Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

21 julio 2017

LIBRO DE LA SEMANA (21 Jul): Hispania-Spania. El nacimiento de España

(Cfr. www.criteriaclub.es)

 HISPANIA - SPANIA. El nacimiento de España

Conciencia hispana en el Reino Visigodo de Toledo

PRECIO

34,00 €

En la época visigótica se configura un nuevo concepto de Hispania o Spania que va mucho más allá de lo meramente geográfico y que constituye el fundamento para la edificación de las Españas medievales, a partir de tres componentes que confluyen: un territorio, una entidad política que es el Reino Visigodo con capital en Toledo y una historia que se llega a entender como el matrimonio del pasado romano con el pueblo godo. Los tres elementos se funden en virtud de un factor religioso fundamental, ya que logra unir a los dos grandes núcleos étnicos existentes e impulsa un esplendor cultural sobresaliente dentro del conjunto de los reinos germánicos. Este libro aparece en un momento clave que afecta al debate sobre el ser de España y sin duda resultará incómodo para ciertos postulados.

PELICULA DE LA SEMANA (21 Jul): Baby Driver

(Cfr. www.almudi.org)


 

Baby Driver

Reseña: 


Baby, un joven y talentoso conductor especializado en fugas (Ansel Elgort), depende del ritmo de su banda sonora personal para ser el mejor en lo suyo. Cuando conoce a la chica de sus sueños (Lily James), Baby ve una oportunidad de abandonar su vida criminal y realizar una huida limpia. Pero después de haber sido forzado a trabajar para un jefe del crimen (Kevin Spacey), deberá dar la cara cuando un malogrado golpe amenaza su vida, su amor y su libertad.
Una sorpresa. Edgar Wright, director y guionista, ha logrado algo ciertamente increíble, una especie de milagro: un equilibrio de géneros, maridaje perfecto de acción, criminal a lo Tarantino con humanidad, romántico con un punto de inocencia, musical… No es fácil explicarlo con palabras, hay que verlo para creerlo.
Baby Driver es divertida, emocionante y muy brillante, con un ritmo asombroso, el uso de la música como columna vertebral, con la que se orquestan coreografías que incluyen persecuciones automovilísticas, carreras por las calles, o personajes simplemente moviéndose en interiores, es de matrícula de honor, decididamente la película da lo que no esperas. Las interpretaciones son buenas.(Almudí JD). Decine21: AQUÍ

El superhombre y Jesucristo

(Cfr. www.almudi.org)


 
 
Lamentamos lo que nos sucede mientras que rechazamos lo que podría curar los males

En un artículo reciente de Ignacio Sánchez Cámara titulado El infrahombre, donde expone cómo en el pensamiento moderno cuando se prescinde de Dios se degrada también al hombre y no surge el superhombre sino el infrahombre. Su análisis me parece muy certero y expresivo, de verdadero maestro. Recomiendo su lectura. Y para hacerme eco citaré los párrafos que a mi juicio lo vertebran, a los que añadiré unos comentarios desde la fe cristiana.

