Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

21 abril 2017

Catequesis en español del Papa Francisco 19/04/2017 HD

Durante la primera Audiencia General después de la Pascua, el miércoles
19 de abril, el Santo Padre Francisco – ante miles de fieles y
peregrinos procedentes de numerosos países reunidos en una soleada y
ventosa Plaza de San Pedro – prosiguiendo con su serie de catequesis
sobre la esperanza cristiana ofreció una reflexión sobre “Cristo
Resucitado nuestra esperanza”. Y lo hizo con la introducción de un
pasaje de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios, en la que el
Apóstol recuerda la Buena Noticia a la que hay que permanecer fieles.

20 abril 2017

LIBRO DE LA SEMANA (21 Abr): El hombre eterno

(Cfr. www.criteriaclub.es)

El hombre eterno

Cristiandad reedita este clásico escrito en 1925 por el genial escritor inglés, con la novedad de incorporar un prólogo de Juan Manuel de Prada. Éste define a El hombre eterno como “pináculo” con el que culmina la experiencia que llevó a Chesterton a la conversión al catolicismo.

PRECIO
19,50 €


PELICULA DE LA SEMANA (21Abr): Negación

(Cfr. www.almudi.org)
 
Negación
 
Reseña: 
Basada en la historia real de la aclamada escritora e historiadora Deborah Lipstadt (Rachel Weisz), quien se vio obligada a plantar cara y luchar judicialmente por demostrar que el Holocausto realmente ocurrió cuando David Irving (Timothy Spall), un renombrado negacionista, la denuncia por difamación.
La trama de Negación puede parecer excesivamente leve, pero el resultado es muy interesante. Es cierto que apenas hay giros argumentales o grandes intervenciones en el estrado que deslumbren a la concurrencia. Todo se desarrolla de modo convencional, lo cual no significa rutinario, porque lo que se cuenta se ajusta a la realidad, de ahí su fuerza.
Negación rastrea un sutil ejercicio de práctica jurídica, perfectamente traducido al lenguaje cinematográfico. Contrapone de forma inteligente el mundo de los sentimientos y las emociones, que tiene sus propias reglas, y el mundo preciso y minucioso de la técnica judicial.
Quizá la clave del éxito está en la interpretación, ya que, a la indiscutible maestría de la Weisz, se añade la capacidad de Timoty Spall de humanizar su personaje para evitar maniqueísmos, y el acierto de Tom Wilkinson en la contención de su personaje.(Almudí JD). Decine21: AQUÍ

Cómo ayudar a los menores con el aluvión digital

(Cfr. www.almudi.org)

 
 
 
Las cuatro virtudes cardinales que debes enseñar a tu hijo para el manejo de las redes sociales
Para Charo Sábada, vicedecana de Investigación y Postgrado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, el nuevo entorno digital pone de relieve que los problemas educativos de siempre han de abordarse con nuevos enfoques. Si, además, se tiene entre manos la responsabilidad de educar a niños o adolescentes, se genera entre los padres una gran inquietud, cuando no el temor a estar perdiendo de vista lo importante.
Tal y como apuntó en su ponencia durante la inauguración del 38 Congreso de Fepace, es responsabilidad de los padres del siglo XXI dar respuesta a estas preguntas y adentrarse a los retos con el fin de poder acompañar y ayudar a sus hijos a hacer frente con éxito a este aluvión digital.
En su discurso no pasó por alto la importancia de explicar a los menores el valor de mantener la privacidad e intimidad. «Con tecnologías en las que se comparte tanta información, debemos enseñarles que hay cosas muy valiosas de nuestra vida que no se deben compartir con todo el mundo porque, de esta manera, pierden su valor. Si todo lo que soy, pienso o he hecho lo difundo, se pierde la intimidad, que es una faceta muy importante de la vida».

Explicó a los 1.300 padres presentes en el Congreso que hay cuatro virtudes cardinales básicas para afrontar las nuevas tecnologías con los hijos:
La prudencia: que les ayuda a valorar sus actos, a pensar en lo que van a publicar, en si uno se siente cómodo con que otros vean determinada información, a reflexionar si en un futuro les gustaría encontrarse esa información las redes sociales...
La justicia: permite que respeten la imagen de los demás, no hablar mal de otras personas, aunque sea en grupos cerrados.
La fortaleza: es la clave para la madurez. Consiste en plantear un tema y pensar en si se está de acuerdo o no con él para ganar confianza en las propias creencias y convicciones. Ayuda a ser coherente con uno mismo.
La templanza: virtud que fomenta que se usen las cosas en su justa medida. La tecnología ocupa un lugar importante en su día a día, pero también debe haber espacio para ocuparse de otros asuntos: leer, hacer deporte, ayudar a los demás... De esta manera conseguirán disfrutar de una «dieta digital» saludable.

