Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

17 septiembre 2017

Pintando sueños en Luján

Una charla con Mercedes, alumna de los Talleres de Marangatú. En este
video cuenta cómo las clases de pintura la ayudaron en todos los
aspectos de su vida.

15 septiembre 2017

LIBRO DE LA SEMANA (15 Sep): La rebelión de los Amos

(Cfr. www.criterisclub.es)


  La rebelión de los amos
PRECIO
17,00 €

PELICULA DE LA SEMANA (15 Sep): Churchil

(Cfr. www.almudi.org)

  
Churchill



Reseña: 

Winston Churchill es una de las grandes figuras políticas del siglo XX, no sólo de la escena británica, sino también del panorama mundial. En su larga carrera, jugó un papel principalísimo en las horas oscuras en que parecía que las hordas nazis de Hitler estaban destinadas a conquistar la Tierra.
El film que nos ocupa sin embargo pone el foco de la atención en sólo dos días de la vida del premier inglés, las que precedieron al desembarco de Normandía. Y osa componer un retrato donde prima el lado más humano del mitificado Churchill. En efecto, la idea es mostrarle envejecido, y contrario a las ideas con que vienen los aliados americanos con Dwight Eisenhower a la cabeza, de pasar al continente por la llamada playa de Omaha, en una acción que sin duda tendrá un enorme coste en vidas humanas, y donde es crucial la discreción y que la climatología no juegue una mala pasada.
El australiano Jonathan Teplitzky muestra que el liderazgo y la determinación no están reñidos con las dudas y la conciencia de estar siendo relegado a un segundo término, una suerte de humillación, sentimientos que pugnan en el espíritu de Churchill, a quien trata de sostener Clementine, la gran mujer que tiene a su lado. Por parte de los americanos, Ike y otros oficiales, hay una mezcla de respeto al viejo mandatario, y la resolución de hacer lo que hay que hacer. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ

Encuentro del Papa con los periodistas a su regreso de Colombia

(Cfr. www.almudi.org)



El Santo Padre se detuvo 45’ con los periodistas para intercambiar impresiones sobre su viaje a Colombia

 

Greg Burke, Director de la Oficina de Prensa del Vaticano

Gracias, Santo Padre, por el tiempo que nos dedica hoy, tras un viaje intenso, agotador, muy cansado para algunos, pero también un viaje fructuoso. Varias veces ha agradecido Usted a las personas por las cosas que le han enseñado; también nosotros aprendemos tantas cosas en estas culturas de encuentro y se lo agradecemos. Colombia en particular, con su pasado reciente −no solo reciente− nos ha ofrecido algunos ejemplos muy fuertes, testimonios conmovedores de perdón y de reconciliación. Pero nos ha dado también una lección continua de alegría y de esperanza, dos palabras que Usted ha usado mucho en este viaje. Ahora tal vez Usted quiera decirnos algo, y luego pasamos a las preguntas. Gracias.
Buenas noches y muchas gracias por vuestro trabajo. Es verdad que me ha emocionado la alegría, la ternura, la juventud, la nobleza del pueblo colombiano. Claramente un pueblo noble, que no tiene miedo a expresarse como siente, no tiene miedo de sentir y hacer ver lo que siente. Así lo he visto yo. Esta es la tercera vez que estoy en Colombia, que yo recuerde, pero un obispo me dijo: “No, Usted estuvo una cuarta vez, aunque solo para pequeñas reuniones”, una vez en La Ceja y las otras dos o tres, en Bogotá. Pero no conocía la Colombia profunda, la que se ve por las calles. Y agradezco el testimonio de alegría, de esperanza, de paciencia en el sufrimiento de este pueblo. Me ha hecho mucho bien. Gracias.

César Moreno, de “Caracol Radio”

Gracias, Santidad, muy buenas noches. Primero quisiera agradecerle de parte de todos los medios colombianos que nos acompañan en este viaje, todos nuestros compañeros y amigos, por haber venido a nuestra Patria, por habernos dado tantos mensajes tan lindos, tan profundos, por tanto cariño, por tanta cercanía que Usted le demostró al pueblo colombiano. Santidad, muchas gracias. Mi pregunta es la siguiente: Usted llegó, Santo Padre, a un país dividido a causa de un proceso de paz, entre los que aceptan y no aceptan ese proceso. ¿Qué hacer concretamente, qué pasos dar para acercar a las partes divididas, para que dejen ese odio, para que dejen ese rencor? Si pudiera volver a nuestro país en unos años, ¿cómo cree, cómo le gustaría ver a Colombia? Gracias.
A mí me gustaría que el lema “Demos el segundo paso”, al menos fuera ese. Fueron −yo pensaba que eran más, calculaba unos sesenta, pero me dijeron− 54 años de guerrilla más o menos, y ahí se acumula mucho, mucho, mucho odio, mucho rencor, mucha alma enferma, y la enfermedad no es culpable, viene, te agarraste un sarampión y te agarra… Perdonadme, hablaré en italiano. El alma enferma, la enfermedad no es algo culpable; ¡viene! Y con esas guerrillas que ciertamente han hecho −tanto la guerrilla, como los paramilitares, como los de allá, y también la corrupción, tantas veces, en el País− han cometido pecados feos que han provocado esa enfermedad del odio. Pero hay pasos adelante que dan esperanza, pasos en la negociación: el último es el cese el fuego del ELN (Ejército de Liberación Nacional): les agradezco tanto, doy tantas gracias por eso. Pero hay algo más que he notado, que son las ganas de ir adelante en ese proceso, que va más allá de las negociaciones que se están haciendo y que se deben hacer. Son unas ganas espontáneas, y ahí está la fuerza del pueblo. Yo tengo esperanza en eso. El pueblo quiere “respirar”, pero debemos ayudarlo, ayudarlo con la cercanía, la oración y sobre todo la comprensión de cuánto dolor hay dentro de tanta gente.

