Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

10 febrero 2017

LIBRO DE LA SEMANA (10 Feb): KRIEGSMARINE: La flota de Hitler

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  Kriegsmarine

La marina alemana, la Kriegsmarine, desempeñó un rol fundamental en el desarrollo de la guerra en Europa.

PELICULA DE LA SEMANA (10 Feb): MAnchster frente al mar

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Manchester frente al mar


Reseña:
Drama intimista de gran solidez, sobre un hombre devastado por un terrible suceso que, después de muchos años, sigue pesando sobre él. La cinta narra la historia de los Chandler, una familia de la clase obrera afincada en Massachusetts. Después del fallecimiento repentino de Joe (Kyle Chandler), el hermano mayor de Lee (Casey Affleck), este se convierte en el tutor legal de su sobrino (Lucas Hedges). De pronto, Lee se ve obligado a enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a separarse de su esposa Randi (Michelle Williams) y de la comunidad en la que nació y creció.
Hondísimo y desolador drama familiar entregado con perfección por el guionista y director Kenneth Lonergan. No sale el director de su universo narrativo: los lazos familiares, la muerte, la culpa y las dificultades para reencontrar el rumbo cuando todo se ha hecho añicos.
Lo transmite con una película dura, muy dura en su trama argumental, pero ofrecida con una enorme humanidad, con personajes reales, vivísimos, en las antípodas del tópico, a quienes no les cabe más remedio que seguir adelante y afrontar los embates de la vida, a veces verdaderamente trágicos. El sentido del dolor y la desgracia es tan insondable como la inmensidad del océano. Por mucho que lo miremos, que lo contemplemos frente a nosotros, será complicado encontrar las respuestas, tan misterioso es.
Es una película notable, muy notable. Y lo es, fundamentalmente por dos importantes cuestiones: un magnífico guion y un actor sobresaliente: lo que hace Casey Affleck (Adiós pequeña adiós) con Lee Chandler es asombroso, angustiante. Faltan adjetivos para definir una verosimilitud tan perfecta. Pocas veces el Oscar sería un premio tan justo. (Almudi JD). Decine21: AQUÍ

La construcción del amor

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Educar el amor hoy en día es más necesario dada la cultura en la que vivimos; cultura que extiende formas deformadas de verdadero amor que falsean la libertad del hombre con maneras teñidas de individualismo…
Construir una casa o una tienda es un símil ilustrativo de lo que significa construir la propia vida, por eso es muy importante tener claro dónde ponemos los cimientos, dónde colocamos “nuestra propia tienda”. Y necesitamos aprender a amar, necesitamos cimentar desde la lógica del amor.

Es en la familia donde se nos ama y amamos por primera vez; donde se descubren, viven y desarrollan las relaciones interpersonales de paternidad, filiación y fraternidad que capacitan a la persona para descubrir el sentido de la vida, donde se nos revela la vocación al amor.
Los jóvenes deben aprender a amar, necesitan aprender los entresijos de la vida, las actitudes que deben tomar ante los sucesos y las cosas, desarrollar sus capacidades, ordenar su propia existencia, adquirir virtudes, etc.

Esta tarea debemos comenzarla desde los primeros compases de la vida en los que el niño percibe que es querido, lo que afianza su personalidad. Pronto es consciente de que este amor le interpela y exige una respuesta y progresivamente aprende a amar. La experiencia de la familia se convierte en pieza clave para realizar este proyecto personal, que termina en la construcción de una familia y de un hogar futuros.

Educar el amor hoy en día es más necesario dada la cultura en la que vivimos; cultura que extiende formas deformadas de verdadero amor que falsean la libertad del hombre con maneras teñidas de individualismo, que desvirtúan el anclaje de los cimientos del amor. Siendo pues, la familia el lugar privilegiado e inelegible para aprender y enseñar a amar. Educar nunca ha sido fácil, y hoy parece ser cada vez más difícil.

Vivimos en una sociedad líquida (Zygmunt Bauman), con vínculos humanos precarios, con grandes carencias y lagunas en la educación afectivo-sexual. Así, muchos jóvenes se convierten en seres dirigidos por otros, en personas ligth con tintes hedonistas, permisivos ya que todo vale, relativistas y materialistas.

Frente a esta cimentación líquida, toda la pedagogía debe ir encaminada a conseguir que los jóvenes sean capaces de “cimentar su propia obra maestra” desde la lógica del amor, anclándola sobre la roca: la familia.

Fuente: forofamilia.org.

Meditación Domingo 6 t.o. (A)

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Ante nosotros tenemos el bien y el mal, y Jesús nos enseña a escoger lo bueno, no por cumplir, sino por amor

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Pero quien los cumpla y enseñe, será grande en el Reino de los Cielos. Os lo aseguro: si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.Habéis oído que se dijo a los antiguos: no matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano será procesado.Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio». Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior.Sabéis que se mandó a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor». Pues yo os digo que no juréis en absoluto. A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno” (Mateo 5,17-37).

