valora los fracasos, acepta los desafíos, atrévete, enfréntate a los prepotentes. Si quieres cambiar el mundo, demuestra que estás a la altura, infunde esperanza a la gente, pero sobre todo, si quieres cambiar el mundo, no te rindas nunca".

Anna Sarnataro, en familyandmedia.eu

Meditación Domingo 3º de Cuaresma (B)

 (Cfr. www.almudi.org)

 

El sentido de la mortificación

«Estaba próxima la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y haciendo un látigo de cuerdas arrojó a todos del Templo, con las ovejas y los bueyes; tiró las monedas de los cambistas y volcó las mesas. Y dijo a los que vendían palomas: Quitad eso de aquí, no hagáis de la casa de mi Padre un mercado. Recordaron sus discípulos que está escrito: el celo de tu casa me consume. Entonces los judíos replicaron: ¿Qué señal nos das para hacer esto? Jesús respondió: Destruid este Templo y en tres días lo levantaré. Los judíos contestaron: ¿ En cuarenta y seis años ha sido construido este Templo, y tú lo vas a levantar en tres días? Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Cuando resucitó de entre los muertos, recordaron sus discípulos que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había pronunciado Jesús. Mientras estaba en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver los milagros que hacia. Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos, y no necesitaba que nadie le diera testimonio acerca de hombre alguno, pues sabía lo que hay dentro de cada hombre.»(Juan 2 13-25)

I. Si todos los actos de la vida de Cristo son redentores, la salvación del género humano culmina en la Cruz, hacia la que Cristo encamina toda su vida en la tierra: Tengo que recibir un bautismo, y ¡cómo me siento urgido hasta que se cumpla!, dirá a sus discípulos camino de Jerusalén. Les revela las ansias incontenibles de dar su vida por nosotros, y nos da ejemplo de su amor a la Voluntad del Padre muriendo en la Cruz. Y es en la Cruz donde el alma alcanza la plenitud de la identificación con Cristo. Ese es el sentido más profundo que tienen los actos de mortificación y penitencia.

Para ser discípulo del Señor es preciso seguir su consejo: el que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. No es posible seguir al Señor sin la Cruz. Las palabras de Jesús tienen vigencia en todos los tiempos, ya que fueron dirigidas a todos los hombres, pues el que no toma su cruz y me sigue -nos dice a cada uno- no puede ser mi discípulo. Tomar la cruz -la aceptación del dolor y de las contrariedades que Dios permite para nuestra purificación, el cumplimiento costoso de los propios deberes, la mortificación cristiana asumida voluntariamente- es condición indispensable para seguir al Maestro.

«¿Qué sería un Evangelio, un cristianismo sin Cruz, sin dolor, sin el sacrificio del dolor? -se preguntaba Pablo VI-. Sería un Evangelio, un Cristianismo sin Redención, sin Salvación, de la cual ‑debemos reconocerlo aquí con sinceridad despiadada- tenemos necesidad absoluta. El Señor nos ha salvado con la Cruz; con su muerte nos ha vuelto a dar la esperanza, el derecho a la Vida...». Sería un cristianismo desvirtuado que no serviría para alcanzar el Cielo, pues «el mundo no puede salvarse sino con la Cruz de Cristo».

Unida al Señor, la mortificación voluntaria y las mortificaciones pasivas adquieren su más hondo sentido. No son algo dirigido primariamente al a propia perfección, o una manera de sobrellevar con paciencia las contrariedades de esta vida, sino participación en el misterio de la Redención.

La mortificación puede parecer a algunos locura o necedad, residuo de otras épocas que no engarzan bien con los adelantos y el nivel cultural de nuestro tiempo. También puede ser signo de contradicción o piedra de escándalo para aquellos que viven olvidados de Dios. Pero todo esto no debe sorprender: ya San Pablo escribía que la Cruz era escándalo para los judíos, locura para los gentiles. Y en la medida en que los mismos cristianos pierden el sentido sobrenatural de sus vidas se resisten a entender que a Cristo sólo le podemos seguir a través de una vida de sacrificio, cerca de la Cruz. «Si no eres mortificado nunca serás alma de oración». Y Santa Teresa señala: «Creer que (el Señor) admite a Su amistad a gente regalada y sin trabajos es disparate».