José Mojica, de “El Tiempo”

Santo Padre, un honor estar aquí con Usted. Mi nombre es José Mujica, soy periodista de “El Tiempo” −casa editorial de Colombia− y le saludo en nombre también de mis colegas colombianos y de todos los medios de comunicación de mi país. Colombia ha sufrido muchas décadas de violencia por cuenta de la guerra, por el conflicto armado y también por el narcotráfico; sin embargo, los estragos de la corrupción en la política han sido tan perjudiciales como la misma guerra, y aunque no es nueva la corrupción, siempre hemos sabido que existe, sabemos que siempre ha habido corrupción, ahora es más visible porque ya no tenemos las noticias de la guerra, del conflicto armado. ¿Qué hacer ante este flagelo, hasta dónde llevar a los corruptos, cómo castigarlos y, por último, habría que excomulgar a los corruptos?
Vos haces una pregunta que yo me planteé muchas veces, y me la planteé de esta manera: ¿El corrupto tiene perdón? Me la planteé así. Y me la planteé cuando hubo un acto, en la provincia de Catamarca, en Argentina, de maltrato, abuso, de violación de una chica, y había gente metida allí muy ligada a los poderes políticos y económicos de esa provincia. Oí tanto de un artículo de Rogelio Frigerio publicado en “La Nación”, en aquel tempo; y escribí un librito que se llama “Pecado y corrupción”. Siempre somos todos pecadores y sabemos que el Señor está cerca de nosotros, que Él no se cansa de perdonar. Pero la diferencia es: Dios nunca se cansa de perdonar, y el pecador a veces encuentra el valor y pide perdón. El problema es que el corrupto se cansa de pedir perdón y olvida cómo se pide perdón: ese es el problema grave. Es un estado de insensibilidad ante los valores, ante la destrucción, la explotación de personas. No es capaz de pedir perdón. Es como una condena, por lo que es muy difícil ayudar a un corrupto, muy difícil. Pero Dios puede hacerlo. Yo rezo por esto.

Hernan Reyes, de “Télam”

Santidad, la pregunta es del grupo de periodistas de lengua española. Ha hablado Usted de este primer paso que ha dado Colombia. Hoy, en la Misa ha dicho que no ha sido suficiente un diálogo entre las dos partes, sino que ha sido necesario incorporar más actores. ¿Piensa Usted que es posible replicar este modelo colombiano en otros conflictos del mundo?
Integrar a otras personas… También hoy, en la homilía, he hablado de eso aprovechando el pasaje del Evangelio. Implicar a otros sujetos: no es la primera vez. En muchos conflictos han sido implicados otros sujetos. Es un modo de avanzar, un modo sabio, político... Está la sabiduría de pedir ayuda. Creo que, como hoy he querido apuntar en la homilía −que era un mensaje más que una homilía−, creo que esos recursos técnico-políticos ayudan, requieren a veces la intervención de las Naciones Unidas para salir de la crisis. Pero un proceso de paz irá adelante solo cuando lo coge el pueblo de la mano. Si el pueblo no lo toma de la mano, se podrá avanzar un poco, se llegará a un compromiso… Es lo que he intentado hacer sentir en esta visita: o el protagonista de la pacificación es el pueblo, o se llegará solo hasta cierto punto. Pero cuando un pueblo toma de la mano el asunto, es capaz de hacerlo bien. Esa es la senda superior. Gracias.

Elena Pinardi, de EBU-UER

Buenas noches, Santidad. Ante todo, nos gustaría preguntarle cómo está. Hemos visto todos que se ha golpeado la cabeza: ¿cómo está? ¿Se ha hecho daño?
Me he inclinado un poco para saludar a los niños, no he visto el cristal y… “pum”.
Entonces, la pregunta es esta. Mientras estamos en vuelo, pasamos cerca del huracán Irma que ha causado decenas de muertos y daños enormes en las Islas del Caribe y en Cuba, y se teme que amplias zonas de la Florida puedan acabar bajo el agua. Seis millones de personas han tenido que dejar sus casas. Tras el huracán Harvey, ha habido casi tres huracanes a la vez en la zona. Los científicos consideran que el calentamiento de los océanos es un factor que contribuye a hacer las tempestades y los huracanes estacionales más intensos. ¿Hay una responsabilidad moral de los líderes políticos que se niegan a colaborar con las otras naciones para controlar las emisiones de gas con efecto invernadero, porque niegan que el cambio climático sea obra del hombre?
Gracias. Empiezo con la última parte, para no olvidarla: quien niega eso debe ir a los científicos y preguntarles a ellos. Porque hablan clarísimo. Los científicos son precisos. El otro día, cuando salió la noticia de la nave rusa −creo− que fue de Noruega al Japón o a Taipéi pasando por el Polo Norte, sin rompehielos, y las fotografías mostraban trozos de hielo… A través del Polo Norte, ahora, se puede pasar. Es muy claro, es muy claro. Cuando salió esa noticia, desde una universidad −no recuerdo dónde− salió otra que decía: “Tenemos solo tres años para volver atrás, si no las consecuencias serán terribles”. Yo no sé si es verdad “tres años” o no; pero que, si no volvemos atrás, vamos para abajo, eso es seguro. Del cambio climático se ven los efectos, y los científicos dicen claramente el camino a seguir. Y todos tenemos una responsabilidad, todos. Cada uno, una pequeña o gran responsabilidad moral: al aceptar, dar la opinión o tomar decisiones. Y debemos tomárnoslo en serio. Creo que es una cosa para no hacer bromas, es muy seria. Usted me pregunta: ¿cuál es la responsabilidad moral? Cada uno tiene la suya. También los políticos tienen la suya. Cada uno tiene la propia. Según la respuesta que dé.
Hay quien dice que vamos al apocalipsis con todos estos eventos atmosféricos…
No lo sé. Yo digo: cada uno tiene su propia responsabilidad moral, primero. Segundo: si uno está un poco dudoso de que eso no sea tan cierto, que pregunte a los científicos. Ellos son clarísimos. No son opiniones lanzadas al aire: son clarísimos. Y que luego decida. Y la historia juzgará las decisiones. Gracias.

Enzo Romeo, de la RAI

Buenas noches, Santo Padre. Yo me engancho a la pregunta que ha hecho antes la colega, porque Usted muchas veces en los discursos que ha dado en Colombia ha reclamado la necesidad de hacer paz con la creación, respetar el ambiente como condición necesaria para que se pueda crear una paz social estable. Y vemos los efectos del cambio climático también en Italia: no sé si está informado, pero ha habido muertos en Livorno…
Sí, después de tres meses y medio de sequía.
Exacto. Y muchos daños en Roma. Por tanto, estamos todos involucrados en esta situación. Pero, ¿por qué tarda una toma de conciencia? Sobre todo por parte de los gobiernos, que en cambio parecen tan solícitos quizá en otros sectores −siempre el discurso de los armamentos: estamos viendo por ejemplo la crisis de Corea. También de esto me gustaría saber su opinión.
¿El por qué? Me viene a la cabeza una frase del Antiguo Testamento: el hombre es un estúpido, es un testarudo que no ve. El único animal de la creación que mete la pata en el mismo agujero, es el hombre. El caballo y los otros no, no lo hacen. Es la soberbia, la presunción de decir: “No, pues no será así…”. Y luego está el dios bolsillo, ¿no? No solo sobre la creación: tantas cosas, tantas decisiones, tantas contradicciones y algunas dependen del dinero. Hoy, en Cartagena: comencé por la parte, llamémosla, pobre de Cartagena. Pobre. La otra parte, la parte turística, lujo y lujo sin medidas morales, digamos. Pero los que van allá, ¿no se dan cuenta de esto? O los analistas sociopolíticos, ¿no se dan cuenta? El hombre es un estúpido, decía la Biblia. Y así, cuando no se quiere ver, no se ve. Se mira solo a una parte. No sé, y de Corea del Norte, te digo la verdad, no lo entiendo, de verdad. Porque es que no comprendo ese mundo de la geopolítica, es muy arduo para mí. Pero creo que, por lo que veo, allí hay una lucha de intereses que se me escapan, no puedo explicarlo. Pero el otro aspecto es importante: no se toma conciencia. Piensa en Cartagena, hoy. ¿Y eso es injusto, se puede tomar conciencia? Esto es lo que se me ocurre. Gracias.

