Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

01 julio 2023

PELICULA DE LA SEMANA (1 Jul): Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal

 (Cfr. www.filmaffinity.com)

 

 

Indiana Jones y el dial del destino

Críticas profesionales
47
Título original
Indiana Jones and the Dial of Destinyaka
Año
Duración
154 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
Guion
Reparto

Música
Fotografía
Compañías
Género
Aventuras. Acción | Años 40. Años 60. Secuela
Grupos
Indiana Jones
Sinopsis
El arqueólogo Indiana Jones deberá emprender otra aventura contra el tiempo para intentar recuperar un dial legendario que puede cambiar el curso de la historia. Acompañado por su ahijada, Jones pronto se encuentra enfrentándose a Jürgen Voller, un ex nazi que trabaja para la NASA. (FILMAFFINITY)
Posición en rankings FA
Premios
2023: Festival de Cannes: Sección oficial (fuera de concurso)
Críticas

LIBRO DE LA SEMANA (1 Jul): El viento conoce mi nombre

 (Cfr. www.todostuslibros.com)

 

 

El viento conoce mi nombre
Una historia de violencia, amor, desarraigo y esperanza Viena, 1938. Samuel Adler es un niño judío de seis años cuyo padre desaparece durante la Noche de los Cristales Rotos, en la...
22,90€

Información

Descripción

Sobre el autor:

Ficha Técnica

Detrás de los niños adictos al porno

 (Cfr. www.almudi.org)

 


“Me daba miedo verlo y tenía pesadillas, pero no podía dejar de mirar”

Manuel es el reflejo de cómo la tecnología puede convertirse en un escaparate accidental de sexo para los pequeños y de las consecuencias que acarrea esta sobreexposición en sus pensamientos, actitudes y comportamientos, en un país en el que se comienza a consumir pornografía de media a los 12 años

Manuel tiene 13 años, vive en las afueras Madrid y asegura que desde los 11 años era adicto al porno, que ahora está en terapia y “ya no consume”, gracias a que pudo hablarlo con sus padres. El niño habla con claridad. Su padre está a un lado durante la entrevista. Manuel parece menos nervioso que el adulto. “Yo qué sé cómo empezó todo esto. Sólo sé que yo juego en mi móvil y en mi iPad, que a veces esas aplicaciones te piden que aceptes cookies y yo le doy. Dale, dale, lo que quiero es jugar. No, no tienen nada sexual esos juegos, son de carreras de coches y fútbol, de guerras y así”.

Manuel no sabe de qué forma llegó el porno a él; nunca a los 11 años buscó sexo explícito en los navegadores de sus aparatos. “Empezaron a aparecer recomendaciones en Instagram y TikTok con los chicos que subimos cosas de esos juegos que nos gustan. Un chico del grupo dijo que había unos de anime 3D. A mí no me gustó porque no era de acción, solo tenías que perseguir a unas chicas para atraparlas y después, ya sabes, hacer sexo”. Respira un poco y piensa antes de hablar. “Una vez salió el TikTok de una chica y yo lo abrí. Decía que era gamer, que te enseñaba las tetas si entrabas a su cuenta; un amigo dijo que entrásemos y después, ya no sé cómo, estábamos todos en un grupo de WhatsApp donde subían porno de todo, o sea, de adultos y de chicas que estaban enseñando todo”.

Ante la pregunta de si él prefería ver a adultos teniendo relaciones sexuales o a chicas de su edad, Manuel confiesa que es lógico que prefiere ver a chicas y a chicos, así se aprende cómo es de verdad “porque los adultos saben mucho y los chicos no”. También es consciente de que la pornografía infantil es un delito, lo aprendió en la escuela. No tiene claro en cuánto tiempo desarrolló una “obsesión” por mirar vídeos de sexo explícito. Su padre tampoco lo sabe, lo más que puede hacer son cálculos basado en el recuento del niño con su terapeuta.

Le pregunto si se siente preparado a los 13 años para tener sexo y Manuel responde que no, que él piensa que hasta que sea mayor no se va a sentir seguro para ello.

Pesadillas durante dos años

Manuel descubrió que tenía que pasar cada vez más horas antes de dormir mirando esos vídeos. “Como a los dos meses de verlo todas las noches ya quería algo más y me metí a un sitio donde había de todo. Me daba miedo verlo, pero no podía dejar de mirar. Todas las noches tenía pesadillas, pero no podía dejarlo”. “Había chicas como de 15 años con tíos muy mayores, como de la edad de mi padre (39), eso no me gustaba. Había uno de simulador como dibujos animados que no son personas reales, es como un videojuego pero en lugar de perseguir y así, pues tú eres el que…eso, hace eso (sexo) con la chica que se parece a Chun-Li de Street Fighter”. Ante la pregunta de qué fue lo que más le angustió, revela que fueron los vídeos de hermanos mayores teniendo sexo con hermanas menores o con la nanny y los de padrastros con hijas.

Durante casi dos años Manuel tuvo pesadillas, no puede explicarlas. Solo explica que no podía dormir, que todo era muy violento, veía sangre y gente que se mataba y se ahorcaba. “No eran pesadillas de sexo, no, eran de gente haciéndose daño”, dice. “Luego por las mañanas veía a mis padres y pensaba que ellos tal vez se hacían daño también”.

Hay una terrible vergüenza cuando descubres que tu hijo está expuesto a eso, te sientes culpable y a la vez no sabes cómo manejarlo. Lo único que quieres es salvarlo

Su padre interviene por primera vez para decir que cuando su hijo les explicó que tenía miedo y no sabían que hacer, ellos encontraron en Internet una Guía específica para padres y madres en la página de Save the Children España. Gracias a ello pudieron pedir ayuda y comprender cómo hablar con su hijo sin re-victimizarlo. Ya estaba sufriendo suficiente mirando algo que no podía manejar. “Hay una terrible vergüenza cuando descubres que tu hijo está expuesto a eso, te sientes culpable y a la vez no sabes cómo manejarlo. Lo único que quieres es salvarlo”, asegura.

“Sentí mucha rabia –sigue hablando el padre de Manuel– porque yo mismo era de los que pensaban que esos chicos que aparecen en las estadísticas de los informativos debían ser unos pervertidos, tener unos padres irresponsables o adictos ellos mismos al porno. Uno se siente fatal porque quisiera que sus hijos no sufran. Encima te sientes un imbécil por no entender cómo funcionan en realidad las tecnologías”.

