(Cfr. www.almudi.org)
ZENIT.org
El
objetivo no es el de cambiar la estructura del seminario, sino la de
reflexionar sobre cómo formar a los formadores, porque «esta es la llave
de todo…»
Incluimos
el contenido de una entrevista realizada al cardenal Zenon Grocholewski
después de la inauguración de la semana de estudio “El ministerio de la
dirección en los seminarios”
Una
semana de estudio y debate dirigida a los formadores de seminarios, por
lo tanto eclesiásticos con experiencia en el sector, para así responder
mejor a los desafíos actuales, se realiza hasta el 10 de febrero en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, a dos pasos de la plaza Navona de Roma.
No es un congreso en donde los ponentes van para enseñar, sino más bien un think tank
(literalmente en inglés, un tanque o depósito de pensamientos) sobre
cómo invertir en los sacerdotes que en los seminarios serán formadores,
pues es la mejor inversión que las diócesis puedan hacer.
Lo indicó hoy a ZENIT el profesor y sacerdote Philip Goyert, vicedirector del Centro de formación sacerdotal, del instituto de dicha universidad, después de la inauguración de la semana de estudio que lleva por título “El ministerio de la dirección en los seminarios”.
La
primera edición se realizó el año pasado y tuvo como tema la dirección
espiritual. Ahora en cambio trata sobre la función de gobierno.
Participan unos 60 eclesiásticos y la apertura del evento contó con la
presencia del cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la educación católica.
«La Santa Sede —indicó el vicedirector Goyert— tuvo el hermoso gesto de enviar el cardenal prefecto de la Educación católica, para abrir esta semana».
Son por lo tanto, prosiguió, “cuatro
días además del miércoles, cuando seremos recibidos por el Santo Padre,
mientras los otros días están estructurados con dos ponencias debate».
«No
es propiamente un congreso, sino más bien una semana de estudio, un
‘think tank’. Aquí han venido personas con experiencia en este campo,
que ejercen ahora o que han trabajado en él». Se trata por lo tanto «de
reflexionar sobre cómo tiene que ser estructurado el gobierno del
seminario para responder a los desafíos actuales, donde no falta una
secularización incluso agresiva, y para encontrar propuestas adecuadas».
El
vicedirector del Centro de formación sacerdotal indicó además que el
objetivo no es el de cambiar la estructura del seminario, sino la de
reflexionar sobre cómo formar a los formadores, porque «esta es la
llave de todo: quiénes son los formadores, qué deben hacer y cómo el
rector tiene que gestionar el equipo de formadores».
Entretanto uno es el problema clave de la gestión de los seminarios: «Es
el de encontrar formadores adecuados, porque el clero no es tan
abundante particularmente en Europa, es necesario que aunque las
parroquias tengan necesidad de sacerdotes bien preparados, la mejor
inversión es en el seminario».
«Es
necesario por lo tanto invertir tiempo en los sacerdotes que después
ocuparán diversos cargos en el seminario como formadores. Este es la
mejor inversión que pueden hacer las diócesis» concluyó.
¿Un programa innovador el de este tipo de semanas de estudio? «Esta es la segunda —indica el vicedirector— pues
la primera fue el año pasado y trató de la dirección espiritual Y
tenemos en programa otras cuatro, sobre la formación en general y los
cuatros aspectos clásicos de la formación: la espiritual, doctrinal,
humana y pastoral».
Si bien el padre Goyret acaba admitiendo: «Es
innovación por lo que se refiere a la metodología, sobre la que hemos
invertido mucho tiempo. Estamos pensando también hacer una maestría para
formadores de seminarios que probablemente se iniciaría dentro de dos
años y también actividades locales. De hecho, diversas conferencias
episcopales han pedido hacer una experiencia similar, si bien a veces es
más fácil que enviar a todos aquí, preparar a un grupo que vaya a sus
países».
Las iniciativas además no faltan y tienen en programa, indica, «actividades
más locales como seminarios sobre la confesión. Este año ya tuvimos uno
y en el segundo semestre habrá otro sobre ‘ars praedicandi’. El año
pasado fue el de ‘ars celebrandi’, si bien estas son actividades de
entidad un poco menor».