Todas estas virtudes cardinales «ayudan a formar el carácter de los menores y para que su felicidad sea posible −señaló Charo Sábada− educación y tecnología deben estar aliados».

Laura Peraita, en abc.es.

Enlaces relacionados:
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‘Hay que explicar a los niños…’Más de 1.300 padres analógicos resuelven dudas sobre el uso de las tecnologías que hacen sus hijos digitales

Meditación Domingo 2º Pascua (A) Divina Misericordia

(Cfr. www.almudi.org)


 
 
«Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, estando cerradas las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo: La paz sea con vosotros. Y dicho esto les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor se alegraron los discípulos. Les dijo de nuevo: La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió así os envío yo. Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos.
Tomás, uno de los doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le dijeron: ¡Hemos visto al Señor! Pero él les respondió: Si no veo la señal de los clavos en sus manos, y no meto mi dedo en su costado, no creeré.
A los ocho días, estaban de nuevo dentro sus discípulos y Tomás con ellos. Estando las puertas cerradas, vino Jesús, se presentó en medio y dijo: La paz sea con vosotros. Después dijo a Tomás: Trae aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente. Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío! Jesús contestó: Porque me has visto has creído; bienaventurados los que sin haber visto han creído» (Juan 20,19-31).

1. «Al atardecer de aquel día [de la Resurrección de Jesús], el siguiente al sábado, estando cerradas las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo: La paz sea con vosotros. Hoy, al  terminar la octava de la Resurrección, queremos vivir de un modo especial este saludo del Señor: "la paz esté con vosotros".
El segundo domingo de Pascua celebramos la fiesta de la Divina Misericordia, que Juan Pablo II instauró en el comienzo del milenio. En esta devoción resplandece de manera sublime la bondad de Dios para con todos los hombres y al participar de esos actos de piedad en el día de hoy puede lucrarse indulgencia plenaria (con las condiciones habituales). Se recomienda para ello rezar alguna oración como "Jesús misericordioso, confío en ti".
Jesús dio a entender a Santa Faustina que es devoción que tiene que extenderse por toda la tierra: "La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia" (Diario, 300). Jesús transmite que Dios es Misericordioso y nos ama a todos... "y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que  tiene a Mi misericordia" (Diario, 723). Se nos pide que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones... "porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil" (Diario, 742). Junto a la Coronilla y la Novena a la Divina Misericordia, se promueve la Penitencia sacramental y recibir la Santa Comunión este día.
La esencia de la devoción se sintetiza en cinco puntos fundamentales:
a) Debemos confiar en la Misericordia del Señor. Jesús, por medio de Sor Faustina nos dice: "Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en mi misericordia. Que se acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina".
b) La confianza es la esencia, el alma de esta devoción y a la vez la condición para recibir gracias: "Las gracias de mi misericordia se toman con un solo recipiente y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo y sobre ellas derramo todos los tesoros de mis gracias. Me alegro de que pidan mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. El alma que confía en mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella. Ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi bondad".
c) La misericordia define nuestra actitud ante cada persona: "Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formas de ejercer misericordia: la primera es la acción; la segunda, la palabra; y la tercera, la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia".
d) La actitud del amor activo hacia el prójimo es otra condición para recibir gracias: "Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio".
e) El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos una obra de misericordia al día. "Debes saber, hija mía que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundo. Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas".
Los primeros testigos de la Resurrección, por voluntad de Jesús, fueron las mujeres, seguramente con la Virgen María. Después de la segunda aparición, con los que iban a Enmaús, la misma tarde del «primer día de la semana», Jesús se aparece a los Apóstoles mostrándoles las heridas de las manos y del costado, y «sopla» sobre ellos y les dice: «Recibid el Espíritu Santo» (luego, según Lucas, habrá otra efusión del Espíritu, a los 50 días). Después de su entrega y descenso hasta el abismo, hay una "elevación" mesiánica de Cristo por el Espíritu Santo que alcanza su culmen en la Resurrección, donde se revela como Hijo de Dios "lleno de poder". Al soplar sobre los apóstoles, se nos pone en relación con Adán quien fue hecho «alma viviente» gracias al «aliento de vida» que Dios «insufló en sus narices». Jesús da vida, en una nueva creación en su resurrección. Ahí se vive lo de san Pablo: «se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual», animado por el pneuma, el Espíritu. Nuestra resurrección será a imagen de la de Cristo.
La «paz sea a vosotros». Jesús, has venido a traer la paz. Danos la paz, la paz del corazón, la paz interior. Luego confías el poder de las llaves, de perdonar los pecados, a la Iglesia: «Cristo quiso que toda su Iglesia, tanto en su oración como en su vida y su obra, fuera el signo y el instrumento del perdón y de la reconciliación que nos adquirió al precio de su sangre. Sin embargo, confió el ejercicio del poder de absolución al ministerio apostólico» (Catecismo 1442). Gracias, Jesús, por habernos dado este sacramento.
“Tomás, uno de los doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le dijeron: ¡Hemos visto al Señor! Pero él les respondió: Si no veo la señal de los clavos en sus manos, y no meto mi dedo en su costado, no creeré”. Es el peligro de la incredulidad, de comprobarlo todo…
“A los ocho días, estaban de nuevo dentro sus discípulos y Tomás con ellos. Estando las puertas cerradas, vino Jesús, se presentó en medio y dijo: La paz sea con vosotros. Después dijo a Tomás: Trae aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente”. He aquí la conversión, y seguidamente la confesión de fe más maravillosa del Evangelio: “Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío! Jesús contestó: Porque me has visto has creído; bienaventurados los que sin haber visto han creído» (y aquí estamos nosotros…).

