Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

19 agosto 2016

Cena Operística Benéfica Madrina

Gracias a todos los corazones hermosos que hicieron posible la Cena
Operística Benéfica a beneficio de las madres y bebés de los pisos de
acogida de Fundación Madrina #CenaMadrina #DonaDeCorazón

LIBRO DE LA SEMANA (19 Ago):

(Cfr. www.criteriaclub.es)


La dictadura progre
Un alegato a favor de la libertad individual y una útil herramienta para enfrentarse al gregarismo colectivista patrocinado por la izquierda.
PRECIO
4,75 €
 
El progresismo es una religión. Laica, pero una religión al fin y al cabo, con sus dogmas, sus numerosas congregaciones, sus profetas y sus verdades reveladas. Tal vez por ello los vicarios de la secta se atreven a dictar al mundo diariamente cómo debe conducirse. Sin embargo, por alguna extraña razón, ninguno de los referentes intelectuales de la progresía contemporánea se siente obligado a observar en su conducta personal aquello que con tanta fiereza exige a los demás.
Este entretenidísimo libro de Pablo Molina, una auténtica promesa por ingenio, sencillez y contundencia, se divide en tres partes. En la primera, hace un sencillo repaso por los orígenes intelectuales de la izquierda, para demostrar que nada es casual en el pensamiento progresista. Es el resultado de la transformación táctica del marxismo, de su apuesta por cambiar y confundir la cultura para así transformar la realidad. (Un libro de próxima aparición en España lo llama “la extraña muerte del marxismo”).
Esta parte es probablemente la más importante, sobre todo para aquellos que ingenuamente no valoran la unidad de criterio y el origen, no casual, de la manipulación sistemática de la realidad que hace la izquierda.
La segunda parte es un fresco ingenioso y revelador de las infinitas incongruencias progres. De la inconsistencia de una ideología cuya mayor debilidad es la absoluta desconexión con la realidad: si la realidad no encaja en nuestro esquema progresista no pasa nada, cambiemos la realidad para que encaje. Es la denuncia de la “hiprogresía”.
En la tercera parte, el autor hace un repaso a algunos principios e instituciones que han supuesto el avance de nuestra civilización occidental. La libertad y responsabilidad personal, el principio de un gobierno limitado y el consiguiente principio de subsidiariedad del Estado respecto de la sociedad, así como a algunos principios económicos negados por el colectivismo izquierdista.
Un libro suficientemente sólido para tomárselo en serio y sobradamente divertido para pasar un rato estupendo. (Recomendado, sobre todo, para los más jóvenes, probablemente los más presionados por la maquinaria políticamente correcta del pensamiento progre).

19 de Agosto: Día mundial de la Asistencia Humanitaria


19 de agosto, Día Mundial de la Asistencia Humanitaria
Cáritas Española reafirma su defensa de la dignidad y los derechos de las víctimas

 

La organización caritativa de la Iglesia recuerda a los millones de afectados por los desastres naturales en Ecuador, Nepal, Etiopía, Mozambique y Centroamérica, o por la violencia en Siria, Irak, Sudán del Sur, RD Congo y Nigeria

Con motivo de la celebración, hoy 19 de agosto, del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, una jornada auspiciada por las Naciones Unidas y que este año se convoca bajo el tema “Una humanidad”, Cáritas Española hace suyo el llamamiento de la comunidad internacional a activar el espíritu humanitario que hay en cada uno de nosotros.

En un día de tanto significado como este, nuestra confederación reafirma la defensa activa que el conjunto de la red Cáritas –presente en 165 países y más de 200 territorios de todo el mundo— hace cada día de la dignidad y los derechos humanos de las comunidades más golpeadas por los desastres naturales y la violencia en todo el planeta.

Acción global: Desde Ecuador a Nigeria

De manera concreta, Caritas Española pone el foco en la vulnerabilidad de todos y cada uno de los afectados con los que trabajamos día a día en diferentes partes del mundo: los cientos de miles de damnificados que perdieron a sus seres queridos, sus casas y sus pertenencias en los terremotos de Ecuador y Nepal; los que sufren la acuciante falta de alimentos provocada por el fenómeno de “El Niño” en Etiopía, Mozambique o el denominado «Corredor Seco Centroamericano»; a los que se han visto obligados a abandonar sus hogares por motivo de la guerra en países como Siria, Irak, Sudán del Sur, República Democrática del Congo o Nigeria; y a todos los que, a pesar de enfrentarse a condiciones de precariedad, acogen de manera generosa a millones de refugiados en Níger, Líbano, Jordania, Turquía o Grecia.

