Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

10 agosto 2017

LIBRO DE LA SEMANA (11 Ago): El clan de la piedra

 (Cfr. www.critecriaclub.es)

 El clan de la piedra

PRECIO:
16,00 €





Atormentada por la desaparición de su hermana mayor, Linnette hará todo lo posible por encontrarla, sin dudar en emplear el poder mágico que corre por sus venas o en atravesar el temido Bosque Negro completamente sola.
Lejos, encerrada en una torre, Alanna descubrirá la crueldad de un hombre poderoso y sus esbirros.

Una historia de misterio, aventuras y algo de magia.

"Cuando la angustia nubla tu mente, el tiempo avanza más despacio"
"La bondad debe ejercitarse"
"Un hombre que no recuerda quien es, tiene la mirada vacía"

PELICULA DE LA SEMANA (11 Ago): El Pastor

(Cfr. www.almudi.org)


El pastor

  • Drama
  • Público apropiado: Jóvenes
  • Valoración moral: Adecuada
  • Año: 2016
  • País: España
  • Dirección: Jonathan Cenzual Burley

Reseña: 

La cinta presenta con gran verismo y ritmo tranquilo la vida de un pastor de ovejas, que se niega a vender su terreno a una promotora de una urbanización, a pesar la presión de esta empresa y de los vecinos que, por distintos motivos, verían su vida más o menos resuelta con el tentador dinero que les ofrecen.
El film es una reivindicación de la vida sencilla y sin sobresaltos, y de la libertad para escoger como organizar la propia existencia. El pastor protagonista pasa la mayor parte del día solo con sus ovejas, aunque también frecuenta el bar del pueblo, e incluso uno podría pensar que con una bibliotecaria habría perspectivas para una relación amorosa y la formación de una familia. Y por otro lado, en claro contraste, tenemos a otros personajes que han emprendido sus aventuras empresariales, y han quedado más o menos entrampados por sus egoístas ambiciones.
Realmente el director logra retratar, con unos pocos trazos, a personajes que se han deshumanizado, incapaces de reconocer lo que otros hacen por ellos, obsesionados por el dinero o agobiados por las deudas y amenazas de los bancos. Y sabe envolver el drama de una adecuada atmósfera, con un buen uso de los planos generales del campo y las nubes del cielo en momentos crepusculares.(Almudí JD). Decine21: AQUÍ

 
 

Una historia de amor de 80 años

(Cfr. www.almudi.org)

 

 
 
Sinesio y Socorro tienen 96 años y siempre se les ve cogidos de la mano cerca de la catedral de León

Y es que esta entrañable pareja que lleva juntos 80 años compartiendo su vida y su amor se han hecho famosos, no solo en León, sino en todo el mundo gracias a las redes sociales.

Distintas páginas de Facebook de León han publicado en alguna ocasión algunas imágenes de Sinesio y Socorro paseando por sus calles cogidos de la mano. Una entrañable imagen que despertó el interés de Sergio Canga, un artista de la tierra quien también en alguna ocasión se topó paseando por las calles con esta pareja.

Desde entonces Sergio siempre quiso hacer algo, o bien fotografiarles o lo que finalmente ha decidido hacer para rendir un pequeño homenaje a Sinesio y Socorro. Finalmente Sergio decidió pintar una de las fotografías que había visto en el pueblo de Ciñera.

Como nos cuenta el artista ''cuando vi la foto me acordé que alguna vez los había visto paseando por León. Y cuando vi las fotografías pedí permiso para poder pintar el mural''.
A día de hoy, Sergio sigue sorprendido porque ''no me esperaba para nada que esto tuviera tata repercusión''.

Al igual que Sinesio y Socorro quienes también están sorprendidos y abrumados por todo lo que ha generado su amor, que a día de hoy siguen compartiendo en una residencia.

Su nieto José Ramón Quiñones nos cuenta cómo son sus abuelos: ''son unas personas bien tiernas, gente muy afable, mi abuela es muy habladora y le encanta compartir momentos con la gente''. 

Además recuerda que, desde que ellos se conocieron, hace ya 80 años, siempre se les ha visto juntos y agarrados de la mano.

Una historia que podría resumirse en el lema que podemos ver en el mural: ''Cuando la felicidad es el fin, no hay mejor camino que el amor''.

Carlos Herrera, en cope.es.

