Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

02 marzo 2017

LIBRO DE LA SEMANA (3 Mar)_ El legado de Fidel Castro

(Cfr. www.criteriaclub.es)

 
El legado de Fidel Castro

Retrato del totalitarismo marxista en Cuba

PRECIO
22,00 €

PELICULA DE LA SEMANA (3 Mar): Lo que de verdad importa

(Cfr. www.almudi.org)

  
Lo que de verdad importa


Contenidos: Imágenes (algunas S)
Reseña: 
Alec es un poco bala perdida. Tiene una empresa llamada The Healer (“el curandero”), dedicada a arreglar objetos eléctricos. Pero tanto su vida laboral como su vida privada son un desastre desde que su hermano gemelo murió de cáncer. Acumula relaciones sexuales esporádicas e importantes deudas económicas que le pueden costar muy caro. Sin embargo, su situación cambiará radicalmente el día conoce a un tío suyo del cual desconocía su existencia. Éste le hace una generosa oferta: pagar todas sus deudas si se compromete a vivir un año en el pueblo de sus ancestros, una pequeña localidad cerca de Halifax, en Nueva Escocia.
Paco Arango sorprendió satisfactoriamente en 2011 con su película Maktub, una film muy personal que lograba una simbiosis perfecta entre drama y comedia y que narraba la penosa situación de un niño con cáncer y lo que eso generaba alrededor. Cinco años después Arango vuelve sobre el mismo tema en Lo que de verdad importa, un proyecto de mayor envergadura. La recaudación en España, Italia, México y Estados Unidos irá destinada íntegramente a ayudar a niños enfermos.
De nuevo Arango vuelve a centrar su guión en el terremoto interior que provoca en los adultos el cáncer infantil, capaz paradójicamente de sacar lo mejor de las personas. Como siempre en su cine, Arango imprime a la historia un sano optimismo, una mirada alegre en medio del sufrimiento, con matices importantes que escapan a la visión materialista de la vida, de claro componente cristiano.
Tal enfoque aporta una visión ponderada de la existencia terrena como algo provisional, abierta a otras realidades, que él expresa con situaciones milagrosas o inexplicables que hacen su entrada en el mundo. En este caso, el toque sobrenatural viene introducido con el mágico don de curar del protagonista, un talento ofrecido por Dios como una herramienta para ayudar a los demás, tal y como se dice en el film. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ
La película, al igual que Maktub, consigue armonizar la ligereza de la comedia con el espesor del melodrama en una perfecta simbiosis. Así puede tratar temas densos e intensos de forma ligera, agradable, sin petulancia ni pedantería. No hay nada presuntuoso ni intelectualista en el film a pesar de meterse en la harina del sufrimiento, de la cuestión fe-increencia, de la autoconciencia, del amor, de la existencia de Dios… y de un largo etcétera de asuntos en los que naufragaría un guionista sin dotes ni suficiente experiencia de la vida.
Esta es la clave: Paco Arango suma a su indudable talento artístico un elemento fundamental, su experiencia constante e inseparable de infancia y dolor, dos palabras que deberían excluirse. Su trabajo con niños con cáncer le permite generar una mirada sobre la enfermedad y la muerte, inseparable de la alegría y la esperanza. En ese difícil maridaje, la cuestión de la trascendencia se despoja de toda herrumbre racionalista, y aparece con la sencillez de una certeza elemental, de una experiencia cotidiana. Y para eso es necesario contar con un elenco de actores que sepan transmitir con inmediatez y realismo “lo que de verdad importa”.
Pero ¿de qué trata realmente el film? Por un lado, profundiza en la relación entre fe y libertad, dando a esta un valor infinito. No hay bien que valga si no se aferra libremente. Este es el drama del protagonista, al que continuamente se le pone delante la posibilidad de decir sí o no. Pero también está la cuestión de la gracia: siempre hay una segunda oportunidad para volver a elegir, y una tercera…
Desde un punto de vista técnico, Lo que de verdad importa tiene buen ritmo, con un montón de subtramas y personajes secundarios que enriquecen la historia. No en vano la montadora es la premiada Teresa Font. La fotografía, espléndida, es de Javier Aguirresarobe, que cuenta con seis Goyas en su haber y otras tantas nominaciones. (Juan Orellana, Pantalla 90)

Cuaresma es el camino de la esclavitud a la libertad

(Cfr. www.almudi.org)