Los mismos Apóstoles que siguen a Cristo cuando es aclamado por multitudes, aunque le amaban profundamente e incluso estaban dispuestos a dar su vida por Él, no le siguen hasta el Calvario, pues aún -por no haber recibido al Espíritu Santo- eran débiles. Existe un largo camino entre ir en pos de Cristo cuando este seguimiento no exige mucho, y el identificarse plenamente con Él, a través de las tribulaciones, pequeñas y grandes, de una vida mortificada.

El cristiano que va por la vida rehuyendo sistemáticamente el sacrificio, que se rebela ante el dolor, se aleja también de la santidad y de la felicidad, que está muy cerca de la Cruz, muy cerca de Cristo Redentor.

II. El Señor pide a cada cristiano que le siga de cerca, y para esto es necesario acompañarle hasta el Calvario. Nunca deberíamos olvidar estas palabras: el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí. Mucho antes de padecer en la Cruz, ya Jesús hablaba a sus seguidores de que habrían de cargar con ella.

Hay en la mortificación una paradoja, un misterio, que sólo puede comprenderse cuando hay amor: detrás de la aparente muerte está la Vida; y el que con egoísmo trata de conservar la vida para sí, la pierde: el que quiera salvar su vida la perderá: y el que la pierda por mí la hallará. Para dar frutos, amando a Dios, ayudando de una manera efectiva a los demás, es necesario el sacrificio. No hay cosecha sin sementera: si el grano de trigo no muere al caer en la tierra, queda infecundo; pero si muere, produce mucho fruto. Para ser sobrenaturalmente eficaces debe uno morir a sí mismo mediante la continua mortificación, olvidándose por completo de su comodidad y de su egoísmo. «-¿No quieres ser grano de trigo, morir por la mortificación, y dar espigas bien granadas? -¡Que Jesús bengida tu trigal!».

Debemos perder el miedo al sacrificio, a la voluntaria mortificación, pues la Cruz la quiere para nosotros un Padre que nos ama y sabe bien lo que más nos conviene. Él quiere siempre lo mejor para nosotros: Venid a mí los que estáis fatigados y cargados, nos dice, que yo os aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, pues mi yugo es suave, y mi carga, ligera. Junto a Cristo, las tribulaciones y penas no oprimen, no pesan, y por el contrario disponen al alma para la oración, para ver a Dios en los sucesos de la vida.

Con la mortificación nos elevamos hasta el Señor; sin ella quedamos a ras de tierra. Con el sacrificio voluntario, con el dolor ofrecido y llevado con paciencia y amor nos unimos firmemente al Señor. «Como si dijera: todos los que andáis atormentados, afligidos y cargados con la carga de vuestros cuidados y apetitos, salid de ellos, viniendo a mí, y yo os recrearé, y hallaréis para vuestras almas el descanso que os quitan vuestros apetitos».

III. Para decidirnos a vivir con generosidad la mortificación, interesa comprender bien las razones que le dan sentido. A algunos les puede costar ser más mortificados porque no han entendido o descubierto ese sentido. Son varios los motivos que impulsan al cristiano hacia la mortificación. El primero es el que hemos considerado anteriormente: desear identificarse con el Señor y seguirle en su afán de redimir en la Cruz, ofreciéndose a Sí mismo en sacrificio al Padre. Nuestra mortificación tiene así los mismos fines de la Pasión de Cristo y de la Santa Misa, y se traduce en una unión cada vez más plena a la Voluntad del Padre.

Pero la mortificación es también medio para progresar en las virtudes. El sacerdote, en el diálogo que precede al Prefacio de la Misa, alza sus manos al cielo mientras dice: -Levantemos el corazón, y se oye al pueblo fiel: -¡Lo tenemos levantado hacia el Señor! Nuestro corazón debe estar permanentemente dirigido hacia Dios. El corazón del cristiano debe estar lleno de amor, con la esperanza siempre puesta en su Señor. Para eso es preciso que no esté atrapado y prisionero de las cosas de la tierra, que vaya quedando más purificado. Y esto no es posible sin la penitencia, sin la continua mortificación, que es «medio para ir adelante». Sin ella, el alma queda sujeta por las mil cosas en que tienden a desparramarse los sentidos: apegamientos, impurezas, aburguesamiento, deseos de inmoderada comodidad...La mortificación nos libera de muchos lazos y nos capacita para amar.

La mortificación es medio indispensable para hacer apostolado, extendiendo el Reino de Cristo: «La acción nada vale sin la oración: la oración se avalora con el sacrificio». Muy equivocados andaríamos si quisiéramos atraer a otros hacia Dios sin apoyar esa acción con una oración intensa, y si esa oración no fuese reforzada con la mortificación gustosamente ofrecida. Por eso se ha dicho, de mil modos diferentes, que la vida interior, manifestada especialmente en la oración y la mortificación, es el alma de todo apostolado.

