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Popieluszko. Wolnosc jest w nas
Dirección: Rafal Wieczynski
Año: 2012
Público: Jóvenes (2)
Contenidos: V
Valoración moral: Adecuada
Contenidos: Imágenes (algunas V)
Reseña:
Año de producción: 2009
País: Polonia
Dirección: Rafal Wieczynski
Intérpretes: Adam Woronowicz, Marek Frackowiak, Zbigniew Zamachowski, Radoslaw Pazura, Joanna Szczepkowska, Maja Komorowska, Marta Lipinska
Guión: Rafal Wieczynski
Música: Pawel Sydor
Fotografía: Grzegorz Kedzierski
Distribuye en Cine: European Dreams Factory
Duración: 137 min.
Género: Biográfico, Histórico
País: Polonia
Dirección: Rafal Wieczynski
Intérpretes: Adam Woronowicz, Marek Frackowiak, Zbigniew Zamachowski, Radoslaw Pazura, Joanna Szczepkowska, Maja Komorowska, Marta Lipinska
Guión: Rafal Wieczynski
Música: Pawel Sydor
Fotografía: Grzegorz Kedzierski
Distribuye en Cine: European Dreams Factory
Duración: 137 min.
Género: Biográfico, Histórico
El héroe de SolidaridadEl polaco Rafał Wieczyński rinde homenaje a un héroe que nunca quiso serlo, un sacerdote brutalmente asesinado en 1984.
Jerzy Popieluszko fue un carismático sacerdote polaco que se convirtió
en un héroe de la lucha por la libertad del sindicato Solidaridad. En
2010, fue beatificado por el papa Benedicto XVI, en Varsovia. Su figura
había inspirado una correcta cinta, Conspiración para matar a un cura,
rodada en inglés por la también polaca Agnieszka Holland, con
Christopher Lambert y Ed Harris como protagonistas, que si bien seguía a
grandes trazos la historia real, cambiaba los nombres de los
personajes. También existe un poco conocido telefilm británico, The
Deliberate Death of a Polish Priest, con Brian Cox.
En esta ocasión, otro compatriota, Rafal Wieczynski reconstruye la
interesante historia de Popieluszko, en polaco, con un estricto respeto a
los hechos reales. Muestra el acercamiento del protagonista al
sindicato en un momento en el que éste ha intensificado sus protestas
contra el régimen satélite de la Unión Soviética, que decreta la
ilegalidad de Solidarnosc, impone la ley marcial y sofoca brutalmente
las pacíficas concentraciones de los ciudadanos. En este contexto,
Popieluszko reivindica los valores que están siendo reprimidos en sus
valiosas homilías de los domingos, que acaban siendo masivas. Desde ese
momento, el régimen le considera un peligroso y molesto enemigo del
comunismo.
Se nota la inexperiencia del director porque sus secuencias no son
brillantes, pero sí son lo suficientemente eficaces como para hacer
avanzar la historia. De esta forma, el montaje y la fotografía son
rudimentarios y televisivos, pero no desentonan, mientras que los
actores resultan creíbles. A pesar de todo, la cinta adquiere una gran
intensidad, pues divulga una época de la historia reciente de Polonia
quizás no lo suficientemente conocida, sobre todo fuera de ahí. Es muy
notable que el cardenal Glemp haya accedido a representar su propio
papel, precisamente para reparar el escaso apoyo que, según él mismo,
prestó a Popiełuszko en su momento. No es el único que se representa a
sí mismo. A pesar de su corte algo televisivo, la película es un
monumento a la memoria histórica europea (Decine21 / Almudí JD). LEER MÁS

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