Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

10 septiembre 2016

LIBRO DE LA SEMANA (2 Sep): ¿Qué te falta para ser feliz?

(Cfr. www.criteriaclub.es)

 
Nuevo ¿Qué te falta para ser feliz?

¿Qué te falta para ser feliz?


"¿Por qué nos fijamos siempre en lo que nos falta en vez de en lo que tenemos? A menudo, los límites no son reales, los límites se encuentran solo en los ojos de quienes nos miran."
 
PRECIO
16,50 €

PELICULA DE LA SEMANA (9 Sep): Sparrows

(Cfr. www.almudi.org)

  
Gorriones (Sparrows)

 
 

Dirección y guion: Rúnar Rúnarsson.Países:IslandiaDinamarca , Croacia. Año: 2015. Duración: 99 min. Género:DramaReparto: Atli Óskar Fjalarsson, Ingvar E. Sigurðsson, Kristbjörg Kjeld, Rade Serbedzija. Música: Kjartan Sveinsson.Estreno en España: 9 Septiembre 2016.
Reseña: 
El islandés Rúnar Rúnarsson, director y guionista, se atreve a contar los efectos devastadores que ha tenido en el adolescente Ari el divorcio de sus padres. Después de vivir varios años con su madre en Reykiavik, ella planea ir a vivir a África con su nuevo marido por motivos laborales, y manda al chico junto a su padre alcohólico a un pueblo perdido.
Ari tiene una enorme sensibilidad, lo que se nota en cómo goza cantando con su preciosa voz blanca, antes formó parte de un coro. Por ello, al atravesar una edad difícil, sufre más, y desde luego motivos para pasarlo mal no le faltan: la ausencia de la madre, la mudanza y el cambio de ambiente y la falta inicial de amigos, el alcoholismo paterno y la falta de intereses comunes, la muerte inesperada de un ser querido; por si fuera poco, sus experiencias iniciáticas en el amor y el sexo tendrán su punto traumático.
Rúnarsson incide en la idea del feo mundo que los adultos han preparado a las nuevas generaciones. En esa época en que se está formando la personalidad, la inmadurez y el egoísmo de los que deberían ser educadores responsables, pasa factura. Los jóvenes campan a sus anchas haciendo botellón, accediendo a las drogas, acostándose unos con otros. En tal contexto Ari tiene el arma poderosa de la sensibilidad, a veces usada con poco sentido, pero que le lleva a acciones generosas y de sacrificio por amor. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ

Madre Teresa hacía las cosas pequeñas con un amor grande

(Cfr. www.almudi.org)

 

 
 
Entrevista al postulador de la causa de canonización de Madre Teresa, con motivo de su canonización 

Es frecuente presentar a Madre Teresa de Calcuta como un modelo de caridad inalcanzable. Sin embargo, el postulador de su causa de canonización, el sacerdote canadiense Brian Kolodiejchuk −misionero de la caridad− defiende todo lo contrario. Ha trabajado durante 17 años en el proceso que relata las virtudes de Madre Teresa y los milagros realizados por su intercesión.
En una entrevista exclusiva con el periódico brasileño O São Paulo, que el autor ha compartido con Iglesia en Directo, asegura que la santa de los más pobres es también la santa de “las cosas más ordinarias”. Para ella, la nobleza de nuestras acciones, aún las más pequeñas, nace del amor con el que las realizamos. “La mayoría del trabajo de Madre Teresa es un conjunto de cosas comunes que todos podemos hacer”, señaló.
El sacerdote contesta a las críticas realizadas a Madre Teresa, y asegura que los momentos de duda interior en su vida la hacen todavía más digna de admiración.

La Iglesia dice que los santos son “amigos y modelos”. ¿Qué modelo de santa es Madre Teresa?
Es una santa no sólo admirable, sino también imitable. La mayor parte de las acciones cumplidas en su vida son obras de misericordia en la vida ordinaria, cosas comunes que todos podemos hacer. Ella diría “hacer cosas pequeñas con grande amor” o “hacer cosas ordinarias con un amor extraordinario”. Es el amor con el que hacemos las cosas lo que les da un valor espiritual.