Manuel es parte de la estadística oficial, en España los chicos comienzan a consumir pornografía de media a los 12 años, aunque un 54% de los adolescentes situaron su primer contacto con contenidos porno antes de esa edad, según el informe (Des)información sexual: pornografía y adolescencia' elaborado por Save the Children. Casi el 9% de quienes participaron en este estudio admitieron haberlo hecho antes de los 10, y una investigación de la Universitat de les Illes Balears situaba ese umbral en los ocho años.

Casi 7 de cada 10 menores (el 68,2%) consume porno de forma frecuente, según el trabajo de Save the Children, que resalta que un 17% de los menores se encontraron por primera vez con pornografía de forma accidental en su navegación por internet. El 45% de niños de 11 años en España tiene su propio teléfono móvil, y con 13 ese porcentaje se dispara al 85%, de acuerdo con la última estadística del INE.

Nada es casual: el algoritmo

Bajo la mirada de las chicas, Manuel seguramente sería considerado un chico inmoral “guarro”, “machista”, “obsesionado con el sexo”, como me han dicho niñas entrevistadas al respecto. Pero nada más lejos de la verdad; la gran mayoría de niños menores de 16 años que consumen pornografía en España han sido inducidos por la industria y por los algoritmos que están hechos para vincular a personas con intereses similares y patrones de comportamiento (como los videojuegos), para crear nichos de consumo que se ligan a industrias que ofertan productos y servicios para adolescentes. Un estudio demuestra que en 130.000 películas pornográficas las palabras “teen”, “niñas” y “adolescente” son los ganchos más comunes que llevarán a tu buscador a un vídeo de sexo explícito de producción pornográfica industrial. Una vez que has visto un vídeo de esta naturaleza, los algoritmos de diferentes aplicaciones harán lo suyo.

En junio 2023 el diario The Wall Street Journal publicó un estudio del Observatorio de Internet de la Universidad de Stanford, en él descubrieron a 405 vendedores de material de pornografía infantil en Instagram y 128 cuentas que ofrecen venta de material pornográfico en Twitter. Todo esto sucede gracias a las recomendación por algoritmo creada por el grupo Meta Inc., propietario de Instagram, Facebook y WhatsApp. Ya desde 2007 las respuestas de la empresa Meta Inc., fueron elusivas, pero una vez que se les presentó evidencia recopilada de los miles de vídeos de pornografía infantil que circulaban en sus redes, tuvieron que aceptar el problema.

En el caso del consumo de pornografía por parte de adolescentes definitivamente todo está en la programación: el algoritmo es amoral, le da igual si son adolescentes, lo importante es que consuman.

Meta se ha vengado de los investigadores, pues las cuentas de algunos de los expertos que buscaban evidencia fueron bloqueadas, canceladas e incluso dos de ellos fueron amenazados por Meta Inc., de que serían reportados a las autoridades por compilar imágenes que constituyen un acto delictivo. Es decir, la gente que documentaba la pornografía infantil que circulaba en Facebook e Instagram desde hacía meses fue acusada de cometer el delito en que la plataforma incurre sistemáticamente. Nada de esto es casual. Según el Fiscal de Distrito responsable del caso y el abogado David J. Kennedy, estos casos están relacionados con acciones puntuales en el uso y creación de algoritmos dirigidos a determinadas audiencias, es decir a la segregación de la población para que reciba la información de creadores de contenidos y anunciantes que Facebook recomienda a través de sus algoritmos “Objetivo por Similitud” o “Lookalike Targeting”. Una publicidad lleva a otra y a otra, encadenando el consumo.

Los documentos entregados por el Departamento de Justicia de Delaware expresan en los alegatos que Facebook e Instagram tienen más de 3 .000 millones de usuarios y que en el momento en que estos usuarios entregan su información para hacer uso de la red social y sus apps, Meta Inc., compila esta información para utilizarla comercialmente. En 2022 Facebook e Instagram tuvieron ganancias de 113.000 millones de euros por la publicidad dirigida a usuarios. El juez aseguró que para lograr esta estrategia la empresa ha diseñado una serie de algoritmos personalizados que permiten que sean Facebook e Instagram quienes decidan qué anuncios y contenidos llegarán a cada usuaria y usuario.

Desde hace seis años Pornhub comenzó a integrar en sus banners y pop-ups simuladores basados en videojuegos; las imágenes de las chicas son caricaturas hiperrealistas sexualizadas, siguen el modelo de gamers de aventuras y acción; esto es targetting puro

Para explicarlo mejor entrevisté a Mark, un programador que trabajó para Meta Inc., durante cinco años y que ha sido testigo en este y otros casos. “Yo estaba contratado para supervisar la aplicación de algoritmos basado en preferencias de edad, estatus económico, raza y gustos de consumidores. Lo que la gente no entiende es que usamos proyecciones predictivas para modelar el comportamiento de los consumidores. En el caso del consumo de pornografía por parte de adolescentes definitivamente todo está en la programación. Con una sola búsqueda entran en patrones de comportamiento y pierden el control, el algoritmo es amoral, le da igual si son adolescentes, lo importante es que consuman”.

Mark explica que es así como funcionan los algoritmos de las principales páginas comerciales de pornografía. “Desde hace seis años Pornhub comenzó a integrar en sus banners y pop-ups simuladores de juegos basados en videojuegos, las imágenes de las chicas son caricaturas hiperrealistas sexualizadas, siguen el modelo de gamers de aventuras y acción; esto es targetting puro”. Mark asegura que el Parlamento Europeo podría hacer mucho para regular esto. Todo parece indicar que no hay intenciones de enfrentar a la industria de la pornografía, además vinculada a la trata sexual de personas.

Lo buscan “para aprender”

Para comprender quiénes están detrás de los vídeos de sexo explícito que los menores de entre 11 y 18 años están consumiendo en España, es preciso mirar directamente a la industria. Si bien es cierto que muchos de estos niños buscan activamente los vídeos, ninguno espera volverse adicto y ni siquiera va en busca excitación. Diez niños entrevistados reconocen que en cuanto descubren sus primeras erecciones en la pubertad necesitan muy poco para sentirse excitados. Explican que lo buscan para aprender. O que lo ven en los móviles de algún amigo, porque los otros chicos y chicas dicen que es cool saber qué hacer durante las relaciones sexuales. Todos admiten que imitan los patrones de comportamiento del porno como un juego.

