Desde este blog se pretende facilitar el aprendizaje de la predicación y la oración personal. Todos los que tratamos a Dios podemos aprender y mejorar, usando este blog, nuestra amistad con el Señor.
(Ez 2,2-5) "Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas"
(2 Cor 12,7b-10) "Te basta mi gracia"
(Mc 6,1-6) "Y se extrañó de su falta de fe"
Homilía II cargo de D. Justo Luis Rodríguez Sánchez de Alva
La Liturgia de la Palabra de hoy nos
recuerda los dos grandes obstáculos a superar al dar a conocer a
Jesucristo: la incredulidad y la propia debilidad. “Te envío para que
les digas: Esto dice el Señor... te hagan caso o no te hagan caso (pues
son un pueblo rebelde), sabrán que hubo un profeta en medio de ellos”, Y
en la 2ª Lectura continúa S. Pablo su labor evangelizadora
sobreponiéndose a su debilidad y apoyado en la gracia de Dios.
También el Señor al comienzo de su
ministerio público encontró una gran resistencia para que aceptaran su
mensaje. Los prejuicios pudieron más que la evidencia: “¿No es éste el
carpintero, el hijo de María...? Y desconfiaban de él”. También hoy se
mira con desconfianza a Jesucristo, a su Iglesia y a sus enseñanzas.
Esta reserva inicial que es una dura prueba para nuestra fe, no debe ni
retraernos de seguir difundiéndola entre nuestros familiares y amigos ni
acomodarla para hacerla más atractiva a una mentalidad permisiva.
“¿Cómo callar, dice Juan Pablo II, ante
la indiferencia religiosa que lleva a muchos hombres de hoy a vivir como
si Dios no existiera o a conformarse con una religión vaga, incapaz de
enfrentarse con el problema de la verdad y con el deber de la
coherencia?”.
Debemos pedir al Señor que nos ayude a
sobreponernos a la tentación del desaliento al detectar las resistencias
o la débil respuesta que la verdad de Jesucristo encuentra tanto en
nosotros mismos como en quienes nos rodean. La verdad tiene un enorme
poder de convocatoria. Ella se abre paso por sí sola en la cabeza y el
corazón de quienes la buscan sinceramente. Tomemos ejemplo del Señor en
Nazaret donde sus paisanos le miran con desconfianza, como acabamos de
oír en el Evangelio de la Misa de hoy, o en aquella entrevista con
Pilato donde parece derrotado y frente a un mandatario escéptico: “Yo
para esto he nacido y para eso vine al mundo, para dar testimonio de la
verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz” (Jn 18,37).
No nos dejemos impresionar por los
obstáculos que encontremos en el camino. El futuro es de los que no se
desaniman y continúan difundiendo entre sus iguales la doctrina
salvadora de Cristo. Habrá dificultades, incomprensiones y hasta
rechazos violentos, pero el éxito final está asegurado. “En el mundo
tendréis tribulación; pero confiad: yo he vencido al mundo” (Jn 16,33).
El Santo Padre ha comenzado hoy un
nuevo ciclo de catequesis para reflexionar acerca de algunos temas que
el Apóstol Pablo presenta en su Carta a los Gálatas
Puesto que, como ha explicado, no
sólo permite conocer la vida del Apóstol, sino que invita a profundizar
en algunas cuestiones actuales en la vida de la Iglesia. Y al recordar
que la semana próxima celebraremos la fiesta de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, Francisco ha invitado a pedir al Señor, por su intercesión, que nos ayude a abrirnos a su gracia.
Catequesis del Santo Padre en español
Texto completo de la catequesis del Santo Padre traducida al español
Después del largo itinerario dedicado a
la oración, hoy damos inicio a un nuevo ciclo de catequesis. Espero que
con el recorrido de la oración hayamos logrado rezar un poco mejor,
rezar un poco más. Hoy deseo reflexionar sobre algunos temas que el
apóstol Pablo propone en su Carta a los Gálatas. Es una Carta muy
importante, es más, diría que decisiva, no solo para conocer mejor al
Apóstol, sino sobre todo para considerar algunas cuestiones que afronta
en profundidad, mostrando la belleza del Evangelio. En esa Epístola,
Pablo recoge bastantes referencias biográficas, que nos permiten conocer
su conversión y la decisión de poner su vida al servicio de Jesucristo.
Afronta, además, algunos temas muy importantes para la fe, como los de
la libertad, la gracia y el modo de vivir cristiano, que son
extraordinariamente actuales porque tocan tantos aspectos de la vida de
la Iglesia de nuestros días. Es una Carta muy actual. Parece escrita
para nuestros tiempos.