 
El Santo Padre dio inicio a la Cuaresma invitando a dejar de lado los egoísmos, las ambiciones y la indiferencia hacia el prójimo, y buscar el bien 

Mensaje del Papa para la Cuaresma de 2017

Homilía del Santo Padre

“!Convertíos a mí de todo corazón, […] convertíos al Señor!” (Jl 2,12. 13): es el grito con que el profeta Joel se dirige al pueblo en nombre del Señor; nadie podía sentirse excluido: «llamad a los ancianos; congregad a los muchachos y a los niños de pecho; […] el esposo […] y la esposa» (v. 16). Todo el Pueblo fiel está convocado a ponerse en camino y adorar a su Dios, “porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor” (v. 13).
También nosotros queremos hacernos eco de este llamamiento, queremos volver al corazón misericordioso del Padre. En este tiempo de gracia que hoy iniciamos, fijamos una vez más nuestra mirada en su misericordia. La Cuaresma es un camino: nos conduce a la victoria de la misericordia sobre todo lo que intenta aplastarnos o reducirnos a algo que no sea acorde a la dignidad de los hijos de Dios. La Cuaresma es el camino desde la esclavitud a la libertad, del sufrimiento a la alegría, de la muerte a la vida.
El gesto de la ceniza, con el que nos ponemos en camino, nos recuerda nuestra condición original: hemos sido hechos de la tierra, estamos hechos de barro. Sí, pero barro en las manos amorosas de Dios, que sopló su espíritu de vida sobre cada uno de nosotros y quiere seguir haciéndolo; quiere seguir dándonos ese soplo de vida que nos salva de otros tipos de soplo: la asfixia sofocante provocada por nuestros egoísmos, asfixia sofocante generada por mezquinas ambiciones y silenciosas indiferencias; asfixia que ahoga el espíritu, reduce el horizonte y anestesia el latido del corazón. El soplo de la vida de Dios nos salva de esa asfixia que apaga nuestra fe, resfría nuestra caridad y borra nuestra esperanza. Vivir la Cuaresma es anhelar ese soplo de vida que nuestro Padre no cesa de ofrecernos en el fango de nuestra historia.
El soplo de la vida de Dios nos libera de esa asfixia de la que tantas veces no somos conscientes y que, incluso, nos hemos acostumbrado a “normalizar”, aunque sus efectos se hacen sentir; nos parece normal porque nos hemos acostumbrado a respirar un aire donde falta la esperanza, aire de tristeza y resignación, aire sofocante de pánico y hostilidad.
Cuaresma es el tiempo para decir no. No a la asfixia del espíritu por la contaminación causada por la indiferencia, por la negligencia de pensar que la vida del otro no me afecta; por todo intento de banalizar la vida, especialmente la de los que llevan en su carne el peso de tanta superficialidad. La Cuaresma quiere decir no a la contaminación intoxicada de las palabras vacías y sin sentido, de la crítica burda y apresurada, de los análisis simplistas que no logran abrazar la complejidad de los problemas humanos, especialmente los problemas de quienes más sufren. La Cuaresma es el tiempo de decir no; no a la asfixia de una oración que nos tranquilice la conciencia, de una limosna que nos deje satisfechos, de un ayuno que nos haga sentir bien. Cuaresma es el tiempo de decir no a la asfixia que nace de intimismos excluyentes, que quieren llegar a Dios esquivando las llagas de Cristo presentes en las llagas de sus hermanos: esas espiritualidades que reducen la fe a culturas de gueto y de exclusión.
Cuaresma es tiempo de memoria, es el tiempo para pensar y preguntarnos: ¿qué sería de nosotros si Dios nos hubiese cerrado las puertas?; ¿qué sería de nosotros sin su misericordia que no se ha cansado de perdonarnos y nos ha dado siempre una oportunidad para recomenzar de nuevo? Cuaresma es el tiempo para preguntarnos: ¿dónde estaríamos sin la ayuda de tantos rostros silenciosos que de mil modos nos han tendido la mano y con acciones muy concretas nos han devuelto la esperanza y nos han ayudado a recomenzar?
Cuaresma es el tiempo para volver a respirar, es el tiempo para abrir el corazón al soplo del Único capaz de transformar nuestro barro en humanidad. No es el tiempo de rasgarse las vestiduras ante el mal que nos rodea, sino más bien de dar sitio en nuestra vida a todo el bien que podemos hacer, despojándonos de lo que nos aísla, nos cierra y nos paraliza. Cuaresma es el tiempo de la compasión para decir con el salmista: “Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso”, para que con nuestra vida proclamemos tu alabanza (cfr. Sal 51,14), y nuestro barro −por la fuerza de tu soplo de vida− se transforme en “barro enamorado”.
Traducción de Luis Montoya.