Valentina Alazraki, de “Televisa”

¿Cómo está del golpe?
…pero no duele. Me pusieron un ojo en compota.
En todo caso, lo sentimos. Aunque no le duela, lo sentimos. Santidad, cada vez que Usted encuentra a los jóvenes, en cualquier parte del mundo, siempre les dice: “No os dejéis robar la esperanza, no os dejéis robar la alegría y el futuro”. Desgraciadamente, en los Estados Unidos se ha abolido la ley de los “dreamers”, de los soñadores: estamos hablando de 800 mil chicos, muchísimos mexicanos, colombianos, de tantos países. ¿No cree Usted que, con esa ley, con esa abolición, esos chicos pierdan la alegría, la esperanza, el futuro? Y luego, abusando de su gentileza y de la de mis colegas, si pudiese hacer una pequeña oración, un pequeño pensamiento por todas las víctimas del terremoto en México y del huracán Irma. Gracias.
Claro que sí. Le preguntaba a qué ley se refiere. He oído de esa ley; no he podido leer los artículos ni cómo se tomó la decisión. No la conozco bien, pero, lo primero, separar a los jóvenes de la familia no es algo que dé buen fruto, ni para los jóvenes, ni para la familia. Pienso que esa ley −que creo que viene no del Parlamento sino del Ejecutivo− si es así, pero no estoy seguro, hay esperanza de repensarla un poco. Porque he oído hablar al Presidente de los Estados Unidos: se presenta como un hombre pro-vida, y si es un buen pro-vida comprende que la familia es la cuna de la vida y que se debe defender la unidad. Por eso, tengo interés en estudiar bien esa ley. Pero, verdaderamente −en general, sea este caso u otros casos− cuando los jóvenes se sienten explotados, como en tantos casos, al final se sienten sin esperanza. ¿Y quién la roba? La droga, las otras dependencias, el suicidio… El suicidio juvenil es muy fuerte, y sucede cuando se les separa de sus raíces. Es muy importante la relación de un joven con sus raíces. Los jóvenes desarraigados, hoy, piden ayuda: quieren recuperar sus raíces. Por eso yo insisto tanto en el diálogo entre jóvenes y ancianos, saltando un poco a los padres. Que dialoguen con los padres, pero los ancianos son importantes, porque ahí están las raíces; y están un poco más alejados, para evitar los conflictos que pueda haber con las raíces más próximas, como las de los padres. Los jóvenes, hoy, necesitan recuperar sus raíces. Cualquier cosa que vaya contra las raíces, les roba la esperanza. No sé si he respondido…
Los pueden deportar de los Estados Unidos…
Sí, sí, pierden una raíz… Eso es un problema. Pero sobre esa ley no quiero expresarme, porque no la he leído y no me gusta hablar de lo que no he estudiado antes. Y luego, Valentina es mexicana y México ha sufrido mucho, y os pido a todos por solidaridad con la “decana” −está el otro “decano” allí− una oración por su patria. Gracias.

Fausto Gasparroni, de “Ansa”

Santidad, en nombre del grupo italiano quiero hacer una pregunta sobre la cuestión de los inmigrantes, en particular sobre el hecho de que recientemente la Iglesia italiana ha expresado −digamos así− una especie de comprensión hacia la nueva política del gobierno de restringir sobre la cuestión de los que salen de Libia y de las pateras. Se ha escrito incluso que sobre esto ha habido un encuentro suyo con el Presidente del Consejo Gentiloni. Querríamos saber si efectivamente en ese encuentro se ha hablado de este tema, si ha existido ese encuentro y se ha tratado ese tema, y sobre todo qué piensa Usted precisamente de esta política de clausura de las salidas, considerando también que luego los inmigrantes que se quedan en Libia −como se ha documentado por encuestas− viven en condiciones inhumanas, en condiciones muy, pero que muy precarias. Gracias.
Primero, el encuentro con el Primer Ministro Gentiloni fue un encuentro personal y no sobre ese tema. Fue antes del problema, pero salió algunas semanas después, casi un mes después. Fue antes que el problema. Segundo: siento un deber de gratitud con Italia y Grecia, porque han abierto el corazón a los inmigrantes. Pero no basta abrir el corazón. El problema de los inmigrantes es, primero, corazón abierto, siempre. Es también un mandamiento de Dios, de acogerlos, “porque tú fuiste esclavo, inmigrante en Egipto” (cfr. Lev 19,33-34): eso dice la Biblia. Pero un gobierno debe gestionar ese problema con la virtud propia del gobernante, o sea la prudencia. ¿Qué significa? Primero: ¿cuánto sitio tengo? Segundo: no solo recibirlos, sino también integrarlos. Integrarlos. He visto ejemplos −en Italia− de integración bellísimos. Cuando fui a la Universidad Roma-Tre, me preguntaron cuatro estudiantes; una, la última en preguntar, yo la miraba y pensaba: “Pero esa cara la conozco…”. Era una que menos de un año antes vino de Lesbos conmigo en el avión. Ha aprendido la lengua, y como estudiaba biología en su patria, le han convalidado y ha seguido. Ha aprendido la lengua. Eso se llama integrar. En otro vuelo −cuando volvíamos de Suecia, creo− hablé de la política de integración de Suecia como un modelo, pero también Suecia ha dicho, con prudencia: “El número es este; más no puedo”, porque existe el peligro de la no-integración. Tercero: hay un problema humanitario, el que usted decía. ¿La humanidad toma conciencia de esos lager? ¿De las condiciones de las que usted hablaba, en el desierto? He visto fotografías… Hay explotadores… Usted hablaba del gobierno italiano: me da la impresión de que está haciendo de todo para trabajos humanitarios, para resolver también el problema que no puede asumir. Resumiendo: corazón siempre abierto, prudencia, integración y cercanía humanitaria.
Y hay una última cosa que quiero decir, y vale sobre todo para África. Hay, en nuestro inconsciente colectivo, un lema, un principio: “Hay que explotar África”. Hoy en Cartagena hemos visto un ejemplo de explotación, humana, en aquel caso [de los esclavos]. Y un jefe de gobierno, sobre esto, dijo una bella verdad: “Los que huyen de la guerra, es otro problema; pero para tantos que huyen del hambre, invirtamos allí, para que crezcan”. Pues en el inconsciente colectivo está que cada vez que tantos países desarrollados van a África, es para explotarla. Debemos darle la vuelta a eso: África es amiga y hay que ayudarla a crecer. Luego, los demás problemas, de guerras, van por otra parte. No sé si con esto he aclarado…