La asistencia humanitaria ocupa un lugar estratégico en la acción que desarrolla el conjunto de la red Cáritas en todo el mundo y en la que Cáritas Española participa como uno de sus miembros más activos a la hora de promover acciones dirigidas a salvar vidas, aliviar el sufrimiento y mantener y proteger la dignidad humana.

Este trabajo de protección, acompañamiento y asistencia a los damnificados se complementa con una intensa labor de prevención y de formación de las comunidades más expuestas a los desastres naturales o al impacto de la violencia.

«Faro de esperanza»

Esta opción por las personas más desfavorecidas no es sino la traducción práctica de las palabras dirigidas por el Papa Francisco a los participantes en la última Asamblea General de Cáritas Internationalis en la que se refería a nuestra institución como «la sal, la levadura y la luz de la Iglesia», que hacen de Cáritas «un faro de esperanza para las personas más necesitadas».

En el marco del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, Caritas se reafirma en el apoyo al espíritu evangélico y a los Principios Humanitarios que inspiran su acción, que lleva a cabo sin tomar partido por ninguna de las partes en conflicto (Neutralidad); sin hacer distinción por razón de nacionalidad, raza, sexo, creencia religiosa, clase social u opinión política (Imparcialidad); de manera autónoma ante intereses políticos, económicos, militares o de cualquier otro tipo (Independencia); y poniendo siempre al ser humano en el centro de toda acción (Humanidad).

Marco de «cooperación fraterna»

Desde sus orígenes, Cáritas Española viene implementando programas de acción humanitaria buscando no sólo una excelencia técnica sino una incluyendo en los mismos la calidez y cercanía necesarias para que los afectados por los desastres y las guerras se sientan también amados. Nuestro marco de acción es el de la «cooperación fraterna», el de la escucha atenta a las víctimas para conocer sus verdaderas necesidades y buscar así juntos las soluciones necesarias.

En este marco de actuación, que busca caminar junto a los que sufren en una relación entre iguales, la prioridad de Cáritas son los últimos y no atendidos, aquellos que han sido más gravemente afectados por el impacto de las crisis y los grupos más vulnerables, como son los menores no acompañados, las mujeres cabeza de familia, los ancianos y los discapacitados.

Para desarrollar este compromiso contamos con el trabajo constante y entregado de miles de voluntarios y de personal remunerado en las diferentes organizaciones que forman la gran familia Cáritas, integrada por 165 Caritas Nacionales repartidas por todo el mundo y que actúan en el seno mismo de la Iglesia universal. Su presencia constante en el territorio es la mejor garantía de asistencia a las víctimas, que se mantiene antes, durante y con posterioridad al impacto de una crisis humana.
En esta jornada, Caritas Española agradece a la sociedad española su apoyo y colaboración permanente y solidaria en la atención a las víctimas de los conflictos armados y desastres naturales donde actúa nuestra Confederación. Sin ese estímulo, sería imposible llevar a cabo esta labor.

Cáritas Española

PELICULA DE LA SEMANA (19 Vie): El caso Fisher

(Cfr. www.almudi.org)

  
El caso Fischer

 
 
Contenidos: ---
Dirección:Edward Zwick. País:USAAño: 2014. Género:Biopicdrama.Interpretación:Tobey Maguire (Bobby Fischer), Peter Sarsgaard, Liev Schreiber (Boris Spassky), Sophie Nélisse, Lily Rabe. Guion: Steven Knight, Stephen J. Rivele y Christopher Wilkinson
Reseña: 
La historia de la preparación y del legendario enfrentamiento por el campeonato del mundo entre Bobby Fischer, campeón de ajedrez norteamericano, y el campeón ruso Boris Spassky. El duelo, que tuvo lugar en 1972, en plena Guerra Fría, fue mucho más que un conjunto de partidas para conquistar un campeonato; prueba de ello es que captó la atención televisada de todo el mundo.
La trama no puede ser más apasionante y plegarse a lo que ocurrió es suficiente para asegurar una película que atrape. El dramatismo de las partidas funciona muy bien, aunque por desgracia hay algo de brusquedad tras el discurrir de las primeras, que precipitan un final demasiado brusco. Las interpretaciones son buenas. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ

Meditación Domingo 21 t.o. (C)

(Cfr. www.almudi.org)

 

en Word y en PDB
Jesús es el camino que conduce a la salvación, la puerta estrecha que nos invita a transitar, sin miedo, con generosidad, abandonándonos en su misericordia