Meditación Domngo1 Cuaresma (A)

(Cfr. www.almudi.org)


 
Con Jesús las tentaciones nos ayudan a ser más de Dios, y luchar con más esperanza: “no sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Con Jesús vencemos las tentaciones, porque la oración nos hace fuertes

 En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre. Y el tentador se le acercó y le dijo: -Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Pero él le contestó diciendo: -Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice: -Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras. Jesús le dijo: -También está escrito: No tentarás, al Señor, tu Dios.
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y mostrándole todos los reinos del mundo y su esplendor le dijo: -Todo esto te daré si te postras y me adoras. Entonces le dijo Jesús: -Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto. Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y lo servían” (Mateo 4,1-11).

1. Seguiremos hoy el comentario de Ratziger al relato de San Mateo que hoy consideramos, señala que desde el momento de la teofanía que Jesús recibe en su bautismo, donde se proclama su unción como Mesías, "queda investido de esa misión. Los tres Evangelios sinópticos nos cuentan, para sorpresa nuestra, que la primera disposición del Espíritu lo lleva al desierto «para ser tentado por el diablo» (Mt 4,1). La acción está precedida por el recogimiento, y este recogimiento es necesariamente también una lucha interior por la misión, una lucha contra sus desviaciones, que se presentan con la apariencia de ser su verdadero cumplimiento. Es un descenso a los peligros que amenazan al hombre, porque sólo así se puede levantar al hombre que ha caído. Jesús tiene que entrar en el drama de la existencia humana —esto forma parte del núcleo de su misión—, recorrerla hasta el fondo, para encontrar así a «la oveja descarriada», cargarla sobre sus hombros y devolverla al redil.

El descenso de Jesús «a los infiernos» [lugar de los muertos, no lo que llamamos hoy lugar de condenación] del que habla el Credo (el Símbolo de los Apóstoles) no sólo se realiza en su muerte y tras su muerte, sino que siempre forma parte de su camino: debe recoger toda la historia desde sus comienzos -desde «Adán»-, recorrerla y sufrirla hasta el fondo, para poder transformarla... el relato de las tentaciones guarda una estrecha relación con el relato del bautismo, en el que Jesús se hace solidario con los pecadores. Junto a eso, aparece la lucha del monte de los Olivos, otra gran lucha interior de Jesús por su misión. Pero las «tentaciones» acompañan todo el camino de Jesús, y el relato de las mismas aparece así —igual que el bautismo— como una anticipación en la que se condensa la lucha de todo su recorrido".

"Mateo y Lucas hablan de tres tentaciones de Jesús en las que se refleja su lucha interior por cumplir su misión, pero al mismo tiempo surge la pregunta sobre qué es lo que cuenta verdaderamente en la vida humana. Aquí aparece claro el núcleo de toda tentación: apartar a Dios que, ante todo lo que parece más urgente en nuestra vida, pasa a ser algo secundario, o incluso superfluo y molesto. Poner orden en nuestro mundo por nosotros solos, sin Dios, contando únicamente con nuestras propias capacidades, reconocer como verdaderas sólo las realidades políticas y materiales, y dejar a Dios de lado como algo ilusorio, ésta es la tentación que nos amenaza de muchas maneras".

 Una de las más sibilinas es cuando muestra la razón de bien de algo que no está bien. "Es propio de la tentación adoptar una apariencia moral: no nos invita directamente a hacer el mal, eso sería muy burdo. Finge mostrarnos lo mejor: abandonar por fin lo ilusorio y emplear eficazmente nuestras fuerzas en mejorar el mundo. Además, se presenta con la pretensión del verdadero realismo. Lo real es lo que se constata: poder y pan. Ante ello, las cosas de Dios aparecen irreales, un mundo secundario que realmente no se necesita".