Xavier Le Normand, de “I. Media”

Buenas noches, Santo Padre. Santidad, hoy ha hablado usted de Venezuela, después del Ángelus. Ha pedido que se rechace todo tipo de violencia en la vida política. El jueves, después de la Misa en Bogotá, saludó a cinco Prelados venezolanos. Lo sabemos todos: la Santa Sede ha estado y sigue estando muy comprometida en un diálogo en aquel país. Ya hace meses que Usted pide el fin de todas las violencias. Pero el presidente Maduro por un lado tiene palabras muy violentas contra los Obispos, y por otro dice que está con el Papa Francisco. ¿No sería posible tener palabras más fuertes y quizá más claras? Gracias, Santidad.
Creo que la Santa Sede ha hablado fuerte y claramente. Lo que dice el Presidente Maduro, que lo explique él: yo no sé qué tiene en su cabeza. Pero la Santa Sede ha hecho mucho: ha enviado allí, a aquel grupo de trabajo, a cuatro ex-presidentes, ha enviado un Nuncio de primer nivel; luego ha hablado, ha hablado con personas, ha hablado públicamente. Yo, muchas veces, en el Ángelus he hablado de la situación buscando siempre una salida, ayudando, ofreciendo ayuda para salir. No sé… Pero parece que la cosa sea muy difícil, y lo más doloroso es el problema humanitario: tanta gente que escapa o sufre… Un problema humanitario que debemos ayudar a resolver de cualquier modo. Creo que las Naciones Unidas deberían dejarse oír también allá, para ayudar. Gracias.

Greg Burke

Gracias, Santidad. Creo que nos debemos ir.
¿Por las turbulencias?
Sí.
Dicen que hay alguna turbulencia, y que debemos irnos. Pero os agradezco tanto, os agradezco tanto vuestro trabajo. Y una vez más, quisiera agradecer el ejemplo del pueblo colombiano. Y me gustaría acabar con una imagen, lo que más me ha tocado de los colombianos: en las cuatro ciudades estaba la gente en la calle, saludando… Lo que más me ha impresionado es que los padres, las madres levantaban sus niños para que los viera el Papa y para que el Papa les diese la bendición. Come diciendo: “Este es mi tesoro, esta mi esperanza, este es mi futuro. Yo lo creo”. Eso me ha impresionado. La ternura. Los ojos de esos padres y madres. Bellísimo, bellísimo. Eso es un símbolo, símbolo de esperanza de futuro. Un pueblo que es capaz de hacer niños y luego mostrarlos, hacerlos ver así, como diciendo: “Este es mi tesoro”, es un pueblo que tiene esperanza y tiene futuro. Muchas gracias. Gracias.
Gracias, Santidad. Que descanse.
Traducción de Luis Montoya.

Meditación Domingo 24 t.o. (A)

(Cfr. www.almudi.org)



en Word y en PDB
«Entonces, acercándose Pedro, le preguntó: Señor; ¿cuántas veces he de perdonar a mi hermano, cuando peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le respondió: No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso el Reino de los Cielos viene a ser semejante a un rey que quiso arreglar cuentas con sus siervos. Puesto a hacer cuentas, le presentaron uno que le debía diez mil talentos. Como no podía pagar; el señor mandó que fuese vendido él con su mujer y sus hijos y todo lo que tenía, y así pagase. Entonces el servidor; echándose a sus pies, le suplicaba: Ten paciencia conmigo y te pagaré todo. El señor; compadecido de aquel siervo, lo mandó soltar y le perdonó la deuda. Al salir aquel siervo, encontró a tino de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándole, lo ahogaba y le decía: Págame lo que me debes. Su compañero, echándose a sus pies, le suplicaba: Ten paciencia conmigo y te pagaré. Pero no quiso, sino que fue y lo hizo meter en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se disgustaron mucho y fueron a contar a su señor lo que había pasado. Entonces su señor lo mandó llamar y le dijo: Siervo malvado, yo te he perdonado toda la deuda porque me lo has suplicado. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo la he tenido de ti? Y su señor; irritado, lo entregó a los verdugos, hasta que pagase toda la deuda. Del mismo modo hará con vosotros mi Padre Celestial, si cada uno no perdona de corazón a su hermano.» (Mateo 18, 21-35)

1º. Jesús, en una cultura donde dominaba la ley del Talión -ojo por ojo y diente por diente- perdonar dos veces era ya demasiado. Cuando Pedro te pregunta cuántas veces debe perdonar, se responde -como llegando al límite-: «¿hasta siete? No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete», que es como decir: hay que perdonar siempre.
Pedro intentaba ser generoso, pero a lo humano.
Tú le elevas el nivel: hay que imitar a Dios, que es infinitamente misericordioso.
Y para que le quede claro, le explicas la parábola del siervo despiadado: su señor le ha perdonado diez mil talentos -unos setenta millones de denarios- y él no es capaz de perdonar cien denarios a su compañero.
Jesús, a veces pienso que lo que alguien me ha hecho es imperdonable, y no me doy cuenta de que eso -que me parece enorme- es como cien denarios comparado con los setenta millones que Tú me has perdonado muriendo en la cruz.
«Dios a nadie aborrece y rechaza tanto como al hombre que se acuerda de la injuria, al corazón endurecido, al ánimo que conserva el enojo» (San Juan Crisóstomo).
Si quiero ser tu discípulo, si quiero imitarte, he de aprender a «perdonar a lo divino».
Y para ello necesito primero «amar a lo divino».
Enséñame a amar a los demás como Tú los amas.