¿Eso resume sus virtudes?
Además de eso, Madre Teresa recuerda la presencia de los pobres a la Iglesia y al mundo. Concienció de ello. Cuando iba a recibir un premio decía que lo aceptaba “en nombre de los pobres”. También aprovechaba todas las circunstancias para hablar de Dios.

Ella se volcó también con personas que no pertenecían a la Iglesia.
Sí, es algo bastante extraordinario. Es posible que, desde los tiempos de san Francisco de Asís, no se hubiese recuperado esa influencia fuera de la Iglesia. Tanto así que, hasta en el cine, puedes encontrar escenas donde un personaje se justifica diciendo: “¿Quién te crees que soy? ¿Madre Teresa?”. La propia cultura ha identificado el amor y la bondad con Madre Teresa.

Los santos viven momentos difíciles. Madre Teresa tuvo que tomar decisiones complicadas, fundar su congregación, vivir entre los más pobres, decidir entre la vida y la muerte. Algunos la critican por haber recibido el apoyo de los dictadores. ¿Cómo describiría sus debilidades?
Haga atención a una cosa. Usted ha hablado de aceptar dinero de personas de las que no debería haberlo recibido. Si ella hubiera sabido que ese dinero se obtenía de manera ilícita o inadecuada, lo hubiese rechazado. Una vez se negó a recibir una donación de un millón de dólares por este motivo. Además, no aceptó dinero del dictador Fraçois Duvalier de Haití.
Esa es una crítica que hizo el periodista Christopher Hitchens…
Algunas críticas son simplemente falsas. El dato no es cierto. Otras nacen de perspectivas incorrectas. Quien critica a Madre Teresa porque está en contra del aborto, por ejemplo, ¿qué es lo que espera de una monja católica? Diré más, algunos le decían: “En Calcuta, usted debería haber construido un hospital para los pobres”, al estilo occidental. Ella respondía: “No, mi intención era crear una casa para los moribundos”. Un lugar donde poder cuidar de las personas que estaban a punto de morir, en sus últimos minutos, para que tuviesen el consuelo de ser amados y cuidados. Un hombre que estaba a punto de fallecer en Kalighat, nos dijo: “Yo viví toda mi vida en la calle como un animal y ahora me muero como un ángel”. Madre Teresa no quería una institución grande. Las personas de la casa de moribundos recibían la atención médica que estaba al alcance. Si mejoraban, se enviaban a otra casa de las hermanas.

¿Qué nos dice los textos de Madre Teresa que muestran momentos de duda interior?
En la positio (un documento del proceso de canonización) hicimos un capítulo sobre esa “oscuridad”, porque es un aspecto imponente y diferenciador de su santidad. El propio Jesús, en el Huerto de los Olivos (Getsemaní), perdió la sensación de la presencia del Padre. Eso sucedió a Madre Teresa. Paradójicamente, ella vivió esa unión al no experimentarla. Para una mujer enamorada de Jesús, que desea ardientemente amarlo más de lo que jamás fue amado, es muy doloroso no sentirse querida. A pesar de todo, vivió una vida cristiana heroica. En mi opinión es este el aspecto más heroico de su vida. No fue fácil para Madre Teresa. Tendemos a pensar que, por lo menos, ella experimentaba un gran consuelo en la unión con Jesús. Sin embargo, descubrimos que no es así. Y, en estas circunstancias, siguió siempre adelante con alegría.

¿Puede hablarnos de la relación de Madre Teresa con los Papas?
Los santos son muy diferentes, pero tienen en común al menos tres características: el amor a la Iglesia, a través del amor al Santo Padre, el amor a la Eucaristía y el amor a Nuestra Señora. El amor de Madre Teresa por la Iglesia se expresó en su fidelidad a San Pedro, al Papa, fuese quien fuese. Tuvo contacto con Pablo VI, pues él le otorgó el premio Juan XXIII. Con Juan Pablo II la relación fue muy especial. Él fue elegido en 1978 y ella ganó el Nobel de la Paz en 1979. Los años en que tuvo más visibilidad fueron los años de Juan Pablo II como Papa. Vino a Roma a visitarlo, asistió a su Misa, le pedía consejos. Como dice el escritor George Weigel, en la biografía que escribió de Juan Pablo II, Madre Teresa puso en práctica muchas de las enseñanzas de este Papa: el respeto a la vida, la dignidad humana, los pobres, el amor a María o el amor a la Eucaristía.