Como veremos en la primera lectura, la cuestión de Dios es el interrogante fundamental que nos pone ante la encrucijada de la existencia humana. ¿Qué debe hacer el Salvador del mundo o qué no debe hacer?: ésta es la cuestión de fondo en las tentaciones de Jesús. Las tres tentaciones son idénticas en Mateo y Lucas, sólo varía el orden. Sigamos el orden que nos ofrece Mateo por la coherencia en el grado ascendente con que está construida". De hecho, pienso que el orden de Lucas cuadra mejor con una catequesis sobre los tres obstáculos en nuestro caminar (ley del gusto o concupiscencia de la carne, afán desmesurado de poder y gloria o concupiscencia de los ojos, y soberbia) que se combaten con los tres métodos que nos presenta la Cuaresma (oración, limosna y ayuno); pero lo dejamos para cuando comentemos la versión de Lucas.

Jesús, «después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre» (Mt 4,2). Ya nos referimos el miércoles de Ceniza cómo "en tiempos de Jesús, el número 40 era ya rico de simbolismos en Israel". Aquellos años del desierto, "que fueron tanto los años de su tentación como los años de una especial cercanía de Dios. También nos hace pensar en los cuarenta días que Moisés pasó en el monte Sinaí, antes de que pudiera recibir la palabra de Dios, las Tablas sagradas de la Alianza. Se puede recordar, además, el relato rabínico según el cual Abraham, en el camino hacia el monte Horeb, donde debía sacrificar a su hijo, no comió ni bebió durante cuarenta días y cuarenta noches, alimentándose de la mirada y las palabras del ángel que le acompañaba". Los Padres, como muchos en la antigüedad gustaban de la simbología numérica, y "han visto también en el 40 el número cósmico, el número de este mundo en absoluto: los cuatro confines de la tierra engloban el todo, y diez es el número de los mandamientos. El número cósmico multiplicado por el número de los mandamientos se convierte en una expresión simbólica de la historia de este mundo. Jesús recorre de nuevo, por así decirlo, el éxodo de Israel, y así, también los errores y desórdenes de toda la historia. Los cuarenta días de ayuno abrazan el drama de la historia que Jesús asume en sí y lleva consigo hasta el fondo".

«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes» (Mt 4, 3). Así dice la primera tentación: «Si eres Hijo de Dios...»; volveremos a escuchar estas palabras a los que se burlaban de Jesús al pie de la cruz: «Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz» (Mt 27, 40)”. Es poner a prueba a Jesús. “Y esta petición se la dirigimos también nosotros a Dios, a Cristo y a su Iglesia a lo largo de la historia: si existes, Dios, tienes que mostrarte. Debes despejar las nubes que te ocultan y darnos la claridad que nos corresponde. Si tú, Cristo, eres realmente el Hijo y no uno de tantos iluminados que han aparecido continuamente en la historia, debes demostrarlo con mayor claridad de lo que lo haces. Y, así, tienes que dar a tu Iglesia, si debe ser realmente la tuya, un grado de evidencia distinto del que en realidad posee”.

“Es una prueba hoy muy viva a la fe: ¿cómo permite Dios hambre en los niños, en tantos países? ¿Qué es más trágico, qué se opone más a la fe en un Dios bueno y a la fe en un redentor de los hombres que el hambre de la humanidad? El primer criterio para identificar al redentor ante el mundo y por el mundo, ¿no debe ser que le dé pan y acabe con el hambre de todos? Cuando el pueblo de Israel vagaba por el desierto, Dios lo alimentó con el pan del cielo, el maná”. Vemos respuestas como el marxismo que querían que toda hambre fuera saciada y que «el desierto se convirtiera en pan».

“Jesús mismo se ha convertido en grano de trigo que, muriendo, da mucho fruto. El mismo se ha hecho pan para nosotros, y esta multiplicación del pan durará inagotablemente hasta el fin de los tiempos. De este modo entendemos ahora las palabras de Jesús, que toma del Antiguo Testamento (cf Dt 8, 3), para rechazar al tentador: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4,4)”. Tantas ideologías sin Dios, “creían poder transformar las piedras en pan, pero han dado piedras en vez de pan”. Se habla mucho de fraternidad, pero si no hay padres acaban desapareciendo los hermanos, en el sentido de que después de un primer pecado de Adán (levantar el puño contra Dios) aparece el de Caín (mata a su hermano Abel). Por tanto, el buscar resolver la situación social no es un absoluto... Aunque sigue la pregunta: ¿por qué el silencio de Dios? ¿Por qué no actúas, Señor?