2º. «Conforme: aquella persona ha sido mala contigo. -Pero, ¿no has sido tú peor con Dios?» (Camino.-686).
Jesús, cuántas veces debo recurrir a este pensamiento tan simple, para no dejarme llevar de mis pasiones perdiendo la objetividad.
Conforme: aquella persona ha sido mala contigo; no debía haberse comportado así.
Pero calma.
¿No he sido yo peor con Dios?
Y Tú me perdonas una vez y otra.
¿No voy a intentar hacer lo mismo con mi prójimo?
Además, aquello que me parece tan grave, a veces es fruto de una confusión, o de un fallo sin mala intención; de modo que la otra persona no tiene la culpa o, al menos, toda la culpa.
Mi enfado puede ser injusto y, por supuesto, no arregla nada.
Mientras que si se aclaran las cosas con serenidad, muchas veces el problema se desvanece.
Jesús, si me enfado, no es por mi carácter.
Es por mi falta de carácter y de visión sobrenatural.
Ayúdame a saberme contener cuando me enfade.
Ayúdame a saber disculpar, a ver el lado positivo, sin caer en la ingenuidad.
Ayúdame a mirar a todos con aquella mirada tuya siempre amorosa, incluso con aquellos que te clavaron en la cruz.

Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Tiempo ordinario. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.

Homilia Domingo 24 t.o. (A)

(Cfr. www.almudi.org)



 Homilía basada en el Catecismo de la Iglesia Católica
«Perdona y se te perdonará»

I. LA PALABRA DE DIOS
Si 27,3-28, 9: «Perdona las ofensas a tu prójimo y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas»
Sal 102,1s.3s.9s.11s.: «El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia»
Rm 14,7-9: «En la vida y en la muerte somos del Señor»
Mt 18,21-35: «No te digo que le perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete»

II. APUNTE BÍBLICO-LITÚRGICO
El sacramento de la Penitencia (Domingo pasado) induce a la conversión del corazón. Hoy el Evangelio ahonda en esa conversión: la conversión reclama perdón, amor al prójimo.
Perdonar «setenta veces siete» es perdonar siempre. Este perdonar se apoya en la insistencia del NT: En la oración, Jesús nos enseñó a decir: «perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos...». La súplica se repite cada vez que celebramos la Eucaristía. En la moral, Jesús nos recuerda «la regla de oro»: «tratad a los demás como queréis que ellos os traten a vosotros» (cf Mt 7,12). Es que nuestra relación con Dios se regula según nuestras relaciones con el prójimo (1ª Lect.).

III. SITUACIÓN HUMANA
El corazón que perdona y olvida es grande, vive en la paz y es amado de Dios y de los hombres. La mejor imagen de nosotros mismos es la de ser personas de gran corazón.
No suele aceptarse hoy con facilidad el perdón porque se considera como un signo de debilidad. Sin embargo solamente los corazones fuertes tienen capacidad de convertirse y de perdonar.

IV. LA FE DE LA IGLESIA
La fe
– «Lo temible es que este desbordamiento de misericordia [Bautismo y Penitencia] no puede penetrar en nuestro corazón mientras no hayamos perdonado a los que nos han ofendido... Al negarse a perdonar... el corazón se cierra, su dureza lo hace impermeable al amor misericordioso del Padre...» (2840).
– "«Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial si no perdonáis cada uno de corazón a vuestro hermano». Allí es, en efecto, en el fondo del «corazón» donde todo se ata y se desata. No está en nuestra mano no sentir ya la ofensa y olvidarla; pero el corazón que se ofrece al Espíritu Santo cambia la herida en compasión y purifica la memoria transformando la ofensa en intercesión" (2843; cf 2842-2844).

La respuesta
– «La oración cristiana llega hasta el perdón de los enemigos... Transfigura al discípulo configurándolo con su Maestro. El perdón es la cumbre de la oración cristiana; el don de la oración no puede recibirse más que en un corazón acorde con la compasión divina. Además, el perdón da testimonio de que, en nuestro mundo, el amor es más fuerte que el pecado» (2843).
– «No hay límite ni medida en este perdón, esencialmente divino...» (2845).
– «Perdona nuestras ofensas...»: "Nuestra petición se dirige al futuro, nuestra respuesta debe haberla precedido; una palabra las une: «como»" (2838).

El testimonio cristiano
– «Dios no acepta el sacrificio de los que provocan la desunión, los despide del altar para que antes se reconcilien con sus hermanos: Dios quiere ser pacificado con oraciones de paz. La obligación más bella para Dios es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo con todo el pueblo fiel (San Cipriano)» (2845).
El sacramento del Perdón de Dios puede quedar anulado o muy debilitado, según sea nuestro perdón al hermano, a todo hombre. Que hoy y cada Domingo, el gesto de la paz reavive en nosotros la centralidad absoluta de la caridad cristiana.

Tráiler de un documental sobre el viaje pastoral del prelado del Opus De...

Del 18 al 21 de abril, Mons. Fernando Ocáriz realizó su primer viaje
pastoral fuera de Italia. Este es un tráiler de un documental sobre su
viaje a Irlanda.
Más información ► http://opusdei.org/es/article/fernand...

Catequesis en español del Papa Francisco 13/09/2017 HD

«La misericordia y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se
han besado». (Sal 85, 11) Con este verso del salmo 85 el Papa Francisco
se refirió en la catequesis de este 13 de septiembre a lo vivido el
pasado viernes en Colombia, durante su viaje apostólico, en el encuentro
por la Paz y la Reconciliación del país. Un viaje, este vigésimo viaje
internacional y quinto del Papa Francisco en un país latinoamericano, en
el que el pontífice afirmó haber sentido la continuidad con los dos
Papas que visitaron Colombia en precedencia, el Beato Pablo VI en 1968 y
San Juan Pablo II en 1986.

11 septiembre 2017

Ángelus del 10/09/2017 HD

“Todavía hoy, en Colombia y en el mundo, millones de personas son
vendidas como esclavos, o bien mendigan un poco de humanidad, un momento
de ternura, se hacen a la mar o emprenden el camino porque lo han
perdido todo, empezando por su dignidad y por sus propios derechos”. Lo
indicó el Papa Francisco en el último día del viaje apostólico en
Colombia este 10 de septiembre, cuando rezó a las 12 de este domingo la
oración del Ángelus, delante del templo dedicado a San Pedro Claver.
“Este santo fue, por lo demás, acusado injustamente de ser indiscreto
por su celo y debió enfrentar duras críticas y una pertinaz oposición
por parte de quienes temían que su ministerio socavase el lucrativo
comercio de los esclavos”, indicó el Papa.

09 septiembre 2017

Reconciliación Nacional Con el Papa Francisco en Villavicencio Colombia ...