Meditación Domingo 19 t.o.(A)

(Cfr. www.almudi.org)

 

en Word y en PDB
«Inmediatamente después Jesús mandó a los discípulos que subieran a la barca y que se adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, despedida la multitud, subió al monte a orar a solas; y después de anochecer permanecía él solo allí. Entretanto la barca estaba ya alejada de tierra muchos estadios, batida por las olas, porque el viento le era contrario. En la cuarta vigilia de la noche vino hacia ellos caminando sobre el mar. Cuando le vieron los discípulos caminando sobre el mar se turbaron y decían: Es un fantasma; y llenos de miedo empezaron a gritar. Pero al instante Jesús comenzó a decirles: Tened confianza, soy yo, no temáis. Entonces Pedro le respondió: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las agitas. Él le dijo: Ven. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a andar sobre las aguas hacia Jesús. Pero al ver que el viento era tan fuerte se atemorizó y, al empezar a hundirse, gritó diciendo: ¡Señor sálvame! Al punto Jesús, extendiendo su mano, lo sostuvo y le dijo: Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado? Y cuando subieron a la barca cesó el viento. Los que estaban en la barca le adoraron diciendo: verdaderamente tu eres Hijo de Dios.» (Mateo 14, 22-36)

1º. Jesús, acabas de multiplicar los panes y los peces.
Cinco mil personas han comido hasta saciarse y te quieren hacer rey.
Pero Tú te vas al monte «a orar a solas.»
De tu oración con el Padre sacas la fuerza para hacer estos milagros.
Además, me das un buen ejemplo: que no deje nunca esa oración personal, «a solas,» cara a cara contigo, con el Padre y con el Espíritu Santo.
Mientras, en la barca, los apóstoles están luchando contra el viento, que «les era contrario».
A veces, Jesús, no avanzo en mi vida interior, o tengo alguna contrariedad en mi vida profesional, familiar o social.
Y parece que estás lejos, que no me ves luchar o sufrir.
Desde la montaña donde estabas rezando, ves las dificultades de los apóstoles y vienes en su ayuda «caminando sobre el mar».
Si te pido ayuda, fortaleza o fe, tarde o temprano aparecerás y me dirás: «ten confianza, soy yo, no tenias».
Detrás de aquel suceso, de aquella contrariedad, de aquella dificultad, estoy yo: «no temas, ten confianza.»
Pedro empezó a caminar sobre las aguas cuando le llamaste, sin temer las dificultades objetivas que tenía para llegar a ti.
Jesús, que no te tenga miedo.
Que no tema acercarme a Ti, comprometerme, si me llamas.
Aunque sea más cómodo quedarme en mi barca; aunque afuera haga mucho viento; aunque lo que me pidas sea «imposible», dame la fe de Pedro para responder a tu palabra: Ven.

2º. «Cuando pierdes la calma y te pones nervioso, es como si quitaras razón a tu razón.
En esos momentos, se vuelve a oír la voz del Maestro a Pedro, que se hunde en las aguas de su falta de paz y de sus nervios: «¿por qué has dudado?» (Surco.-805).
«Pedro, bajando de la barca, comenzó a andar sobre las aguas hacia Jesús».
Decirte que si, entregarte algo que me pides y que me cuesta darte, es como salir de la barca -donde hay cierta seguridad- y empezar a caminar sin suelo bajo los pies: parece algo imposible para mí.
Y es cierto, porque yo solo no puedo nada.
Pero con tu ayuda, Jesús, lo puedo todo.
«Abrid de par en par vuestras puertas a Cristo. ¿Qué teméis? Tened confianza en El. Arriesgaos a seguirlo. Eso exige evidentemente que salgáis de vosotros mismos, de vuestros razonamientos, de vuestra «prudencia», de vuestra indiferencia, de vuestra suficiencia, de costumbres no cristianas que habéis quizá adquirido. Sí; esto pide renuncias, una conversión, que primeramente debéis atreveros a desear a pedirla en la oración y comenzar a practicar. Dejad que Cristo sea para vosotros el camino, la verdad y la vida. Dejad que sea vuestra salvación y vuestra felicidad» (Juan Pablo II).
Puede pasar que, tras los primeros pasos en el cumplimiento de ese propósito de seguirte, me canse, o vea con mayor claridad los defectos o las dificultades que tengo que vencer.
Y si, al ver que no puedo, me pongo nervioso, entonces aún me hundo más.
Es el momento de gritarte: «¡Señor, sálvame!», a la vez que me dejo ayudar en la dirección espiritual.
Si actúo con esa humildad, Tú no tardarás en levantarme: «Al punto Jesús, extendiendo su mano, lo sostuvo y le dijo: Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?»

Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.

Hom Domingo 19 t.o. (A)

(Cfr. www.almudi.org)

 

(1 Re 19,9a.11-13a) "¡El Señor va a pasar!"
(Rm 9,1-5) "Suyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, nació el Mesías"
(Mt 14,22-33) "Realmente eres Hijo de Dios"

Buscar a Dios
La Primera lectura de la Misa nos presenta al Profeta Elías que, cansado y desalentado por muchas tribulaciones, se refugió en una gruta del Horeb, el monte santo, donde Dios se manifestó a Moisés. Allí recibió esta indicación: "sal y aguarda al Señor. Y pasó un viento huracanado, que agrietaba los montes y rompía los peñascos, y después hubo un terremoto y fuego. Pero Dios no estaba ni en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego. Llegó después un viento suave, como un susurro", y se manifestó el Señor de esta forma, expresando así su misteriosa espiritualidad y su delicada bondad con el hombre débil. Elías se sintió reconfortado para la nueva misión que el Señor quería que llevara a cabo.