¿Cómo cree que ve el Papa Francisco a Madre Teresa?
No creo que tengan esa conexión personal. Francisco dijo que una vez la saludó, con motivo de un sínodo de obispos. Pero la cita muchas veces. Ahora quiso esta canonización en el Jubileo de la Misericordia, porque la misericordia está en su predicación y en su ejemplo como Papa. Acabo de publicar un libro sobre la Madre Teresa y las 14 obras de misericordia, corporales y espirituales. Hay historias maravillosas de cómo la santa las ha vivido.

¿Nos adelanta alguna de esas historias?
Sí, una de la que fui testigo. Estaba Madre Teresa en un aeropuerto y en cualquier lugar donde ella se paraba se congregaba la gente. Siempre con un montón de personas a su alrededor. En esto, una mujer entra, ajena a la situación, con rostro muy triste. Es la hora de embarcar. Madre Teresa va hacia esa mujer y le dice: “Hola. Soy Madre Teresa. Esta es mi tarjeta”. La tarjeta no era la típica. Decía: “El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz”. Una de las hermanas que estaban con Madre Teresa vio que la mujer que leía la tarjeta empezaba a sonreír. Una cosa muy pequeña. En una multitud, Madre Teresa percibió la tristeza de esa mujer. Cualquiera de nosotros puede prestar atención a una persona, hacer un gesto, dedicar una sonrisa, una palabra de aliento. Ella solía decir: “No tienes que ir a Calcuta para encontrarte a los pobres. Mira a tu alrededor”.

El segundo milagro de Madre Teresa sucedió en Brasil. ¿Cómo fue?
Tuvo lugar en 2008. Un amigo de Fernanda le entregó un novenario a la Madre Teresa. Empezaron a rezar la novena, porque su marido, Marcilio, tenía una infección en el cerebro, que se complicó con abscesos e hidrocefalia. Rezaban a Madre Teresa y, el 9 de diciembre de 2008, a eso de las dos, Marcilio sintió mucho dolor en su cerebro, una gran presión. Entró en coma, estaba entre la vida y la muerte. Por la noche, los médicos querían drenar el líquido, pero no podían. Hubo alguna dificultad técnica. Entonces, a las seis y diez, el médico fue al quirófano para encontrase con otro doctor, pero no había nadie. Regresó a la seis cuarenta. A esa hora Marcilio estaba despierto. No sentía dolor. Entonces dijo: “¿Qué hago aquí?” Fernanda estaba en casa de su madre, rezando. Sabía que su marido se estaba muriendo. Hubo también un “submilagro”, como dicen algunos. El matrimonio había sido informado de que no podrían tener hijos. Ahora tienen dos. Es una preciosa historia.

¿Cuál es el legado de Madre Teresa? ¿Qué deberíamos celebrar especialmente de su figura?
Cada santo tiene la virtud de la caridad. Su trabajo con los pobres es una parte de su legado. Pero también la fidelidad a su vocación. Amar a Dios, incluso sin sentir su presencia. Una experiencia muy dolorosa de quien, aparentemente, no tiene a Dios. En una de sus cartas escribió: “El Cielo significa, para mí, oscuridad”. Sin embargo ella se levantaba a las cuatro de la madrugada, era la primera que llegaba a la capilla. Es una fe heroica, irradiada de alegría. Nos diría: “Dar todo lo que Él nos pida, recibir todo lo que Él nos da, siempre con una sonrisa”.

Entrevista de Filipe Domingues.

Meditación Domingo 24 t.o. (C)

(Cfr. www.almudi.org)