 Pasemos a la segunda tentación de Jesús, cuyo significado ejemplar es el más difícil de entender en ciertos aspectos. El diablo cita el salmo 91, la Sagrada Escritura, para hacer caer a Jesús en la trampa: «Porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos; te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra»". El diálogo es como un debate entre dos expertos de las Escrituras. Cierta erudición exegética puede no sólo estar llena de extravíos, sino ser un instrumento del Anticristo, así se han escrito los peores y más destructivos libros de la figura de Jesús, que desmantelan la fe. Se piensa que Dios no puede actuar en la historia. “La respuesta de Jesús, de nuevo está tomada del Deuteronomio (6, 16): «¡No tentaréis al Señor, vuestro Dios!». Alude a cuando Israel tenía sed en el desierto, y se llega a la rebelión contra Moisés, rebelión contra Dios: «Tentaron al Señor diciendo: "¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?"» (Ex 17,7). Esta escena sobre el pináculo del templo hace dirigir la mirada también hacia la cruz. Cristo no se arroja desde el pináculo del templo. No salta al abismo. No tienta a Dios. Pero ha descendido al abismo de la muerte, a la noche del abandono, al desamparo propio de los indefensos. Se ha atrevido a dar este salto como acto del amor de Dios por los hombres. Y por eso sabía que, saltando, sólo podía caer en las manos bondadosas del Padre. Así se revela el verdadero sentido del Salmo 91, el derecho a esa confianza última e ilimitada de la que allí se habla: quien sigue la voluntad de Dios sabe que en todos los horrores que le ocurran nunca perderá una última protección. Sabe que el fundamento del mundo es el amor y que, por ello, incluso cuando ningún hombre pueda o quiera ayudarle, él puede seguir adelante poniendo su confianza en Aquel que le ama. Pero esta confianza a la que la Escritura nos autoriza y a la que nos invita el Señor, el Resucitado, es algo completamente diverso del desafío aventurero de quien quiere convertir a Dios en nuestro siervo. Es la humildad, el medio para no tentar a Dios, vencer con el ayuno del "yo" esa tentación. Así hemos visto también los dos medios que nos propone la Iglesia en Cuaresma (oración, ayuno) y pasamos a la tercera tentación y medio.

Será el punto culminante de todo el relato de Mateo. El diablo conduce al Señor en una visión a un monte alto. "¿No es justamente ésta la misión del Mesías? ¿No debe ser Él precisamente el rey del mundo que reúne toda la tierra en un gran reino de paz y bienestar?" En otros momentos también quieren hacer a Jesús Rey. Ya veremos cómo Jesús resucitado reina con poder, con el que adquiere en su pasión. En el curso de los siglos, bajo distintas formas, ha existido esta tentación de asegurar la fe a través del poder, y sigue la tentación de aprovecharse de la fe para el mundo, o del mundo para la fe. Jesús, ¿qué has traído entonces? Y sabemos la respuesta: ha traído a Dios. Y Jesús supera las tentaciones para mostrarnos que más allá de las mentiras del demonio, Dios nos da todo: “Al Señor tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto”. Y es entonces cuando se cumple lo que citó el demonio: Y se acercaron los ángeles y le servían». Es un reinado que se adquiere dando la vida, con lo que tocamos el tercero de los medios de Cuaresma, la limosna: y no sólo dar, sino darse, que es el modo de caridad más plena. En la oración post-comunión decimos: "te pedimos, Señor, tener siempre hambre del único Pan vivo y verdadero (Cristo) y vivir de toda palabra que sale de tu boca". Amén.

2. Génesis nos cuenta la primera tentación y pecado, en un oasis (paraíso) en medio del desierto (edén) donde hay “el árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal”. Es entonces cuando surge la serpiente astuta, “y dijo a la mujer: -¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?” Se plantea la sospecha sobre Dios… la cuestión es Dios: ¿es verdad o no que Él es el real, la realidad misma? ¿Es Él mismo el Bueno, o debemos inventar nosotros mismos lo que es bueno? El árbol de la vida está relacionado con el árbol de la ciencia del bien y del mal, tenemos la vida cuando aceptamos a Dios como bien, no queremos suplantarle y decir lo que está bien... son los dos modos de hacerse dios: por el orgullo de suplantarlo o por la humildad de caminar por Jesús en el camino de la filiación divina. Así pedimos en el prefacio a Jesús "que venciendo todas las tentaciones de la antigua serpiente, Satanás, nos ha enseñado a despojarnos de la levadura de la maldad, para que... podamos llegar a la Pascua eterna".