Transmisión completa: Gran encuentro de oración por la reconciliación
nacional en el Parque Las Malocas, Villavicencio Colombia. Especial de
Testimonio de víctimas

07 septiembre 2017

PELICULA DE LA SEMANA (8 Sep): Novelas John Dos Passos

(Cfr. www.criteriaclub.es)
  Novelas John Dospassos (I)

El novelista John Dospassos es uno de los más prolíficos narradores americanos de la primera mitad del siglo XX y se presentan en dos volúmenes.
 
Precio 
25,00 €

PELICULA DE LA SEMANA (8 Ago): Una cita en el parque

(Cfr. www.almudi.org)


Una cita en el parque


Reseña: 

El londinense barrio Hampstead Village es conocido por su apreciado parque, un rincón de campo y paz, en medio de la enorme metrópolis. Junto a él vive Emily Walters (Diane Keaton), una viuda que desde que murió su marido no presta atención a su viejo apartamento, sus problemas económicos, ni a su hijo Philip (James Norton). A pesar de los consejos de su amiga Fiona (Lesley Manville), Emily no admite que su vida se está desmoronando. Un día, mientras observa el parque desde la ventana, descubre una casa destartalada y al hombre que vive en ella.
Lo más destacable de esta amable propuesta reside en el trabajo de los dos protagonistas, un irlandés y una estadounidense, cada uno de un estilo de interpretación opuesta. Sobresale el siempre sorprendente Brendan Gleeson, por encima de Diane Keaton, que abusa de sus tics de siempre.
Dirige el especialista en historias de amor otoñales Joel Hopkins, responsable de Nunca es tarde para enamorarse. Consigue que su relato del encuentro de dos personajes con carencias afectivas no caiga en demasiado sentimentalismo. Como resultado, se ve con agrado, aunque no aporta gran cosa. (Almudí JD).Decine21: AQUÍ

El coraje e las propias ideas

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Los héroes de nuestro tiempo son todos los que cada día se sacrifican y hacen algo bueno y útil por la comunidad y el prójimo, sin pedir nada a cambio

Entrevista a Oscar de Montigny, manager internacional y difusor de los principios de la ‘Economía 0.0.’.

"Un héroe es un hombre sencillo. Más que fuerte y poderoso, es aquel que realiza un acto de valentía extraordinario y generoso que implique el sacrificio consciente de sí mismo para proteger el bien ajeno o el bien común" (Oscar de Montigny)

La mañana es húmeda y calurosa, de esas que hacen esperar que llegue la noche cuanto antes. El autobús, tras atravesar lenta y perezosamente el centro de la ciudad, me deja justo delante del hotel donde estamos citados. Atravieso el enorme hall, repleto de dorados espejos y sofás rojos. Al fondo de la sala, entre la penumbra de unos vasos orientales enormes, me espera Oscar Montigny, manager internacional de éxito, pero al mismo tiempo inspirador y divulgador de los principios de una Economía 0.0, una nueva propuesta para una economía sostenible, que conjugue los negocios con la filosofía, las finanzas con el arte y la ciencia.

Llevo en mi mano El tiempo de los nuevos héroes, su último libro. Mientras me da la bienvenida, me pregunto por qué un hombre de la alta finanza gasta su tiempo en promover y difundir ideas y conceptos con un fuerte valor social, más típicos de un pensador que de un manager. ¿Qué es lo que impulsa a hablar de bien común, valores y héroes, a alguien acostumbrado al frío lenguaje de los números? Y es precisamente esta curiosidad y las ganas de ir más allá de los clásicos prejuicios sobre los hombres de finanzas, la que me impulsa a entrevistarlo.

Y al final, seré sincero, abandono el hall de los dorados espejos y los sofás rojos, feliz de haber conocido un hombre que ama pensar e ir más allá de las convenciones.

Oscar, en una época cada vez más dominada por la tecnología y la globalización, ¿sigue habiendo un sitio para los héroes? ¿Quiénes son los héroes de nuestro tiempo y de nuestra sociedad?

Los héroes de nuestro tiempo son todos los que cada día se sacrifican y hacen algo bueno y útil por la comunidad y el prójimo, sin pedir nada a cambio. Hay hambre de nuevos héroes, de personas que pongan el amor y la gratitud en primer lugar, más allá del egoísmo y el interés individual.
Pero atención. No hay que pensar que esto sólo es posible a los santos. Cualquiera puede ser un nuevo héroe. Y todos nosotros podemos tener la suerte de encontrar nuevos héroes en la vida de cada día. El heroísmo no es algo abstracto o un ideal que está por encima de nuestras fuerzas, sino por el contrario es una semilla plantada en cada uno de nosotros, real, verdadera, siempre dispuesta a germinar. Basta con regarla cada día con amor y convicción, para transformar la semilla en una planta lozana que sepa dar buenos y dulces frutos para la humanidad.

Tenemos que aprender a dejarnos guiar con confianza por los valores familiares para contribuir todos al bien del conjunto del que formamos parte. Sólo de este modo viviremos eternamente, en esa parte de nosotros que habremos entregado a los demás.

Hay una afirmación en el libro que me ha llamado la atención: "La verdadera revolución hoy ya no reside en el cambio, sino en la velocidad de este cambio". En esta continua carrera ¿no corremos el riesgo de perder de vista los verdaderos valores y nuestras raíces? Y quizás también tomar la dirección equivocada.

Hace unos años tuve la suerte de conocer a Tara Gandhi, nieta de Mahatma Gandhi. Tara me contó que su abuelo le decía siempre: "No es la velocidad la que hace la diferencia, sino la orientación". Y la orientación no la dan los viejos sistemas sociales, las estructuras políticas o económicas, las ideologías o las grandes empresas. Entonces, ¿quién puede darla? Nosotros, solo nosotros. Todas las personas de buena voluntad que quieran dejar un rastro de bien en este mundo. Y el nuevo guía de nuestros tiempos es el hombre normal, con su entrega diaria en favor de la colectividad. Esta es la verdadera gran revolución de hoy. Ya no estamos en el tiempo de los semidioses de la Grecia clásica, los profetas carismáticos de la Edad Media o los grandes líderes de pueblos del siglo XX. La persona normal es el nuevo héroe que traza el camino.

Para una empresa de hoy, ¿es importante crear cultura y compartir valores, más que vender productos?