Estas tres parábolas nos hablan de la alegría de Dios, que es perdonar

«Se le acercaban todos los publicanos y pecadores para oírle. Pero los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: éste recibe a los pecadores y come con ellos. Entonces les propuso esta parábola : ¿Quién de vosotros, si tiene cien ovejas y pierde una, no deja las noventa y nueve entonces el campo y va entonces busca de la que se perdió hasta encontrarla ? Y, cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros, gozoso, y al llegar a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se me perdió. Os digo que habrá entonces el Cielo mayor alegría por un pecador que hace penitencia que por noventa y nueve justos que no la necesitan.
¿Qué mujer, si tiene diez dracmas y pierde una, no enciende una luz y barre la casa y busca cuidadosamente hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas diciéndoles: alegraos conmigo, porque he encontrado la dracma que se me perdió. Así, os digo, es la alegría entre los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
Dijo también: Un hombre tenía dos hijos; el más joven de ellos dijo a su padre: padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde. Y les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo más joven, reuniéndolo todo, se fue a un país lejano y malgastó allí su fortuna viviendo lujuriosamente. Después de gastar todo, hubo una gran hambre en aquella región y él empezó a pasar necesidad. Fue y se puso a servir a un hombre de aquella región, el cual lo mandó a sus tierras a guardar cerdos; le entraban ganas de llenar su estómago con las algarrobas que comían los cerdos; y nadie se las daba. Recapacitando, se dijo: ¡cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen pan abundante mientras yo aquí me muero de hambre! Me levantaré e iré a mi padre y le diré: padre, he pecado contra el Cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; trátame cono a uno de tus jornaleros. Y levantándose se puso en camino hacia la casa de su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y se compadeció; y corriendo a su encuentro, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Comenzó a decirle el hijo: padre, he pecado contra el Cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus criados: Pronto, sacad el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo, y vamos a celebrarlo con un banquete; porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado. Y se pusieron a celebrarlo. El hijo mayor estaba en el campo; al volver y acercarse a casa oyó la música y la danza y, llamando a uno de los criados, le preguntó qué pasaba. Este le dijo: ha llegado tu hermano, y tu padre ha matado el ternero cebado por haberle recobrado sano. Se indignó y no quería entrar, pero su padre salió a convencerlo. El replicó a su padre: mira cuántos años hace que te sirvo sin desobedecer ninguna orden tuya y nunca me has dado ni un cabrito para divertirme con mis amigos. Pero en cuanto ha venido ese hijo tuyo que devoró la fortuna con meretrices, has hecho matar para él el ternero cebado. Pero él le respondió: hijo tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo; pero había que celebrarlo y alegrarse porque ese hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado» (Lucas 15, 1-32)