2. Los Hechos de los Apóstoles nos cuentan que “los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones”. Aquellos días de Jerusalén fueron “fundantes” de la comunidad eclesial: “los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno”. Desprendidos de las cosas materiales, “a diario acudían al templo todos unidos, celebraban la fracción del pan en las casas y comían juntos alabando a Dios con alegría y de todo corazón; eran bien vistos de todo el pueblo y día tras día el Señor iba agregando al grupo los que se iban salvando”. Estaban con María la Madre de Jesús, por cuya intercesión ha derramado Dios sobre la Iglesia su misericordia, sobre toda la humanidad por medio de María, y lo continúa haciendo…
Este salmo refleja los misterios redentores de la vida de Cristo; el Señor cantó este salmo al finalizar la Ultima Cena, y lo cita cuando habla de la viña y los viñadores: “Dios había plantado vides escogidas y sin embargo dieron agraces”: la violencia, el derramamiento de sangre y la opresión, que hacen gemir a la gente bajo el yugo de la injusticia. Te pedimos, Señor, dar fruto, no ser infecundos ni malos, estar unidos a ti, que nos dices: «Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto» (Juan 15, 5). La historia de la viña de Dios acaba bien, Dios no fracasa. Al final, triunfa el amor, se hace realidad lo del salmo: «La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido…» De la muerte del Hijo surge la vida, se forma un nuevo edificio, una nueva viña. En Caná, cambió el agua en vino, transformó su sangre en el vino del verdadero amor y de este modo transforma el vino en su sangre.

3. La epístola bendice al Señor, exclama ante lo que hizo y sigue haciendo por su pueblo: se "bendice" al Padre de nuestro Señor  Jesucristo, que al resucitar a Cristo de la muerte nos ha hecho nacer de nuevo a una  esperanza viva. Vemos el objeto de esta esperanza: la herencia reservada en el cielo. Por eso, las pruebas que al presente nos afligen no  pueden empañar nuestra alegría. Todas las penas se pueden llevar con esta esperanza: vamos a obtener la salvación, que es la meta de nuestra fe. Fe que –fruto de la experiencia de Dios- lleva a una actitud de "bendición" (Adrien Nocent).
Este domingo, que cierra la octava de  Pascua, suele llamarse "in albis", es decir, de  las vestiduras blancas que habían llevado los  nuevos bautizados durante toda la semana. Todos cristianos de ayer o desde hace  mucho tiempo, somos de alguna manera  "recién nacidos", tenemos la necesidad de  comprender mejor "que el bautismo nos ha  purificado, que el Espíritu nos ha hecho  renacer y que la sangre nos ha redimido",  como reza la Oración colecta de la Misa.