Una vez que satisfacen su curiosidad inicial, es la industria quien utiliza los algoritmos y los busca como consumidores para promover de forma estratégica la adicción consumista, en este caso, a una forma de sexualidad basada en la sumisión y plagada de violencia.

El Grupo de Estudios Avanzados en Violencia (GEAV), afincado en Barcelona publicó un estudio en 2020 sobre violencia sexual que reporta evidencia de 400 mil actos de violencia sexual cada año en España. Si analizamos los patrones de comportamiento sexual y consumo de material 'formativo' del porno, encontramos que el 93% de los hombres españoles aseguran que consumían pornografía en la adolescencia y el 62% de mujeres ahora comienzan a consumirla entre los 12 y los 16 años. Desde España se hacen 115 millones de visitas a sitios porno.

Llama la atención que se ponga más la mirada y el juicio en los menores consumidores y no en los productores y comerciantes de la industria que ha elegido a la niñez como público cautivo. Manuel, como millones de niños de 11 años, no tuvo que pagar ni un euro para entrar en el mundo de la pornografía, y tampoco tuvo acceso a programas públicos integrales de educación sexual que contrarresten el poder formativo de la industria del sexo comercial, que incluye buscar consumidores cautivos de pornografía, explotación sexual y trata de personas.

Lydia Cacho en eldiario.es

 

Meditación Domingo 13 t.o. (A)

 (Cfr. www.almudi.org)

 

Amor a Dios

«No penséis que he venido a traer la paz a la tierra. No he venido a traer la paz sino la espada. Pues he venido a enfrentar al hombre contra su padre, y a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Y los enemigos del hombre serán los de su misma casa.
Quien ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y quien ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. Quien no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. Quien encuentre su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la encontrará.
Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado. Quien recibe a un profeta por ser profeta obtendrá recompensa de profeta, y quien recibe a un justo por ser justo obtendrá recompensa de justo. Y todo el que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por ser discípulo, en verdad os digo que no quedará sin recompensa.» (Mateo 10, 34-42)

I. Jesús nos enseña en incontables ocasiones que Dios ha de ser nuestro principal amor; a las criaturas debemos amarlas de modo secundario y subordinado. En el Evangelio de la Misa nos advierte, con palabras que no dejan lugar a dudas: Quien ama a su padre o a su madre más que a Mí, no es digno de Mí; y quien ama a su hijo o a su hija más que a Mí, no es digno de Mí. Y aún más: Quien ame su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por Mí, la encontrará. Dios es únicamente quien merece ser amado de un modo absoluto y sin condiciones; todo lo demás debe serlo en la medida en que es amado por Dios. El Señor nos enseña el auténtico amor y nos pide que amemos a la familia y al prójimo, pero ni aun estos amores debemos anteponerlos al amor de Dios, que ha de ocupar siempre el primer lugar. Amando a Dios se enriquecen, crecen y se purifican los demás amores de la tierra, se ensancha el corazón y se hace verdaderamente capaz de querer, superando las barreras y reservas del egoísmo, presente siempre en cada criatura. Los amores limpios de esta vida se elevan y ennoblecen aún más cuando se ama a Dios como lo primero.

Para querer a Dios como Él pide es necesario, además, perder la propia vida, la del hombre viejo. Es necesario morir a las tendencias desordenadas que inclinan al pecado, morir a ese egoísmo, a veces brutal, que lleva al hombre a buscarse sistemáticamente en todo lo que hace. Dios quiere que conservemos lo sano y recto que tiene la naturaleza humana, lo bueno y distinto de todo hombre: nada de lo positivo y perfecto, de lo verdaderamente humano, se perderá. La vida de la gracia lo penetra y lo eleva, enriqueciendo así la personalidad del cristiano que ama a Dios. El hombre, cuanto más muere a su yo egoísta, más humano se vuelve y está más dispuesto para la vida sobrenatural.

El cristiano que lucha por negarse a sí mismo encuentra una nueva vida, la de Jesús. Respetando lo propio de cada uno, la gracia nos transforma para adquirir los mismos sentimientos que Cristo tiene sobre los hombres y los acontecimientos; vamos imitando sus obras, de tal manera que nace un nuevo modo de actuar, sencillo y natural, que mueve a las gentes a ser mejores; nos llenamos de los mismos deseos de Cristo: cumplir la voluntad del Padre, que es expresión clara del amor. El cristiano se identifica con Jesús, conservando su propio modo de ser, en la medida en que, con la ayuda de la gracia, se va despojando de sí mismo: tengo deseos de disolverme para estar con Cristo, exclamaba San Pablo.

El amor a Dios no puede darse por supuesto; si no se cuida, muere. Si, por el contrario, nuestra voluntad se mantiene firme en Él, las mismas dificultades lo encienden y fortalecen. El amor a Dios se alimenta en la oración y en los sacramentos, en la lucha contra los defectos, en el esfuerzo por mantener viva su presencia a lo largo del día mientras trabajamos, en las relaciones con los demás, en el descanso... La Sagrada Eucaristía debe ser especialmente la fuente donde se sacie y se fortalezca nuestro amor al Señor. Amar es, en cierto modo, poseer ya el Cielo aquí en la tierra.

II. Por la elevación al orden de la gracia, el cristiano ama con el mismo amor de Dios, que se le da como don inefable. Ésta es la esencia de la caridad, que se recibe en el Bautismo y que el cristiano puede disponerse a incrementar con la oración, los sacramentos y el ejercicio de las buenas obras.

Infundido en el alma del cristiano, este amor «debe ser la regla de todas las acciones. Del mismo modo que los objetos que construimos se consideran correctos y ultimados si se ajustan al proyecto trazado previamente, también cualquier acción humana será recta y virtuosa cuando concuerde con la regla divina del amor; y si se aparta de ella, no será buena ni perfecta». Para que todas nuestras obras puedan ser pesadas y medidas por esa regla, el alma en gracia no recibe el amor divino como algo extraño. La caridad no destruye, sino que ordena, imprimiendo esa unidad del querer tan propia del amor de Dios. Para esto perfecciona y eleva nuestra voluntad.