La liberación del hombre se ha vinculado con cierta f
recuencia a la supresión de Dios. El ideal kantiano de que la Ilustración entrañaba la mayoría de edad del hombre se ha tergiversado concibiéndolo como la supresión de la tutela de Dios. Pero nadie llegó tan lejos y tan genialmente en esta dirección como Nietzsche. Su ateísmo posee dos caras, tal vez antagónicas, tal vez complementarias. Por un lado, para él la "muerte de Dios" provocará el mayor cataclismo de la historia. Nada será ya igual. Con la desaparición de Dios se producirá la inversión de todos los valores y la apoteosis del nihilismo. Algo terrible. Por otro lado, la supresión de Dios habría de entrañar la aparición de un nuevo tipo de hombre que no reconoce nada por encima de él y que por ello bien se puede calificar como el superhombre. El superhombre es una realidad más elevada que el hombre: el hombre sin Dios, la existencia más alta.
Más adelante:
El problema es que su diagnóstico, pese a su genial lucidez, se ha revelado erróneo. La negación de Dios no ha conducido al triunfo de la dignidad humana y de su definitiva liberación, sino al desprecio de su dignidad, a la pérdida del sentido, a la negación de la inmortalidad personal, a la degradación de lo humano y a la "abolición del hombre", al decir de C.S. Lewis.
Y añade más abajo:
El ateísmo no conduce a la liberación del hombre sino a su esclavitud. Cuando se eclipsó en Europa el cristianismo lo que surgió no fue la libertad sino el terror totalitario (…) El comunismo y el nazismo son fruto del ateísmo y del nihilismo que éste lleva consigo.
En el penúltimo párrafo dice el catedrático de Filosofía:
La crisis que vive Europa y el mundo occidental tiene mucho que ver con la pérdida de vigencia social del cristianismo. Lamentamos lo que nos sucede, mientras que rechazamos lo único que podría curar nuestros males. Somos algo así como enfermos rebeldes que agravan, sin pretenderlo, su enfermedad.

Resumiendo diría yo: ésta es la gran cuestión. Si negamos a Dios negamos también al hombre; si afirmamos al hombre −criatura suya− afirmamos también a Dios. Ésta es la gran fuerza del cristianismo, ¡Cristo!, Dios y hombre verdadero. No hagamos recortes, el cristianismo es fe en Jesucristo, en su misterio de Verbo encarnado.

El Hijo de Dios se hace hombre para salvarnos, de modo que nosotros alcancemos, por adopción, la filiación divina. En todo caso éste sí sería el superhombre, el santo, el hombre con la gracia de Cristo, que nos comunica por los sacramentos instituidos por Él.

Contemplar a Cristo, seguir a Cristo, "el Camino, la Verdad y la Vida" es la esencia de la vida cristiana. ¡Estamos salvados! Porque Cristo es un hombre real, nacido de María, vivió en Palestina, murió en el Calvario y, resucitado, está a la derecha del Padre intercediendo por nosotros con su omnipotencia y su misericordia. Por ejemplo, la Virgen de Fátima −estamos en su centenario− se revela a unos niños, pastorcitos, para intervenir a través de ellos en la historia del mundo hasta la caída del muro de Berlín, por el rezo del rosario y la contemplación de sus misterios, los misterios de la vida del Señor. Un itinerario bien accesible a muchos.

En verdad, el nazismo y el comunismo fracasaron, pero la cultura del mundo occidental está impregnada de la doctrina de la conveniencia de apartarse de Dios. Familias de bautizados que no bautizan ni conducen a los demás sacramentos a sus hijos; y tantas personas que dicen que creen pero no practican, como si pudiesen darse en simultáneo ambas cosas.

Los resultados son patentes: las tensiones interiores de tantas vidas rotas… y, a nivel social, tantos problemas con sus luchas, conflictos bélicos incluidos. Bien podemos clamar con Josemaría Escrivá (Camino, 301) "Un secreto, a voces: estas crisis mundiales son crisis de santos".

El retorno a Dios supone la petición por la paz, la conversión interior y la vida de oración. De la amistad con Dios derivará la amistad y el entendimiento entre los hombres. No le demos más vueltas.
Pedro Rodríguez Mariño, en diariodecadiz.es.

Meditación Domingo 16 t.o. (A)

(Cfr. www.almudi.org)

 
 
 
«Les propuso otra parábola: El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras dormían los hombres, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y echó espiga, entonces apareció también la cizaña. Los siervos del amo acudieron a decirle: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña? El les dijo: Algún enemigo lo hizo. Le respondieron los siervos: ¿Quieres que vayamos y la arranquemos? Pero él les respondió: No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis junto con ella el trigo. Dejad que crezcan ambas hasta la siega. Y al tiempo de la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla; el trigo, en cambio, almacenadlo en mi granero.» (Mateo 13, 24-30)