«Y recorría ciudades y aldeas enseñando, mientras cami­naban hacia Jerusalén. Y uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Él les contestó: «Esforzaos para entrar por la puerta angosta, porque muchos, os digo, intentarán entrar y no podrán. Una vez que el dueño de la casa haya entrado y cerrado la puerta, os quedaréis fuera y empezaréis a golpear la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos". Y os responderá: "No sé de dónde sois". Entonces empezaréis a decir: "Hemos co­mido y hemos bebido contigo, y has enseñado en nuestras pla­zas". Y os diré: "No sé de dónde sois; apartaos de mí todos los que obráis la iniquidad". Allí será el llanto y rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham y a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el Rei­no de Dios, mientras que vosotros sois arrojados fuera. Y vendrán de Oriente y de Occidente y del Norte y el Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Pues hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos». (Lucas 13, 22-30)

1. En el Evangelio Jesús recuerda que todos estamos llamados a la salvación y a vivir con Dios, porque frente a la salvación no hay personas privilegiadas. Todos deben pasar por la puerta estrecha de la renuncia y de la donación de sí mismos. La interrogación en torno al problema fundamental de la existencia: “Señor, ¿son pocos los que se salvan?”, no nos puede dejar indiferentes. A esa pregunta, Jesús no responde directamente, sino que exhorta a la seriedad de los propósitos y de las decisiones: “Esforzaos a entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos serán los que busquen entrar y no podrán”. La puerta estrecha es, ante todo, la aceptación humilde, en la fe pura y en la confianza serena, de la Palabra de Dios, de sus perspectivas sobre nuestras personas, y sobre el  mundo y sobre la historia; es la observancia de la ley moral, como manifestación de la voluntad de Dios, en vista de un bien superior el que realiza nuestra verdadera felicidad; es la aceptación del sufrimiento como medio de expiación y de redención, para sí y para los demás, y como expresión suprema del amor; la puerta estrecha es, en una palabra, la aceptación de la mentalidad evangélica, que encuentra en el sermón de la montaña su más pura explicación.
Es necesario, en fin de cuentas, recorrer el camino trazado por Jesús y pasar por esa puerta, que es Él mismo: “Yo soy la puerta; el que por Mí entrare, se salvará” (Jn 10,9). Para salvarse, hay que tomar como Él nuestra cruz, negarnos a nosotros mismos en las aspiraciones contrarias al ideal evangélico y seguirle en su camino: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome cada día su cruz y sígame” (Lc 9,23).
Es el amor lo que salva, el amor que, ya en la tierra, es felicidad interior para quien se olvida de sí mismo y se entrega en los más diferentes modos: en la mansedumbre, en la paciencia, en la justicia, en el sufrimiento y en el llanto. ¿Puede el camino parecer áspero y difícil, puede la puerta aparecer demasiado estrecha? La oración perseverante, la confiada súplica, el íntimo deseo de cumplir la voluntad de Dios, conseguirán de nosotros que amemos lo que Él manda (Juan Pablo II).
El evangelio da respuesta a esta cuestión, pues se dirige ante todo a ese Israel que no  quiere admitir la ampliación anunciada por el profeta. Que desconocidos «de Oriente y  Occidente, del Norte y del Sur», vengan «a sentarse a la mesa en el reino de Dios» con los  patriarcas de Israel, es algo tan insoportable para los interlocutores de Jesús que éstos, con  «rechinar de dientes», pasan a convertirse en «últimos», aunque eran los «primeros», e  incluso ya no se les permite entrar. Tienen que reconocer que se comportaron como  auténticos «malvados» cuando se empecinaron en su presunta prerrogativa mientras  comían y bebían con Jesús y éste «enseñaba en sus plazas». Las duras palabras que oyen  por boca de Jesús son palabras de advertencia, de aviso, pero sólo pueden provenir de su  amor. Y aunque al final se les dice que serán «los últimos», conviene no olvidar que este  último puesto (como confirman muchas profecías: Ez 16,63) es ciertamente el lugar de la  vergüenza, pero no el de la desesperación. Hay una esperanza para todo Israel (Rm  11,26).
Dios es Padre infinitamente bueno y misericordioso. Pero, por desgracia, el hombre, llamado a responderle en la libertad, puede elegir rechazar definitivamente su amor y su perdón, renunciando así para siempre a la comunión gozosa con él. Precisamente esta trágica situación es lo que señala la doctrina cristiana cuando habla de condenación o infierno. No se trata de un castigo de Dios infligido desde el exterior, sino del desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida… El infierno es la última consecuencia del pecado mismo, que se vuelve contra quien lo ha cometido. Es la situación en que se sitúa definitivamente quien rechaza la misericordia del Padre incluso en el último instante de su vida.
Las imágenes sobre el infierno hay que entenderlas bien. Expresan la completa frustración y vaciedad de una vida sin Dios. El infierno, más que un lugar, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría. Así resume los datos de la fe sobre este tema el Catecismo de la Iglesia católica: «Morir en pecado mortal sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra infierno» (n. 1033).
Por eso, la «condenación» no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso él no puede querer sino la salvación de los seres que ha creado. En realidad, es la criatura la que se cierra a su amor. La «condenación» consiste precisamente en que el hombre se aleja definitivamente de Dios, por elección libre y confirmada con la muerte, que sella para siempre esa opción. La sentencia de Dios ratifica ese estado.
La fe cristiana enseña que, en el riesgo del «sí» y del «no» que caracteriza la libertad de las criaturas, alguien ha dicho ya «no». Se trata de las criaturas espirituales que se rebelaron contra el amor de Dios y a las que se llama demonios. Para nosotros, los seres humanos, esa historia resuena como una advertencia: nos exhorta continuamente a evitar la tragedia en la que desemboca el pecado y a vivir nuestra vida según el modelo de Jesús, que siempre dijo «sí» a Dios.
La condenación sigue siendo una posibilidad real, pero no nos es dado conocer, sin especial revelación divina, cuáles seres humanos han quedado implicados efectivamente en ella. El pensamiento del infierno -y mucho menos la utilización impropia de las imágenes bíblicas- no debe crear psicosis o angustia; pero representa una exhortación necesaria y saludable a la libertad, dentro del anuncio de que Jesús resucitado ha vencido a Satanás, dándonos el Espíritu de Dios, que nos hace invocar «Abbá, Padre».
Esta perspectiva, llena de esperanza, prevalece en el anuncio cristiano. Se refleja eficazmente en la tradición litúrgica de la Iglesia, como lo atestiguan, por ejemplo, las palabras del Canon Romano: «Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa (...), líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos» (Juan Pablo II).