Llucià Pou Sabat

Homilía Domingo 2º Pascua (A) Divina Misericordia

(Cfr. www.almudi.org)
 

(Hch 2,42-47) "Los creyentes vivían todos unidos"
(1 Pe 1,3-9)  "La fuerza de Dios os custodia en la fe"
(Jn 20,19-31) "A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados"

Homilía con textos de homilías pronunciadas por S.S. Juan Pablo II.

--- El Espíritu Santo conduce a la Iglesia universal
“Entró Jesús, se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros” (Jn 20,19).
La experiencia que vivieron los Apóstoles “al anochecer de aquel día, el primero de la semana” (ib.), experiencia que se repitió ocho días después en el mismo Cenáculo, también nosotros la revivimos, de modo misterioso pero real, esta tarde: en nuestra asamblea litúrgica, recogida en torno al altar para celebrar la Eucaristía, Cristo renueva su presencia de resucitado y repite su augurio: ¡Paz a vosotros! (...).
¡Paz a vosotros!
Con este saludo vengo aquí, queridos hermanos y hermanas, en el domingo que tradicionalmente llamamos ‘in albis’, y que concluye la octava de Pascua. Vengo para entrar, en cierto sentido, en el cenáculo. El Cenáculo es la casa en la que nació la Iglesia. He venido, pues, para visitar ante todo una casa. Es la casa familiar, de la que salió un gran Papa y siervo de Dios, Juan XXIII (…).
El Cenáculo de Jerusalén es el primer lugar de la Iglesia sobre la tierra. Y es, en cierto sentido, el prototipo de la Iglesia en todo lugar y en toda época. También en la nuestra. Cristo, que fue adonde estaban los Apóstoles la primera tarde después de su resurrección, viene siempre de nuevo a nosotros para repetir continuamente las palabras: “Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo... Recibid el Espíritu Santo; a quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos...” (Jn 20,21-23).
La verdad contenida precisamente en estas palabras ¿no se ha convertido tal vez en la idea guía del Concilio Vaticano II?, ¿del Concilio que ha dedicado sus trabajos al misterio de la Iglesia y a la misión del Pueblo de Dios, recibida de Cristo a través de los Apóstoles? “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo” (Jn 20,21).
De este Concilio la Iglesia ha salido con fe renovada en el poder de las palabras de Cristo, dirigidas a los Apóstoles en el Cenáculo. Ha salido con una nueva certeza sobre la propia misión: la misión recibida del Señor y Salvador. Ha salido “hacia el porvenir”.
Es difícil someter aquí a un análisis profundo la perspectiva de esta apertura. Pero es también difícil no mencionar al menos lo que, de modo particular, salió del corazón del Papa Juan. Es el nuevo impulso hacia la unidad de los cristianos y una especial comprensión para la misión de la Iglesia en relación al mundo contemporáneo. Si bien en este espacioso cenáculo de la Iglesia de nuestros tiempos, difundida en todo el globo terrestre, no faltan las dificultades, las tensiones, las crisis, que crean temores justificados, sería difícil no reconocer (…) que ha tenido origen una “obre providencial”. Se necesita tan solo que nosotros mantengamos fidelidad al Espíritu de Verdad, que ha guiado esta obra, que seamos honrados en comprender y realizar el Concilio, y éste demostrará que es precisamente ése el camino por el que la Iglesia de nuestros tiempos y del futuro debe caminar hacia el cumplimiento de su destino.

--- Iglesia universal e “iglesia doméstica”: familia
Aceptemos por tanto estas palabras de la liturgia de hoy, tomadas de la primera Carta de San Pedro: “Alegraos de ello, aunque de momento tengáis que sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comprobación de vuestra fe -más preciosa que el oro que, aunque perecedero, lo aquilatan a fuego- llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo Nuestro Señor” (1 Pe 1,6-7).
De las colinas de vuestra tierra bergamesca se ven las grandes perspectivas de la Iglesia y del mundo. Pero se ve también la dimensión más pequeña de la Iglesia: la “iglesia doméstica” El Papa Juan ha permanecido fiel a esa iglesia hasta el fin de su vida (…). Hemos evocado aquel clima de su familia, que fue una verdadera “iglesia doméstica”.
Cuán a menudo también allí, en aquella casa, Cristo escuchó de aquella gente sencilla, que vivía del trabajo de los campos, la misma profesión que, en otro tiempo había escuchado en el Cenáculo de Jerusalén de boca de Tomás: “Señor mío y Dios mío” (Jn 20,28). La conciencia de la presencia del Salvador y la ley divina inscrita en los corazones de los familiares fueron la fuente de la felicidad habitual de aquella noble gente, según las mejores tradiciones del ambiente y de la sociedad a que aquellos pertenecían.
La “iglesia doméstica”, la familia cristiana, constituye un fundamento particular de la grande. Constituye también el fundamento de la vida de las naciones y de los pueblos, como constantemente lo testimonia la experiencia no corrompida por las malas costumbres de tantas sociedades y de tantas familias.