No olvidemos, por último, que la mortificación sirve también como reparación por nuestras faltas pasadas, hayan sido pequeñas o grandes. De ahí que en muchas ocasiones le pidamos al Señor que nos ayude a enmendar la vida pasada: «emendationem vitae, spatium verae paenitentiae... tribuat nobis omnipotens et misericors Dominus» Que el Señor omnipotente y misericordioso nos conceda la enmienda de nuestra vida y un tiempo de verdadera penitencia. De este modo, por la mortificación, hasta las mismas faltas pasadas se convierten en fuente de nueva vida. «Entierra con la penitencia, en el hoyo profundo que abra tu humildad, tus negligencias, ofensas y pecados. -Así entierra el labrador, al pie del árbol que los produjo, frutos podridos, ramillas secas y hojas caducas. -Y lo que era estéril, mejor, lo que era perjudicial, contribuye eficazmente a una nueva fecundidad.

»Aprende a sacar, de las caídas, impulso: de la muerte, vida».

Le pedimos al Señor que sepamos aprovechar nuestra vida, a partir de ahora, del mejor de los modos: «Cuando recuerdes tu vida pasada, pasada sin pena ni gloria, considera cuánto tiempo has perdido y cómo lo puedes recuperar: con penitencia y con mayor entrega». Y, cuando algo nos cueste, vendrá a nuestra mente alguno de estos pensamientos que nos mueva a la mortificación generosa: «¿Motivos para la penitencia?: Desagravio, reparación, petición, hacimiento de gracias: medio para ir adelante...: por ti, por mí, por los demás, por tu familia, por tu país, por la Iglesia... Y mil motivos más».

Textos basados en ideas de Hablar con Dios de F. Fernández Carvajal.

 

Homilía Domngo 3º Cuaresma (B)

 (Cfr. www.almudi.org)

 


(Ex 20,1-17) "No tendrás otros dioses frente a mí"
(1 Cor 1,22-25) "Predicamos a Cristo crucificado"
(Jn 2,13-25) "No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre"
 
 Homilía a cargo de D. Justo Luis Rodríguez Sánchez de Alva

“Como los profetas anteriores a Él, Jesús profesó el más profundo respeto al Templo de Jerusalén. Fue presentado en él por José y María cuarenta días después de su nacimiento (cf Lc 2,22-39). A la edad de doce años, decidió quedarse en el Templo para recordar a sus padres que se debía a los asuntos de su Padre (cf Lc 2,46-49).Durante su vida oculta, subió allí todos los años al menos con ocasión de la Pascua (cf Lc 2,41); su ministerio público estuvo jalonado por sus peregrinaciones a Jerusalén con motivo de las grandes fiestas judías (cf Jn 2,13-14)... El Templo era para Él la casa de su Padre, una casa de oración, y se indigna porque el atrio exterior se haya convertido en un mercado” (C.E.C., 583, 584).

El Templo era lo que había de más sagrado para un judío, el signo visible de la presencia de Dios entre su pueblo. Es la casa de Dios, pero sus fieles han convertido la religión y el culto en un mercado. El trato con Dios ha quedado reducido al cumplimiento de unos preceptos con los que pretenden tener contento a Dios. Es una piedad que actúa al dictado del egoísmo, que quiere comprar a Dios, asignarle un sueldo. Cristo rechaza esta hipocresía con una energía tanto más llamativa por cuanto que es la única vez que le vemos emplear la fuerza física. Nos limitamos a rezar, a asistir mecánicamente a Misa los domingos, aportamos una limosna miserable, ejercitamos una caridad de platea, nos desentendemos de deberes que no se pueden incumplir, y eludimos compromisos que no pueden esperar.

Jesús expuso lo esencial de su enseñanza en el Templo (cf Jn 18,20), pero dirá refiriéndose a Sí mismo: “os digo que aquí hay algo mayor que el Templo” (Mt 12,6). Tras la llegada de Cristo, el Templo puede desaparecer porque Él es a partir de ahora el signo del Dios vivo. “Destruid este Templo y Yo lo levantaré en tres días” (Jn 2,19,21). Los judíos presentes no comprendieron en ese momento que se refería al templo de su Cuerpo y al anuncio de su Resurrección.