2.  «De entre ellos acogeré sacerdotes y levitas». La profecía del final del libro de Isaías (primera lectura) dice al pueblo de Israel con toda  claridad que Dios llamará también a hombres de países lejanos, que «nunca oyeron su  fama», y de entre ellos escogerá a algunos como sacerdotes y servidores particulares. Para  Israel es una tarea sumamente difícil saberse el pueblo elegido y a la vez tener que  relativizarse hasta el punto de tener que admitir esto: la misma elección afectará a otros  cuando llegue el momento, un momento que sólo Dios conoce. Estos otros, que en general  eran considerados por Israel como enemigos de Dios, son ahora llamados por Dios  «vuestros hermanos». Los sacrificios que ellos ofrecerán en el templo del Señor no están  manchados ni carecen de valor (como los sacrificios paganos), pues traen ofrendas «en  vasijas puras». ¿Cómo se comportará Israel con respecto a esta promesa? (H. von Balthasar).

3. «El Señor reprende a los que ama». La segunda lectura, que habla de la reprensión de Dios, de la corrección que procede del  amor, se dirige ciertamente primero a los cristianos. Estos deben sentirse igualmente  interpelados por las advertencias del evangelio. Pues también ellos pueden, como los  judíos, alardear de su elección y de sus presuntas prerrogativas, y por eso precisamente  pueden quedarse fuera y ser relegados al último puesto. Por ello han de recordar que no  deben entender la corrección simplemente como un castigo en su vida, sino como un  necesario instrumento pedagógico que quiere conferir a su fe y a su vida relajadas un  nuevo vigor cristiano. Pero también el Israel postcristiano debería recordar estas palabras a  propósito de la corrección, que ya le fueron dichas en la Escritura de la Antigua Alianza (Pr  3,11-12). Si es verdad que los dones y las llamadas de Dios son irrevocables (Rm 11,29),  entonces la larga pasión de Israel no puede ser más que un acontecimiento histórico dentro  de su elección (H. von Balthasar).
Llucià Pou Sabaté

Homilía Domingo 21 t.o. (C)

(Cfr. www.almudi.org)

 

(Is 66,18-21) "Yo anunciaré mi gloria a las gentes"
(Hb 12,5-7.11-13) "Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor"
(Lc 13,22-30) "Porfiad y entrad por la puerta angosta"
Homilía en el Centro “San Pablo”, de Castelgandolfo (24-VIII-1980)


--- Elegir el bien. Llamada a la salvación
En el Evangelio Jesús recuerda que todos estamos llamados a la salvación y a vivir con Dios, porque frente a la salvación no hay personas privilegiadas. Todos deben pasar por la puerta estrecha de la renuncia y de la donación de sí mismos. La lectura profética expone con vivas imágenes el designio que Dios tiene de recoger en la unidad a todos los hombres para hacerles partícipes de su gloria. La extraída del Nuevo Testamento exhorta a soportar las pruebas como purificación procedente de las manos de Dios, “porque el Señor, a quien ama, le reprende” (Hb 12,6; Prov 3,12). Pero los motivos de esas dos lecturas puede decirse que se hallan concentrados en el pasaje del Evangelio.