El primer rasgo que se desprende de esta
Carta es la gran obra de evangelización realizada por el Apóstol, que
visitó al menos dos veces las comunidades de Galacia durante sus viajes
misioneros. Pablo se dirige a los cristianos de ese territorio. No
sabemos exactamente a qué zona geográfica se refiere, ni podemos decir
con certeza la fecha en la que escribió esta Carta. Sabemos que los
Gálatas eran una antigua población celta que, tras muchas peripecias, se
habían establecido en aquella extensa región de Anatolia que tenía la
capital en la ciudad de Ancira, hoy Ankara, capital de Turquía. Pablo
solo dice que, a causa de una enfermedad, se vio obligado a detenerse en
aquella región (cfr. Gal 4,13). San Lucas, en los Hechos de
los Apóstoles, encuentra en cambio un motivo más espiritual. Dice que
«atravesaron Frigia y la región de Galacia porque el Espíritu Santo les
había impedido proclamar la Palabra en la provincia de Asia» (16,6).
Ambos hechos no son contradictorios: indican más bien que la vía de la
evangelización no depende siempre de nuestra voluntad y de nuestros
planes, sino que requiere la disponibilidad de dejarse formar y seguir
otros caminos que no estaban previstos. Entre vosotros hay una familia
que me ha saludado: dicen que deben aprender el letón, y no sé qué otra
lengua, porque irán como misioneros a aquellas tierras. El Espíritu
lleva también hoy a muchos misioneros que dejan su patria y van a otra
tierra a hacer la misión. Lo que sí constatamos, en todo caso, es que en
su incansable labor evangelizadora el Apóstol pudo fundar varias
pequeñas comunidades, esparcidas por la región de Galacia. Cuando Pablo
llegó a una ciudad, a una región, no hacía inmediatamente una gran
catedral, no. Hacía las pequeñas comunidades que hoy son la levadura de
nuestra cultura cristiana. Comenzó haciendo pequeñas comunidades. Y esas
pequeñas comunidades crecieron, crecieron y siguieron adelante. También
hoy, ese método pastoral se lleva a cabo en todas las regiones
misioneras. Recibí una carta la semana pasada de un misionero de Papúa
Nueva Guinea; me dice que está predicando el Evangelio en la selva a
gente que ni siquiera sabe quién fue Jesucristo. ¡Es bonito! Empiezan a
formarse pequeñas comunidades. Pues también hoy ese método es el método
evangelizador de la primera evangelización.
Lo que queremos destacar es la
preocupación pastoral de Pablo, que es todo fuego. Después de haber
fundado esas Iglesias, se da cuenta de un gran peligro −el pastor es
como el padre o la madre que inmediatamente se dan cuenta de los
peligros de los hijos− que corren por su crecimiento en la fe. Crecen y
vienen los peligros. Como decía uno: “Los buitres vienen a destruir la
comunidad”. De hecho, algunos cristianos que venían del judaísmo se
habían infiltrado y astutamente comenzaron a sembrar teorías contrarias a
la enseñanza del Apóstol, llegando incluso a denigrar su persona.
Comienzan con la doctrina de “esto no, esto sí”, y luego denigran al
Apóstol. Es la forma habitual: quitarle la autoridad al Apóstol. Como
vemos, se trata de una práctica antigua, presentarse en algunas
ocasiones como los únicos poseedores de la verdad −los puros− y
pretender menospreciar el trabajo realizado por otros, incluso con
calumnias. Esos adversarios de Pablo sostenían que los paganos también
debían someterse a la circuncisión y vivir según las reglas de la ley
mosaica. Vuelven a las observancias de antes, a las cosas que han sido
superadas por el Evangelio. Los gálatas, por tanto, habrían tenido que
renunciar a su identidad cultural para someterse a reglas,
prescripciones y costumbres propias de los judíos. No solo. Esos
adversarios argumentaban que Pablo no era un verdadero apóstol y, por
tanto, no tenía autoridad para predicar el Evangelio. Y muchas veces
vemos esto. Pensemos en alguna comunidad cristiana o en alguna diócesis:
comienzan las historias y luego acaban desacreditando al párroco, al
obispo. Es precisamente el camino del maligno, de esa gente que divide,
que no sabe construir. Y en esta Carta a los Gálatas vemos este
procedimiento.
Los gálatas estaban en una situación de
crisis. ¿Qué debían hacer? ¿Escuchar y seguir lo que Pablo les predicó, o
escuchar a los nuevos predicadores que lo acusaban? Es fácil imaginar
el estado de incertidumbre que embargaba sus corazones. Para ellos,
haber conocido a Jesús y creído en la obra de salvación lograda con su
muerte y resurrección fue verdaderamente el comienzo de una nueva vida,
de una vida de libertad. Habían emprendido un camino que les permitía
ser finalmente libres, a pesar de que su historia estaba entretejida de
tantas formas de esclavitud violenta, entre ellas la que les sometía al
emperador de Roma. Por eso, ante las críticas de los nuevos
predicadores, se sentían desconcertados y no sabían cómo comportarse:
“¿Pero quién tiene razón? ¿Este Pablo, o esta gente que viene ahora
enseñando otras cosas? ¿A quién debo escuchar? En resumen, ¡había mucho
en juego!