La caridad, con la que amamos a Dios y en Dios al prójimo, fructifica en la medida en que se pone en ejercicio: cuanto más se ama, más capacidad tenemos para amar. «Y si lo que ama no lo posee totalmente, tanto sufre cuanto le falta por poseer (...). Mientras esto no llega, está el alma como en un vaso vacío que espera estar lleno; como el que tiene hambre y desea la comida; como el enfermo que llora por su salud; y como el que está colgado en el aire y no tiene dónde apoyarse».

No hay tasa ni medida para amar a Dios. Él espera ser amado con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente. Siempre podrá crecer el amor a Dios; Él dice a sus hijos, a cada uno en particular: Con amor eterno te amé; por eso, compadecido de ti, te atraje a Mí.

Pidamos al Señor que nos persuada de esta realidad: sólo hay un amor absoluto, que es la fuente de todos los amores rectos y nobles. Y aquel que ama a Dios, es quien mejor y más ama a sus criaturas, a todas; a algunas «es fácil amarlas; a otras, es difícil: no son simpáticas, nos han ofendido o hecho mal; sólo si amo a Dios en serio, llego a amarlas en cuanto hijas de Dios y porque Él me lo manda. Jesús ha fijado también cómo amar al prójimo, esto es, no sólo con el sentimiento, sino con los hechos: (...) tenía hambre en la persona de mis hermanos más pequeños, ¿me habéis dado de comer? ¿Me habéis visitado cuando estaba enfermo?». ¿Me ayudasteis a llevar las cargas cuando eran demasiado pesadas para llevarlas Yo solo? Amar al prójimo en Dios no es amarlo mediante un rodeo: el amor a Dios es un atajo para llegar a nuestros hermanos. Sólo en Dios podemos entender de verdad a los hombres todos, comprenderlos y quererlos, aun en medio de sus errores y de los nuestros, y de aquello que humanamente tendería a separarnos de ellos o a pasar a su lado con indiferencia.

III. Nuestro amor a Dios sólo es respuesta al suyo, pues Él nos amó primero, y es el amor que Dios pone en nuestra alma para que podamos amar. Por eso le rogamos: Dame, Señor, el amor con el que quieres que te ame.

Correspondemos al amor de Dios cuando queremos a los demás, cuando vemos en ellos la dignidad propia de la persona humana, hecha a imagen y semejanza de Dios, creada con un alma inmortal y destinada a dar gloria a Dios por toda la eternidad. Amar es acercarse a ese hombre herido que cada día está en nuestro mismo camino, vendarle las heridas, atenderle y cuidar de él en todo; esmerarse de modo particular en acercarle al Señor, pues la lejanía de Dios es siempre el mayor de los males, el que pide más atención, el más urgente. El apostolado es una magnífica señal de que amamos a Dios y camino para amarle más.

El amor se manifiesta en muchas ocasiones en ser agradecidos. Cuando el Señor, después de haber expuesto la parábola de los deudores, pregunta a Simón el Fariseo: ¿Cuál de los dos amará más a quien les prestó el dinero?, utiliza el verbo amar como sinónimo de estar agradecido, y nos descubre así la esencia del afecto que los hombres deben a su principal acreedor, Dios. La etimología nos desvela también el hondo sentido de la Eucaristía, que no es otra cosa que hacimiento de gracias por ese don del amor que ella misma nos concede.

Correspondemos al amor de Dios cuando luchamos contra lo que nos aparta de Él. Es necesario pelear cada día, aunque sea en pequeñas cosas, porque siempre encontraremos barreras que intentarán separarnos de Dios: defectos de carácter, egoísmos, pereza que impide acabar bien el trabajo...

Amamos a Dios cuando convertimos la vida en una incesante búsqueda de Él. Se ha dicho que no sólo no busca Dios a los hombres, sino que sabe ocultarse para que nosotros le busquemos. Lo encontramos en el trabajo, en la familia, en las alegrías y en el dolor... Implora nuestro afecto, y no sólo pone en nuestro corazón el deseo de buscarle, sino que nos anima constantemente a ello. ¡Si pudiéramos comprender el amor que Dios nos tiene! Si pudiéramos decir como San Juan: nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene, todo nos resultaría más fácil y sencillo.

En esto hemos de convertir toda nuestra vida: en una búsqueda constante de Jesús, en las horas buenas y en las que parecen malas, en el trabajo y en el descanso, en la calle y en medio de la familia. Esta empresa, la única que da sentido a las demás, no podemos llevarla a cabo solos. Acudimos a Santa María, y le decimos: «No me dejes, ¡Madre!: haz que busque a tu Hijo; haz que encuentre a tu Hijo; haz que ame a tu Hijo... ¡con todo mi ser! -Acuérdate, Señora, acuérdate». Enséñame a tenerle como el primer Amor, Aquel que amo en Sí mismo y de modo absoluto, por encima de los demás amores.

«¿Qué soy yo para Ti, oh Señor, para que mandes que te ame, y si no lo hago te enojes conmigo y me amenaces con grandes miserias? ¿Es acaso pequeña la miseria de no amarte?».

Textos basados en ideas de Hablar con Dios de F. Fernández Carvajal.

 

Homilía Domingo 13º t.o. (A)

(Cfr. www.almudi.org) 

 

 

(2 Re 4,8-11.14-16a) "Me consta que ese hombre de Dios es un santo"

(Rm 6,3-4.8-11) "Consideraos muertos al pecado y vivos para Dios"

(Mt 10,37-42) "El que quiere a su padre más que a mí no es digno de mí"

Homilía con textos de homilías pronunciadas por S.S. Juan Pablo II

Homilía en la beatificación de Jurgis Matulaitis (28-VI-1987)


---El Bautismo

“Hemos sido bautizados en Cristo Jesús”(Rm 6,3).

“¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva” (Rm 6,3-4).

Cuando el Resucitado envió a los Apóstoles a todas las naciones de la tierra para anunciar el Evangelio a las gentes y bautizarlas en el nombre de la Santísima Trinidad, se cumplieron las palabras del profeta Ezequiel, recordadas en la liturgia de hoy: “Os tomaré de entre las naciones, os recogeré de todos los países y os llevaré a vuestro suelo. Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras impurezas y de todas vuestras basuras os purificaré. Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne” (Ez 36,24-26).

