Mil y una Fábulas (Latín-Inglés)

12 mayo 2017

Homilía Domingo 5º Pascua (A)

(Cfr. www.almudi.org)



 Homilía basada en el Catecismo de la Iglesia Católica
«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida»

I. LA PALABRA DE DIOS
Hch 6, 1-7: «Escogieron a siete hombres llenos del Espíritu Santo»
Sal 32,1-2.4-5.18-19: «Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti»
1P 2,4-9: «Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real»
Jn 14, 1-12: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida»

II. APUNTE BÍBLICO-LITÚRGICO
De aquellos a los que los Apóstoles eligen se dice que «les encargaremos de esta tarea» (servicio). Se advierte que en aquella Iglesia tan importante era atender a las viudas o necesitados como a la Palabra y a la oración.
Tomás es el prototipo de quienes quieren pisar siempre sobre terreno firme. No arriesga. La respuesta que Jesús le da suena más a propuesta: Si Él es el Camino, ya sabe por dónde hay que ir; si Él es la Verdad, ya sabe de quién ha de fiarse; si Él es la Vida, ya sabe por quién la entrega. Tomás y todos los demás discípulos, cuando se escribía ésto, ya habían comprobado que descubrir a Jesucristo no procede de planteamientos teóricos, sino porque había tenido lugar un encuentro personal y de adhesión incondicional.

III. SITUACIÓN HUMANA
La sociedad pluralista pone en tela de juicio muchas seguridades. Lo que en otro tiempo para muchos eran verdades sin vuelta de hoja, ahora aparecen relativizadas, o sin fundamento. El hombre de hoy tiene miedo al riesgo, porque puede quedar frustrado. Hoy se arriesga poco o nada. Se tantea y prueba todo antes de dar cualquier paso. Y crece la desconfianza en que pueda haber «una verdad, un camino» por el que valga la pena arriesgarse. A santo Tomás le ocurrió algo así. Y Jesús no pudo ser más claro.

IV. LA FE DE LA IGLESIA

La fe
– Creer en Jesucristo: "Para el cristiano, creer en Dios es inseparablemente creer en aquel que él ha enviado, «su Hijo amado», en quien ha puesto toda su complacencia (Mc 1,11). Dios nos ha dicho que le escuchemos. El Señor mismo dice a sus discípulos: «Creed en Dios, creed también en mí» (Jn 14,1)" (151).
– Cristo, nuestro modelo: "El Verbo se encarnó para ser nuestro modelo de santidad: «Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí...» (Mt 11,29). «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14,6)" (459; cf 516).

La respuesta
– Vivir en la verdad: "En Jesucristo la verdad de Dios se manifestó toda entera. «Lleno de gracia y de verdad» (Jn 1,14), Él es la «luz del mundo» (Jn 8,12), la Verdad. El que cree en Él, no permanece en las tinieblas. El discípulo de Jesús, «permanece en su palabra», para conocer «la verdad que hace libre» y que santifica" (2466. cf 2467. 2468. 2469. 2470).
– "El Antiguo Testamento lo proclama: Dios es fuente de toda verdad. Su Palabra es verdad. Su ley es verdad. «Tu verdad, de edad en edad» (Sal 119,90)" (2465).

El testimonio cristiano
– «Todos los hombres, conforme a su dignidad, por ser personas .... se ven impulsados, por su misma naturaleza, a buscar la verdad y, además, tienen la obligación moral de hacerlo con respecto a la verdad religiosa. Están obligados también a adherirse a la verdad una vez que la han conocido y a ordenar toda su vida según sus exigencias (DH 2)» (2467).
Reconociendo a Jesús como «el Camino», ¿habrá quien no encuentre la ruta hacia el Padre? Sabiendo que es «la Verdad», ¿habrá quien la busque en otros o en las cosas? Teniéndolo como «la Vida», ¿habrá quien deje a la muerte la última palabra?

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