1º. Jesús, hoy me explicas la parábola de la cizaña.
Tú eres el dueño.
El campo es mi corazón, en el que siembras buena semilla: la semilla de tu gracia, de esa vida sobrenatural que me hace más humano, más comprensivo con los demás -porque son hijos de Dios- y más exigente conmigo mismo -porque he de luchar por ser santo.
Gracias, Jesús, por tantas cosas buenas que has puesto en mi corazón: esas buenas intenciones, esos deseos de hacer el bien, de ayudar a los demás, de hacer apostolado.
Pero también descubro en mi corazón otras fuerzas que no son buena semilla: la inclinación a hacer lo más cómodo; el deseo de sobresalir, de quedar bien por encima de todo; la búsqueda de placeres desordenados; la envidia; la frivolidad...
Es la cizaña que ha plantado el «enemigo» -el mundo, el demonio y la carne- y que a veces ahoga el buen trigo de mi vida interior.
Ayúdame, Jesús, a mantener la cizaña a raya; ayúdame a dominar mis pasiones.

2º. «El Señor sembró en tu alma buena simiente. Y se valió -para esa siembra de vida eterna- del medio poderoso de la oración: porque tú no puedes negar que, muchas veces, estando frente al Sagrario, cara a cara, El te ha hecho oír -en el fondo de tu alma- que te quería para Sí, que habías de dejarlo todo... Si ahora lo niegas, eres un traidor miserable; y, si lo has olvidado, eres un ingrato.
Se ha valido también -no lo dudes, como no lo has dudado hasta ahora- de los consejos o insinuaciones sobrenaturales de tu Director que te ha repetido insistentemente palabras que no debes pasar por alto; y se valió al comienzo -siempre para depositar la buena semilla en tu alma-, de aquel amigo noble, sincero, que te dijo verdades fuertes, llenas de amor de Dios.
-Pero, con ingenua sorpresa, has descubierto que el enemigo ha sembrado cizaña en tu alma. Y que la continúa sembrando, mientras tú duermes cómodamente y aflojas en tu vida interior
-Esta, y no otra, es la razón de que encuentres en tu alma plantas pegajosas, mundanas, que en ocasiones parece que van a ahogar el grano de trigo bueno que recibiste...
-Arráncalas de una vez! Te basta la gracia de Dios. No temas que dejen un hueco, una herida... El Señor pondrá ahí nueva semilla suya: amor de Dios, caridad fraterna, ansias de apostolado... Y, pasado el tiempo, no permanecerá ni el mínimo rastro de la cizaña: si ahora, que estás a tiempo, la extirpas de raíz; y mejor si no duermes y vigilas de noche tu campo» (Surco.-677).
Esas plantas mundanas, pegajosas, crecen cuando no vigilo, cuando aflojo en mi vida interior, cuando no lucho contra la tibieza.
La tibieza es ese conformarse con hacer las cosas a medias: contentarse con no hacer nada malo, sin hacer tampoco nada bueno.
La tibieza es como un sopor espiritual, que deja abiertas las puertas al enemigo.
«Los demonios, a quienes están metidos en la tibieza y no hacen nada por salir de ella empiezan a despojarles del temor y recuerdo de Dios, así como de la meditación espiritual. Luego, una vez desarmados del socorro y protección divinos, se abalanzan osados sobre sus víctimas como sobre una presa fácil». (Casiano).
Madre, ante el primer síntoma de tibieza, ayúdame a despertarme, a volver a luchar en serio, arrancando de raíz  -con una buena confesión- todo lo que me impida amar a tu Hijo.