--- Familia y respeto a la vida del no nacido
Este mensaje hay que volverlo a leer con la óptica de las palabras de la primera Carta de San Pedro: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (1 Pe 1,3-4).
Pero hay que volver a leer al mismo tiempo que este mensaje, el mensaje particular del Papa Juan, en el contexto de las amenazas que hieren el patrimonio humano y cristiano de la familia, desarraigando los principios fundamentales sobre los que está construida la más espléndida comunidad humana.
El primero de estos valores es el amor fiel de los mismos esposos, como fuente de su confianza recíproca y también de la confianza de los hijos hacia ellos. El segundo valor fundamental es el respeto a la vida desde el momento de su concepción bajo el corazón de la madre.
Permitidme que repita las palabras que pronuncié en el V domingo de Cuaresma:
“Quitar la vida significa que el hombre ha perdido la confianza en el valor de su existencia; que ha destruido en sí, en su conocimiento, en su conciencia y voluntad, ese valor primario y fundamental.
“Dios dice: ‘No matarás’ (Ex 20,13). Y este mandamiento es al mismo tiempo el principio fundamental y la norma del código de la moralidad inscrito en la conciencia de cada hombre.
“Si se concede derecho de ciudadanía al asesinato del hombre cuando todavía está en el seno de la madre, entonces, por esto mismo, se nos pone en el resbaladero de incalculables  consecuencias de naturaleza moral. Si es lícito quitar la vida a un ser humano, cuando es el más débil, totalmente dependiente de la madre, de los padres, del ámbito de las conciencias humanas, entonces se asesina no sólo a un hombre inocente, sino también a las conciencias mismas. Y no se sabe lo amplia y velozmente que se propaga el radio de esa destrucción de las conciencias, sobre las que se basa, ante todo, el sentido más humano de la cultura y del progreso del hombre.
“Si aceptamos el derecho a quitar el don de la vida al hombre aún no nacido, ¿lograremos defender después el derecho del hombre a la vida en todas las demás situaciones? ¿Lograremos detener el proceso de destrucción de las conciencias humanas?
Debemos hacer todo lo que puede servir a tutelar la familia y la dignidad de la paternidad y de la maternidad responsable, la confianza recíproca de las generaciones. Debemos hacer todo lo posible para tutelar nuestra “iglesia doméstica”, en medio de la cual se revela Cristo resucitado, así como se reveló a los Apóstoles en el Cenáculo; donde Él entra…; y dice: “¡Paz a vosotros!”.Amén.

La Noche de Cadena 100 y Manos Unidas por los refugiados

Javi Nieves y Mar Amate resumen a "su manera" el proyecto al que se ha
apoyado gracias a todos los que han acudido a la Noche de Cadena 100.

Mensaje Pascual y Bendición "Urbi et orbi" (16/04/2017) HD

Antes de impartir la bendición Urbi et Orbi, el Papa Francisco dirigió
su Mensaje Pascual este 16 de abril, recordando que Cristo Resucitado
lleva sobre sus hombros a quienes sufren tantas clases de mal y pidió
por los países víctimas de interminables conflictos.

PASCUA 2017 - ¡ Es la hora de la vida nueva !

16 abril 2017

Dário Bossi habla para Manos Unidas

El padre Dário Bossi es un misionero comboniano italiano que lleva
varios años trabajando en Brasil, primero en los suburbios de Sao Paulo y
luego en Açailandia (Maranhao) donde ha impulsado la Red Justiça Nos
Trilhos, que agrupa a organizaciones locales y comunidades afectadas por
la industria y minería situada en el eje ferroviario Carajás. Asimismo,
forma parte del grupo impulsor de la Red Iglesia y Minería.