El bautismo: sacramento que regenera en el agua y el Espíritu Santo, según las palabras de Cristo a Nicodemo. El bautismo: sacramento de una vida nueva, en la que se desafía la herencia del pecado original, y se injerta en el hombre la herencia de la redención: la gracia y el amor.

Así como reza el Salmista: “¡Oh Dios crea en  mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme!” (Sal 50/51,12).

El bautismo: primera victoria del Espíritu Santo en el alma del hombre. Comienzo del camino de la salvación eterna en Dios. Comienzo del reino de Dios que está en nosotros (...).

---Tomar la cruz de Cristo

En el evangelio de hoy oímos las palabras de Cristo el Señor: “El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí, el que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mi causa (por mí), la encontrará” (Mt 10,38-39).

Hoy la Iglesia se dirige a vosotros, queridos hermanos y hermanas de Lituania, con las palabras de Cristo en el Evangelio: “Recibid a un profeta porque es profeta. Recibid a un justo porque es justo” (cfr. Mt 10,41). Ésa es la elocuencia de esta beatificación para el jubileo de vuestro bautismo. Hay que acoger a los Santos con el corazón y con la fe, para que puedan indicarnos el camino, ese camino cuyo comienzo lo constituye la “inmersión en Cristo” por medio del bautismo.

Así, pues, recemos juntos con el nuevo Beato, que se presenta a vosotros para que no dejéis de ser “dignos de Cristo”: “El que toma su cruz y me sigue, es digno de mí”. Esto es lo que nos dice.

A lo largo de vuestra historia habéis mostrado muchas veces que deseáis ser dignos de Cristo, y a veces, incluso, de modo heroico. ¿Qué podemos desearos más hoy, en este año jubilar y para el futuro? Os deseamos: ¡Que seáis siempre dignos de Cristo! Que seáis el Pueblo de Dios, en el país que dio Dios a vuestros antepasados… Y que Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo sea siempre vuestro Dios (Cfr. Ez 36,28).

22 junio 2023

Define mujer

 (Cfr. www.almudi.org)

 

 


Quien no sepa ver que en la sexualización como moneda de cambio hay una interpretación objetal de la mujer, es que está ciego.

Esta frase me la podrían haber dicho a mí como a otras tropecientas mujeres que alguna vez hayan trabajado en algún departamento de ventas: “Hola guapa, grábate bien a fuego que si quieres firmar contratos jugosos debes bajarte el escote y acortarte la falda”. Claro está; ante tan sensatas recomendaciones laborales la mujer cree que tiene dos opciones: tragar y pasar por el aro para que el dinero empiece a fluir, o rechazar la propuesta y ser la persona más desafortunada del mundo. Sin embargo, la única y verdadera opción es recoger tu dignidad y marcharte a otra parte. Y mientras tanto, no ceder ante tamaño despropósito porque cuánta razón tenías, Señor, no saben lo que hacen. Pero a la vista del paso del tiempo una ya se desespera porque, a ver si aprenden de una vez.

Respiraríamos aliviados si consiguiéramos salir del asombro y dejáramos de observar con terror en manos de quién estamos. No contentos con ver la insatisfacción reflejada en el carro de la compra de la Secretaria de Estado de Igualdad, tenemos que aguantar críticas y reflexiones que son realmente un peligro social: «Es escandaloso ese 75% de niñas y jóvenes en nuestro país que dicen: ‘prefiero la penetración antes que la auto-estimulación’” espetaba Rodríguez Pam durante un charla. Lo que es escandaloso es que se hable de niñas, ¡niñas!, y su deseo sexual. ¿Hasta dónde va a llegar esta locura? Porque si ya tuvimos las tripas revueltas con la ida por dos veces de Montero sobre las relaciones sexuales consentidas de “todes les niñes” con quienes quisieran, ahora llega que las niñas prefieren no sé qué de relaciones sexuales. La adicción al sexo por parte de nuestros gobernantes es absolutamente preocupante. Y más aún que sigamos permitiendo que aleccionen a los niños en estos temas, sexualizando la etapa más bonita, inocente y fundamental de la vida humana.

Lanzaba RTVE por el 8-M una herramienta para conocer el grado de machismo que había durante tu adolescencia. He de reconocer que me parece muy útil y buena para todas esas personas que no encontraron en su familia un tope a la toxicidad que ha supuesto la revolución sexual. Porque quien no sepa ver que en la sexualización como moneda de cambio hay una interpretación objetal de la mujer, es que está ciego. Por eso, es un error seguir insistiendo en hablar tanto de sexo, que lo poco huele, y lo mucho apesta.

Ahora veamos qué otro feminismo nos gobierna. A cuál peor. Estaba en casa, con los suyos y muy a gusto. Le habían llovido los “guapo” y los “te quiero” desde la puerta hasta el atril. Le habían comido a besos, aplausos y halagos. Más hinchado que un globo nuevo. Y así, de pronto, va y anuncia que el Consejo de Ministros aprobará de forma inminente una ley de paridad que obligue a las empresas a contar con como mínimo un 40 por ciento de mujeres en puestos de decisión. Lo anuncia en acto electoral, pero que no te líen. Es una orden europea. Ese ente supranacional que mueve los hilos y pretende acabar con nuestra identidad. Con la forma de pensar que revolucionó el mundo. Con esos pilares que fundamenta toda civilización, y con el pensamiento basado en el análisis de la naturaleza, de la vida y del sentido común aplicado a la búsqueda del bien.

Por tanto, esta parida de la ley de paridad no es iniciativa propia sino imposición de Bruselas. Porque, ¿cómo sino el único gran presidente de España que será recordado por lo siglos de los siglos tendría en su gabinete tan solo una mujer y ocho hombres? Aunque claro, igual con esa otra ley en la que si mañana Pepe se siente Pepa, ya lo tenemos todo resuelto.

Contestaba al tuit de amado líder con el anuncio de dicha ley, que no dichosa, una usuaria con tanto tino como sentido común: Define mujer.

La mujer es fuerza y sensibilidad, hogar e independencia, tormenta y calma, locura y sensatez. La mujer es un torbellino capaz de albergar y formar vida, y no necesariamente en su vientre.