Homilía Domingo 16 t.o. (A)

(Cfr. www.almudi.org)





(Sab 12,13.16-19) "En el pecado das lugar al arrepentimiento"
(Rm 8,26-27) "El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad"
(Mt 13,24-43) "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre"

 Homilía a cargo de D. Justo Luis Rodríguez Sánchez de Alva
 
Jesucristo habla del campo en el que la cizaña ha despuntado junto al trigo y explica a sus discípulos el porqué del mal. El sueño de la pereza ha sido aprovechado por el enemigo de Dios y del hombre. Ante el ofrecimiento de arrancar esa mala hierba, Jesús responde que no, no sea que un celo mal orientado destruya también el trigo. Hay aquí una llamada a no descalificar a nadie, a evitar que una visión maniquea animada de buena intención pero que divide equivocadamente a las personas en buenas y malas, organice un destrozo. “Dejad que crezcan hasta la siega”, dice Jesús, porque el que juzga es el Señor” (1 Cor 4,4 y 5).

A nosotros toca seguir trabajando en el campo, que es el mundo, sin visiones catastrofistas ni partidistas, aunque sin olvidar que dentro de “este campo de Dios que es la tierra, que es heredad de Cristo, ha brotado cizaña: no sólo cizaña, ¡abundancia de cizaña! No podemos dejarnos engañar por el mito del progreso perenne e irreversible. El progreso rectamente ordenado es bueno, y Dios lo quiere. Pero se pondera más ese otro falso progreso, que ciega los ojos a tanta gente, porque con frecuencia no percibe que la humanidad, en alguno de sus pasos, vuelve atrás y pierde lo que antes había conquistado” (S. Josemaría Escrivá).

Al explicar la causa, a instancias de sus discípulos, de la aparición de la cizaña, Jesús pide paciencia y dice que habrá un Juicio al final de los tiempos en el que los ángeles separarán a los buenos de los malos. Sí, llegará un momento en que aparecerá con toda claridad la vigencia de la vida cristiana: lo que es trigo limpio y lo que es cizaña. Las personales concepciones del mundo o la ironía y el rechazo de quienes estimaron ingenua o insensata la vida cristiana, tendrán su castigo: el resultado de sus propias obras. No ver a Dios, que es en lo que consiste esencialmente el Infierno y la desesperación que esta pérdida lleva consigo. No esperar ver a Dios en esta vida es llevadero, porque los bienes de este mundo, que son un reflejo de la Bondad de Dios, pueden hacer llevadera esa ausencia. Pero en la otra vida no existe bien alguno que no sea Dios mismo. Quien no haya querido cuentas con Dios tendrá lo que se ha propuesto: no ver a Dios.

Hay quienes sostienen que el infierno es tan sólo un recurso de la pedagogía divina encaminado a que el hombre no se convierta en un lobo para los otros hombres, ya que un castigo semejante estaría en contraste con la infinita clemencia divina. Pero esta afirmación no tiene ningún apoyo en la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia. Habría que arrancar páginas enteras del Evangelio o manipularlo sacrílegamente, para no enterarse que existe el Infierno y que es terrible.

Las enseñanzas de Jesús arrojan una luz que explica el mal en el mundo y en el corazón de los hombres cuando éstos descuidan la vigilancia sobre la semilla de eternidad que Él ha sembrado; son también una invitación  a la esperanza de que Dios hará que el bien se imponga al final sobre el mal; una advertencia a poner freno a las inclinaciones desordenadas de nuestra naturaleza; y un estímulo para ser fieles a Jesucristo “los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre”.

18 julio 2017

Taller práctico para la "Caza de empleo y emprendimiento" impartido por ...

Es un taller práctico para la "caza de empleo y emprendimiento". Se
trata de que las mujeres conozcan cuáles son sus "armas" (sus
habilidades, competencias, logros en su vida, éxitos y cosas que han
hecho bien en el pasado), la "pulan" (se les refuerce la autoestima), y
sepan cuál es su "pieza" (qué empleo quieren cazar o conseguir).
Mariano
Casteñeira, que está desarrollando este tipo de talleres en la
Universidad Francisco de Vitoria, llamados Neighbour help Neighbourg, en
el que se hacen grupos para ayudarse y animarse a buscar trabajo y
compartir las ofertas, ya que lo que no sirve a una puede servir a otra.