También nosotros somos templos de Dios (cf 1 Cor 3,16), “piedras vivas” ( 1 Pet 2,5), de ese Templo que es el Cuerpo Místico de Cristo. Hay que estar vigilantes para no profanar ese misterio procurando que esa morada no sea invadida por la algarabía y las preocupaciones que llenan un mercado. Vivir para escuchar y alabar a Dios en medio de nuestras ocupaciones, tomando incluso ocasión de esas ocupaciones. “Mi casa es casa de oración”.

Este empeño por agradar a Dios eliminando con energía lo que de Él nos aleja, tan acorde con el espíritu de estos días de Cuaresma, nos liberará de las ataduras de los ídolos, como nos dice la 1ª Lectura de hoy, a cumplir los mandatos del Señor y amarle como nuestra mejor ganancia.

 

01 marzo 2021

LIBRO DE LA SEMANA (26 Feb) : ek duQUE Y YO bRIDGERTON

 (Cfr. www.todostuslibros.com)

 


El duque y yo (Bridgerton 1)

Todos parecían divertirse en aquel baile que reunía a lo más selecto de la sociedad londinense. Todos, excepto ellos dos. Daphne, una hermosa joven agobiada por su madre, y Simon,...
Editorial:
Titania
Traductor:
Terés Loriente, Mireia
Colección:
Titania época
Encuadernación:
Tapa blanda o Bolsillo
País de publicación :
España
Idioma de publicación :
Español
Idioma original :
Inglés

PELICULA DE LA SEMANA (26 Feb): Cazadores de brujas

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Cazadores de brujas 2021


Reseña: 

Notable película familiar de producción balcánica que consigue conmover con una preciosa historia de amistad infantil y unos personajes muy entrañables, simpáticos y llenos de humanidad.

La aventura entre Jovan y su amiga se sigue siempre con interés. Y aunque esa relación tendrá también sus momentos de crisis, de desencuentro, Miljkovic retrata a almas muy puras, encantadoras, que superarán pronto sus diferencias. Se palpa el cariño y el perdón es eficaz. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ

Esta es la historia de Isabel Zendal, la enfermera de la que todo el mundo habla

 (Cfr. www.almudi.org)

 

 



Sacrificio, la superación personal y la dedicación a la comunidad

 En 1803 Isabel Zendal zarpó en la Expedición que llevó la vacuna de la viruela a América y que sería el punto de partida para la erradicación de la enfermedad. Ella fue la encargada de mantener viva la cadena de vacunación entre los 22 niños expósitos que la portaban para que no muriera en el camino. La OMS la ha nombrado como la primera enfermera en misión internacional. Luchadora, excepcional y olvidada: esta es la historia de Isabel Zendal, la enfermera de la que todo el mundo habla.

Sacrificio sin esperar gloria es el lema de la escuela de enfermería de Puebla, Mexico, donde Isabel Zendal terminó sus días. Premonitoria o no, esta máxima marcó la vida de la enfermera gallega. A lo largo de los años se topó una y otra vez con el sacrificio, la superación personal y la dedicación a la comunidad, pero nunca esperó medallas por ello. Tanto es así que ha habido que esperar 200 años para conocer su nombre y su legado. Esta es la historia de Isabel Zendal, la enfermera de la que todo el mundo habla los últimos meses.

Ella fue una de las protagonistas de la expedición que en 1803 consiguió llevar la vacuna de la viruela a América y empezar así el proceso de erradicación de la enfermedad en el mundo. Sin embargo, su nombre cayó en el cajón del olvido, como tantas otras mujeres de la historia, porque los honores se los llevó un hombre.

“Una heroína de la clase trabajadora”

Pero Isabel Zendal fue mucho más que una enfermera en una travesía transoceánica. Fue la primera enfermera cooperante de la historia“es nuestra Florence Nightingale”, como dice Javier Moro, y debemos darle el lugar que merece.

Quién fue Isabel Zendal

Isabel Zendal fue una coruñesa, nacida, según apuntan los datos encontrados, en Ordes en 1871. Nació en una familia tremendamente pobre y pronto se fue a Coruña, a trabajar como parte del servicio doméstico de Jerónimo Hijosa, un importante hombre de negocios de la ciudad.