1. Son tres parábolas de la misericordia: la del pastor nos recuerda aquello de Isaías: «Apacienta a su rebaño como un pastor, recoge a los corderos con su brazo, los lleva en su seno, y cuida de las ovejas paridas» (Is 40,11). San Hilario de Poitiers dirá: «Por la única oveja, hay que entender al hombre; y en ese hombre único hay que ver la totalidad de los hombres. El género humano anda errante desde que en Adán se ha equivocado de camino... Cristo es el que busca al hombre; y en él volverá a encontrar el hombre perdido la alegría del cielo.»
Luego nos habla de la mujer y la dracma perdida, que hace una gran fiesta cuando la encuentra, y para explicar mejor esa alegría divina cuando el pecador se arrepiente, narra la gran parábola del hijo pródigo (precisamente en el contexto de las críticas a Jesús por parte de fariseos, que dicen: "Ese acoge a los pecadores y come con ellos").
S. Agustín comenta: “El hombre que tuvo dos hijos es Dios, que tiene dos pueblos. El hijo mayor es el pueblo judío; el menor, el gentil. La herencia recibida del padre es la inteligencia, la mente, la memoria, el ingenio y todo aquello que Dios nos dio para que le conociésemos y alabásemos”. Y somos también nosotros ese hijo pródigo. “Tras haber recibido este patrimonio, el hijo menor se marchó a una región lejana. Lejana, es decir, hasta olvidarse de su creador. Disipó su herencia” hasta que se quedó sin nada. “Reinaba el hambre en aquella región: no hambre de pan visible, sino hambre de la verdad invisible. Impelido por la necesidad, cayó en manos de cierto príncipe de aquella región. En este príncipe ha de verse el diablo”, y pasa “a cuidar cerdos; es decir, la servidumbre última e inmunda de que suelen gozarse los demonios”. Comía “bellotas, que no le saciaban. Las bellotas son, a nuestro parecer, las doctrinas mundanas, que alborotan, pero no nutren”. Lo pasó mal, “y volvió en sí; primero el retorno a sí mismo y luego al Padre”, como dice la Escritura: “Volved, prevaricadores, al corazón. Habiendo retornado a sí mismo, se encontró miserable: Encontré la tribulación y el dolor e invoqué el nombre del Señor. ¡Cuántos mercenarios de mi padre, dice, tienen pan de sobra y yo perezco aquí de hambre!  (…)
Se levantó y retornó. Había permanecido o bien en tierra, o bien con caídas continuas. Su padre lo ve de lejos y le sale al encuentro. Su voz esta en el salmo: Conociste de lejos mis pensamientos. ¿Cuáles? Los que tuvo en su interior: Diré a mi padre: pequé contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de llamarme hijo tuyo, hazme como uno de tus mercenarios”. Y este pensamiento no se oculta a los ojos de Dios. “¡Cuán cerca está la misericordia de Dios de quien se confiesa! No está lejos Dios de los contritos de corazón”. El Padre lo esperaba, y al verlo va a buscarlo: “¿Por qué se conmovió de misericordia? Porque el hijo había confesado ya su miseria. Y corriendo hacia él se le echó al cuello”. Y “manda que se le ponga el primer vestido, el que había perdido Adán al pecar. Tras haber recibido en paz al hijo y haberlo besado, ordena que se le dé un vestido: la esperanza de la inmortalidad que confiere el bautismo. Manda asimismo que se le ponga anillo, prenda del Espíritu Santo, y calzado para los pies como preparación para el Evangelio de la paz, para que sean hermosos los pies del anunciador del bien. Todo esto lo hace Dios mediante sus siervos, es decir, a través de los ministros de la Iglesia (…) También mandó matar un becerro bien cebado, es decir, se le admitió a la mesa en la que el alimento es Cristo muerto (…)
El hermano mayor, cuando vuelve del campo, no quiere entrar, airado como está. Simboliza al pueblo judío que mostró esa animadversión incluso contra los que ya habían creído en Cristo”. Sigue diciendo que la sinfonía es la concordia de las voces”, la unidad (Sermones, BAC, Madrid 1983, Pág. 805-817).
Culmen de la revelación de la divina misericordia es esta palabra «del padre misericordioso».  “El Padre misericordioso que abraza al hijo perdido es el icono definitivo del Dios revelado por Cristo. Dios es, ante todo y sobre todo, Padre (…) para bendecir, esperando siempre, sin forzar nunca a ninguno de sus hijos. Sus manos sostienen, estrechan, dan fuerza y al mismo tiempo confortan, consuelan y acarician. Son manos de padre y madre a la vez” (Juan Pablo II). El amor no se deja "vencer por el mal", sino que "vence con el bien al mal".

2. "Danos, Padre, la alegría del perdón": es alegría de Dios, antes que alegría del hombre. Dios se alegra al acoger al pecador arrepentido; más aún, él mismo, que es Padre de infinita misericordia, suscita en el corazón humano la esperanza del perdón y la alegría de la reconciliación: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa. Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias”.

3. «Pero Dios tuvo compasión de mí». Pablo se muestra como un puro producto de la misericordia divina,  diciendo dos veces: «Dios tuvo compasión de mí», y esto para que «pudiera ser modelo de  todos los que creerán en él»: «Se fió de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes  era un blasfemo, un perseguidor y un violento». Y esto por una obcecación que Dios con su  potente luz transformó en una ceguera benigna, para que después «se le cayeran de los  ojos una especie de escamas». Pablo, para poner de relieve la total paradoja de la  misericordia de Dios, se pone en el último lugar: se designa como «el primero de los  pecadores», para que aparezca en él «toda la paciencia» de Cristo, y se convierte así en  objeto de demostración de la misericordia de Dios en beneficio de la Iglesia por los siglos  de los siglos (H. von Balthasar).
Llucià Pou Sabaté
 

Homilía Domingo 24 t.o. (C)

(Cfr. www.almudi.org)

 
 
 

Homilía III: basada en el Catecismo de la Iglesia Católica
«Perdónanos... como perdonamos»

I. LA PALABRA DE DIOS
Ex 32,7-11.13-14: El Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado
Sal 50, 3-4.12-13.17 y 19: Me pondré en camino a donde está mi padre
1 Tm 1,12-17: Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores
Lc 15, 1-32: Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta

II. LA FE DE LA IGLESIA
«Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden»: «Esta petición es tan importante que es la única sobre la cual el Señor vuelve y explicita en el Sermón de la Montaña. Esta exigencia crucial del misterio de la Alianza es imposible para el hombre. Pero todo es posible para Dios» (2841).
«Al negarse a perdonar a nuestros hermanos y hermanas, el corazón se cierra, su dureza lo hace impermeable al amor misericordioso del padre; en la confesión del propio pecado, el corazón se abre a su gracia» (2840)

III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Dios no acepta el sacrificio de los que provocan la desunión, los despide del altar para que antes se reconcilien con sus hermanos: Dios quiere ser pacificado con oraciones de paz. La obligación más bella para Dios es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de todo el pueblo fiel» (San Cipriano) (2845)

IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA

A. Apunte bíblico-litúrgico
En el Antiguo Testamento la misericordia de Dios, que da una nueva oportunidad a los pecadores, se designa con el término tan humano de «arrepentimiento», poco acorde con la idea filosófica de la inmutabilidad de Dios.
En el evangelio se leen tres parábolas sobre la misericordia de Dios, que son propias del Evangelio según S. Lucas. En las tres destaca la alegría por la reconciliación de los alejados, en contraste con el descontento de los fariseos.
Como segunda lectura comienza la proclamación de una de las cartas pastorales de S. Pablo. EL apóstol es buena muestra de la generosa misericordia de Dios que le perdonó su pasada vida de perseguidor de la Iglesia.

B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El perdón de Dios en Cristo: 1425-1426.
El perdón del hombre: 2842-2843.

La respuesta:
El arrepentimiento: 2838-2841.
El perdón al hermano: 2844-2845.

C. Otras sugerencias
La tres parábolas de la misericordia se exponen ante la actitud cerrada de los que no son capaces de acoger al pecador. Dios siempre acoge.
En la oración del Señor hay una petición sorprendente que es el mejor comentario a estas parábolas: pedimos el perdón de Dios como nosotros perdonamos.
Audacia en la petición. Confianza en la misericordia divina. Compromiso muy serio de ser como el Padre misericordioso y no como los fariseos.
 

Catequesis en español del Papa Francisco 07/09/2016 HD

Jesús que se muestra como el instrumento concreto de la misericordia del
Padre, con la invitación que el Padre realiza a través de su Hijo a la
conversión, fue el hilo conductor de la catequesis del Papa Francisco
que este miércoles 7 de septiembre, nos llevó a reflexionar sobre el
modo en que los cristianos vivimos nuestra fe. Como siempre la plaza de
san Pedro, colmada de fieles y peregrinos llegados de cada rincón del
mundo, fue el escenario de la reflexión del pontífice, esta vez sobre la
"Misericordia que salva", a partir del pasaje del Evangelio de Mateo,
que

Catequesis en español del Papa Francisco 07/09/2016 HD

Jesús que se muestra como el instrumento concreto de la misericordia del
Padre, con la invitación que el Padre realiza a través de su Hijo a la
conversión, fue el hilo conductor de la catequesis del Papa Francisco
que este miércoles 7 de septiembre, nos llevó a reflexionar sobre el
modo en que los cristianos vivimos nuestra fe. Como siempre la plaza de
san Pedro, colmada de fieles y peregrinos llegados de cada rincón del
mundo, fue el escenario de la reflexión del pontífice, esta vez sobre la
"Misericordia que salva", a partir del pasaje del Evangelio de Mateo,
que

El Video del Papa 9 – Para una sociedad más humana – Septiembre 2016

Septiembre 2016. El Video del Papa: Para que cada uno contribuya al bien
común y a la construcción de una sociedad que ponga al centro la
persona humana. Por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la
Oración - http://www.apmej.org).

07 septiembre 2016

Papa: Madre Teresa santa de los últimos y de los voluntarios

Llevemos en el corazón la sonrisa de la Madre Teresa y donémosla a quien encontramos en nuestro camino, en especial a los que sufren. Abriremos así horizontes de alegría y esperanza a toda esa humanidad desanimada y necesitada de comprensión y ternura. Fue el mandato del Papa Francisco al concluir su homilía en la Misa de canonización de la Madre Teresa de Calcuta. Ante más de cien mil fieles de tantas partes del mundo, entregó a los voluntarios el modelo de la infatigable misionera de misericordia que derramó el amor gratuito sin distin