--- Lucha vigorosa. Observar la ley moral
La interrogación en torno al problema fundamental de la existencia: “Señor, ¿son pocos los que se salvan?” (Lc 13,23), no nos puede dejar indiferentes. A esa pregunta, Jesús no responde directamente, sino que exhorta a la seriedad de los propósitos y de las decisiones: “Esforzaos a entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos serán los que busquen entrar y no podrán” (Lc 13,24). El grave problema adquiere en los labios de Jesús una perspectiva personal, moral, ascética. Jesús afirma con vigor que el conseguir la salvación requiere sufrimiento y lucha. Para entrar por esa puerta estrecha, es necesario, como dice literalmente el texto griego, “agonizar”, es decir, luchar vigorosamente con todas las fuerzas, sin pausa y con firmeza de orientación. El texto paralelo de Mateo parece todavía más categórico. Entrad por la puerta, estrecha, porque ancha es la puerta y espaciosa la senda que lleva a la perdición y son muchos los que por ella entran. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosta la senda que lleva a la vida y cuán pocos los que dan con ella!” (Mt 7,13-14).

--- El Sermón de la montaña. El amor salva
La puerta estrecha es, ante todo, la aceptación humilde, en la fe pura y en la confianza serena, de la Palabra de Dios, de sus perspectivas sobre nuestras personas, y sobre el  mundo y sobre la historia; es la observancia de la ley moral, como manifestación de la voluntad de Dios, en vista de un bien superior el que realiza nuestra verdadera felicidad; es la aceptación del sufrimiento como medio de expiación y de redención, para sí y para los demás, y como expresión suprema del amor; la puerta estrecha es, en una palabra, la aceptación de la mentalidad evangélica, que encuentra en el sermón de la montaña su más pura explicación.
Es necesario, en fin de cuentas, recorrer el camino trazado por Jesús y pasar por esa puerta, que es Él mismo: “Yo soy la puerta; el que por Mí entrare, se salvará” (Jn 10,9). Para salvarse, hay que tomar como Él nuestra cruz, negarnos a nosotros mismos en las aspiraciones contrarias al ideal evangélico y seguirle en su camino: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome cada día su cruz y sígame” (Lc 9,23).
Es el amor lo que salva, el amor que, ya en la tierra, es felicidad interior para quien se olvida de sí mismo y se entrega en los más diferentes modos: en la mansedumbre, en la paciencia, en la justicia, en el sufrimiento y en el llanto. ¿Puede el camino parecer áspero y difícil, puede la puerta aparecer demasiado estrecha? Como dije ya al principio, semejante perspectivas supera las fuerzas humanas, pero la oración perseverante, la confiada súplica, el íntimo deseo de cumplir la voluntad de Dios, conseguirán de nosotros que amemos lo que Él manda.

Taller de creacion de cuadros con material reciclable

Gracias Clara de Its the tree house por impartir el Taller de "Creación
de cuadros con material reciclable" enfocado en las mamis adolescentes
de los pisos de acogida de Fundación Madrina #FormaciónMadrina

17 agosto 2016

Ángelus del 15/08/2016 HD

El Papa Francisco invitó este 15 de agosto, previo a la oración del
Ángelus, a pensar de modo especial en las mujeres arrolladas por el peso
de la vida y por el drama de la violencia, en las mujeres esclavas de
la prepotencia de los poderosos, en las niñas obligadas a realizar
trabajos inhumanos, en las mujeres obligadas a entregarse en el cuerpo y
en el espíritu a la avidez de los hombres.

Ángelus del 14/08/2016 HD

Sólo con el fuego del Espíritu Santo, indicó el Papa Francisco este 14
de agosto, podrá desarrollarse y hacer progresar el Reino de Dios. Sólo
si nos abrimos completamente a la acción del Espíritu Santo, Él nos dará
la audacia y el fervor para anunciar a todos a Jesús y su consolador
mensaje de misericordia y de salvación.

14 agosto 2016

Taller de creacion de cuadros con material reciclable

La apuesta de Cáritas por la economía solidaria demuestra que es posible crear empleo para las personas más vulnerables.

Taller de creacion de cuadros con material reciclable

La apuesta de Cáritas por la economía solidaria demuestra que es posible crear empleo para las personas más vulnerables.