Fue la primera enfermera cooperante de la historia, “nuestra Florence Nightingale”

Madre soltera y luchadora por naturaleza, a base de tenacidad llegó a ser rectora de la Casa de Expósitos de Coruña y fue precisamente de allí de donde salieron esos 22 niños que llevarían la vacuna al otro lado del charco. Finalizó sus días en Puebla, Mexico, después haber estado años implicada en la propagación de la vacuna por América y otras colonias españolas. Allí, en Puebla, estableció su residencia, junto a su hijo, y trabajó como enfermera en el hospital. Vivió en esta ciudad hasta su muerte y nunca volvió a España.

Muchos años después de su hazaña, la Organización Mundial de la Salud la ha reconocido como la primera enfermera en misión internacional. Fue con este reconocimiento cuando empezó a sonar su nombre, aunque muchos quizá lo hayan oído más desde el comienzo de la pandemia. Paradógico o no, el nuevo hospital madrileño pensado para Covid-19 lleva su nombre.

La viruela ha sido la enfermedad más mortífera de la historia

Apodada como el ángel de la muerte, la viruela azotó al planeta durante milenios y se estima que mató a 1 de cada 12 personas antes del descubrimiento de la vacuna. Los primeros brotes registrados datan del siglo V a.C. y no fue hasta 1980 cuando la OMS certificó la erradicación de la enfermedad.

Esta enfermera fue olvidada por la historia, en parte, por ser mujer

Es, hasta hoy, la pandemia más mortífera de la historia, su mortalidad era del 30% y se calcula que mató a más de 300 millones de personas, unas 400.000 al año durante algunas épocas. Hasta que llegó la vacuna y, sobre todo, hasta que esa vacuna pudo inocularse a lo largo y ancho del planeta. Y ahí entra en juego la figura de Isabel Zendal y la Real Expedición Filantrópica de la vacuna.

Cuál fue el papel de Isabel Zendal en la expedición

Los nombres más conocido de la  Real Expedición Filantrópica de la Vacuna fueron Francisco Javier Balmis y José Salvany. De, hecho la hazaña también es nombrada como “Operación Balmis”Él era el médico a cargo de la expedición, financiada por el rey Carlos IV, y entre sus integrantes estaba ella, Isabel Zendal, como encargada de mantener la cadena de vacunación entre los 22 niños expósitos que tenían que portarla en su propio cuerpo.

Por aquella época no se conocía manera de que la vacuna sobreviviera durante la larga travesía que duraba el viaje a América por lo que se decidió que fuera de humano a humano. De esta manera, y con una correcta cadena, el virus no moriría en el camino.

La Organización Mundial de la Salud la ha reconocido como la primera enfermera en misión internacional

Isabel fue la enfermera encargada de cuidar a los 22 niños expósitos portadores de la vacuna (ninguno murió), de velar por la cadena de transmisión y de poner en marcha el sistema de Juntas de Vacunación una vez pisaron tierra firme. Así que no, su trabajo no terminó en aquella corbeta María Pita. Tiempo después de llegar a América hizo una segunda travesía por el Pacífico para llevar la vacuna a Filipinas. Fue, además, eje de la ramificación de esas llamadas Juntas de Vacunación, de su logística y ejecución de todo proceso de vacunación en América.

Así la ven quienes conocen bien su historia

Una mujer “excepcional y olvidada” , así la define Sagrario Liaño, responsable de Servicios Sociales de Coruña y conocedora de su historia. Para ella, esta enfermera fue olvidada por la historia, en parte, por ser mujer.

Para López Mariño es “una heroína de la clase trabajadora”, de esas que hay muy pocas. A pesar de que la filantropía de su heroicidad haya sido, precisamente, lo que ha hecho que caiga un poco en el olvido. Resulta que la suya no era una hazaña bélica, que es lo que en aquel momento se plasmaba en los libros de historia.

Fue precisamente él, Antonio López Mariño, el periodista que fue tirando de la cuerda durante años hasta que encontró sus orígenes y construyó toda su historia. Él puso nombre, fecha y trayectoria a Isabel y las casualidades hicieron que, poco después, el escritor Javier Moro diera con él para documentarse para la novela en la que trabajaba.

Así fue como nació A flor de piel, donde Moro reconstruyó la epopeya de la mano de “un personaje femenino inolvidable”, tal y como reza su sinopsis.

Para este reconocido escritor, Zendal es “una gallega pura, de la tierra”, la primera enfermera hispana de la historia. “Una vocacional total” que, desde luego, no se embarcó en la expedición por el reconocimiento público porque “la gloria no le interesaba”.

Ana Fernández Vázquez, en enfermeriatv.es/es