“La mujer respondió a la serpiente: -Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: «No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte»”. Santiago apóstol nos dice que cuando se ha concebido la seducción de la concupiscencia, se engendra el pecado, y el pecado, cuando se ha consumado, infanta la muerte. Resuena en toda tentación el “seréis como dioses”. S. Ireneo nos dice: El demonio tratar de "seducir y apartar el espíritu humano para que viole los preceptos de Dios, oscureciendo poco a poco el corazón de aquellos que tratan de servirle, con el propósito de que olviden al verdadero Dios, sirviéndole a él como si fuera el verdadero Dios". El demonio promete siempre más de lo que puede dar, y además miente, luego no da lo que promete. Y lo que pide a cambio es la infidelidad. 

 “La serpiente replicó a la mujer: -No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal. La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable porque daba inteligencia; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió”. La serpiente había prometido que se les "abrirían los ojos" y había dado a entender que esto significaba alcanzar la sabiduría; ahora se descubre el engaño al "abrir los ojos" para ver cómo el mal había penetrado en el hombre y lo había dejado completamente desnudo: “entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron”. Vemos ahí una explicación del origen del sufrimiento y del mal.

El Salmo 50 es un canto a la Misericordia divina: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad; por tu inmensa compasión borra mi culpa. Lava del todo mi delito, limpia mi pecado”. Los hombres sin remedio son aquellos que dejan de atender a sus propios pecados para fijarse en los de los demás. Aquí en cambio se reconoce el pecado: “Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces”. Hay en el salmo una línea de fondo de confianza en la misericordia divina: "Aunque nuestros pecados -afirmaba santa Faustina Kowalska- fueran negros como la noche, la misericordia divina es más fuerte que nuestra miseria. Hace falta una  sola  cosa:   que  el  pecador entorne al menos un poco la puerta de su corazón... El resto lo hará Dios. Todo comienza  en  tu  misericordia y en tu misericordia acaba".

3. San Pablo nos dice: “Hermanos: Lo mismo que por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron...” triste experiencia y desgraciada herencia que los primeros padres nos dejaron. “Si por la culpa de aquél, que era uno sólo, la muerte inauguró su reino, mucho más los que reciben a raudales el don gratuito de la amnistía vivirán y reinarán gracias a uno solo, Jesucristo. En resumen, una sola culpa resultó condena de todos, y un acto de justicia resultó indulto y vida para todos. En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos”. Pedimos hoy en la Colecta: «Al celebrar un año más la santa Cuaresma concédenos, Dios todopoderoso, avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo, y vivirlo en su plenitud».

Llucià Pou Sabaté

Homilía Domingo 1 Cuaresma (A)

(Cfr. www.almudi.org)


 

 
 Homilía III: basada en el Catecismo de la Iglesia Católica
 
«El desierto, escenario de la tentación y comienzo de la victoria de la Pascua»

I. LA PALABRA DE DIOS
Gn 2,7-9;3,1-7: «Creación y pecado de los primeros padres»
Sal 50,3-6.12-14.17: «Misericordia, Señor, hemos pecado»
Rm 5,12-19: «Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia»
Mt 4,1-11: «Jesús ayuna durante cuarenta días y es tentado»

II. APUNTE BÍBLICO-LITÚRGICO
El yavista introduce a la serpiente como símbolo de un poder hostil al hombre. Eva es engañada. El pecado comienza siempre con un falseamiento de la verdad.
Tener pan, tener poder, tener a Dios a mano para utilizarlo; he aquí una trilogía de tentaciones con un solo vencedor: Jesucristo, porque eligió la libertad. El que «es», siempre es libre; el que «tiene», casi nunca. Frente a toda tentación que, para presentarse ante el hombre se disfraza de verdad, Cristo se ha llamado la «Verdad», sin disfraces de ninguna clase. Así, la victoria sobre el pecado es segura.
El camino de Cristo hacia la Pascua comienza con el desierto. La Iglesia, configurándose con su Señor, inicia en este tiempo el largo itinerario cuaresmal con una convicción que la llena de ánimo: Cristo saldrá vencedor. De ello tiene un anticipo hoy.

III. SITUACIÓN HUMANA
La postmodernidad nos ha traído la confirmación de un hombre prometéico con afán de considerarse único dios de sí mismo, porque antes ha «arrebatado» el poder a Dios. Pero la tentación es tan vieja como el hombre mismo. Y el fracaso del hombre será creerse medida de todas las cosas.
La libertad es hoy para el hombre un horizonte buscado y deseado. Inventa caminos, arbitra métodos, imagina maneras de alcanzarla. Y sin embargo acaba perdiéndose en ella. 