Pero ya no hay definición que valga. Porque quieren que seamos nosotras las que nos autodestruyamos como los mensajes cifrados de los espías de las películas de acción. La clave está en devolver a la mujer el lugar que le pertenece. Pero ese lugar no va de cuotas, ni de anuncios, ni de pancartas o pechos al aire. La mujer es fuerza y sensibilidad, hogar e independencia, tormenta y calma, locura y sensatez. La mujer es un torbellino capaz de albergar y formar vida, y no necesariamente en su vientre. Pero siempre y cuando cuente con la ayuda del otro. La mujer es con el hombre como el hombre es con la mujer. Sin remordimientos, culpas ni reproches. Y sin porcentajes que calcular, que como decía el hijo de un buen amigo: “Matemáticas, estoy harto de tener que solucionar tus problemas”.

Carolina Porras en womanessentia.com

Meditación Domingo 12º t.o. (A)

 (Cfr. www.almudi.org)

 

Vivir sin miedos

«No les tengáis miedo a los hombres, pues nada hay oculto que no vaya a ser descubierto, ni secreto que no llegue a saberse. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a plena luz; y lo que escuchasteis al oído, pregonadlo desde los terrados. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed ante todo al que puede hacer perder alma y cuerpo en el infierno. ¿Acaso no se vende un par de pajarillos por un as? Pues bien, ni uno solo de ellos caerá en tierra sin que lo permita vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. Por tanto, no tengáis miedo: vosotros valéis más que muchos pajarillos.
A todo el que me confiese delante de los hombres, también yo le confesaré delante de mi Padre que está en los Cielos. Pero al que me niegue delante de los hombres, también yo le negaré delante de mi Padre que está en los Cielos.» (Mateo 10, 24-33)

I. Nos pide el Señor en el Evangelio de la Misa que vivamos sin miedo, como hijos de Dios. En ocasiones nos encontramos con gentes angustiadas y atemorizadas por las dificultades de la vida, por acontecimientos adversos y por obstáculos que se agrandan cuando sólo se cuenta con las fuerzas humanas para salir adelante. Con frecuencia vemos también a cristianos que parecen atenazados por un miedo vergonzoso para hablar claro de Dios, para decir que no a la mentira, para mostrar, cuando sea necesario, su condición de fieles discípulos de Cristo; se teme al qué dirán, al comentario desfavorable, a ir contracorriente, a llamar la atención... Y, ¿cómo no va a llamar la atención un discípulo de Cristo en ambientes de costumbres paganizadas, en los que los valores económicos son a menudo los supremos valores? Jesús nos dice que no nos preocupemos demasiado por la calumnia y la murmuración, si éstas llegan. No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay oculto que no vaya a ser descubierto, ni secreto que no llegue a saberse. ¡Qué pena si más tarde se descubriera que tuvimos miedo de proclamar a los cuatro vientos la verdad que el Señor nos había confiado!: Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a plena luz; y lo que escuchasteis al oído, pregonadlo desde los terrados. Si alguna vez callamos debe ser porque en ese momento lo oportuno es callar, por prudencia sobrenatural, por caridad; nunca por temor o por cobardía. No somos los cristianos amigos de la oscuridad y de los rincones, sino de la luz, de la claridad en la vida y en la palabra. Vivimos unos tiempos en los que se hace más necesario proclamar la verdad sin ambigüedades, porque la mentira y la confusión están perdiendo a muchas almas. La sana doctrina, las normas morales, la rectitud de conciencia en el ejercicio de la profesión o a la hora de vivir las exigencias del matrimonio, el sentido común... gozan algunas veces de menos prestigio, por absurdo que parezca, que una doctrina chocante y errada, a la que se califica de «valiente» o se la tiñe de un color de progreso...

No tengamos miedo a perder el brillo de un prestigio sólo aparente, o a sufrir la murmuración, y alguna vez la calumnia, por no ir con la corriente o la moda del momento. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del Cielo, nos dice el Señor. Y compensa con creces las incomprensiones que podamos sufrir al vivir con valentía y audacia santa en medio de un mundo que en muchas ocasiones se encuentra incapacitado para entender otros valores que no sean los puramente materiales.

Considero -dice San Pablo- que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros. «Por tanto -comenta San Cipriano-, ¿quién no va a esforzarse por lograr tan gran gloria, por hacerse amigo de Dios, por gozar enseguida con Cristo, por recibir los premios divinos tras los tormentos y suplicios de la tierra? Si es una gloria para los soldados de este mundo volver triunfantes a su patria después de abatir al enemigo, ¿cuánta mayor y plausible gloria será, una vez vencido el diablo, volver triunfantes al cielo (...); llevar allá los trofeos victoriosos (...); sentarse al lado de Dios cuando venga a juzgar, ser coheredero con Cristo, equipararse a los ángeles y disfrutar con los Patriarcas, con los Apóstoles y con los Profetas de la posesión del Reino de los Cielos?».

II. Sin miedo a la vida y sin miedo a la muerte, con alegría en medio de dificultades, incluso graves, con obstáculos que exigirán esfuerzo y sacrificio, con enfermedades, serenos ante un futuro quizá incierto... Así nos pide el Señor que vivamos. Y esto será posible si consideramos muchas veces al día que somos hijos de Dios, y de modo particular cuando nos asalte la inquietud, la zozobra, la oscuridad. ¿Acaso no se vende un par de pajarillos por un as? Pues bien, ni uno solo de ellos caerá en tierra sin que lo permita vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. Por tanto, no tengáis miedo: vosotros valéis más que muchos pajarillos.

El Señor declara el inmenso cariño que nos tiene y el gran valor que poseen para Él los hombres. San Jerónimo, comentando este pasaje del Evangelio de la Misa, escribe: «Si los pajarillos, que son de tan escaso precio, no dejan de estar bajo providencia y cuidado de Dios, ¿cómo vosotros, que por la naturaleza de vuestra alma sois eternos, podréis temer que no os mire con particular cuidado Aquel a quien respetáis como a vuestro Padre?».