Es fundamental. Para una empresa hoy en día, apostar sólo por la venta de un producto o un servicio sería la ruina. Los tiempos han cambiado y las empresas deben aprender a crear y difundir una cultura de valores para ir más allá del estrecho recinto de los propios intereses comerciales. El objetivo es dar su aportación a una economía sostenible −lo que yo llamo Economía 0.0.−, donde filosofía, arte y ciencia se encuentran y se armonizan con el negocio para ofrecer a la colectividad no sólo un producto, sino un bien.

Puedo dar un ejemplo. He ideado y lanzado hace algún tiempo Centodieci, una plataforma que ofrece gratuitamente ideas e instrumentos para ayudar a construir una cultura de los valores humanos y sociales, y para ofrecer conocimientos y formar en capacidades. Invertir en cultura produce siempre valor social y ventaja competitiva, que es el fin al que una empresa moderna debe aspirar siempre. A través de Centodieci ofrecemos, por ejemplo, estímulos y reflexiones sobre cómo la tecnología está impactando cada vez más sobre nuestra sociedad, sobre las costumbres de nuestras vidas y hasta sobre nuestros valores y raíces.

Esto puede ser un bien o un mal. No me toca a mí decidirlo. Mi tarea es orientar y ayudar a las personas a reflexionar para que luego, con autonomía, tomen las opciones más justas y acertadas. Busco ayudar a las personas a plantearse preguntas y a que se esfuercen en darse respuestas. Si lo consigo, aunque sea en modo mínimo, cada día seré más rico en satisfacción, porque yo también habré contribuido a construir una pequeña parte del bien común.

Oscar de Montigny es un manager internacional y difusor de los principios de la Economía 0.0., y autor del blog Riflessioni per il Terzo Millennio.

Meditación Domingo 23º t.o. (A)

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en Word y en PDB
«Si tu hermano peca contra ti, ve y corrígele a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no escucha, toma entonces contigo a uno o dos, para que cualquier asunto quede firme por la palabra de dos o tres testigos. Pero si no quiere escucharlos, díselo a la Iglesia. Si tampoco quiere escuchar a la Iglesia, tenlo por pagano y publicano.
Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el Cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el Cielo.
Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra sobre cualquier cosa que quieran pedir; mi Padre que está en los Cielos se lo concederá. Pues donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.» (Mateo 18, 15-20)

1º. Jesús, hoy me enseñas una de las consecuencias del mandamiento nuevo: si he de amar a los demás como Tú los amas, tengo también la responsabilidad de intentar que rectifiquen cuando su comportamiento no es el que debería ser.
Esta responsabilidad se llama corrección fraterna: corregir al hermano.
«Si te escucha, habrás ganado a tu hermano;» le habrás hecho el mayor favor, le habrás mostrado que le quieres de verdad.
En mi apostolado de cristiano corriente, además de abrir horizontes espirituales a los que me rodean mostrándoles la belleza del camino de santidad, debo advertirles -sin ofender, con cariño- aquellas cosas que no hagan bien.
Es un deber cristiano, como lo es el deber de ayudar a los que están necesitados en el terreno material.
Pero no es suficiente con señalar los defectos.
Lo que me pides, Jesús, es que les ayude a mejorar: con mi oración, con mi ejemplo y con mi palabra.
Jesús, me has dado un gran medio para ayudar a mis amigos a ser mejores: la Confesión.
Este sacramento no sólo perdona los pecados, sino que además da fuerzas para luchar en aquello de lo que uno se confiesa.
Les has dado a los apóstoles  y a través de ellos a los sacerdotes  el poder de atar y desatar: el poder de perdonar los pecados y administrar tu gracia.
¡Qué gran complemento a la corrección fraterna es el llevar a mis amigos a la Confesión!
Toda la virtud de la penitencia reside en que nos restituye a la gracia de Dios y nos une con Él con profunda amistad. El fin y el efecto de este sacramento son, pues, la reconciliación con Dios. En los que reciben el sacramento de la Penitencia con un corazón contrito y con una disposición religiosa, tiene como resultado la paz y la tranquilidad de conciencia, a las que acompaña un profundo consuelo espiritual. En efecto, el sacramento de la reconciliación con Dios produce una verdadera «resurrección espiritual», una restitución de la dignidad y de los bienes de la vida de los hijos de Dios, el más precioso de los cuales es la amistad de Dios» (CEC.-1468).

2º. «¿No es raro que muchos cristianos, pausados y hasta solemnes para la vida de relación (no tienen prisa), para sus poco activas actuaciones profesionales, para la mesa y para el descanso (tampoco tienen prisa), se sientan urgidos y urjan al Sacerdote, en su afán de recortar; de apresurar el tiempo dedicado al Sacrificio Santísimo del Altar? (Camino.-530).
Jesús, hoy me haces una promesa que debo recordar a menudo: «donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
Quieres que los cristianos nos reunamos en tu nombre para rezar, para pedir cosas al Padre.
De ahí la importancia de rezar en familia, hacer la oración acompañado de otros, y de muchas costumbres en las que los cristianos se reúnen para rezar: procesiones, romerías, etc.
Jesús, Tú estableciste que la reunión de cristianos por excelencia fuera la Santa Misa: «haced esto en memoria mía» (Lucas 22,19).
En la Santa Misa, Tú estás en medio de nosotros de manera muy especial: te haces presente en la Eucaristía con tu cuerpo y sangre, alma y divinidad.
Por eso, la Santa Misa es el mejor lugar para pedirte lo que necesito, y también para alabarte, darte gracias y pedirte perdón.
Si esto es así, ¿no es raro que muchos cristianos se sientan urgidos para recortar el tiempo dedicado al Sacrificio Santísimo del Altar?
Jesús, lo que pasa es que me falta fe para descubrir tu presencia en la Misa.
Auméntame mi fe.
Precisamente la Misa es el mejor momento para pedirte que aumentes mi fe, especialmente en la Consagración y en la Comunión, pues la Eucaristía es el Sacramento de nuestra Fe.

Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Tiempo ordinario. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.

Homilía Domingo 23º t.o. (A)

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(Ez 33,7-9) "Te he puesto de atalaya en la casa de Israel"
(Rm 13,8-10) "Amar es cumplir la ley eterna"
(Mt 18,15-20) "Si tu hermano peca, repréndelo a solas"

Homilía a cargo de D. Justo Luis Rodríguez Sánchez de Alva

“Repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano”. Una indicación del Señor que tiene la hondura de las cosas sencillas y el aroma de la caridad. Lo que separa en la Iglesia al hermano del extraño o del enemigo radica justamente en este: “repréndelo a solas”. Mientras los que no aman a la Iglesia airean las debilidades y errores de los que pertenecemos a Ella hablando o escribiendo lo que no deben, como no deben y donde no deben, Jesús pide que, a solas, como a un hermano o a un amigo a quien se quiere bien pero anda equivocado, se le alerte delicadamente del mal que puede ocasionarse y ocasionar a la Iglesia.