El Evangelio nos relata una de las tempestades que sufrieron los Apóstoles sin que Jesús estuviera con ellos en la barca. Tuvo lugar después de la multiplicación de los panes y de los peces. El Señor les mandó que embarcaran y se dirigieran a la otra orilla del lago, mientras Él despedía a las gentes, pues se había hecho tarde. Jesús, desde lo alto de un monte donde está recogido en oración, no olvida a sus discípulos. Se ha levantado un viento fuerte en contra, y el Señor ve cómo luchan contra el oleaje y contra el viento para llegar donde Él les ha indicado. Terminada su oración, se dispone a ayudarles.

En la cuarta vigilia de la noche, al amanecer, Jesús se acercó a la barca, que estaba batida por las olas y en peligro de zozobrar. El Evangelio nos señala que los discípulos pasaron miedo al ver a Jesús andando sobre las aguas revueltas, creyendo que era un fantasma. Y San Marcos, que recoge los recuerdos inolvidables de San Pedro, nos ha dejado escrito que Jesús hizo ademán de pasar de largo. Todos comenzaron a gritar. Entonces Jesús se acercó un poco más y les dijo: Tened confianza, soy Yo, no temáis. Eran palabras consoladoras, que también nosotros hemos oído muchas veces de formas diferentes en la intimidad del corazón, ante sucesos que nos han podido desconcertar y en situaciones difíciles y apuradas. 

Luchar
Si nuestra vida es el cumplimiento de lo que Dios quiere de nosotros -como Elías, que se encaminó al monte Horeb por mandato de Dios, como los Apóstoles, que cumplen lo que Jesús les ha dicho, aunque el viento les era contrario-, nunca nos faltará la ayuda divina. En la debilidad, en la fatiga, en las situaciones más apuradas, Jesús nunca falló a sus amigos. Y si nosotros no tenemos otro fin en la vida que buscar su amistad y servirle, ¿cómo nos va a abandonar cuando el viento de las tentaciones, del cansancio, de las dificultades en el apostolado nos sea contrario? Él no pasa de largo.

Cuando los Apóstoles oyeron a Jesús se llenaron de paz. Entonces, Pedro dirigió a Jesús una petición llena de audacia y de valentía: "Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas". Y el Maestro, que se encontraba todavía a unos metros de la barca, le contestó: "Ven". Pedro tuvo mucha fe, y cambió la seguridad de la barca por la confianza en las palabras del Señor: bajando de la barca, comenzó a andar sobre las aguas hacia Jesús. Fueron unos momentos impresionantes de firmeza y amor.

Pero Pedro dejó de mirar a Jesús y se fijó más en las dificultades que le rodeaban, y al ver que el viento era tan fuerte se atemorizó. Olvidó por un momento que la fuerza que le sostenía en medio del agua no dependía de las circunstancias, sino de la voluntad del Señor, que domina el cielo y la tierra, la vida y la muerte, la naturaleza, los vientos, el mar... Pedro comenzó a hundirse, no por el estado de la mar, sino por la falta de confianza en Quien todo lo puede. Y gritó a Jesús: ¡Señor sálvame! Y enseguida, Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo: "Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?" Cristo es el asidero firme al que debemos agarrarnos en momentos de debilidad o de cansancio, cuando veamos que nos hundimos. ¡Señor sálvame!, le diremos con fuerza en nuestra oración.

A veces el cristiano deja de mirar a Jesús y se fija en otras cosas que alejan de Dios y le ponen en peligro de perder fe en su vida de fe y de hundirse, si no reacciona con prontitud. Desde el momento que alguien comience a no ver clara su fe o la vocación recibida de Dios, “que se examine con lealtad. No dejará de descubrir que desde algún tiempo su vida de piedad está un tanto relajada, la oración es más rara o menos atenta, y es menos exigente consigo mismo. ¿No renueva un pecado cuya gravedad se oculta a sí mismo deliberadamente? De seguro que ya no reprime con la misma energía sus pasiones, si es que no consiente con complacencia en alguna de ellas. Un resentimiento que se fomenta contra otro, una cuestión de interés en que nuestra honradez no es total, una amistad demasiado absorbente, o sencillamente el despertar de bajos instintos que no se rechazan con bastante prontitud, no hace falta más para que se levanten nubes entre Dios y nosotros. Y la fe se oscurece” (Chevrot). Cabe el peligro entonces de achacar esta situación culpable a las circunstancias externas, cuando el mal está más bien en el propio corazón.