Los límites existen: para quien no ha participado «es
difícil recuperar en parte lo que se ha dicho, debido a la metodología,
visto que no se trata de un congreso en el cual enseñamos y otros
vienen a aprender, sino un ‘think tank’ en el cual todos nos ayudan con
sus contribuciones. Por lo tanto no se redactan las actas. Si bien el
año pasado se acabó por poner a disposición los textos de las
conferencias en formato ‘pdf’. Entretanto el objetivo es el debate en el
cual el ‘think tank’ cumple su función».
La santidad es el núcleo de la formación espiritual de los sacerdotes
«Para
la Iglesia, entre los diversos tipos de formación, la de los sacerdotes
es la más importante. La santidad es el núcleo de toda la formación
espiritual. De la calidad de los sacerdotes en gran medida dependerá el
futuro de la Iglesia. Y si a alguien le quedaran dudas, es impresionante
ver la frecuencia con la que Benedicto XVI habla de los sacerdotes y de
los dones de santidad que tienen que tener».
Lo indicó este lunes, el cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la Educación Católica, después de la inauguración de la semana de estudio “El ministerio de la dirección en los seminarios”, que se realiza en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.
Eminencia, ¿qué quiso transmitir a los participantes de esta semana de estudio?
Que
entre todos los tipos de formación, la Iglesia sabe que la de los
sacerdotes es la más importante porque de ellos dependerá tanto el
apostolado de los laicos en donde el sacerdote es la guía, como la
realización de la vida consagrada, porque el padre espiritual para los
religiosos y personas consagradas es siempre un sacerdote.
Por lo tanto de la calidad de estos ministros dependerá en gran medida el futuro de la Iglesia y su apostolado en general.
Vd. ha hecho también una presentación histórica
Sí,
de hecho he querido ilustrar con un poco de historia cómo se ve esta
competencia en la Curia romana. Partiendo de las reformas del código en
1908 y en 1917, y de la reforma de la Curia romana después del Concilio
en 1967, y nuevamente con el código de 1998. Por lo tanto traté de
indicar cómo se ha dado más importancia a la formación de los sacerdotes
que a las universidades, a los colegios y todo lo demás. Quise
volverlos conscientes de la importancia que tiene.
¿Hoy hay menos vocaciones? ¿La gente tiene que estar más decidida para elegir la vida sacerdotal?
A
nivel de toda la Iglesia no hay menos vocaciones, incluso crecen. Esto
lo vemos en África y en Asia. Les doy un pequeño ejemplo: en Tailandia
todos los católicos suman unos trescientos mil, por lo tanto una
comunidad pequeña. Y en el seminario mayor hay 220 seminaristas de los
cuales 140 diocesanos y los otros religiosos. También en América Latina
aunque no en proporción igual en todos los países. Incluso en Europa
encontramos algunos ejemplos: el año pasado en Rumania, donde los
católicos son el 7% de la población, en una diócesis en donde los
católicos son 220.000, en el seminario hay 140 seminaristas.
El núcleo es siempre la santidad, ¿verdad?
Claro
que sí. La santidad es el núcleo de toda la formación espiritual,
porque de ella depende también la formación humana, intelectual y
pastoral. Por lo tanto, para nosotros el núcleo de toda la formación de
los sacerdotes es la espiritual. Tomemos por ejemplo el caso de san Juan María Vianney,
sin una particular preparación, en tiempos durísimos de persecución en
los que asesinaron a tantos sacerdotes, cuando todos decían “no se puede hacer nada”.
En cambio él, en una pequeña parroquia hizo un centro de espiritualidad
donde acudían personas de toda Francia para escuchar a este párroco.
Él,
un sacerdote sencillo hizo más que centenares de otros juntos. ¿Qué
hizo de extraordinario? Nada, simplemente era un verdadero sacerdote que
unido a Cristo sabía qué debía hacer en cuanto sacerdote.
¿El papa tiene mucho interés por la formación de los sacerdotes?
Es
impresionante la frecuencia con la que Benedicto XVI habla de los
sacerdotes y de los dones de santidad que tienen que tener. Yo creo que
realmente es excepcional. Cada día en donde el Papa habla, dice algo
sobre los seminarios y sacerdotes. Y esto es muy significativo. Se da
cuenta que de nosotros los sacerdotes dependen muchas cosas, que hoy es
más difícil ser sacerdote que en el pasado. Entonces es necesario
enraizarse en la oración, en la espiritualidad y en la unión con Cristo.
Entrevista realizada por H. Sergio Mora
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