“A solas”. Es toda una invitación a la delicadeza, al tacto más exquisito, a la amistad verdadera, y que trae a la memoria, además, todo un arsenal de virtudes: la caridad que es la que mueve a la corrección soltando o frenando la lengua según los casos; la prudencia que busca el momento y la palabra oportuna, la que no hiere; la humildad que elige el tono justo propio de quien no ignora que también nosotros debemos ser corregidos; la fortaleza y la veracidad que delatan al hombre recio y entero, al cristiano auténtico. A solas. Los padres deben evitar reñir delante de los hijos. Y otro tanto deben hacer los superiores, los educadores..., todos. A solas, en un diálogo sincero y respetuoso.

La Sagrada Escritura nos enseña que antaño Dios se servía de los profetas, gente llena de fortaleza y de caridad, para advertir a los hombres, incluso a reyes y príncipes, cuando equivocaban el camino. “¿Quién más inteligente que David?, escribe S. Juan Crisóstomo; y sin embargo, no se dio cuenta de que había pecado gravemente... Necesitó la luz del profeta y que sus palabras le hicieran caer en la cuenta de su falta. El Señor quiere que haya quienes vayan al pecador y le hablen de lo que ha hecho” (In Mt. hom. 60).

El amor sincero a quienes pertenecen a la Iglesia, debe superar con fortaleza cristiana un falso temor a contristar o a que la corrección no sea bien recibida; que se produzca un distanciamiento, se pierda una amistad o el crearse enemigos; la conciencia de que también nosotros incurrimos con frecuencia en la misma falta o no poseemos la ciencia y la experiencia de quien debe ser advertido. Justamente porque está movida por el amor y hecha con la delicadeza del que se sabe también pecador, todos, pero especialmente los padres, los maestros y educadores, quienes tienen una responsabilidad sobre los demás, deben procurar mirar más el bien de la Iglesia y de los demás que el temor a contristar.

“Si te hace caso...” Debemos aceptar con agradecimiento la corrección fraterna que, sin duda, es siempre más costosa para quien la hace que para quien la recibe. “Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, ni te desanimes cuando Él te reprenda; porque el Señor corrige al que ama...¿qué hijo hay a quien su padre no corrija? Si se os privase de la corrección, que todos han recibido, seríais bastardos y no hijos... Toda corrección no parece de momento agradable sino penosa, pero luego produce fruto apacible de justicia en los que en ella se ejercitan” (Heb 12, 4-12).

La gran lección de la Liturgia de hoy es que la conversión continua, debida a la ayuda a quien equivoca el camino, es posible cuando existe un amor sincero, humilde y fuerte para aceptar la corrección o para practicarla. Quien corrige o es corregido, si es sencillo y fuerte, se sabe querido, ayudado y no criticado, y “donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, nos dice hoy el Señor.

Videomensaje del Papa Francisco con motivo de su viaje a Colombia

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05 septiembre 2017

Ángelus del 03/09/2017 HD

“La regla de oro que Dios ha inscrito en la naturaleza humana” es “que
solo el amor da sentido y felicidad a la vida”, afirmó el Papa Francisco
en el Ángelus de este 3 de septiembre. Presidiendo la oración mariana
en la Plaza de San Pedro, el Papa advirtió: “Gastar sus talentos, sus
energías y su tiempo solo para salvarse, protegerse y realizarse si
mismo, conduce en realidad a perderse, es decir a una existencia triste y
estéril”. “Si al contrario, añadió, vivimos para el Señor y
fundamentamos nuestra vida sobre el amor; como lo ha hecho Jesús,
podremos saborear la alegría auténtica y nuestra vida no será estéril,
sino que será fecunda.” Denunciando la “tentación de querer seguir un
Cristo sin cruz”, el Papa Francisco animó “a no dejarnos absorber por la
visión de este mundo, sino a ser cada vez más conscientes de la
necesidad y de los esfuerzos para nosotros cristianos de avanzar
contracorriente y cuesta arriba.”

01 septiembre 2017

LIBRO DE LA SEMANA (1 Sep): Contra el hormiguero humano

(Cfr. www.criteriaclub.es)


  Contra el hormiguero humano

Rafael Gómez Pérez Nos trae su nuevo libro, Contra el hormiguero humano. Individualismo, individualidad y altruismo

PRECIO
17,00 €

PELICULA DE LA SEMANA (1 Sep): Tadeo Jones 2. El secreto del Rey Midas

(Cfr. www.almudi.org)

  
Tadeo Jones 2. El secreto del Rey Midas


Reseña: 

Tadeo Jones viaja hasta Las Vegas para asistir a la presentación del último descubrimiento de la arqueóloga Sara Lavroff: el papiro que demuestra la existencia del Collar de Midas, el mítico Rey que convertía en oro todo aquello que tocaba. Pero el feliz reencuentro se verá enturbiado cuando un malvado ricachón secuestra a Sara para poder encontrar el talismán y conseguir riquezas infinitas. Junto a sus amigos el loro Belzoni y su perro Jeff, Tadeo tendrá que hacer uso de su ingenio para rescatar a Sara, en un viaje por medio mundo, donde encontrará nuevos amigos… ¡y nuevos villanos!
Cinco años después de Las aventuras de Tadeo Jones, película de animación que marcó un hito en la taquilla española con más de 13 millones de euros de recaudación, llega esta segunda parte con la esperanza de emular el éxito precedente. Desde luego el tiempo de preparación se nota en el resultado logrado por Enrique Gato y compañía.
La cinta mantiene las señas de identidad del héroe: tan bueno y noble como torpón y poco avispado, quiere ser un nuevo Indiana Jones pero sigue trabajando como obrero de la construcción. Sin embargo, a Tadeo le ha caído en suerte enamorar a la chica más alucinante y aventurera que se pueda imaginar, Sara Lavroff, una verdadera estrella de la arqueología al estilo Lara Croft, y gracias a ella será empujado a vivir por casualidad otra alocada aventura.
El tono general sigue siendo adecuado para el target infantil al que se dirige, lo cual es seguramente una de las grandes causas de su éxito. La película resultará así especialmente entretenida para los pequeños, pues su desarrollo se sigue con facilidad, es aún más dinámica que la primera parte y nos lleva a varias localizaciones, desde Las Vegas en Estados Unidos, hasta Granada en España o el cálido desierto de Egipto. Es claramente superior al film original en la calidad visual de la animación.(Almudí JD). Decine21: AQUÍ