La filiación divina nos hace fuertes en medio de las flaquezas personales, de los obstáculos con los que tropezamos, de las dificultades de un ambiente frecuentemente alejado de Dios y que se opone, a veces con agresividad, a los ideales cristianos. Pero el Señor está conmigo, como soldado fuerte, nos hace llegar el profeta Jeremías en la Primera lectura de la Misa. Es el grito de esperanza y de seguridad del Profeta, cuando se encuentra solo, en medio de sus enemigos. Mi Padre Dios está conmigo como soldado fuerte, podemos repetir nosotros cuando veamos cerca el peligro y cerrado el horizonte. Dominus, illuminatio mea et salus mea, quem timebo? El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?.

Ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe, proclamaba el Apóstol San Juan en medio de grandes dificultades que provenían del mundo pagano en el que los cristianos, como ciudadanos corrientes, ejercían los oficios y profesiones más variadas y realizaban un apostolado eficaz. Y del cimiento seguro de una fe inconmovible surge una moral de victoria que no es engreimiento ni ingenuidad, sino la firmeza alegre del cristiano que, a pesar de sus miserias y limitaciones personales, sabe que esa victoria la ha ganado Cristo con su Muerte en la Cruz y con su gloriosa Resurrección. Dios es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? A nadie y a nada, Señor. ¡Tú eres la seguridad de mis días!

III. Nos exhorta Jesús a no temer nada, excepto al pecado, que quita la amistad con Dios y conduce a la eterna condenación. Ante las dificultades debemos ser fuertes y valerosos, como corresponde a hijos de Dios: No tengáis miedo a los que matan el cuerpo -nos dice el Señor-, pero no pueden matar el alma; temed ante todo al que puede hacer perder alma y cuerpo en el infierno. El santo temor de Dios es un don del Espíritu Santo que facilita la lucha decidida contra el pecado, contra aquello que separe de Él, y nos mueve a huir de las ocasiones de pecar, a no fiarnos de nosotros mismos, a tener presente en todo momento que tenemos los «pies de barro», frágiles y quebradizos. Los males corporales, incluida la muerte, no son nada en comparación con los males del alma, el pecado.

Fuera del temor de perder a Dios -que es cuidado filial, precaución de no ofenderle-, nada debe inquietarnos. En determinados momentos de nuestro caminar podrán ser grandes las tribulaciones que padezcamos, y el Señor nos dará entonces las gracias necesarias para sobrellevarlas y crecer en la vida interior: Te basta mi gracia, nos dirá Jesús.

El que asistió a Pablo nos sacará adelante a nosotros. En esos momentos invocaremos al Señor con fe y con humildad. «¡Señor!, no te fíes de mí. Yo sí que me fío de Ti. Y al barruntar en nuestra alma el amor, la compasión, la ternura con que Cristo Jesús nos mira, porque Él no nos abandona, comprenderemos en toda su hondura las palabras del Apóstol: virtus ininfirmitate perficitur (2 Cor 12, 9): con fe en el Señor, a pesar de nuestras miserias -mejor, con nuestras miserias-, seremos fieles a nuestro Padre Dios; brillará el poder divino, sosteniéndonos en medio de nuestra flaqueza».

De ordinario, sin embargo, será en lo pequeño donde manifestaremos la fortaleza y la valentía: al rechazar una invitación, con educación, pero con firmeza, para concurrir a un lugar o asistir a un espectáculo en el que un buen cristiano debe sentirse incómodo; a la hora de manifestar el acuerdo o desacuerdo ante la orientación que los profesores quieren dar a la educación de los hijos; a la hora de cortar esa conversación menos limpia, o en el momento de invitar a un amigo a unas clases de formación, o de provocar esa conversación que puede desembocar en el consejo delicado y oportuno que le acerque a la Confesión sacramental... Son con frecuencia las pequeñas cobardías las que frenan o impiden un apostolado de horizontes grandes. Son también las «pequeñas valentías» las que hacen eficaz una vida.

«A la hora del desprecio de la Cruz, la Virgen está allá, cerca de su Hijo, decidida a correr su misma suerte. -Perdamos el miedo a conducirnos como cristianos responsables, cuando no resulta cómodo en el ambiente donde nos desenvolvemos: Ella nos ayudará».

Textos basados en ideas de Hablar con Dios de F. Fernández Carvajal

 

Homilía Domingo 12º t.o. (A)

(Cfr. www.almudi.org)

 

 

(Jer 20,10-13) "El Señor está conmigo"

(Rm 5,12-15) "Por un hombre entró el pecado en el mundo"

(Mt 10,26-33) "Lo que os digo de noche decidlo en pleno día"

 

 Homilía a cargo de D. Justo Luis Rodríguez Sánchez de Alva

Como Jeremías (1ª lect.), los que siguen al Señor probarán la incomprensión, la burla y un rechazo incivil que puede incluso abocar a la muerte. Frente a esta posibilidad, Jesús repite tres veces que no tengamos miedo porque está con cada uno para vencer al mal (3ª lect.). Pero la confesión valiente de nuestra fe, aunque sin aspavientos, no debe aguardar a que se produzcan estas situaciones límite de persecución religiosa violenta, sino que debe articularse en los sucesos de cada día en el hogar; en el ejercicio de la profesión, negándonos con amabilidad pero sin temor a prácticas que desdicen de un buen cristiano; en los lugares de diversión y descanso, en las relaciones sociales.

“No tengáis miedo...” La Iglesia, apoyada en ésta y otras enseñanzas de Jesús, recuerda que existe el Infierno, que es verdaderamente terrible. Los mártires, que amaban la vida tanto o más que quienes se apegan a esta existencia terrena, tuvieron muy en cuenta esta advertencia del Señor. Sabían que la vida eterna es más valiosa que la temporal. No condenemos al silencio esta severa enseñanza de Jesús que tanto puede ayudarnos a embridar la concupiscencia de los ojos y de la carne y la soberbia de la vida ayudándonos a un vivir cristiano coherente.

Una vieja sentencia cristiana dice: Respice in finem, mira al fin. Y la Escritura aconseja: “Piensa en los Novísimos y no pecarás” (Eccl 7,40). El fin para los seres humanos racionales es el Cielo o el Infierno. ¿El Cielo? La visión de Dios cara a cara por toda una eternidad. Esa visión comportará una felicidad total, incluso corporal: “Ya no tendrán hambre, ni sed, ni descargará sobre ellos el sol, ni el bochorno, porque el Cordero que está en medio del solio será su pastor, y los llevará a fuentes de aguas vivas, y Dios enjugará todas las lágrimas de sus ojos” (Apoc 7, 16-17). En una palabra, no hay palabras para describir la inmensa dicha que se apoderará de quienes se vean inmersos en ese océano infinito de la Vida Trinitaria de Dios. Lo asegura S. Pablo: “Ni ojo vio, ni oreja oyó, ni pasó al hombre por pensamiento cuáles cosas tiene Dios preparadas para aquellos que le aman” (1 Cor 2,9). El Infierno, en cambio, es terrorífico.