1. Jesús, nos dices sobre la ley o los profetas: “no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley”. Llevas al cumplimiento la Ley de la Antigua Alianza. No nos quieres esclavos de la letra, sino que miras las intenciones del corazón. Las angustias y el miedo pueden venir de no saber superar el legalismo y en cambio la paz viene de ser radicalmente cristianos, y vivir lo que rezamos: “Tú, en la etapa final de la historia, has enviado a tu Hijo, como huésped y peregrino en medio de nosotros, para redimirnos del pecado y de la muerte, y has derramado el Espíritu, para hacer de todas las naciones un solo pueblo nuevo, que tiene como meta, tu reino, como estado, la libertad de tus hijos, como ley, el precepto del amor” (Prefacio común VII).
“El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe, será grande en el Reino de los Cielos. Os lo aseguro: si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos”. Como continuación de los dos domingos anteriores (donde Jesús nos habla de los bienaventurados, de ser sal de la tierra y luz del mundo) hoy nos habla de la Ley y los Profetas en relación con la ley del amor. Imagino el cielo como una cascada de gloria, de amor, que cada uno cabe según sus capacidades, según el que quepa en su corazón. Por eso los que aman poco pueden recibir poco, porque todos recibirán una gracia plena… según su capacidad.
 “Habéis oído que se dijo a los antiguos: no matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano será procesado”. Pone unas antítesis, y concluye: “se os ha dicho… yo os digo”. Es el eco de aquella voz del Sinaí, cuando dijo Yavhé: “yo soy el que soy” pero también dice la forma verbal que está en presente y futuro: “el que vendré”. Y el “yo” de Jesús es aquel que se anunciaba, del Emanuel, “Dios con nosotros”.
“Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego”. No se mata sólo con las armas, también con las peleas, con los insultos, con los pleitos injustos. Hay palabras y actuaciones que matan. La reconciliación debe ser algo previo a todo tipo de cumplimiento religioso: “por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda”. Esto no quiere decir que tengamos que salir de la fila de comunión hasta hacer las paces, pero sí que en el corazón le pidamos ya a Jesús que nos dé su gracia para hacer las paces en la primera ocasión. “Con el que te pone pleito procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto”.
“Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio». Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior”. Tener un corazón limpio y desinteresado es la meta que nos propone el Señor. Corazón, que mira bien, pero sin traumas debido a miopes interpretaciones.
“Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el Abismo. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al Abismo”. No habla Jesús de mutilarnos, sino de crecer a un nivel superior de amor, que lleva a pensar en los demás.
“Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio.» Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer -excepto en caso de prostitución- la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio. Lógicamente no iba Jesús contra la carta de repudio como forma de dejar libre a la mujer (con dignidad y aceptación social, superando la tradición de que una mujer abandonada no era nadie), sino que llevas a plenitud el respeto y reconocimiento de la mujer.
“Sabéis que se mandó a los antiguos: «no jurarás en falso» y «cumplirás tus votos al Señor». Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno”. Qué bonita, la confianza en la palabra.
Jesús conoce como Dios el sentido de los mandamientos, y el modo de cumplirlos de modo amoroso, haciendo la voluntad divina. Así no será nunca un manda-miento (hacer algo con mentira, en contra de lo que queremos) sino el mejor modo de realización personal; y no será nunca cumpli-miento (cumplir mintiendo) sino expresión de nuestra verdad más íntima.
El sentido de las antítesis tiene ante todo este significado: "Dios ha dicho por medio de Moisés..., pero por medio de mí dice...". Con esto se señala expresamente el lugar que ocupa Jesús en relación a la Palabra de Dios; y en lugar de los "antiguos", que no son los intérpretes farisaicos, sino aquel anuncio divino en el desierto.