Dios no nos abandona
Para salir a flote, Pedro sólo tuvo que asir la fuerte mano del Señor, su Amigo y su Dios. Aunque poco, algo tuvo que poner el discípulo de su parte. Es la colaboración de la buena voluntad que siempre nos pide Dios. “Cuando Dios Nuestro Señor concede a los hombres su gracia, cuando les llama con una vocación específica, es como si les tendiera una mano, una mano paterna llena de fortaleza, repleta sobre todo de amor, porque nos busca uno a uno, como a hijas e hijos suyos, y porque conoce nuestra debilidad. Espera el Señor que hagamos el esfuerzo de coger su mano, esa mano que Él nos acerca: Dios nos pide un esfuerzo, prueba de nuestra libertad” (Es Cristo que pasa n. 17).

Ese pequeño esfuerzo que el Señor pide a sus discípulos de todos los tiempos para sacarlos a flote de una mala situación puede ser muy diverso: intensificar la oración; ser más sinceros y dóciles en la dirección espiritual; remover una mala ocasión; obedecer con prontitud y docilidad de corazón; poner, junto a la oración, unos medios humanos que están a nuestro alcance, aunque sean muy pequeños “Reza seguro con el Salmista: ‘¡Señor, Tú eres mi refugio y mi fortaleza, confío en Ti!’ ... Te garantizo que Él te preservará de las insidias del "demonio meridiano" ‑en las tentaciones y... ¡en las caídas!‑, cuando la edad y las virtudes tendrían que ser maduras, cuando deberías saber de memoria que sólo Él es la Fortaleza” (Forja, n.307).

El Señor nos invita a salir de la comodidad de la seguridad de la orilla, y adentrarnos en un mundo de aventuras peligrosas. Él no nos abandona nunca, aunque por el ambiente externo parezca que estamos solos. Desde lo alto del monte nos ve, nos oye y nos envía a la aventura para que nos curtamos en la lucha y así seamos más fuertes. No somos plantas de invernadero y Él no permitirá que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas.

Grande es la fe de Pedro. Cambia la seguridad de la barca por la que da aquella voz, e hizo lo inaudito: andar sobre las aguas. Podría parecer un sueño. Sin embargo, esa primera fe al contemplar las olas y el viento se empequeñece. Se preocupa de las dificultades y se olvida de lo que le mantenía a flote: la palabra de Dios. Es Dios quien, hoy día, nos mantiene para que vivamos como hijos suyos en medio de un ambiente que no es cristiano. La condición es siempre la misma: mirar a Cristo más que a las dificultades.

Ciclo Graffiti Colegio Mayor Goimendi (Alumni College)

"Graffiti, ¿cultura o anticultura?" es el nombre del ciclo cultural
organizado por el Colegio Mayor Goimendi, en el que se analizó el papel
del graffiti en la cultura contemporánea.

Ángelus del 06/08/2017 HD

En sus palabras previas al rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro
este 6 de agosto en el Vaticano, el Papa Francisco aseguró que el evento
de la Transfiguración del Señor invita a reflexionar sobre la
importancia de desprenderse de las cosas mundanas y así encontrar a
Jesús para estar al servicio de los hermanos necesitados. “La subida de
los discípulos hacia el monte Tabor nos lleva a reflexionar sobre la
importancia de desprendernos de las cosas mundanas, para efectuar un
camino hacia lo alto y contemplar a Jesús. Nos ofrece un mensaje de
esperanza –así seremos nosotros, con Él– nos invita a encontrar a Jesús,
para estar al servicio de los hermanos”, indicó el Pontífice en el
marco de la fiesta de la Transfiguración del Señor.

Catequesis en español del Papa Francisco 09/08/2017 HD

“Todos estamos necesitados de la misericordia de Dios, una fuerza que
nos transforma y nos devuelve cada día la esperanza”. El Papa Francisco
exhortó durante la Audiencia General del miércoles 9 de agosto a “ser
testigos de ese amor en medio de los hermanos y anunciadores de la
misericordia que el Señor no niega a nadie”. En su catequesis y ante
miles de fieles y peregrinos de numerosos países que se dieron cita en
el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, el Santo Padre reflexionó
sobre el perdón divino como “motor de la esperanza”. Y lo hizo a partir
de un pasaje del Evangelio de San Lucas en que Jesús explica que, por
numerosos que sean los pecados, quedan perdonados si se es capaz de
mucho amor.

06 agosto 2017

El Video del Papa 08-2017 – Por los artistas – Agosto 2017

Agosto 2017. El Video del Papa: El arte y la naturaleza expresan la
belleza de la creación y nos alegran el alma. Pidamos con el Papa por
los artistas, para que con su creatividad nos sigan mostrando la
grandeza de Dios.