“No tengáis miedo”, nos dice el Señor. En una sociedad en la que se considera una conquista el derecho y el respeto a la diferencia, aunque ésta sea tantas veces burlada, el avergonzarse temerosamente de las propias creencias sencillamente porque difieren de las que tienen las personas que tratamos, no debería tener sentido. Es más, junto a una lamentable falta de personalidad y libertad, un comportamiento semejante es sumamente peligroso porque el Señor ha asegurado que Él también se avergonzará de quien así se conduzca en el día del Juicio delante de su Padre y de sus ángeles. ¿Qué convicciones, qué libertad y qué concepto de sí mismo tiene quien no se atreve a vivir y a hablar como piensa?

“La Iglesia católica -dice Juan Pablo II- no dejará nunca de defender la libertad religiosa y la libertad de conciencia como derechos fundamentales de la persona, porque cree que no hay libertad posible ni puede existir verdadero amor fraterno fuera de la referencia a Dios... Cristo no obligó a nadie a aceptar sus enseñanzas. Las presentaba a todos sin excepción, dejando que cada uno fuese libre de responder a su invitación. Éste es el modelo que sus discípulos hemos de seguir... Lejos de sentirnos obligados a pedir excusas por poner el mensaje de Cristo a disposición de todos, estamos convencidos de que tenemos derecho y obligación de hacerlo”.

No escondamos nuestra condición de cristianos aunque con el Salmo Responsorial de hoy podamos afirmar: “Por Ti, Señor, he aguantado afrentas”. Enseñaremos así a muchos el verdadero sentido de los bienes de este mundo, el destino eterno a que toda criatura está llamada. Realizaremos un servicio colosal a tanta gente que, narcotizada por el afán desmedido de unos bienes efímeros, corre el peligro de olvidar aquellos otros que no se acaban, que


16 junio 2023

Homilía y Meditación Domingo 11º t.o. (A)

(Cfr. www.almudi.org)

 

 

El medio más eficaz

«Al ver a las multitudes se llenó de compasión por ellas, porque estaban maltratadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: La mies es mucha, pero los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.
Habiendo llamado a sus doce discípulos, les dio poder para arrojar a los espíritus inmundos y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: Primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Santiago el de Zebedeo y Juan su hermano; Felipe y Bartolomé; Tomás v Mateo el publicano; Santiago y Judas Iscariote, el que le entregó». (Mateo 9, 36.10, 4)

I. Nos refiere el Evangelio de la Misa (Mateo 9, 36-10, 8) que el Señor se llenaba de compasión al ver las multitudes porque andaban maltratadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor, profundamente desorientadas. Sus pastores, en lugar de guiarlas y cuidarlas, las descarriaban y se portaban más como lobos que como pastores. Jesús dice a los apóstoles: La mies es mucha, pero los obreros pocos. Como hoy, los obreros son pocos en proporción a la tarea: tanta gente desorientada, vacía de Dios y llena sólo de bienes materiales o de deseos de tenerlos. Hay urgente necesidad de cristianos alegres, eficaces, sencillos, fieles a la Iglesia, conscientes de lo que tienen entre manos. Hoy podemos preguntarnos: ¿qué he hecho hoy para dar a conocer a Dios?, ¿A quién he hablado hoy de Cristo?, ¿Me preocupa la salvación de quienes me rodean?, ¿Soy consciente de que muchos se acercarían al Señor si yo fuera más audaz y más ejemplar en el cumplimiento de mis deberes?

II. Sobran excusas para no llevar a otros a Cristo: falta de medios, preparación insuficiente, de tiempo, lo reducido de nuestro medio o la enormidad de las distancias de la gran ciudad en la que vivimos. Todos podemos cumplir lo que de nosotros depende. Y nosotros queremos ser fieles al Señor: llevar a cabo lo que está entre nuestras manos. “La oración es el medio más eficaz de proselitismo” (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino), de lograr que muchos descubran la vocación a la que Dios les llama. El afán de vocaciones ha de traducirse en primer lugar, en una petición continuada, confiada y humilde. Y si nos dirigimos al Señor en petición de vocaciones, nosotros mismos nos sentiremos llamados a participar con mucha más audacia en esta labor apostólica, además de conseguir del Señor operarios para su campo.

III. Jesús prepara su llegada a otras ciudades a través de sus discípulos. Es una labor previa que no tiene el fin en sí misma, como todo apostolado. Toda labor apostólica se culminará con la llegada de Dios a las almas, que han sido preparadas por los enviados, por los que ya le siguen. El Señor, que podría llevar a cabo directamente su obra redentora en el mundo, quiere necesitar de discípulos que vayan delante de Él a las ciudades, a los pueblos, a las fábricas, a las Universidades. No podemos olvidar que Dios llama a muchos. Pidamos al Señor la gracia de saber promover y alentar esas llamadas del Señor, que pueden estar dirigidas a personas que vemos todos los días. Pidamos a la Virgen, Reina de los Apóstoles que nos ayude a formular un propósito concreto para ser instrumento para que muchos correspondan a la llamada de su Hijo.

Textos basados en ideas de Hablar con Dios de F. Fernández Carvajal.

10 junio 2023

PELICULA DE LA SEMANA (9Jun): Mi hermano pequeño

 (Cfr. www.filmaffinity.com)

 


Título original
Un petit frèreaka
Año
Duración
116 min.
País
Francia Francia
Dirección
Guion
Reparto

Fotografía
Compañías
Género
Drama | Familia. Inmigración
Sinopsis
Rose, oriunda de Costa de Marfil, llega a Francia y se instala en los suburbios parisinos con sus dos hijos, Jean y Ernest. (FILMAFFINITY)
Premios
2022: Festival de Cannes: Sección oficial
2022: Festival de Sevilla. 1 nominación
Críticas