IV. LA FE DE LA IGLESIA

La fe
– Las tentaciones de Jesús: "Los evangelistas indican el sentido salvífico de este acontecimiento misterioso. Jesús es el nuevo Adán que permaneció fiel allí donde el primero sucumbió a la tentación. Jesús cumplió perfectamente la vocación de Israel: al contrario de los que anteriormente provocaron a Dios durante cuarenta años por el desierto, Cristo se revela como el Siervo de Dios totalmente obediente a la voluntad divina. En esto Jesús es vencedor del diablo; él ha «atado al hombre fuerte» para despojarle de lo que se había apropiado (Mc 3,27). La victoria de Jesús en el desierto sobre el Tentador es un anticipo de la victoria de la Pasión, suprema obediencia de su amor filial al Padre" (539; cf 538, 540).
– Victoria sobre el pecado ( «No lo abandonaste al poder de la muerte»): 410. 2853.

La respuesta
– «No nos dejes caer en la tentación»: "Al decir: «No nos dejes caer en la tentación», pedimos a Dios que no nos permita tomar el camino que conduce al pecado. Esta petición implora el Espíritu de discernimiento y de fuerza; solicita la gracia de la vigilancia y la perseverancia final" (2863; cf 2846-2849).
– Formas de penitencia en la vida cristiana: 1438. 1439.

El testimonio cristiano
– «El alma que hubiera de vencer su fortaleza no podrá sin oración, ni sus engaños podrá entender sin mortificación y sin humildad. Que por eso dice S. Pablo avisando a los fieles estas palabras: «Vestíos de las armas de Dios, para que podáis resistir contra las astucias del enemigo, porque esta lucha no es como contra la carne y sangre» entendiendo por sangre el mundo, y por las armas de Dios, la oración y cruz de Cristo, en que está la humildad y mortificación que habemos dicho» (San Juan de la Cruz, Cántico Espiritual, 9).
Cristo, al rechazar las tentaciones del enemigo nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado; de este modo, celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podráemos pasar un día a la Pascua que no acaba.

Catequesis en español del Papa Francisco 01/03/2017 HD

“En el éxodo cuaresmal se forma la esperanza”. Fue la afirmación del
pontífice en la audiencia general del miércoles 1° de marzo, en la cual,
continuando con el ciclo de catequesis sobre la esperanza cristiana,
inició el tiempo cuaresmal reflexionando a partir de la narración del
éxodo de los israelitas de Egipto. La Cuaresma, “camino de esperanza”,
es tiempo de preparación a la Pascua, período de penitencia y de
mortificación, que tiene como fin hacernos resurgir con Cristo. Un
camino - explicó el Papa - en el cual cada paso, cada esfuerzo, cada
prueba, cada caída y cada vuelta a empezar, sirven para forjar una
esperanza fuerte y sólida que tiene sentido sólo en el interior del
diseño de salvación de Dios, que quiere para su pueblo la vida y no la
muerte, la alegría y no el dolor.

El Video del Papa 03 -2017- Ayudar a los cristianos perseguidos – Marzo ...

Marzo 2017. El Video del Papa: En muchas partes del mundo hay cristianos
que son perseguidos solo por el hecho de ser cristianos. Necesitan no
sólo ayuda material sino también nuestras oraciones. Unámonos al Papa
en su oración por los cristianos perseguidos.

“¡Cuántas personas
son perseguidas por motivo de su fe, obligadas a abandonar sus casas,
sus lugares de culto, sus tierras, sus afectos!

Son perseguidos y
ejecutados por ser cristianos, sin que los persecutores hagan
distinción entre las confesiones a las que pertenecen.

Les hago una pregunta, ¿cuántos de ustedes rezan por los cristianos que son perseguidos?

Anímense
a hacerlo conmigo para que experimenten el apoyo de todas las Iglesias y
comunidades, por medio de la oración y de la ayuda material"".

Por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración - http://www.oraciondelpapa.net).

Si quieres ver más videos sobre las intenciones del Papa los encontrarás en http://www.elvideodelpapa.org

Con la colaboración del Centro Televisivo Vaticano (http://www.ctv.va)

Idea y realización http://www.lamachi.com