2. “Si quieres, guardarás sus mandatos, porque es prudencia cumplir su voluntad; ante ti están puestos fuego y agua, echa mano a lo que quieras; delante del hombre están muerte y vida: le darán lo que él escoja”. Ante nosotros está escoger libremente (aunque al mismo tiempo hacemos el mal por ignorancia, y corresponde a Dios juzgar el grado de malicia en todo esto). Lo que está claro es que escoger el bien nos hace buenos, y así nos realizamos. E. Fromm nos recuerda que el hombre es el único ser de la creación que puede decir "si" al bien, a la vida y, en consecuencia, llevar una auténtica existencia humana: pero es también el único ser que puede decir "no" al bien y degradarse como los animales salvajes. A través de su libertad el hombre puede realizarse o degradarse. A veces podrá escoger entre dos bienes, pero otras veces deberá elegir entre el bien, que es vida, y el mal que es muerte. Y esta libertad no está exenta de responsabilidad.
El salmo nos presenta la ley como camino de la vida: Dichoso el que con vida intachable camina en la voluntad del Señor; dichoso el que guardando sus preceptos  lo busca de todo corazón”. San Agustín sitúa aquí el cumplimiento de ese deseo de felicidad que todos llevamos dentro: caminar en la voluntad del Señor.
 “Tú promulgas tus decretos para que se observen exactamente; ¡ojalá esté firme mi camino  para cumplir tus consignas! Haz bien a tu siervo: viviré y cumpliré tus palabras; ábreme los ojos y contemplaré  las maravillas de tu voluntad”. Es una respuesta íntima, donde nuestra soledad se siente acompañada por Dios. Quizá a veces podemos sentir, con San Ambrosio: «Nunca estoy tan acompañado como cuando estoy solo»" (Directorio vida sacerdotes). En realidad, el salmista muestra la vida de Jesús, que de modo auténtico cumple la voluntad del Padre; con él podemos decir: “Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes y lo seguiré puntualmente; enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón”.
Quizá a veces no vemos la ley como algo interno, como amor, energia esencial, Ley esencial. Teilhard de Chardin afirma: "El Amor es la más universal, la más formidable y la más misteriosa de todas las energías cósmicas... Cuanto más escudriño la pregunta fundamental sobre el porvenir de la tierra, más me doy cuenta que el principio generador de su unificación no hay que buscarlo solamente en la contemplación de una sola verdad, ni en el solo deseo provocado por una cosa, sino en la atracción común ejercida por un Alguien... ¡Amaos los unos a los otros! Esta palabra, pronunciada hace ya dos mil años, se descubre como la Ley estructural y esencial de lo que llamamos "progreso" y "evolución". Esta Ley del Amor entra en el dominio científico de las energías cósmicas y de las leyes necesarias".

3. «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman Los gnósticos se envanecían en una sabiduría de "perfectos". La verdadera sabiduría no es de este mundo y Dios la concede a los que, purificados en el bautismo e iluminados por el Espíritu Santo, participan de la vida divina. Ciertas religiones son el intento humano de alcanzar a Dios donde él está, pero la fe cristiana es la respuesta del hombre que Dios provoca con su don viniendo él mismo donde nosotros estamos. Toda mística que pretenda sacar al hombre del mundo donde el Hijo de Dios se ha hecho carne, no es una mística cristiana. “Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; y el Espíritu todo lo penetra, hasta la profundidad de Dios”, concluye el Apóstol.
Llucià Pou Sabaté

Homilía Domingo 6 t.o. (A)

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(Ecclo 15,16-21) "Delante del hombre están muerte y vida: le darán lo que él escoja"
(1 Cor 2,6-10) "Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que le aman"
(Mt 5,17-37) "No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas"


Homilía I: con textos de homilías pronunciadas por S.S. Juan Pablo II
Homilía en la parroquia de San Hipólito (12-II-1984)

--- Cumplir la voluntad divina
“Maestro, ¿qué obra buena he de realizar para alcanzar la vida eterna?” “Guarda los mandamientos” (Mt 19,16-17).
Esta pregunta y su respuesta se presentan a la memoria cuando escuchamos con atención las lecturas de la liturgia de hoy.
Efectivamente el tema principal de dichas lecturas son los mandamientos de Dios, la ley del Señor.
Sobre ésta canta la Iglesia en el Salmo responsorial:
“Dichoso el que con vida intachable/ camina en la voluntad del Señor./ Tú promulgas tus decretos/ para que se observen exactamente;/ ojalá esté firme mi camino/ para cumplir tus consignas.../ Ábreme los ojos y te contemplaré/ las maravillas de tu voluntad...”.
Y también añade:
“Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes/ y lo seguiré puntualmente;/ enséñame a cumplir tu voluntad/ y guárdala de todo corazón” (Sal 118(119),1-34).
La idea contenida en los versículos de este Salmo es tan transparente que no necesita comentario alguno.
En cambio conviene añadir un comentario breve sobre las palabras del libro del Sirácida de la primera lectura:

--- La importancia de los mandamientos
“Si quieres, guardarás sus mandamientos, porque es prudencia cumplir su voluntad; ante ti están puestos fuego y agua, echa mano a lo que quieras; delante del hombre están muerte y vida; le darán lo que él escoja” (Sir 15,16-17).
El Sirácida pone en evidencia la vinculación íntima existente entre mandamiento y voluntad libre del hombre: “Si quieres...” Y al mismo tiempo manifiesta que de la elección y decisión del hombre depende el bien o el mal, la vida o la muerte, entendidos con significado espiritual.
La observancia de los mandamientos es, el camino del bien, el camino de la vida.
Su trasgresión es el camino del mal, el camino de la muerte.
Pasemos ahora al sermón de la montaña del Evangelio de hoy según San Mateo.
Cristo dice ante todo: “No creáis que he venido a abolir la ley (o los Profetas); no he venido a abolir sino a dar plenitud (Mt 5,17).
“Quien cumpla y enseñe, será grande en el reino de los cielos” (Mt 5,19).
“El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el reino de los cielos” (Mt ib.).
Y añade Cristo:
“Si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 5,20).
De modo que la ley, mandamientos y normas son importantes no solo en sí mismos, sino también en el modo de comprenderlos, enseñarlos y cumplirlos. Esto lo deben tener presente los que explican la ley de Dios e interpretan los principios de la moral cristiana en cada época e igualmente en la época contemporánea.
Y Cristo ofrece tres ejemplos del mandamiento y de su interpretación según el espíritu de la Nueva Alianza.
“No matarás” (Mt 5,21).
“No cometerás adulterio” (Mt 5,27).
“No jurarás en falso” (Mt 5,33).
“No matarás”: quiere decir “no sólo no quitar la vida a otros, sino también no vivir con odio e ira hacia los demás; “No cometerás adulterio”, no solo quiere decir no tomar la mujer de otros, sino también no desearla, no cometer adulterio en el corazón.
“No jurarás en falso...”, “pues yo os digo que no juréis en absoluto” (Mt 5,34). “A vosotros os basta decir sí o no (Mt 5,37).

--- El Evangelio, código de la vida moral cristiana
¿Qué es el Evangelio? ¿Qué es el sermón de la montaña? ¿Acaso es sólo un “código moral”?
Sí, ciertamente. Es un código de la moral cristiana. Indica las exigencias éticas principales. Pero es más: indica también el camino de la perfección. Este camino corresponde a la naturaleza de la libertad humana, a la voluntad libre. En efecto, el hombre, gracias a su voluntad libre, puede elegir no sólo entre el bien y el mal, sino también entre el bien y lo mejor. Y claro está que es preciso querer lo “mejor” y lo “más” en el ámbito de la moral, incluso para no descender hacia lo menos bueno e incluso hacia el mal.
En efecto, como continúa diciendo el libro del Sirácida:
“Es inmensa la sabiduría del Señor, es grande su poder y lo ve todo; los ojos de Dios ven las acciones, él conoce todas las obras del hombre; no mandó al hombre, ni deja impunes a los mentirosos” (Sir 15,18-20).
Y San Pablo va más allá cuando escribe en la primera Carta a los Corintios:
“Hablamos, entre los perfectos, una sabiduría...; enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido” (1 Cor 2,6). “Lo que Dios ha preparado para los que le aman, Dios nos lo ha revelado por el Espíritu, y el Espíritu todo lo penetra, hasta la profundidad de Dios” (1 Cor 2,10).
DP-42 1984

09 febrero 2017

Vídeo de la Campaña 2017 de Manos Unidas. #ComprométeteconManosUnidas

El Mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida.
Mientras
que casi 800 millones de personas pasan hambre en el mundo, cada día se
tiran a la basura millones de toneladas de alimentos.
En Manos Unidas llevamos casi 60 años rebelándonos contra esta realidad, luchando contra el hambre en el mundo.
Porque
no podemos permitir que se desperdicien alimentos mientras condenamos
al hambre a gran parte de la población. La solución es posible. Lo
sabemos bien. Pero para que se produzcan los cambios, es necesario
actuar.
Hay que vencer inercias, romper barreras. Y necesitamos ser
más. Más personas sensibilizadas y comprometidas. Aquí y en todo el
mundo. Porque el mundo no necesita más comida, necesita más gente
comprometida...

Catequesis en español del Papa Francisco 08/02/2017 HD







En su catequesis de la Audiencia General de este miércoles 8 de febrero –
que tuvo lugar en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, y en la
que participaron varios miles de fieles y peregrinos procedentes de
numerosos países – el Papa Francisco propuso el tema de la esperanza
como fuente de consuelo recíproco y de paz. Y lo hizo a partir de la
lectura de un pasaje de la Primera Carta de San Pablo a los
Tesalonicenses, en que el Apóstol exhorta a esforzarse por hacer siempre
el bien con todo el mundo, orando sin cesar y dando gracias a Dios en
toda ocasión.

05 febrero 2017

¿Qué es chef to chef?

Un proyecto de solidaridad lanzado por la ONG Harambee en el que nueve
chefs españoles, entre ellos, Paco Roncero (NH Collection) o Pedro
Larumbe (Grupo Larumbe), apadrinan los estudios de hostelería de nueve
jóvenes africanas.