Esta condición no está lejos de la
experiencia que otros cristianos viven en nuestros días. De hecho,
tampoco faltan hoy predicadores que, sobre todo a través de los nuevos
medios de comunicación, pueden turbar a las comunidades. No se presentan
para anunciar el Evangelio de Dios, que ama al hombre en Jesús
Crucificado y Resucitado, sino para repetir con insistencia, como
verdaderos y auténticos “custodios de la verdad” −así se llaman ellos−,
cuál es el mejor modo para ser cristianos. Y con fuerza afirman que el
cristianismo auténtico es el de ellos, a menudo identificado con ciertas
formas del pasado, y que la solución a las crisis actuales es volver
atrás para no perder la genuinidad de la fe. Así pues, también hoy, como
entonces, existe la tentación de encerrarse en algunas certezas
adquiridas en tradiciones pasadas. Pero, ¿cómo podemos reconocer a esa
gente? Por ejemplo, uno de los rasgos del modo de proceder es la
rigidez. Ante la predicación del Evangelio que nos hace libres, nos hace
alegres, ellos son rígidos. Siempre la rigidez: “hay que hacer esto,
hay que hacer lo otro…”. La rigidez es propia de esa gente. Seguir la
enseñanza del Apóstol Pablo en la Carta a los Gálatas nos vendrá bien
para comprender qué senda seguir. La indicada por el Apóstol es la vía
liberadora y siempre nueva de Jesús Crucificado y Resucitado; es la vía
del anuncio, que se realiza a través de la humildad y la fraternidad:
los nuevos predicadores no conocen qué es la humildad, qué es la
fraternidad; es la vía de la confianza mansa y obediente: los nuevos
predicadores no conocen la mansedumbre ni la obediencia. Y esa vía mansa
y obediente va adelante con la certeza de que el Espíritu Santo actúa
en cada época de la Iglesia. En última instancia, la fe en el Espíritu
Santo presente en la Iglesia nos lleva adelante y nos salvará.
Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua francesa.
La senda liberadora que nos indica San Pablo es la, siempre nueva, de
Jesús muerto y resucitado, la vía de la confianza mansa y obediente, con
la certeza de que el Espíritu Santo actúa en cada época de la Iglesia.
¡Dios os bendiga!
Saludo cordialmente a los fieles de lengua inglesa.
Mañana celebramos la Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.
Imitemos el humilde ejemplo de aquel que señaló al Cordero de Dios.
Sobre vosotros y vuestras familias invoco la alegría y la paz del Señor.
¡Dios os bendiga!
Dirijo un cordial saludo a los peregrinos de lengua alemana.
Que el ejemplo de celo misionero de San Pablo os empuje a cada uno a
anunciar y vivir con alegría la verdad del Evangelio. Que el Espíritu
Santo nos mantenga siempre unidos como fieles servidores del Señor
Jesús.
Saludo cordialmente a los fieles de lengua española,
que son tantos hoy. Pidamos al Señor, por intercesión de los santos
apóstoles Pedro y Pablo, que celebraremos la próxima semana, que nos
ayude a abrirnos a su gracia, para poder ver, juzgar y actuar desde la
verdad y la libertad que proceden del encuentro con Cristo. Que Dios los
bendiga. Muchas gracias.
Queridos hermanos y hermanas de lengua portuguesa:
acordaos siempre de que el anuncio del Evangelio se hace con humildad y
fraternidad, no imponiendo, sino indicando la senda a seguir. ¡Que la
bendición de Dios descienda sobre todos vosotros!
Saludo a los fieles de lengua árabe.
La vía que debemos seguir para llegar al Señor es la liberadora y
siempre nueva de Jesús Crucificado y Resucitado; es la del anuncio, que
se realiza a través de la humildad y la fraternidad; es la de la
confianza mansa y obediente, pero siempre con la ayuda del Espíritu
Santo que actúa en cada época de la Iglesia. ¡Que el Señor os bendiga a
todos y os proteja siempre de todo mal!
Saludo cordialmente a todos los polacos.
Queridos hermanos y hermanas, me uno en la oración a los que el pasado
sábado, en Nowa Biala, sufrieron un gran incendio. Gracias a Dios no
hubo muertos. Pidamos la gracia del consuelo, del apoyo y de la
solidaridad humana para los que han perdido sus casas y propiedades. A
vosotros aquí presentes y a vuestros seres queridos os deseo un verano
sereno, vivido en presencia de Dios, en el Espíritu Santo. Os bendigo de
corazón.
Dirijo un cordial saludo a los peregrinos de lengua italiana.
Mañana se celebra la fiesta de la Natividad de San Juan Bautista,
mandado por Dios para dar testimonio de la luz y preparar al Señor un
pueblo bien dispuesto. Por su intercesión pido para cada uno de vosotros
abundantes gracias, para que se refuercen vuestros generosos propósitos
de fidelidad a la llamada del Señor.
Mi pensamiento va finalmente, como de costumbre, a los ancianos, jóvenes, enfermos y recién casados.
Al animaros a renovar propósitos de generoso ejemplo cristiano, invoco
sobre cada uno de vosotros la continua asistencia del Señor. A todos mi
Bendición.